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Sobre “El Reino de este Mundo”,de Alejo Carpentier

 (Por Héctor  Vinalay  Mora, México). Noviembre de 2006

 

            En “El Reino de este Mundo”, Alejo Carpentier nos entrega la seducción de que es objeto en la visita que en 1943 hiciera a la isla de Saint Domingue (Haití), el contacto con su contrastante y perturbadora mágica belleza, lo maravilloso que la realidad cobija; y para esto utiliza los confusos, bestiales y también mágicos sucesos que condujeron en el siglo XIX a la proclamación de independencia de Saint Domingue. El hacer uso de la historia de Haíti le puede otorgar a la obra la categoría de novela histórica pero además la convierte en una explicación magistral del termino que acuña en el prologo lo “real-maravilloso”. Los personajes más relevantes en la obra como: Boukman[1], Mackandal[2], Henri Christophe[3], fueron reales y han sido rescatados de la marginación impuesta por la historia oficial gracias a una ardua investigación en diversos documentos y a la prodigiosa pluma de Alejo Carpentier, nos hace así evidente como la realidad puede superar cualquier imaginación haciéndola mágica, poética pero profundamente real; es así que respeta los sucesos y los tiempos en los que estos se dan. Sin embargo, inscribir la obra al caso haitiano, acotaría las posibilidades de análisis (al menos desde la filosofía), además, creo que la utilización que el autor hace de este suceso es meramente circunstancial y puede ser utilizada para acercarnos a la contradicción vital de toda Latino-América.

Este trabajo pretende tener un acercamiento desde la filosofía a la obra de A. Carpentier, sobre todo para resaltar particularmente el tema del multiculturalismo y la auto-liberación, que percibo de la misma, con la ulterior intención de fijar mi atención en las ricas posibilidades de la literatura como filosofía plástica, es decir, una filosofía que puede ser percibida desde el arte de la palabra escrita. Así pues el autor nos narra como fue su encuentro: “Después de sentir el nada mentido sortilegio de las tierras de Haití, de haber hallado advertencias mágicas en los caminos rojos de la Meseta Central, de haber oído los tambores del Petro y del Rada, me ví llevado a acercar la maravillosa realidad recién vivida a la agotante pretensión de suscitar lo maravilloso que caracterizó a ciertas literaturas europeas en estos últimos treinta años.[4]

            Este encuentro con lo maravilloso en la realidad también le suscita una especie de hartazgo por las creaciones que a falta de sensibilidad por las cosas que nos rodean hincan sus esperanzas en la creatividad de lo falso.[5] Estos (los surrealistas no perciben que “para empezar, la sensación de lo maravilloso presupone una fe.”[6] “El mundo vive espontáneamente en un niebla mezclada de certezas y de fantasías, a las que a menudo sólo les dan coherencia los mitos.”[7] Pero no se trata tampoco solo de reflejar la realidad, de ser un simple espejo, sino de salpicarla de imaginación para la cual se hace necesario creer, tener, como él mismo lo afirma, una fe. No se puede tener un acercamiento a lo maravilloso de la  realidad por medio de visiones del sueño, la locura o de simples ocurrencias disfrazadas de realidad.

 

            “Ti Noel[8] se divertía pensando que, al lado de las cabezas descoloridas de los terneros, se servían cabezas de blancos señores en el mantel de la misma mesa”[9]. “Ti Noel, en contrapunteo mental, tarareó para sus adentros una copla marinera, muy cantada por los toneleros del puerto, en que se echaban mierdas al rey de Inglaterra.”[10]

