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BIOGRAFÍA DE PLATÓN Y CONTEXTO SOCIAL E HISTÓRICO-POLÍTICO EN EL QUE VIVIÓ Y ESCRIBIÓ  

Simón Royo

 

428/427:  Nace  Aristócles  (cuyo apodo Platón, por el que se le conocerá, significa, de anchos hombros) su padre Aristón y su madre Perictínona son nobles, de tendencia aristocrática. No se sabe exactamente  el  lugar  de  su  nacimiento  pero  o  fue  Atenas  o  se  desplazan  muy  pronto  a  vivir  a Atenas.  Muere  su  padre  y  su  madre  vuelve  a casarse  con  Pirilámpo,  pariente  del  gran  estadista democrático, Pericles,  fallecido un  año  antes  del nacimiento  de  Platón.  Nacen  luego Adimanto  y Glaucón, hermanastros de Platón, que aparecen como personajes de la  República . Y también tuvo una hermana, Pomona, que sería la madre de su sucesor en la Academia, su sobrino Espeusipo.  

Reciben la educación propia de las clases altas de Atenas, enfocada a terminar dedicándose a la  política.  Cultivó  así  la  lucha,  la  pintura,  la  poesía  y  la  música.  Platón  tiene  una  relación aristocrática por parte de la familia de su padre biológico y una relación democrática por parte de la familia de su padrastro. Según Diógenes Laercio quiso ser compositor de tragedias pero él mismo dirá en sus Cartas que ante el declive de Atenas estaba deseoso de intervenir en la vida pública en una época de decadencia y crisis de la ciudad.  

[Desde  el  448  el  auge  de  Atenas,  que  se  había  convertido  en  una  potencia  democrática imperialista, había crecido de tal forma, que se desata la guerra con la otra gran ciudad-estado, con Esparta.  425.  Atenas  dirige  la   Liga  délica   de  la  que  forman  parte más  de  400  ciudades-estado. Pericles  manda entre el 443 y el 429 sobre el imperio confederado y democrático ateniense. En 421 se había firmado la Paz de Nicias entre Atenas y Esparta, pero Alcibíades la rompe y se reinicia la guerra. Entre el 415-413 Atenas intentará sin éxito conquistar Sicilia, con Alcibíades al mando, sufriendo una gran derrota en Siracusa. Desde  la  muerte  de  Pericles  todo  va  a  peor.  Tiene  Platón  que  padecer  en  su  infancia  la demagogia  de  Cleón,  en  su  adolescencia  o  efebía  el  desastre  de  la  expedición  a  Sicilia,  en  su juventud la oligarquía del 411 y en su primera madurez la rendición ante Esparta del 404 y la nueva oligarquía de los Treinta. Después, para colmo, la restaurada democracia juzga y condenan a muerte  a su maestro, Sócrates, en 399, y ve con horror como Atenas se alía con Persia contra Esparta. Siracusa, en Sicilia, es un enclave fundamental y de lograr Platón dominarla y regir su destino su  gran  tesoro  podría  quizás salvar a Atenas,  pero  el  filósofo  fracasa tres veces en su intento de hacerse con el poder en Siracusa].  

411:   Atenas  prosigue  su  declive  y  decadencia  con  lo  cual  se  produce  una  revolución oligárquica que toma el poder.  Platón pudo tomar  algunas  lecciones  con  el  heraclíteo  Crátilo , (según  nos  dirá  Aristóteles), que dará luego nombre a uno de sus diálogos.  

~409: Posiblemente participa Platón en la batalla de Megara.  

~408/407: Platón, con veinte años, se encuentra con Sócrates,  lo toma por amigo y  maestro siguiéndole hasta la muerte de éste. Luego su vínculo con él durará 8 años. 

406: Tiene lugar la batalla de las Arguinusas, con la derrota de Atenas y Sócrates se opone a que se condene a los jefes de la escuadra por no haber rescatado a los náufragos. 

404:  Atenas pierde definitivamente la Guerra del Peloponeso y capitula frente a Esparta, con la  que llevaba contendiendo  desde el 431. En  Atenas los antidemocráticos eran filoespartanos.  Se sucede  entonces  una  nueva  revolución  oligárquica  en  Atenas,  la  ciudad  queda  en  manos  de  los llamados Treinta tiranos, dos de los cuales, Critias (primo de la madre) y Cármides (tío materno), son  parientes  de  Platón  y  domina  también  el  escenario  político  de  finales  del  siglo  V  a.C., Alcibíades, condiscípulo y predilecto de Sócrates. El filósofo Sócrates se niega a obedecer la orden de los Treinta de detener a un ciudadano. Platón está dividido por familia y por ideas entre Atenas y Esparta. Un año más tarde (403) cae el gobierno oligárquico y se restaura la democracia en Atenas.  

399:  A la muerte de Sócrates, condenado a muerte por los demócratas, acusado de impiedad y de corrupción de la juventud, viaja Platón, con unos 38 años, a la ciudad de Megara, donde conoce al  Euclides  natural  de  allí.  Según  nos  dice  en  su  Carta  VII  hasta  ese  momento  había  pensado dedicarse a la política en Atenas pero después de la condena de Sócrates abandona esa pretensión. 

