Julio Maruri/Sabine Mamou: Paseando con Sabine Mamou / Promenades avec Julio Maruri, Cruce Ediciones, Madrid 2002. Edición de Fernando Carbonell.

(Por Luis Fernández-Castañeda Belda. Marzo de 2003)

"et travailler, oui, por pouvoir transmettre, justement

y trabajar para poder transmitir con justeza" 1

 

 Este libro de portada añil2 y título relajado -paseando3-, me promete como lector pasar un buen rato. Quiero de él que me oxigene, me haga pensar con sugerencias y no con difíciles conceptos, quiero que me haga sentir la vida de un modo casi nuevo, para que pueda mirar por la ventana y ver que el mundo que se ilumina hoy más allá de la ventana, en esta hermosa mañana de primavera, es un mundo nuevo, tal como lo recordaba hace años. Porque tengo que decir que, hace ya muchos años, yo vivía un mundo nuevo, y su recuerdo ha quedado en mí. A pesar de lo que luego vino, a pesar de todas esas capas que se extendieron por mi superficie: trabajos, cansancios, erudiciones, rechupados4, rayaduras, craquelures5, a pesar de todo eso, digo, hubo un tiempo en que el mundo, incógnito, misterioso, acechante y acechado, tenía la palabra. La suya, no la mía, la palabra del mundo, si es que el mundo tiene palabra.6 Creí sinceramente que no volvería a verlo. Desde entonces fui cada vez más consciente de que lo que nosotros creemos ver en el mundo es lo que antes hemos puesto en él. Sin embargo, con los años, esto lleva también a un empobrecimiento de la experiencia.7 Por eso son necesarios los artistas. Son ellos los que nos enseñan nuevos modos, de forma que seamos capaces de recuperar esa inmediatez perdida. Su diálogo con el mundo, su manera de desenvolverse en él en cuanto artistas, es una escuela para nosotros, una escuela de inmediatez. Cada vez es más necesario el artista. Los mensajes nos llegan filtrados por tantas instancias, es tanto lo que viene ya prefabricado, predispuesto, precocinado, precalentado, preparado y preprogramado, que a menudo no sabemos ya ni dónde estamos. En momentos como este, que no son pocos, hemos perdido la capacidad de reaccionar a nuestro entorno primigenio. Son tantas las capas superpuestas, tantas las escrituras, que nuestra superficie se ha convertido en un papel inútil para que algo cante sin mí. No hemos perdido la voz, sino la capacidad de escuchar, y por eso nuestro decir no es más que una cháchara.8 El artista, fabricante de imágenes, es el antídoto.9 "Se podría decir, yendo más allá, que la imagen se hace hueco, agranda el espacio de la escucha, y hace aún más claro el decir."10 El libro de Maruri tiene momentos en los que se alcanza esa inmediatez, y eso es algo impagable. En realidad, debería llamarse "Aprendiendo con Maruri", porque eso es de hecho lo que ocurre. Sin embargo al autor, que es sabio, posiblemente no le guste relacionarse con gente que se le sienta enfrente en formación: prefiere hacerlo con alguien a su lado, y además en movimiento. Por eso Paseando con Sabine Mamou es en realidad el germen de una película.11

 

Los textos, escritos en francés y español, se presentan, también, uno al lado del otro. Es este, pues, un libro que hace compañía, que se sitúa discretamente al lado de uno, nacido del hermanamiento de dos lenguas. Se delinea así un paisaje lingüístico singular. Primero, por el origen puramente oral (y peripatético) del libro.12 Es la palabra que surge con ocasión del movimiento en el espacio y en el tiempo: "gentes, cafés, museos, monumentos, recuerdos, sugerencias. Un discretísimo ingeniero de sonido acompañaba nuestro deambular".13 Esta palabra viva no pierde su cercanía aunque se traduzca a un soporte material, se traduzca luego en letras y, rematando la tarea, se traduzca al castellano. En realidad, es como un desafío, es la palabra que resiste las traducciones, o incluso se acrecienta con ellas. Así, puede verse en algunos momentos la fuerza vivísima del español en el francés, que aparece de pronto: "On voit aussi la petite misère quie est arrivé à l’encrier: los rechupados".14 Pero también el francés surge en el español: "O acaso el pintor ha sido el primer sorprendido. ‘Oh, mon petit encrier, il est formidable.’ Claro que sí."15 Más aún, su misma habla natal, propia del norte de España, surge también en este concierto: "Se ve también la miseriuca de que ha sido víctima..."16 El bajo continuo, sin duda, es el francés, pero lejos de constituir un obstáculo, es en Maruri, por contra, un medio en el que encuentran expresión otras lenguas. No podía ser menos en un poeta, y Maruri lo es en grado sumo.

