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IMAGINARIO FILOSÓFICO: Un muestrario de las metáforas e imágenes de los filósofos

- Walter Benjamin y los cuadros que cuelgan del palacio de la filosofía.

- Kant y la joya de la buena voluntad.

-Kant y el océano ignoto(en la Crítica de la Razón Pura).

-   Plotino: La danza del orden del mundo y la tortuga pisoteada( en Las Enéadas).

- Nietzsche y las monedas desgastadas de la verdad (en Sobre verdad y mentira en sentido extramoral)

- Descartes y la reforma de los edificios del saber antiguo(en el Discurso del método).

-William James, de peces en el agua y conocimiento ( en Pragmatismo)

- Platón y los perros como filósofos (en  República).

- El ángel de la historia, según Walter Benjamin (En Sobre el Concepto de Historia).


- Walter Benjamin y los cuadros que cuelgan del palacio de la filosofía.

palacio.jpg "El sistema [de la filosofía] tiene una estructura tal que los conocimientosde la ontología cuelgan de él como de una pared. La ontología no es el palacio. Para seguir con la imagen: los conocimientos de la ontología deben guardar la dimensión de los cuadros. Para aclarar la imagen:todos los conocimientos, mediante su contenido simbólico latente, deben ser portadores de una inmensa intención simbólica que los subordina, bajo el nombre de ontología, al sistema mismo, cuya categoría fundamental no es el conocimiento, sino la doctrina o la verdad. La tarea de la ontología es cargar de tal modo los conocimientos con una intención simbólica, que se pierdan en la verdad o en la doctrina, que desaparezcan en ellas sin por ello fundamentarlas, pues su fundamentación es la revelación, es el lenguaje.Volviendo a la imagen: llenar las paredes del palacio de tal modo que los cuadros acaben pareciendo las paredes mismas."
(Walter Benjamin: Gesammelte Schriften, vol. 6, p.39. Trad.de la cita :Luis Fernández Castañeda)

 

-Kant y la joya de la buena voluntad.joya.jpg
Kant compara la buena voluntad con una joya, y la utilidad o la esterilidad de las inclinaciones o acciones, con la montura de la joya:
"/…/; si, a pesar de sus mayores esfuerzos, no pudiera llevar a cabo nada y sólo quedase la buena voluntad -no desde luego como un mero deseo, sino como el acopio de todos los medios que están en nuestro poder-, sería esa buena voluntad como una joya brillante por sí misma, como algo que en sí mismo posee su pleno valor. La utilidad o la esterilidad no pueden ni añadir ni quitar nada a ese valor. Serían, por decirlo así, como la montura, para poderla tener más a la mano en el comercio vulgar o llamar la atención de los poco versados; que los peritos no necesitan de tales reclamos paradeterminar su valor".(Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres.Página.28 de la traducción  de GarcíaMorente.editorial Espasa-Calpe , edición de 1983. Madrid).

 


-Kant y el océano ignoto(en la Crítica de la Razón Pura).monje.jpg

"Así, pues, todas las disputas acerca de la naturaleza de nuestro ser pensante y de su conexión con el mundo corpóreo se deben solamente a que llenamos con paralogisrnos de la razón pura las lagunas de lo que ignoramos, convirtiendo nuestros pensamientos en cosas e hipostasiándolos. De ello se origina una ciencia imaginaria, tanto por parte del que, afirma como por parte del que niega, ya que, o bien pretende cada uno saber algo acerca de objetos de los que nadie posee un.solo concepto, o bien convierte sus propias representaciones en objetos, moviéndose así en un eterno círculo de arnbigüedades y contradicciones. Sólo la sobriedad de una crítica severa, pero justa, puede librarnos de esta ilusión dogmática que man tiene a tantos entretenidos con una felicidad imaginaria y sornetidos a teorías y sistemas. Sólo esa crítica puede confinar todas nuestras pretensiones especulativas al campo de la experiencia posible, no con insípidas burlas sobre las tentativas, una y otra vez fallidas, de nuestra razón, o con piadosos lamentos sobre las limitaciones de la misma, sino señalando sus fronteras con precisión, según principios seguros, y fijando con la mayor confianza, el nihil ulterius en las columnas de Hércules que la misma naturaleza ha levantado con el fin de que el viaje de nuestra razón sólo llegara hasta donde alcanzan las permanentes y continuas costas de la experiencia. No podemos abandonar estas costas, si no queremos aventurar nos en un océano que carece de orillas y que, con sus horizontes siempre engañosos nos obliga, al final, a dar por perdido todo el penoso y prolongado esfuerzo".