396/395:  Regresa a Atenas y comienza su actividad literaria, que empezaría con la  Apología de  Sócrates  y  con  el   Critón .  Sostiene  que  virtud  es conocimiento  y busca una noción de justicia basada en el conocimiento. Los escritos de Platón es muy posible que pasasen desapercibidos en ese tiempo.  

~390: Viaja a Cirene, donde estudia  matemáticas con Teodoro , luego a Italia donde estudia  con los pitagóricos  Filolao  (de quien también fueron discípulos los personajes con los que dialoga en el  Fedón , Equécrates, Simmias y Cebes)  y Eurito , y es posible que viajase también a Egipto.  

391:   Se  representan   Las  Asambleístas   del comediógrafo  Aristófanes,  que  ridiculiza  la  idea pitagórico-platónica de la comunidad de bienes y mujeres. También en  Las Nubes  había convertido el  gran  comediógrafo a Sócrates  y a sus  discípulos  en  personajes de comedia.  Platón  lo  incluirá como uno de los contertulios del  Banquete

~390-387:   Dividido  familiar  e  intelectualmente  entre  la  democracia  y  la  oligarquía,  entre Atenas y  Esparta, Platón proyecta  una combinación de lo  mejor de  ambas  posturas políticas algo que acabará por conocerse posteriormente como gobierno republicano pero que no tendrá en cuenta al exponer su teoría de las distintas formas de gobierno.[1] 

Primer  viaje   de  Platón   a  Siracusa   (Sicilia),  entra  en  contacto  con  el  tirano  Dioniso  I  el  Mayor  y  se  hace  muy  amigo  del  cuñado  del  mismo,  Dión,  quien  queda  impresionado  por  las doctrinas  políticas  de  Platón  y  desde  entonces  se  convierte  en  su  discípulo,  quizá  amante  y personaje político relevante dispuesto a llevar a la práctica las ideas de Platón acerca de gobernar y funcionar una  ciudad.  Platón  tiene  entonces cuarenta  años  y Dión  veinte.  El  tirano era  receloso, perverso y cruel, de modo que no fueron suficientes los discursos de Platón para mudarle el carácter y embarcarle  por la senda del bien, sino  que más bien le irritaron y le  parecieron  reprensiones  y críticas a su persona.  

Sobre  esta  experiencia  escribirá  en  su   Carta VII:  “Finalmente  llegué a  comprender  que todos  los  Estados  actuales  están  mal  gobernados,  pues  su  legislación  es  prácticamente incurable  sin  unir  unos  preparativos  enérgicos  a  unas  circunstancias  felices.  Entonces  me sentí irresistiblemente movido a alabar la verdadera filosofía y a proclamar que solo con su luz se puede reconocer dónde está la justicia en la vida pública y en la vida privada. Así, pues, no  acabarán  los males para  los hombres  hasta  que  llegue  la  raza  de los  puros  y  auténticos filósofos al poder o hasta que los jefes de las ciudades, por una especial gracia de la divinidad, no se pongan verdaderamente a filosofar .[2] 

Esta era la marcha de mis  pensamientos  cuando  llegué a Italia y  a  Sicilia  por vez primera. Entonces esa vida llamada allí  feliz, llenada por esos  perpetuos banquetes italianos y siracusanos, me desagradó en absoluto: atracarse de comida dos veces al día, nunca acostarse solo por la noche y todo lo que acompaña a esta clase de existencia. Con semejantes costumbres no hay ningún hombre bajo  la  capa  del  cielo  que,  viviendo  esta  vida  desde  su  niñez,  pueda  llegar  a  ser  sensato  (¿qué naturaleza  podría  haber  tan  maravillosamente  equilibrada?)  no  adquirir  jamás  la  sabiduría,  y  lo mismo diré de todas las demás virtudes” (Platón  Carta VII , 326a-c).  

Al  menos  como  fruto  de  este  primer  viaje  de  Platón  a  Siracusa,  contacta  y  conoce  allí  a  Arquitas  de  Tarento, célebre  gobernante  pitagórico  de  la  ciudad  mentada,  un  rey-filósofo,  con quien entabló amistad y se imbuyó del pitagorismo. Un pitagorismo que introducirá en su obra, como de costumbre, a su manera, modificando lo necesario  para  que  le  encajasen  todos  los  préstamos  tomados  de  otros  filósofos,  de  corrientes  religiosas  o  de  la  cultura pahnhelénica  en  general,  mejorando  lo  prestado  por  otros  en  un  todo integrado, una cosmovisión o sistema filosófico.  