 

Todo esto se hace porque sería inmoral17 olvidar los nombres. Si se trabaja, es para que el nombre quede, es mostrar que no todo cae en el olvido y en la consunción, es esperar que el destino de la tierra y de todo lo mortal no sea simplemente la muerte y la nada. Porque esta es una ideología del homicidio18, una postura nihilista de la que acaba beneficiándose Auschwitz, "parangón de la fosa común y de la demencia de los que creen que al eliminar un nombre el suyo se eternizará".19 "Pourquoi travaille-je? J’ai une obsession: que le nom reste. / ¿Para que trabajo yo? Yo tengo una obsesión: que mi nombre quede."20 "Hablo del porvenir en el que se pueda recibir el recuerdo, sin que ello impida...reír y reproducirse para que la vida continúe. Lo contrario sería seguir sometidos a la voluntad del exterminador, bestia inmunda que quería dejáramos de existir."21 Maruri se ve, pues, llevado como de la mano a temas caramente judíos. Descubre una intimidad profunda entre su actitud y lo judío. El poeta que en 1947 decía:

 Árboles despoblados.

Me recuerdan mi historia.

 

De mañana crecieron

revestidos de gloria.

 

Pero desconocían

el otoño y la sombra.

 

Ignoraban que el tiempo

no es ave ni memoria.

 

Que el tiempo pasa y quita

lo que la vida otorga.22

acepta ahora su mortalidad sin resentimiento ante la vida. No por las mismas razones de Nietzsche, no por una salvaje libertad más allá de cualquier juicio moral y por una confianza en que la chispa del hombre será capaz de trascenderse, sino por el poder del nombre, que es indestructible.23 Admirable este ponerse aparte (al lado, decíamos: paseando), superando el propio egocentrismo, los fantasmas de la subjetividad24, y dejarse ser: algo que canta sin mí. Ha encontrado una respuesta, sin duda humilde, pero tanto más valiosa, a esa pregunta de Las horas (1959):

¿Para qué escribes tú, Julio Maruri;

para quién?

¿Por quién sufres lo que cantas

y por qué?

 

¿Por qué, vestido de tierra,

vienes, vas,

mientras cantas, mientras cuentas

lo que está sonando en ti,

sin saber quien escucha,

quién no llora,

quién no, quién...?25

La mortalidad -"vestido de tierra", dice aquí, y en otro poema: "Por la tierra, ligera, / cruza siempre la muerte"26- es el envío que se la hace al hombre: "El primer hombre se subió a lo alto de la escala y una vez allí, el Eterno le dijo: ‘Tú eres mortal.’ "27 Asunción de la mortalidad, autosuperación: " ‘Sube, pero sabe que no encontrarás lo que pides subiendo por esos escalones, sino ascendiendo en ti, dejando detrás de ti lo que te embaraza’ ".28 El Wittgenstein del Tractatus subía por la escalera para después arrojarla.29 No ocurre aquí lo mismo. Las escalas de los dogon "no son para subir, sino para contemplar en ellas la subida. No se nos ocurre ponernos a subir, y sin embargo, sentimos ganas de decir: ‘Me gustaría subir por ellas.’ Y pudiera ser que esas ganas son lo que la escala pretende suscitar en el hombre".30 Esas ganas de decir que son el motor del trabajo. Páginas arriba, dice Maruri: "Si me pongo a trabajar, es porque tengo ganas de hacerlo. No puedo empezar sin un resorte...No sé de dónde viene ese deseo."31 Es la mortalidad inconsciente32 la que empuja a subir la escala, la que impulsa a trabajar, a decir, a honrar el nombre. Pero lo que se nos dice cuando llegamos arriba es precisamente que somos mortales, que mortalidad es subir esa escala, lejos de "toda contemplación hedonista".33 Esa es la revelación, y "en las escalas [los dogon] han guardado el eco de aquella palabra", pues "son miniaturas del decir y de la revelación".34 La palabra queda así unida a la mortalidad. Sin mortalidad no hay palabra. Decir palabra y decir mortal es lo mismo, "vaivén entre el objeto utilitario y la resistencia...a toda utilización".35 "Y el primer hombre ha descendido con esa revelación y ha distribuido entre los humanos pequeñas escalas para que no olviden que son mortales".36 Es la mortalidad la que empuja al hombre. Pues "puede que el Eterno haya pasado una eternidad preguntándose: ‘¿Qué hago?’ antes de decir ‘¡Sea!’ ".37 El eco de esa revelación lo experimenta Maruri, de forma destacada, en los cantos de Sofía Noel, a la que conoce en 1959 por mediación de José Hierro.38 "Comenzó a cantar para mí y yo comencé a llorar, y seguí llorando mientras cantaba"39, "aquella emoción, aquel llanto han quedado intactos, y se repiten cada vez que la escucho".40 ¿Qué pudo escuchar Maruri, sino el eco de aquella revelación? Sólo que ahora se ofrecía como recuperación, anámnesis, "transmisión profética del pasado al porvenir"41, la voz de los judíos de España insistiendo con sus admirables "notas, sus melismas, sus trinos"42, en su presencia. Nada de evocación: "honra a tu nombre en el presente en que vives, en el solo existir".43 "El hombre que, bereshit, subió a la escala y oyó el ‘Tú eres mortal’, no lo ha entendido como pena de muerte, sino como un llamado a vivir en lo finito, y, por ello, a fablar y dejar fablar...fabla que otros a su vez tomarán y transmitirán perpetuada en las generaciones."44