Kant (A395-A396, en cRP de la editorial Alfaguara, pagina 360. Madrid,, 1978. Trad. Pedro Ribas)

 

-   Plotino: La danza del orden del mundo y la tortuga pisoteada( en Las Enéadas).

En esta enigmática y desoladora imagen de PLOTINO se transparenta el antiguo espíritu mítico que concibe una ley del mundo a la que el individuo ha de adaptarse o morir pisoteado, pero también inquieta la idea de que esa ley no es quizá sino una danza, un juego:tortuga3.jpg (14947 bytes)

"Es que tampoco hay paridad entre el organismo del universo y el de cada animal individual: allá el organismo como que se difunde mandando detenerse, mientras que acá, cual si las partes trataran de evadirse, están atadas a sus puestos con una segunda atadura; allá, en cambio, no tienen a dónde huir. Así pues, no es preciso que el Alma ni las retenga dentro ni las empuje adentro presionándolas desde fuera, sino que se quedan donde quiso su naturaleza desde el principio mismo. Ahora bien, cuando alguna de ellas se mueve conforme a naturaleza, aquellas otras para las que ese movimiento es antinatural, se ven perjudicadas; pero las primeras se mueven perfectamente como partes del conjunto; las otras, en cambio, son destruidas porque no pueden aguantar el buen orden del conjunto. Es como si, mientras un amplio coro evoluciona ordenadamente, en medio de su marcha una tortuga fuera pillada y pisoteada porque no puede esquivar el buen orden del coro; y, sin embargo, si ella misma se coordinase con aquel orden, tampoco ella sufriría daño alguno por parte de los danzantes."

(PLOTINO, Enéadas II, 9, Gredos, Madrid ,1992, pp.508/9.)

 

- Nietzsche y las monedas desgastadas de la verdad (en Sobre verdad y mentira en sentido extramoral)

Nietzsche considera vana la búsqueda de la verdad, pues lo que se esconde tras toda "verdad" es el olvido de su origen. Ese origen está en una ilusión del lenguaje,  en la elaboración de metáforas para expresarnos. Así, con la preocupación por la verdad, se ha perdido la fuerza de esas ilusiones, de esas metáforas, como se pierde, con el desgaste, la belleza de una moneda que tiene un hermoso troquel y se convierte en un mero pedazo de metal.symb352.gif (6747 bytes)

"¿Qué es entonces la verdad? Una hueste en movimiento de metáforas, metonimias, antropomorfismos, en resumidas cuentas, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas, extrapoladas y adornadas poética y retóricamente y que, después de un prolongado uso, un pueblo considera firmes, canónicas y vinculantes; las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son; metáforas que se han vuelto gastadas y sin fuerza sensible, monedas que han perdido su troquelado y no son ahora ya consideradas como monedas, sino como metal".

(Nietzsche, Friedrich: Sobre verdad y mentira en sentido extramoral. Ed Tecnos. Madrid,1998; p.25)

 

- Descartes y la reforma de los edificios del saber antiguo(en el Discurso del método).