A parte de la basta interacción cultural, Francia, España, negros franceses, negros aborígenes. Es de destacar también la convivencia de clases sociales. Estos dos factores hacen aún más difícil el entendimiento cultural y la posibilidad de un acercamiento. Está por una parte el opresor que no ve más allá, que esta incapacitado de ver al oprimido como un ser humano y bajo su perspectiva solo puede ser utilizado como maquinaria laboral y como satisfactor de enfermos placeres lúdicos o como simples objetos sexuales; por ser estos los poseedores de la verdad. Por otra parte, tenemos a los esclavos que con impotencia ante la aplastante fuerza con que son sometidos y utilizados, se conforman con ironizar al amparo de la ignorancia de la lengua (creole) de usos y costumbres del opresor se mofan de éste, creando un paliativo que se diluye en el instante mismo en que los labios se encuentran para ocultar el marfil de unos dientes antes descubiertos por una aviesa sonrisa. Me recuerdan las bromas inagotables que los mexicanos hacemos de gallegos (todos los españoles a pesar de sus diferencias culturales son metidos en el mismo cajón),  grupo cultural que nos oprimió, pero que también nos dio con su conquista la posibilidad de llamarnos mexicanos. Y nos burlamos, “por que no podemos devolvérsela nos irrita la familiaridad de un hombre superior.”[11] Para los colonizadores de Haití “poco valía un esclavo con un brazo menos. Además, todo mandinga[12] – era cosa sabida – ocultaba un cimarrón[13] en potencia. Decir mandinga era decir díscolo, revoltoso, demonio. Por eso los de ese reino se cotizaban tan mal en los mercados negros.”[14] En el momento mismo que un hombre se hace contestatario pierde valor ante los demás, esto por que en el proceso de la civilización se somete al ser humano a una ficticia homogenización, proceso en el cual el solo hecho de disentir significa un ataque a las instituciones a los establecido y cualquier situación que amenace la estabilidad causa angustia, miedo y con esto ira. Al contrario de un proceso de culturización que es necesariamente más incluyente y el cual requiere de desacuerdos que enriquecen y matizan lo cultural.[15] “Es posible que para el nacimiento del espíritu vigoroso e independiente, sean más favorables la dureza y la astucia que esa dulce, fina y complaciente frivolidad y ese arte de aceptarlo con facilidad, que apreciamos con justo título en el hombre cultivado.”[16]

En realidad “todos (los esclavos) soñaban con el salto al monte.”[17] El deseo y necesidad de libertad esta en el espíritu de todo hombre aunque no siempre de manera consciente, sin embargo, liberarse del sistema es imprescindible para que el intercambio cultural se lleve a cabo, este sistema puede ser inclusive propio, individual e interno. Pero para una liberación en términos cualitativos,[18] se requiere de un proceso educativo que incluya “razón e imaginación, necesidades intelectuales y del instinto”,[19] que provoque el interior de los hombres convulsionando su propio sistema y haciéndolo conciente de su “servidumbre confortable”[20]. Si este proceso formativo no se da, el odio acumulado por no entender al otro y no ser entendido, desemboca regularmente en revoluciones, estas energías acumuladas no encuentran una salida adecuada, reventando así en formas violentas e insensatas, trocando un sistema represivo por otro. El oprimido puede transformarse en opresor, tanto de los que lo esclavizaban como de los que compartían su anterior estado.

“Dotado de suprema autoridad por los Mandatarios de la otra orilla (Mackandal), había proclamado la cruzada del exterminio, elegido como lo estaba para acabar con los blancos y crear un imperio de negros libres en Santo Domingo. Millares de esclavos le eran adictos”[21].  Aquí los Mandatarios son los dioses, la “otra orilla” significa el lado de lo místico, la fe, lo mágico, lo que esta más allá de lo humano. El hombre oprimido se hace de estos elementos como recurso en ocasiones únicos, la fe utilizada y desbordada como fuerza impulsora para la liberación buscada, dándole de esta manera frente a los de su misma condición, estatura de mesías, el hombre que no tiene el valor de  sondear en su interior su propia fuente impulsora, entrega en fe ciega lo que cree no tener.