387:  El tirano Dioniso I el Mayor se cansa de Platón y su influencia sobre Dión y lo expulsa de Siracusa, lo manda de regreso a Atenas pero es posible que de camino fuese apresado para ser vendido  como  esclavo o abandonado en Egina con ese fín. Según este avatar  semilegendario que  narra  Plutarco ,[3] lo rescataría su amigo Anniceris de Cirene, pagando un rescate por su persona.  1 Al llegar a Atenas funda Platón una escuela,  la Academia , la cual permanece dirigiendo hasta su  muerte,  20 años  después,  entre sus  discípulos se  contaba  Aristóteles y  había mujeres  también entre  sus  alumnos,  a  su  muerte  le  sucederá  en  la  dirección  su  sobrino  Espeusipo.  En  dicha institución seguramente se pulieron las contradicciones que escuelas rivales como la recién fundada también del retórico Isócrates achacaban a los platónicos. La Academia perdurará unos nueve siglos después de la muerte de Platón y seguirá existiendo, con diversos directores, pasando por una fase escéptica y luego por una fase místico-neoplatónica, hasta que se cierre definitivamente por orden del emperador romano Justiniano en el s. VI d.C.   

383:   Platón  escribe   el  Fedón .  Donde recoge  ideas  órfico-pitagóricas  de  tendencia  ascética, pero lo complementa a continuación con  el Banquete , donde trata del amor y rebaja el ascetismo.  

384: Nace Aristóteles que ingresará muy joven en la Academia de Platón, donde permanecerá  20 años hasta acabar abriendo su propia escuela,  el Liceo

367:  Tras la muerte de Dioniso I, Dión persuadió a su hijo y sucesor, Dioniso II de Siracusa, un  sucesor  débil  que  estaba  generalmente  borracho  y  consagrado  a  los  placeres,  de  que  hiciese regresar  a  Platón.  Se  produce  el  segundo viaje   de  Platón a  esa  ciudad-Estado  en la  que  intenta instruir al hijo en el camino para convertirse en rey-filósofo. Una parte de los siracusanos recelaban y  conspiraban  contra  la  influencia  de  Platón  y  Dión,  señalando,  nos  dice  Plutarco,  lo  siguiente: “Algunos,  fingiéndose  disgustados,  decían:  No  ha  mucho  que  los  Atenienses  llegaron  aquí  con poderosa fuerza de mar y tierra, y se gastaron y destruyeron antes de tomar a Siracusa [expedición ateniense dirigida por Alcibíades del 413 o 415], y ahora disuelven la tiranía de Dionisio por medio de  un  sofista,  persuadiéndole  que,  retirándose  de  los  diez  mil  estipendiarios,  y  dejando  sus trescientas naves, los diez mil caballos y un número de infantes muchas veces mayor, se entretenga en buscar en la academia el tan celebrado último bien, y se  haga feliz por medio de la  geometría  abandonando la  felicidad  del  imperio,  de la  opulencia  y  del regalo  a Dion  y  a  sus  sobrinos”. Y efectivamente parece que la estrategia de Dión y Platón era la de convertir y transformar al tirano o de no conseguirlo, hacerse con el poder el primero, instruido por las ideas de gobierno del segundo. Al haber muerto  Dioniso I  y haberle  sucedido Dioniso  II, débil monarca dedicado a  los placeres mientras en la sombra gobierna Dión y se disputa el poder con otros políticos influyentes. Tratan los  partidarios de Dión de implantar el gobierno ideal de la República platónica mediante reformas pero no lo consiguen. Vanas fueron las tentativas de Platón para influir en el espíritu del tirano.  

366-365: Temiendo que le quiten el poder  Dioniso II destierra a Dión pero retiene a Platón como huésped-prisionero un tiempo , habiéndole tomado estima pero queriendo tenerle sólo para él.  Al  final,  sin  embargo,   le  dejará  regresar  a  Atenas,  donde  se  encontrará  con  Dión,  que ingresará en la Academia y se hospedará en la casa de Calipo . Es en este periodo cuando Platón escribirá  El Político .  Dión viaja  entonces por  muchas  ciudades griegas ganándose el aprecio  y la admiración de todos a cuantos visita. En realidad va recabando apoyos para conquistar Siracusa y derrocar la tiranía allí imperante.  

362:  Tiene  lugar  la  batalla  de  Mantinea.  Los  tebanos  vencen  a  los  ejércitos  de  Esparta  y Atenas. Comienza el auge de Macedonia.  

361:    Tercer  viaje  a  Siracusa .  Dioniso  el  Joven  ruega  a  Arquitas  de  Tarento  y  a  otros pitagóricos de que intercedan  para  que Platón vuelva a su lado. Una vez vuelto por  tercera vez a Siracusa  se  vuelve  a  producir  primero  una  gran  admiración  del  tirano  por  el  filósofo  pero  a continuación  una  suerte  de  recelo  hacia  él.  Platón  se  vuelve  a  marchar  y  Dión  queda  del  todo convencido de que la guerra es el único medio de acabar con la tiranía y establecer una democracia. 

Entonces,  Dión,  al  mando  de  ochocientos  hombres  y contando  con que  se  le  sumase  gran parte de la población siracusana, (llegó a ser seguido por cinco mil), arribó a la ciudad y venció a Dionisio,  llegando  de  manera  triunfal  a  la  ciudad,  Dioniso  fingió  abdicar  pero  atacó  con  susmercenarios, pero las fuerzas de Dión acabaron reduciéndolo, con su ejército, en la acrópolis, con lo que forzó al tirano a que abandonara el país. 