  Hemos echado el cubo al pozo de Maruri, y esto es una muestra de lo que ha salido a la superficie. La mayoría de los temas y sugerencias han quedado postergados: sus observaciones sobre Altamira, sus reflexiones sobre pintores como Delaunay, Leonardo, Solana, Goya, Delacroix...; la semblanza de Max Jacob, de Nureev; sus comentarios sobre la incapacidad del arte para representar la tragedia, en explícita referencia a Shoah de Claude Lanzmann... Invitamos, pues, al lector, a pasear también con Maruri, en un libro oportuno y cuidadosamente editado por Fernando Carbonell, al que desde aquí le damos las gracias.

 

RESEÑAS

 

"Considerado uno de los creadores más singulares que ha dado el ámbito cultural e inquieto de Santander; memoria viva del arte y las letras cántabras; personalidad de un exilio intelectual; el poeta y pintor cántabro Julio Maruri, afincado en París, vuelve a ser protagonista al recalar en España con su nuevo libro, 'Paseando con Sabine Mamou'. La obra inaugura una colección literaria, 'Nubes', de la asociación cultural, de arte y pensamiento Cruce Ediciones. Además de la importancia de esta reaparición y con motivo del acto que se ha convocado en Madrid para el próximo miércoles, día 11, Maruri viajará después a su Santander natal."

El Diario Montañés, viernes, 6 de diciembre de 2002

 

"De 1948 data su primera exposición en el Saloncillo de Alerta. Desde entonces varias han sido las exposiciones en España, Francia, Bélgica o Italia. En cuanto a la poesía jamás ha dejado de escribir, aunque escasos son los libros que ha dado a la imprenta desde que obtuviera el Premio Nacional de Literatura en 1958."

Juan Antonio González Fuentes, El Diario Montañés, domingo, 15 de diciembre de 2002

 

BIOGRAFÍA

 

1920: Nace en Santander.

1931: Amistad con José Luis Hidalgo y Solana.

1933: Estudia dibujo y técnica del temple.

1934: Encuentro con Manuel Llano y lectura de sus libros.

1938: incorporado a filas, sale por primera vez de Santander.

1939: Guadalajara, Madrid, Valencia, San Sebsatián.

1940: Madrid, Museo del Prado, primeros versos.

1943: Amistad con Vicente Aleixandre.

1944: Amistad con José Hierro. Publica en Espadaña. Incorporación a la revista Proel, dirigida por Pedro Gómez Cantolla. Primeros poemas de Las aves y los niños.

1945: Amistad con el pintor Francisco Gutiérrez Cossío. Proel le publica Las aves y los niños.

1947: Accésit Premio Adonais: Los años. Decorado y figurines para El cabellero de Olmedo en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

1948: Exposición en el Saloncillo de Alerta, Santander, presentada por F. G. Cossío.

1949: Escribe introducciones en los catálogos de la Sala Proel. Organiza la exposición de F. G. Cossío en el museo mnicipal de Santander. Primera semana de la Escuela de Altamira. Amistad con Alberto Sartris, Ángel Ferrant y José Llorens i Artigas.

1950: Collabora en el homenaje al arte abstracto publicado pr Proel; asiste a la Segunda Semana de la Escuela de Altamira. Amistad con el crítico Eduardo Westerdhal.

1951: Ingresa en el Carmelo Reformado. Viaja a Francia, donde permanecerá tres años.