“De metamorfosis en metamorfosis, el manco estaba en todas partes, habiendo recobrado su integridad corpórea al vestir trajes de animales.”[22] El estatus de un hombre que se autolibera frente a los demás lo hace por la fe omnipresente, a estos hombres (sus seguidores) los hace sentirse acompañados, cuidados, vigilados; en todo lugar, animal y cosa pueden percibir la mácula de su presencia; así los hombres autoliberados que  “se aproximan a la verdad tienden a creer que en ellos encarna un dios, transformado en animal”[23], sabiendo sin temor que “the fountainhead of rebellion, […] is the principle of superabundant activity and energy.”[24]

Al enfrentarse el hombre a la verdad oculta en lo más profundo de su ser, ésta le da una fuerza que él mismo compara a la de un dios simplemente porque nunca se creyó capaz de poseerla y la referencia de fuerza más cercana la representa con un animal. La representación de los dioses de la guerra regularmente, son fieros o majestuosos animales, como leones, jaguares, águilas, toros, (los caballeros águila, los caballeros jaguar, guerreros bendecidos por los dioses aztecas) en el caso del vudu[25] no era la excepción y el hougan (sacerdote-mago) podía transformarse en el animal poseedor del poder que le sirviese más a sus propósitos, en pez, si quería navegar por los ríos, en toro si deseaba su fuerza, en perro si quería pasar inadvertido por las calles, pues los particulares poderes de estos animales con la magia y la fe le hacían alcanzar el vigor, la potestad y el temor del enemigo, además de una virilidad por encima de cualquier mortal. Y así veían a Mackandal, “volviendo a asentarse, nervudo y duro, con testículos como piedras, sobre sus piernas de hombre.”[26]

Después de la muerte de Mackandal (el sublevado y posteriormente aniquilado), la fé y esperanza de libertad que el había generado en los suyos no les permitió observar su muerte, creyeron firmemente que había escapado a ésta y que regresaría después para concluir con la liberación de su pueblo. “El hecho de que las verdades se demuestren no garantiza que la humanidad realmente las incorpore a su realidad cotidiana”[27], así fue que enajenados y en medio de la algarabía, “muy pocos vieron que Mackandal agarrado por diez soldados, era metido de cabeza en el fuego” y “aquella tarde los esclavos regresaron a sus haciendas riendo por todo el camino. Mackandal había cumplido su promesa, permaneciendo en el reino de este mundo.”[28]

“Lenormand de Mezy, de gorro de dormir, comentaba con su beata esposa la insensibilidad de los negros ante el suplicio de un semejante – sacando con ello ciertas consideraciones filosóficas sobre la desigualdad de las razas humanas.”[29] Es importante resaltar en primer término que Mackandal logró su liberación de alguna manera, sin embargo, para que una liberación social se suceda es necesario un segundo momento en el cual los seguidores del líder asuman su parte y sean participes activos del movimiento libertario y no se conformen solo con ser espectadores. En segundo lugar hablemos de la errónea interpretación que Lenormand de Mezy hace de la actitud de los esclavos y además carga su comentario de intencionalidad. Al no entender bien a bien al otro culturalmente hablando, esto es, considerando del otro su perspectiva, su circunstancia, se le juzga bajo el rasero del criterio propio,  quedando de esta manera desprovistos de una herramienta más rica de intercambio, valoración, entendimiento y la empatía de una dinámica multicultural. Bervigracia, “interpretivism mistakenly asserts that uncovering the scheme of meaning operative in a culture is sufficient. Social science does require understanding, but it also requires explanation” [30], explicación que se hace necesaria si coincidimos en la necesidad de una visión integradora que aclare la dicotomía formada por  esta (la explicación) y el entendimiento, la cual nos conduciría a una ontología de lo social. Claro esta que esto no nos aviaria un entendimiento total del otro, sin embargo, si proporcionaría una mejor disponibilidad con y hacia el otro, es decir, una conciencia activa de la alteridad.