No  era fácil,  sin  embargo,  organizar  el  país  en  medio  de  luchas  e  intrigas  incesantes. Heráclides,  que  había  sido  víctima de  Dionisio  y  compañero  de  destierro  de Dión , ambicionaba también  el  primer  puesto.  No  toleraba  el  papel  preponderante  del libertador  de  la  ciudad   y persuadió  a  sus  conciudadanos  de  que  debían  liberarse  de  la  influencia  de  Dión  y  sus  tropas extranjeras, proponiéndoles a través  del demagogo Hipón un nuevo repartimiento  de tierras. Dión tuvo  que  retirarse  a  Leontinos.  Las  querellas  debilitaron  el  espíritu  de  oposición  a  la  tiranía. Dionisio II, que había sido olvidado, aprovechó la ocasión, se presentó en Siracusa y reconquistó el poder con ayuda de Nipsio y de tropas asalariadas. 

La ciudad llamó de nuevo a Dión, quien, por segunda vez, conquistó y entregó la ciudad a los siracusanos . Pero esto no significó el fin de las disensiones internas.  Heraclides  recomenzó sus  intrigas  e  hizo lo posible por hacer  fracasar las sabias reformas de  Dión, hasta  que este, que había sido benigno anteriormente con él, toleró que se condenara a muerte al intrigante. Pero tampoco esto significó  la  paz.  Esta  vez  el  causante  de las turbulencias fue  un  ateniense, Calipo,  de quien Dión había sido huésped durante su destierro en Atenas y que ahora le acompañaba en la expedición a Siracusa . Partidario primero de Dión, junto con su hermano Filóstrato, se señaló en la  lucha  de  liberación  de  Sicilia.  Pero  muerto  Heraclides,  adversario  peligroso,  comenzó  a conspirar   y  a  organizar  hipócritamente  la  muerte  de  Dión  y  su  propia  subida  al  poder.  Dión, turbado por acontecimientos personales como el suicidio de su hijo adolescente, que por un disgusto y enfado surgido de pueril causa, se arrojó por un tejado, no se dio cuenta de la traición de Calipo, que le juraba lealtad ante la diosa Démeter y su hija Proserpina. La impiedad de Calipo era tal que aguardó uno de los días consagrados a la diosa para ordenar dar muerte al iniciado en sus misterios.

Asesinado Dión, Calipo se hizo con la ciudad y estableció su tiranía , que, según Diodoro,ejerció durante trece meses. Según Plutarco terminó siendo asesinado con el mismo sable con el que mandó degollar a Dión.  

Aristóteles  dirá en su  Política  (1312a-1312b)  que hay dos formas de derrocar a una tiranía, internamente mediante rebelión y discordia entre sus miembros y, externamente, si es que hay algún régimen más poderoso que se le oponga; así como explica también que hay distintas motivaciones para  desear  derrocarla, poniendo  a  Dión de  Siracusa  como ejemplo de la gloria y  la  fama como motivación  y  de  la  discordia  interna  como  medio. [4] De  Dión  dice  asimismo  el  estagirita  que “contaba con el favor del pueblo contra el tirano y que después de atacarle y expulsarle pereció”.  

Las circunstancias que presupone la  Carta VII  escrita por  Platón  son que Calipo está en el poder  y  los  amigos  de  Dión,  desterrados,  preparan  su  venganza  y  la  reconquista  de  Sicilia.  El asesinato de Dión había sido cometido en 354 o 353, Platón tiene ya en ese momento setenta y tres o setenta y cuatro años y se defiende de quienes le pudieran hacer responsable de la muerte de Dión. Ya no está el anciano Platón para más aventuras políticas, y, un tanto defraudado de que la tarea de mejorar  el  mundo  pudiera recaer de  obra  en  los filósofos,  lega  en su  última  obra,  Las Leyes, su postrera  concepción  del paradigma  de  un  gobierno  y  modelo  de  una  ciudad  y  unos  ciudadanos, virtuosos y  justos.  Desaparecen  de  ésta  obra  los filósofos-gobernantes  y  se da preponderancia  al gobierno de  las Leyes  sobre cualesquiera hombres, que quedan exclusivamente a su servicio en caso de ser magistrados, esto es, como servidores de las leyes. Sólo las  leyes de la razón  han entonces de  imperar entre  los hombres, como imperan en  el cosmos,  a los  hombres  compete  solamente  el ajustarse a ellas y seguirlas emulando su perfección lo más posible.  

348-347:  Muere Platón con unos 81 años.  

338: Batalla de Queronea. La guerra de Filipo de Macedonia contra los griegos es decidida a su favor por la caballería, mandada por su hijo Alejandro.

 

Clasificación y temática de los diálogos platónicos 

Platón  es  el  filósofo  que  inició  la  escritura  filosófica  bajo  la  forma  de  diálogo  con  la  mayor perfección  y  el  mayor  éxito.  También  antes  de  Platón  y  Sócrates  hubo  comunicación  filosófica,  pero los fragmentos de los filósofos de los siglos VI y V a.C., lo son de poemas, al estilo de los tradicionales poemas  épicos,  de  apotegmas  semirreligiosos,  de  pequeños  discursos.  Su  fuerza  radica  en  la independencia  y  novedad  de  sus  contenidos  frente  a  los  que  transmitía  la  épica  tradicional,  pero  la forma  conserva  aún  el  tono  solemne,  casi  dogmático,  del  lenguaje  religioso.  La  de  los  mal  llamados presocráticos  era  una  filosofía  litúrgica,  ritual,  con  un  tono  soteriológico  apoyado  en  la  misma solemnidad  de  un  lógos ,  todavía  no   diá-lógos .  Platón  mezclará  esa  soteriología  con  todos  los  demás discursos en prosa, para otorgar al conocimiento el lugar decisivo y tenerlo como lugar de decisión.

