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LAS FUERZAS DE LA VIDA

Invitación a la lectura de Pasajes al posthumanismo, de Simón Royo (primera parte)

Luis Fernández-Castañeda

 

 

¿Qué haremos entonces en nuestra madura modernidad una vez demistificada la Razón? ¿Abandonaremos la filosofía y la escritura? ¿Nos arrojaremos en los brazos del Mito? ¿En las manos de los magos y de los profetas, de la no menos ambigua oralidad arcaica? ¿O estará próximo el momento de aplicarle la sospecha a la hermeneútica de la sospecha, desmitificándola a su vez, y volver a la razón, esta vez lejos de la hipocresía, para reescribir sin espejismos la República platónica? ... Nosotros, claramente, suscribimos la segunda [posibilidad]. La continuación de una razón que se sabe finita y que al hacerse adulta y crítica abandonando la minoría de edad, abandona junto a ella los mitos y las hipocresías, es la tarea a realizar para el siglo XXI. Después de la destrucción de ídolos del nihilismo afirmativo y la erradicación de la reactividad, hay que volver a construir. Muerto el Hombre y su escritura como fundamentos y cimientos, se despeja el camino para lo posthumano: algo que habrá de labrarse un nuevo estilo.” (p. 100) 

No es común encontrar entre los escritos contemporáneos de los filósofos la decidida voluntad de hacer balance y preparar el futuro. Para lo primero se necesita humildad, para lo segundo autosuperación nietzscheana, y para las dos cosas juntas, coraje.

¿Cuándo empezó el siglo XXI? Sabemos que el siglo XX comenzó de hecho en 1914, con la primera guerra mundial. ¿Y el XXI? A la altura de 2013 hemos de reconocer que, o estamos ante un fenómeno parecido al del siglo anterior, es decir, a las puertas de un acontecimiento catastrófico -lo que no es probable- o, más bien, la entrada en los nuevos tiempos está siendo paulatina, excepción hecha del 11 de septiembre de 2001, que no por importante constituye una cesura histórica. Un goteo incesante de factores se han ido acumulando desde la caída del muro de Berlín en 1989, cambiando poco a poco el panorama.  ¿Y la filosofía? No ha vuelto a surgir un movimiento fuerte, comparable a la tradición analítica, al marxismo o al existencialismo. Más bien, hemos asistido a un entierro detrás de otro, aunque desde luego los muertos nos siguen hablando. Al mismo tiempo, el mundo se ha hecho más complicado que nunca. Ha habido una aceleración histórica indudable, pero sobre todo una explosión de pueblos, naciones, tradiciones y modos de vida, catapultados a la esfera de lo global por modos de relación inéditos en la historia de la humanidad. Ha aumentado la educación e información de la gente, se han multiplicado los puntos de vista, el mundo se ha hecho más vasto y multiforme. Por otra parte, contando desde el siglo pasado, hemos hecho unas experiencias francamente desoladoras que nos impiden recaer en ilusiones pretéritas:

-hemos vivido el fracaso de la Ilustración, cuyo univeralismo abstracto se reveló impotente para frenar la explotación humana

-hemos vivido el fracaso del marxismo, en el que buena parte de la humanidad empeñó sus mejores fuerzas

-nos hemos dado cuenta de que la ciencia y la tecnología no son la panacea para nuestros problemas sociales, sino que muestran un rostro ambivalente

-hemos comprobado la creciente debilidad de las religiones tradicionales

-hemos sido testigos del derrumbamiento de las democracias frente a los totalitarismos, y de todo tipo de perversiones de la democracia

-hemos sido testigos del Holocausto

-hemos participado en cientos de guerras difícilmente justificables

-hemos sufrido repetidas crisis económicas sin ser capaces de crear un sistema económico más justo

Estas experiencias han ido directamente contra la vida, la han machacado, han destrozado su moral, han minado sus fuerzas. Hasta el punto de que nadie se plantea el futuro, que ha pasado a ser sinónimo de algo amenazador. Vivimos, pues, en el nihilismo, que sería la traducción filosófica del espíritu del tiempo.

Y sin embargo, a pesar de todo esto o precisamente por ello, porque hemos pasado por todo esto, hay cosas en la Ilustración que no queremos olvidar, como en el marxismo, como en la ciencia, en la democracia... No todo se ha perdido, como quisiera hacernos creer el nihilismo. Al fin estamos vivos, y la vida tiene unas fuerzas que saca de sí misma y ningún nihilismo podría eliminar de raíz. Sí, a pesar de todo estamos vivos, y en algún lugar debe haber un futuro para nosotros. Pasajes al posthumanismo busca iniciar este viaje, preparar esta travesía, aportar su grano de arena a un mundo que se ha vuelto tan frágil como valioso.

La humildad del libro proviene de entenderse como una aportación más, alejado de toda visión totalizadora. El autor se sabe habitante de un mundo cuya pluralidad  es inerradicable e inabarcable. Recoge así la herencia del mejor postmodernismo, que algunos han querido destruir alegando que defiende el relativismo absoluto, el todo vale. Pero para nuestro autor, naturalmente, no todo vale, y él se encarga de decírnoslo en los momentos oportunos. Su empeño, precisamente, es señalar lo que vale y lo que no en todos los autores y cuestiones que estudia.

Su sesgo nietzscheano de autosuperación proviene de la firme voluntad de no hundirse en el nihilismo, y de atender a las fuerzas de la vida como única y verdadera vía de salida.

Su coraje proviene del marxismo, que le impide cerrar los ojos a la explotación del mundo moderno y conformarse con la vida que nos ha tocado vivir.

 Pero hay un peligro. El capitalismo no está a gusto con el nihilismo. Sabe que, a la larga, no prospera en un mundo de tristes (smile!). El capitalismo necesita también de las fuerzas de la vida, y el peligro que corren ensayos ingenuos -no como el del autor- es verse fagocitados por el sistema. Por eso las fuerzas de la vida necesitan de la inteligencia filosófica para librarse de ese abrazo mortal, y ése es el lugar de la filosofía, que tan pormenorizadamente se ocupa el libro de establecer, de la primera a la última página. Creemos que la actitud que el autor despliega en esta obra es ejemplar. Marca un camino que merece los mejores compañeros de viaje. Ojalá que así sea.

 

Simón Royo: Pasajes al posthumanismo: historia y escritura, Dykinson, Madrid, 2012. 204 págs, 22 €.

Compra directa a la editorial:

http://www.dykinson.com/book--Pasajes_al_posthumanismo._Historia_y_escritura--44090....1.html

 

 

 

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