“El cocinero Henri Christophe había dejado el negocio, poco tiempo antes para vestir el uniforme de artillero colonial.”[31] Henri Christophe, era un cocinero negro muy reconocido en la isla, decide tomar las armas, este acto es el despertar de un hombre que se va a convertir en un primer momento en el caudillo liberador para después ser símbolo de opresión y corrupción contra los suyos, esta ofuscación lo lleva a hacerse construir la Fortaleza de LaFerrieré, considerada una maravilla de la época, entre otros castillos y palacios.  Después de esta rebelión encabezada por Henri Christophe, “todas las jerarquías burguesas de la colonia habían caído.”[32] “Un viento de licencia, de fantasía, de desorden, soplaba en la ciudad.”[33] Las rebeliones regularmente su primer propósito es la liberación, si esta se logra el hecho de no haber planeado el después, hace que esta se transforme en una pesadilla que en algunas (las más) la gente sienta nostalgia y prefiera volver al esquema previo, es decir, la anarquía no es un sistema al que usualmente se aspire. A lo largo de su vida fue viendo como se mudaba una opresión por otra, una miseria por otra, así, “el anciano (Ti Noel) comenzaba a desesperarse ante ese inacabable retoñar de cadenas, ese renacer de grillos, esa proliferación de miserias, que los más resignados acababan por aceptar como prueba de la inutilidad de toda rebeldía”[34], la esperanza se agotaba en estos hombres, que se olvidaban de serlo, la chispa ya no encontraba materia combustible. De esta manera el hombre que no lo es más, piensa que “la revolución, por el dilema al que ha sido guiada por sus oponentes burgueses, y sus promotores nihilistas, no es nada más que esclavitud.”[35] Y si hay algo a lo que podamos llamar naturaleza humana esta tendría que incluir solo los actos que nos son enteramente comunes e individuales como: la muerte, la necesidad de ser amados y libres. “El hombre ansía siempre una felicidad situada más allá de la porción que le es otorgada.”[36]

 

 

 

 

Bibliografía

-          Arendt, Hannah: La Condición Humana. Paidós, 2004. [Traducción de Ramón Gil Novales].

-          Camus, Albert: The Rebel. Vintage. EUA, 1991. [Traducción del francés al inglés de Anthony Bower].

-          Carpentier, Alejo: El Reino de este Mundo. Siglo XXI. México, 2004.

-          Fay, Bryan: Contemporary Philosophy of Social Science. Blackwell. EUA, 2004.

-          Marcuse, Herbert: La Sociedad Carnívora. Galerna. Argentina, 1969.

-          Nietzsche, Friedrich: Más allá del bien y del mal. Edicomunicación. Barcelona, 2003.

 

Articulos

-          Ospina, William: Proyecto Cátedra de Historia de Iberoamérica, Anotaciones sobre el mundo latino. www.oei.es/catedraospina.htm. Página web de la Organización de Estados Iberoamericanos “Para la Educación la Ciencia y la Cultura”.

 

 


 

[1] “en la noche del 14 de agosto de 1791 […] esclavos y cimarrones de la parte norte de Saint Domingue, encabezados por un sacerdote (oungan) de procedencia jamaiquina llamado Boukman, […] en medio de una ceremonia juraron luchar hasta liberarse de la esclavitud y vengarse de sus amos blancos.” Victoria Ojeda, Jorge: Tendencias monárquicas en la revolución haitiana, p. 21

[2] “The most serious revolt in the eighteenth century was the conspiracy of Mackandal, who rejected Christianity for African magic (vudú), united isolated maroon bands (cimarrones), and terrorized plantations. The French captured him in 1758 and burned him at the stake. […] The maroon society led by Mackandal in the 1750s is often cited as prototypically receptionist, since Mackandal possessed the essential attributes of a messiah […] he invoked African traditions and religion in the hope of destroying the plantations.” Citado por: Langley, Lester D.: The Americas in the age of revolution 1750-1859, p. 100-101

[3] “Henri Christophe worked at a hotel, listening to bizarre stories about a revolutionary decree that declared all men free and equal” […] “Christophe, the pretentious black aristrocat in his kingdom in the North, Pétion, who professed republicanism, in the republic of the South and the West.” Citado por: Langley, Lester D.: The Americas in the age of revolution 1750-1859, p. 111 and 137.

[4] Alejo Carpentier: El Reino de este Mundo, p. 13. El subrayado es mío.