Entre  los  hexámetros  de  Parménides  y  las  realizaciones  de  Tales,  comenzó  a  aglutinarse  ese conglomerado de  proposiciones  que  luego había  de llamarse  filosofía.  Fruto  de  la democracia que se había iniciado en el s.V a.C. el diálogo supuso  la puesta en cuestión del lenguaje dogmático. La verdad ya no se desvelaba  en el espacio del sacerdote o  del rey, sino en  la  coincidencia  de los hombres,  en el enfrentamiento  de  sus  opiniones.  Los sofistas,  iniciadores  de  las  discusiones  filosóficas,  crearon  con ellas  un  escepticismo  ante  cualquier  forma  de  discurso  establecido y,  en  consecuencia, dieron  lugar a una verdadera democratización del   lógos , pero  también  al  relativismo  y  a  la ley del  más fuerte.  Nadie podía atribuirse el monopolio de lo dicho, todo era revocable y discutible, y si se imponía algo, se hacía por la fuerza o por acuerdo y convención. 

A Platón tal cosa le parecía inaceptable y a lo largo de su vida, al tiempo que viajaba, se instruía, enseñaba  y  realizaba  expediciones  con  fines  políticos,  nunca  dejaría  de  escribir,  desde  su  juventud hasta su  muerte. Pasaría su vida buscando lo contrario  que  los  sofistas,  que no todo fuese revocable  ni discutible, sino que  se  encontrasen  algunas cosas,  si  es que  no  un  sistema para todas ellas,  que fuesen irrevocables  e  indiscutibles.  Indiscutibles  precisamente  por  ser  conformes  con  la  justicia,  con  la armonía  de  las  leyes  de  la  razón  y  con  la  naturaleza.  Nadie  podría  entonces  tampoco  atribuirse  el monopolio  de  lo  dicho,  porque  el  discurso  de  la  ciencia  dialéctica  tampoco  sería  de  nadie,  ni  de  los reyes  ni de los sacerdotes, pero  así,  como quería Platón, se  sustituiría  al discurso  de  la opinión  de los sofistas por el  discurso de la razón  de los filósofos.

La primera  clasificación  de  los  Diálogos  parece  haber sido  la de Aristófanes  de  Bizancio  (Diógenes Laercio  Vitae. Libro   III:  Platón , §31-33) en el  siglo II a.C.,  quien distribuyó las obras de Platón en cinco trilogías, que obviamente no recogían gran parte de las obras que comúnmente se publican en el  corpus  platónico: 

1ª Trilogía:  República, Timeo, Critias

2ª Trilogía:  Sofista, Político, Crátilo.

3ª Trilogía:  Leyes, Minos, Epinomis .

4ª Trilogía:  Teeteto, Eutifrón, Apología .

5ª Trilogía:  Critón, Fedón, Cartas.   

Posteriormente, al principio del  siglo I d.C.,  se preparó otra edición a cargo de  Trasilo agrupando los Diálogos en nueve tetralogías, considerando las Cartas como una sola obra:

1ª Tetralogía:  Eutifrón, Apología, Critón, Fedón.

2ª Tetralogía:  Crátilo, Teeteto, Sofista, Político.

3ª Tetralogía:  Parménides, Filebo, Banquete, Fedro.

4ª Tetralogía:  Alcibiades I. Alcibiades II, Hiparco, Rivales.

5ª Tetralogía:  Teages, Cármides, Laques, Lisis.

6ª Tetralogía:  Eutidemo, Protágoras, Gorgias, Menón.  

7ª Tetralogía:  Hipias mayor, Hipias menor, Ion, Menéxeno.

8ª Tetralogía:  Clitofonte, República, Timeo, Critias.

9ª Tetralogía:  Minos, Leyes, Epinomis, Cartas. 

Posteriormente a su redacción y publicación, los diálogos platónicos fueron subtitulados por el mismo  Trasilo  que los clasificó en nueve tetralogías y los subtituló según el tema general sobre el cual versaran. De ahí que veamos que en la antigüedad las clasificaciones no eran cronológicas sino temáticas.  

 Eutifrón  o de la piedad;  Apología  o defensa de Sócrates;  Critón , o del deber;   Fedón  o del alma.

  Cratilo ,  o del  lenguaje;   Teeteto ,  o  de  la  ciencia;   El  sofista ,  o  del  ser;   El  político ,  o  del gobierno. 

 Parménides , o de las ideas;  Filebo , o del placer;  El Banquete , o del amor;  El Fedro , o del amor, (la escritura y la memoria).

 Alcibíades I , o de la naturaleza del hombre;  Alcibíades II , o de la plegaria;  El Hiparco , o del codicioso;  Los Rivales .