1956: Bilbao. Amistad con Blas de Otero, con Agustín Ibarrola y su grupo. Actividades culturales subversivas para trabajadores de la zona industrial de Bilbao.

1957: Beltrán de Heredia publica su Obra poética. Participa en exposiciones colectivas en Pamplona y Vitoria. La colección Cantalapiedra publica una Antología de sus versos.

1958: Exposiciones en Santander y en Barcelona. Premio Nacional de Literatura.

1959: La Nouvelle Critique le incluye en su número ‘Espagne 1939-1959’. Unos poemas, colección clásicos de todos los años, Santander.

1960: Amistad con Sofía Noel. Bruselas. Trabajos plásticos.

1961: Salón de artistas actuales, Barcelona.

1962: Viaja por España recorriendo los itinerarios y lugares teresianos en compañía del fotógrafo Claude Damanne. Exposición en Bruselas. Viaje a Roma y encuentro con Jorge Guillén. Encuentro con Maurice Béjart. Último encuentro con F. G. Cossío.

1965: La revista belga Marginales publica, traducidos por Sofía Noel, poemas del libro inédito Como animal muy limpio.

1966: Se instala en Francia, donde dirige de un taller de pintura para niños y adolescentes en la escuea Les Samuels, Vieux - Moulin.

1970: Entre Laredo y Holanda, publicado por Beltrán de Heredia, es una selección del libro inédito Como animal muy limpio. Conferenciante en la Menéndez Pelayo.

1975: Exposición en ‘La Galerie’, París.

1976: Comienza a exponer anualmente en el ‘Salon des Realités Nouvelles’.

1978: Al cerrarse la escuela Les Samuels, se traslada a Noyon (Oise), invitado por la Maison de Culture, a dirigir un taller de pintura para niños y adultos.

1981: El estado francés adquiere una obra para el Fondo Nacional de Arte Contemporáneo.

1983: Durante este año y los siguientes realiza exposiciones en la Fundación Santillana, Lille; París; Módena; etc.

1991: Promenades avec Julio Maruri, película de Sabine Mamou.

1992: Les Temps Modernes (47 [1992] 551, 50-58) publica uno de los textos (‘Pauvre Max’) para la plícula de Sabine Mamou. 47 (1992) 551, 50-58

1993: Algo que canta sin mí. Poesía 1944-1992, publicado por la Universidad Popular, San Sebastián de los Reyes.

1994: Artículos perdidos, Bedia, Santander.

2001: Poemas en Caravanes n.º 5, Phébus, París.

2002: De un Santander perdido, Bedia, Santander. Paseando con Sabine Mamou/Promenades avec Julio Maruri, Cruce, Madrid.

 

 

Luis Fernández-Castañeda

 

NOTAS

 

1 Pp. 186/187 del libro reseñado, que en adelante se citará sólo por número de página.

 

2 ‘Tendiendo al añil las manos’ es el título de los poemas entre 1976 y 1992 de Algo que canta sin mí, Universidad Popular San Sebastián de los Reyes, Madrid 1993. En adelante AC.

 

3 Cf. al respecto el extraordinario libro de Franz Hessel: Paseos por Berlín, Tecnos, Madrid 1997, y el ensayo de Walter Benjamin El retorno del ‘flâneur’, publicado allí mismo, pp. 215-219.

 

4 pp. 124/127

 

5 "La toile a souffert matériellement, et c’est souvent chez Goya, de craquelures./El lienzo ha sufrido de grietas. Son grietas típicamente goyescas". pp. 118/119

"Il y a aussi des craquelures. La craquelure survient sur du noir posé sur du blanc./Hay también algún agrietado. El agrietado puede venir del pigmento negro posado sobre blanco." pp. 124/127

"On voit parfois chez les brocanteurs de ces tableaux un peu fendillés, un peu écaillés, peints par ceux qu’on appelle parfois les peintres du dimanche./ Se suelen ver en las tiendas de chamarileros unos cuadritos un poco agrietados, un poco descascarillados, hechos por los a veces llamados pintores de domingo." pp. 110/111-2

"Comme ceux qui, regardant les impressionnistes, ne voyaient que des taches/Como los que mirando los Impresionistas sólo veían igualmente manchas". pp. 54/55

 

6 De allí el título, que por sí solo merce un estudio, de Algo canta sin mí. "¿Quién podrá / jamás explicar de dónde vienen las voces?" AC, p. 45.