[5] Ibid., p. 15. Lanza una crítica directa a las visiones surrealistas, por su pobre imaginación diciendo: De ahí que lo maravilloso invocado en el descreimiento –como lo hicieran los surrealistas durante tantos años- nunca fue sino una artimaña literaria, tan aburrida, al prolongarse, como cierta literatura onírica “arreglada”, ciertos elogios de la locura, de los que estamos muy de vuelta.

[6] Ibid., p. 14.

[7] William Ospina. Anotaciones sobre el Mundo Latino.

[8] TiNoel es un personaje que aparece y desaparece a lo largo de la obra y que nos presenta otra realidad en América-Latina la del hombre que espera solo en la fe del hombre que solo ve la vida pasar que lo afecta pero este no deja huella en ella. El hombre que va llevando su fuerza y fe dentro de sí, y nada es acicate suficiente para volcarse hacia la vida y mancharla de su presencia.

[9] Alejo Carpentier: El Reino de este Mundo, p. 22.

[10] Ibid., p. 25.

[11] Friedrich Nietzsche: Más allá del bien y del mal.

[12] Los colonizadores para tener control sobre los esclavos los bautizaban con un nombre Occidental secundado por el nombre de su procedencia, verbigracia: Henri Mandinga, Antonio Angola.

[13] Eran llamados cimarrones aquellos esclavos rebeldes que escapaban de sus amos y regresaban para robar y causar daños en cultivos y pertenencias de sus antiguos amos. Por esta razón al momento de venderlos eran de menor valor comercial o dependiendo de los daños causados eran enviados a una muerte segura previa tortura, exhibida como elemento disuasivo.

[14] Alejo Carpentier: El Reino de este Mundo, p. 30

[15] Al decir cultural hago referencia a la diferencia que apunta Herbert Marcuse en su obra La Sociedad Carnívora, entre cultura vs. civilización; el primero como un proceso real de inagotables posibilidades y radica su riqueza en la primordial riqueza de los hombres que la van conformando y que al mismo tiempo ellos se conforman por esta; la segunda como un proceso simplificador, normalizador y masificador en el que se pretende resaltar igualdades y al mismo tiempo, encadenar y sofocar el tesoro que abriga lo diverso.

[16] Friedrich Nietzsche: Más allá del bien y del mal.

[17] Alejo Carpentier: El Reino de este Mundo, p. 30. Lo enmarcado en paréntesis es mio.

[18] Utilizo este término como lo explica Herbert Marcuse, (las condiciones esenciales para la liberación).

[19] Herbert Marcuse: La Sociedad Carnívora., p. 56

[20] Herbert Marcuse: La Sociedad Carnívora, p. 41

[21] Alejo Carpentier: El Reino de este Mundo, p. 35. Lo enmarcado en paréntesis es mío.

[22] Ibid., p. 37

[23] Friedrich Nietzsche: Más allá del bien y del mal.

[24] Albert Camus: The Rebel, p. 17

[25] Forma de religión practicada en el siglo XIX en Haití, es esta una religión despojada de teología y es la magia la vía para el encuentro del hombre con sus dioses, otorgándole estos (los dioses) poderes sobrehumanos.

[26] Alejo Carpentier: El Reino de este Mundo, p. 38

[27] William Ospina. Anotaciones sobre el Mundo Latino. Contenido en www.oei.es/catedraospina.htm.

[28] Alejo Carpentier: El Reino de este Mundo, p. 43. El subrayado es mío.

[29] Ibid., p. 43

[30] Bryan Fay: Contemporary Philosophy of Social Science, p. 134

[31] Alejo Carpentier: El Reino de este Mundo, p. 58

[32] Alejo Carpentier: El Reino de este Mundo, p. 60

[33] Ibid., p. 60

[34] Ibid., p. 115. Lo enmarcado en paréntesis es mío.

[35] Albert Camus: The Rebel, p. 219. La traducción es mía.

[36] Alejo Carpentier: El Reino de este Mundo, p. 118. El subrayado es mío.

 

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