  Teages , o sobre el saber;  Carmides ,  o de la templanza;   Laques ,  o de valor;  Lisis , o de la amistad.

 Eutidemo , o de la erística;  Protágoras , o de los sofistas;  Gorgias , o de la retórica;  Menón , o de la virtud.

  Hipias  Menor ,  o  de  lo  honesto;   Hipías  Mayor   o  de  la  mentira;   El  Ion ,  o  de  la  poesía; Menexeno , o del discurso fúnebre.  

 Clitofónte , o de lo exhortatorio;  La República , o de la justicia;  El Timeo , o de la naturaleza; Critias , o de la Atlántida.

  Minos ,  o de la  ley;  Las Leyes , o  del modo de hacer  la ley;   Epinomis ,  o  de  la  asamblea nocturna.  Y  trece   Cartas :  una a  Aristodemo;  dos  a  Arquitas;  cuatro  a  Dionisio;  una  a  Hermias, Erasto y Corisco; una a Leodamante; una a Dion; una a Perdicas, y dos a los amigos y familiares.

Clasificación  cronológica. Modernamente  se  ha  intentado  ordenar  los  escritos  platónicos cronológicamente. A parte  de lo anterior  hemos  de advertir  que  no  hay acuerdo entre los  especialistas en  Platón  a  la  hora  de  ordenar  y  fechar  los  diálogos  platónicos,  tampoco  en  la  consideración  de auténticos  y  apócrifos  en  algunos  casos,  pero,  no  obstante,  ofreceremos  a  continuación  una  de  las clasificaciones cronológicas que consideramos más aceptables.

 1. Diálogos de juventud (del año -393 al -389).

Apología, Critón, Eutifrón, Ion, Lisis, Cármides, Laques, Eutidemo   

Parten  todos  estos  primeros  diálogos  de  los  problemas  y  las  dificultades  para  definir  con claridad  qué  es la  virtud  o  excelencia.  Son discusiones conceptuales  en  busca  de la  precisión de ciertos términos. Estos diálogos están llenos de preocupaciones éticas que expliquen el declive de Atenas. Las virtudes (excelencia) se están perdiendo, ya no se sabe lo que son y hay que redefinirlas para recuperarlas. Todavía, excepto en un pasaje del  Eutifrón , no hay referencia alguna a la teoría de las Ideas. Es el periodo platónico de socratismo, de búsqueda de conceptos universales para las diferentes  virtudes.  Pero  los  diálogos  culminan  aporéticamente,  inconclusos,  sin  llegar  a  la definición buscada.  

También se trata en esta época el tema de la justificación del juicio de Sócrates ( Apología ). La justicia en función de la muerte de  Sócrates consiste en que hay que acatar las leyes  aunque sean  injustas  ( Critón ).  Se esboza una teoría  menor  del amor y  del  sentido  de  las  relaciones  familiares ( Eutifrón ) y se polemiza con los pequeños sofistas ( Eutidemo, Pródico, Hipías ).  

En  la   Apología  Sócrates se defiende, ante el tribunal democrático ateniense, de las acusaciones de impiedad  y  corrupción de  la  juventud, pero  lo hace con  tal ironía  que  resulta condenado  a muerte. Sócrates  declara  que su  verdadero  delito  es  haber estado preguntando a  los  atenienses  por  orden  de su daimon e indicación del oraculo de Delfos, sobretodo a los políticos, poetas y artesanos, para averiguar si  realmente  eran  sabios  o  si  aparentaban  ser  sabios  sin serlo,  y si  seocupaban de  la  perfección de  su alma o de cosas triviales en su lugar (29d-e; 36c-d; 38a-b). Por eso y por el surgimiento de un grupo de jóvenes  que  le han imitado, se le ha acusado de sabio (físico) y sofista, esto es, de impío y  corruptor, y de introducir divinidades nuevas.   

En el diálogo platónico  Critón  se le presenta a Sócrates la posibilidad, verosímil históricamente, de que escape de la prisión y salve su vida ya condenada. Pero el filósofo se  niega, diciéndole  a Critón que “no  hay  que considerar lo  más importante el vivir, sino el vivir bien” (Crit.48b). Prefiere sufrir la injusticia  a  cometerla  y  se  muestra  contrario  a  la  Ley  del Talión,  al  Código  de  Dracón que  imperaba antes  de  Solón,  no  aceptando  que  se  cometa  injusticia  en  ningún caso,  ni  siquiera  hacia  el  que la comete  con nosotros.  Los atenienses  condenan  a Sócrates injustamente, pero  él no puede responder  de la  misma manera,  huyendo  y  siendo  injusto  con  ellos y  con  sus leyes,  sino  acatándolas.  La  ciudad  se asienta sobre sus  leyes  y éstas deben  ser  acatadas aunque sean injustas, porque su  violación  supone la destrucción de la ciudad (Crit.50a-d).  

En el Eutifrón  se dialoga sobre la oposición - nomos  /  physis -; es decir, entre la conciencia moral y la piedad filial. Eutifrón se ve obligado en conciencia a acusar a su propio padre de homicidio. Como la  Antígona  de Sófocles está dividido entre un precepto moral de la costumbre y un precepto moral de la ciudad. Las  leyes  de la  ciudad chocan aquí  con  la piedad  y  el deber filial. Búsqueda  de la definición de qué es lo justo y qué es la piedad.  