En varios párrafos del Discurso del método, Descartes emplea la imagen arquitectónica del saber, el  saber como una ciudad o como un conjunto de edificios.Hemos elegido un breve fragmento en el que el filósofo francés se plantea reformar los edificios obsoletos, rediseñar la ciudad.  Está deseoso de concebir una nueva manera de hacer ciencia y un nuevo modo de representar el mundo, y para ello deberá modificar el saber antiguo y  alumbrar nuevas ideas.casa1.gif (7787 bytes)

"Al derribar un edificio, siempre se aprovecha algo para el que se ha de edificar después; al destruir en mi espíritu las creencias que carecían de fundamento, hacía diversas observaciones y adquiría datos que después me han servido para establecer proposiciones ciertas".(Discurso del método, in Descartes: Discurso del método. Meditaciones Metafísicas. Reglas para la dirección del espíritu. Principios de la Filosofía. Editorial Porrúa. México, 1984; página 20)

-William James, de peces en el agua y conocimiento ( en Pragmatismo)

William James,  fundador del pragmatismo nos presenta una imagen en el que diferentes fluidos representan distintos planos cognoscitivos: el símil del aire para las ideas abstractas y del agua para el mundo sensible. Los hombres: ¡son los peces!

"Pues bien: hagamos que el agua represente el mundo de los hechos sensibles, y que el aire que está sobre él represente el mundo de las ideas abstractas. Por supuesto, ambos mundos son reales, pero sólo interactúan en sus límites, y el locus de todo cuanto vive y nos ocurre, hasta donde abarque el total de la experiencia, es el agua. Somos como peces que nadan en el mar de los sentidos, limitados desde arriba por un elemento superior, pero incapaces de respirarlo puro o de penetrar en él. Sin embargo, obtenemos de él nuestro oxígeno, estamos en contacto incesante con él, ahora aquí y luego allá; y cada vez que entramos en contacto con él, somos devueltos al agua con nueva determinación y más energía en nuestro rumbo vital. Las ideas abstractas de las que está compuesto el aire son indispensables para la vida, pero resultan irrespirables por sí mismas y sólo son activas en su función de redirección. Todos los símiles son defectuosos, pero éste me atrae especialmente. Nos muestra cómo algo, que en sí mismo no es suficiente para la vida, puede, no obstante, ser un determinante efectivo de la vida en otra parte". (William James: Pragmatismo. Ed. Alianza Editorial.Madrid, 2000. Traducido por Ramón del Castillo)

- Platón y los perros como filósofos (en  República).

LOS PERROS SON FILÓSOFOS
"También esto lo percibirás en los perros: algo digno de admiración en un animal. Que, al ver un desconocido, aun cuando no haya sufrido antes nada malo de parte de éste, se enfurece con él; en cambio, al ver a un conocido, aunque éste jamás le haya hecho bien alguno, lo recibe con alegría. ¿No te has maravillado nunca de eso? Ese es un rasgo exquisito de la naturaleza del perro, el de ser verdaderamente amante del conocimiento, o sea, filósofo. Pues no distingue un aspecto amigo de otro enemigo por ningún otro medio que por haber conocido el primero y desconocido el segundo. Y bien ¿cómo no habría de ser amante de aprender quien delimita mediante el conocimiento y el desconocimiento lo propio de lo ajeno? ¿Y acaso no es lo mismo el ser amante de aprender y el ser filósofo?". Platón <República> II, 376a-b.

- El ángel  de la historia, según Walter Benjamin (En Sobre el Concepto de Historia)

Mis alas están listas para el vuelo

 de buen grado regresaría 

pues de seguir siendo también tiempo vivo 

 poca dicha tendría. 

Gerhard Scholem, Saludo del Angelus 

Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. En él se representa un ángel que parece como si estuviera a punto de alejarse de algo a lo que mira fijamente. Sus ojos se abren de par en par, su boca permanece abierta, y sus alas extendidas. El ángel de la historia debe de tener ese aspecto. Ha dirigido su rostro al pasado. Allí donde aparece ante nosotros una cadena de acontecimientos, allí ve él una única catástrofe que amontona sin cesar ruina sobre ruina y se la arroja a los pies. Bien que le gustaría demorarse, despertar a los muertos y recomponer lo destrozado. Pero sopla una tormenta desde el Paraíso que se ha enredado en sus alas, y es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Esta tormenta le empuja imparable hacia el futuro, al que él le vuelve la espalda, mientras que el montón de ruinas delante suya crece hasta el cielo. Eso que nosotros llamamos progreso es esta tormenta. 
Walter Benjamin: Über den Begriff der Geschichte, en Gesammelte Schriften, I pp. 697-698, Frankfurt/M, 1991.    

 

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