 

7 Cf.Walter Benjamin: Experiencia y pobreza, en W. Benjamin: Discursos interrumpidos, I, Taurus, Madrid 1989. Cf. también la introducción de Alberto García Demestres a AC, donde recoge las palabras de Rabbí Najman de Braslav: "prohibido ser viejo", AC, p. 11, difundidas por los Cuentos jasídicos de Martin Buber, Paidós 1988 (original de 1949).

 

8 "La passion de parler peut être celle de parler, parler, parler et de tout. Je n’ai pas la passion de parler, ce n’est pas quelque chose qui me domine. Je ne parle pas totu le temps, je ne parle pas pareil, cela dépend de l’entendedeur, et du lieu aussi. Je peux me taire. C’est peut-être cela qui différencie le bavard de celui qui parle./La pasión de hablar pudier ser la pasión de charlar. No tengo la pasión de hablar, esa pasión no me domina. Yo no hablo sin parar, ni de las mismas cosas, depende de quien me oye, y también del lugar. Puedo callarme. Puede que sea esa la diferencia entre el hablador y aquel que habla." pp. 12/13

 

9 Es una corriente antiplatónica de fuerte raigambre occidental. Platón quería desterrar a los artistas de su ciudad ideal porque sólo elaboraban copias de copias, en lugar de llegar a las ideas. En la historia posterior del pensamiento estético, será el artista, muchas veces, el único capaz de llegar a la idea, que se hurta al pensamiento representativo.

 

10 p. 185

 

11 "Sabine Mamou proyectaba realizar un filme del que yo sería el tema y del que ya existen numerosas secuencias." p. 11

 

12 "Los presentes textos fueron hablados antes de ser transcritos." p. 11

 

13 p. 11

 

14 p. 124

 

15 p. 125

 

16 p. 127. Subrayado LFC

 

17 "...cette obligation d’honorer le nom...la relativité et la pérennité du nom / ...esta obligación de honrar el nombre relativo y perenne". pp. 24/25

 

18 "Decir que la tierra perecerá, que todo será sepultado, todos los desamparos y todas las resoluciones, imaginar la tierra como un futuro cementerio que rueda, acaso sea -mientras se viva en ella- una ideología del homicidio." p. 25

 

19 p. 25

 

20 pp. 24/25

 

21 p. 187

 

22 AC, p.155.

 

23 "Lo que designan los nombres del lenguaje tiene que ser indestructible, pues se ha de poder describir el estado en el que todo lo que es destructible esté destruido. Y en esta descripción habrá palabras, y lo que corresponda a ellas no puede entonces estar destruido, pues, si no, las palabras no tendrían significado.... Este hombre es destructible...pero su nombre no pierde su significado cuando su portador ha sido destruido." Wittgenstein: Investigaciones filosóficas, 55, traducción LFC.

 

24 Yo me pierdo estéril; conmigo

cruza la muerte demi alma. AC, p. 161.

 

25 AC, p.139.

 

26 AC, p. 157.

 

27 p. 39. Esta cita pertenece al capítulo titulado ‘Las escalas sagradas del pueblo dogon’, que es, en mi opinión, la cima del libro. En él se ejercita con inusitada intensidad ese ‘mirar de otra forma’ que practica todo artista verdadero y nos sirve de enseñanza a los demás.

 

28 p. 41 La versión francesa presenta otros matices sumamente interesantes, en un juego que Maruri desarrolla casi en cada página del libro. Las dos lenguas se complementan en su manera de decir. " ‘Monte, mais sache que ce n’est pas en montant ces marches matérielles que tu trouveras ce que tu demandes, c’est en t’élevant en toi, en laissant derrière toi ce qui t’encombre.’ " p. 40

 

29 "Mis proposiciones aclaran en cuanto que aquel que me entiende acaba por reconocerlas sin sentido, una vez que mediante ellas -apoyándose en ellas- ha subido más allá de ellas. (Por decirlo así, tiene que tirar la escalera después de haber subido por ella)." Wittgenstein: Tractatus logico-philosophicus, 6.54. Traducción LFC.

 

30 p. 41

 

31 p. 15

 

32 "No puedo empezar sin un resorte. Y ese resorte es algo que viene del inconsciente, de pronto, como una necesidad." p. 15

 

33 p. 41

 

34 Ibid.

 

35 Ibid.

 

36 p. 39

 

37 p. 17

 

38 "En octubre de 1959, yo estaba en Madrid, y José Hierro, que me había hablado de Sofía Noel, me dijo: ‘¿Quieres que vayamos a verla?’ " p. 69

 

39 p. 69

 

40 p. 77

 

41 p. 73

 

42 p. 75

 

43 p. 25

 

44 p. 51

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