En el Ión, Sócrates considera que los poetas, primeros  educadores de  los  griegos, no son  sabios, sino  que  están  inspirados  por  los  dioses.  Planteando  la oposición  entre  el  conocimiento  racional  o inteligencia  ( nous ) y  el  arrebato  poético  o  entusiasmo  ( manía ),  aunque  puedan  alcanzar  lo  mismo,  la verdad, no son formas equivalentes de conocimiento.  

El  tema del  Lisis  es la amistad. El pueblo griego identificó muchas veces amistad y utilidad. Se necesitaría la reflexión socrático-platónica para darle a la - philía-una profunda versión ética. Amigo es para Sócrates, el que ayuda a mejorar al otro.  

El  tema  del  dialogo Cármides  es la  sofrosyne   y  su  significado:  sensatez,  mesura,  templanza, continencia,  autodominio,  moderacion,  prudencia,  etc). En  el  Cármides,  de  la  clarificación  de  los distintos sentidos de la palabra - sophrosyne - se pasa al análisis de qué es el saber y de la dificultad de un conocimiento  que  tenga  por  objeto,  no  determinados  contenidos,  sino  el  conocimiento  mismo.Mientras los sofistas se centran en los contenidos a Sócrates le interesa el autoconocimiento. 

En el Laques se intenta definir una virtud tradicional: el valor (andreia), el dialogo tiene un  final aporético. Como es habitual  en estas inquisiciones socráticas, la cuestión se plantea enlazada con otras no  menos  importantes, como la cuestión de la educación  de los hijos,  y la  afirmación de  que tal virtud está en relación de parte a todo con la - areté - en general. 

La  sensación  de  declive  de  la virtud  o  excelencia  ( areté)  ha  sido  enfatizada  muchas  veces a  lo largo de la historia, por ejemplo en autores posteriores, como Montaigne (I, 36): “Tal es el siglo en que vivimos,  al  menos  en  este  país,  que  no  ya  la  ejecución,  sino  hasta  la  imaginación  de  la  virtud  es irrealizable, y dijérase  de la  tal que  no  es  más que un vocablo escolástico”  (Montaigne Ensayos .  Libro I,  XXXVI:   Sobre  Catón  el  joven ).  Y  también  en  Nietzsche:  “La  palabra  virtud,  que  nada  dice  ya  a maestro ni ha discípulo, no pasa  de ser ya otra cosa que un término transnochado  que  apenas  suscita la sonrisa. Y peor aún cuando lo que entra en juego no es la sonrisa irónica sino  la hipocresía” (Nietzsche Schopenhauer como educador , 2). 

2. Diálogos de Transición (del año -388 al -385)

Hipias Menor, Hipias Mayor, Protágoras, Menéxeno, Crátilo, Gorgias, Menón 

Primer viaje a Sicilia (-388, -387). Platón tiene 40 años. Fundación de la Academia. Sócrates frente  a  los  sofistas  y  Platón  dividido  entre  la  democracia  y  la  oligarquía.  Preocupación  por  la definición  de  justicia  y  la  unidad  de  las  virtudes,  polémica  con  los  grandes  sofistas  (Gorgias; Protágoras ). Análisis del lenguaje ( Crátilo ). Inquietudes panhelénicas ( Menexeno ). Aparición de la anámnesis  (reminiscencia) como doctrina alternativa a la mayéutica socrática y explicación de las facultades innatas del hombre. Discusión con Protágoras de si la  areté politiké  (virtud ciudadana) es o no es enseñable.  

En  el  Hipías  Menor  la discusión entre Sócrates y el sofísta Hipías llega a tal absurdo que se muestra  evidente  el afán platónico de reflejar la incapacidad del sofista para mantener un diálogo razonado, rasgo que debía de estar muy por debajo de sus méritos reales. Ambos intentan guiarse por el -logos- que les lleva hasta un lugar aporético por su incapacidad de acompañarle, porque  ninguno de los dos es sabio ( sophós ) sino que tan solo son dos hombres particulares (idiotes ).  

En el  Hipías Mayor  estamos ante otro diálogo aporético, sin solución, sin salida, que trata sobre la belleza. De nuevo se descalifica a Hipías. Este diálogo ha dado  lugar a la discusión de si el  concepto de lo bello  en sí  socrático,  es  decir, el que las  cosas bellas son  bellas por  la presencia de  lo bello, no es ya el comienzo de la teoría platónica de las ideas. De la pura  abstracción de socrática  a la  teoría de las ideas , no obstante, hay una gran distancia, aunque se pueda ver en la primera el germen de la segunda.  

En el  Menexeno  se nos  muestra a un Sócrates  preocupado por el  panhelenismo  (como  luego  en la   República  469b-c)  y preocupado por la democracia y el destino de los griegos. En este dialogo se nos dan no pocos datos, en consideración de Platón, sobre la historia anteriormente acontecida entre los griegos, primero  en  sus  contiendas  con  los  persas  y  luego  entre  sus  contiendas  entre  sí.  Se muestra entonces  proclive a la   igualdad  al decir aquello  de que: “La causa de este sistema político nuestro es la igualdad de nacimiento. Porque otras ciudades están integradas por hombres de toda condición y de procedencia  desigual, de suerte que son también desiguales sus formas de gobierno, tiranías  y oligarquías. En ellas viven  unos pocos  considerando a los demás como esclavos y la mayor  parte teniendo a éstos por  amos. Nosotros, en  cambio, y nuestros  hermanos,  nacidos  todos de  una sola madre,  no  nos  consideramos  esclavos  ni  amos  los  unos  de  los  otros,  sino  que  la  igualdad  de nacimiento según naturaleza nos obliga a buscar una igualdad política de acuerdo con la ley y a no hacernos concesiones los unos a los otros por ningún otro motivo que por la estimación de la virtud  y de la sensatez” (239a).   

La cultura occidental siempre se ha representado a las demás culturas en los extremos y nunca encontrándose  en  un  medio  en  el  que  pudieran  reconocerse  todas  ellas  como  iguales.  Desde  el panhelenismo de Platón hasta los imperialismos renacentistas y decimonónicos hemos creído en la superioridad occidental en lugar de limitarnos a señalar nuestras diferencias. Con la noción griega de «barbarie», ligada al desconocimiento de la lengua griega y opuesta a la idea de racionalidad, ha sido  siempre  como  se  ha  llegado  a  privar  de  capacidad  racional  al  otro,  motivo  de  que  dijese Aristóteles:  “Justo  es  que  los  griegos  manden  a  los  bárbaros,  según  dicen  los  poetas”  (Política 1252b), poetas como el Eurípides de  Ifigenia  en Aulide  que nos ya decía  que “los helenos deben mandar  a  los  bárbaros”.  Una  postura  que  luego,  ya  en  el  Renacimiento,  el  sano  escepticismo epicúreo de un Montaigne, con todo y sus idealizaciones del recién descubierto Nuevo Mundo, no dejaría de poner en su adecuado sitio: “Cuando Pirro pasó a Italia y reconoció el orden del ejército que  le  oponían los  romanos,  dijo:   No sé  que  bárbaros son  éstos (porque  bárbaros  llamaban  los griegos  a  todos  los  extranjeros),  pero  la  disposición  de  ese  ejército  que  veo  nada  bárbara  es ” (Montaigne   Ensayos   I,  XXX:   De  los  caníbales ).  Reconociéndose  entonces  que  la  misma  lógica política  con  la  que  operan  unos  hombres,  bien  pudiera  ser,  perfectamente,  aunque  no necesariamente, la lógica con la que operasen todos los demás hombres, la razón común. 

Gran  parte  del   Crátilo ,  exceptuando  los  lugares  donde  Platón  mantiene  un  poco  de  seriedad, resulta  una  parodia  insufrible  con  la  que  Platón,  hace  que  Sócrates  represente  el  papel  de  sofista  y  a base  de sutilezas  etimológicas  exageradas con  retazos  de verosimilitud,  demuestre que, tales métodos, de la  peor  sofistica,  representados  en  otro  diálogo  de  época  anterior  por  Eutidemo  y  Dionisidoro ( Eutidemo ),  pueden persuadir y  hechizar  a  los ignorantes como  Hermógenes,  su  cazurro  interlocutor, que  no  reacciona  ni  ante  las  ironías  más  violentas.  Ya  en  el  Protágoras  demostrará Sócrates que las sutilezas  hermenéuticas  ingeniosas,  que  despliega  interpretando  un  poema  de  Simónides,  no  llevan  a ninguna  parte,  lo que  es bien  acogido  en esa  ocasión,  una de  las  pocas  veces en  las  que  el  filósofo  se haya frente un interlocutor de su misma envergadura.   

Según  Proclo,  la   doctrina  del  origen  convencional  del  lenguaje  aludida por Hermógenes al comenzar  el   Crátilo  platónico, (en contraposición a la  teoría  naturalista  de quien da nombre al diálogo),  pertenecía  a  Demócrito.  Resalta  en  la  caracterización  platónica  de  Hades  el  tono  órfico-pitagórico de  desprecio  del  cuerpo,  al  alabar  al  dios  que  sólo  quiere  recibir  almas,  ya  despojadas  del cuerpo,  por  lo  cual  su  etimología  hay que relacionarla más  que con  lo invisible  ( aidoûs ) con  el  hecho de conocer ( eidénai ) todo lo bello (404a).  

El  sofista  Pródico  de Ceos  se hizo célebre en su especialidad centrada en el empleo correcto de las  palabras,  buscando  la  exactitud  de  los  nombres (Eutidemo  277e) lo que le llevaba a establecer diferencias  entre  sinónimos  aparentes,  llegando  a  extremosas  virguerías  hermenéuticas  parodiadas muchas veces  por  Platón.  Sócrates  ironiza  al  comienzo  del Crátilo  diciendo  que  nada  le  impediría resolver el problema de la naturaleza o convención del lenguaje si hubiese tomado el curso que Pródico ofrecía  por  50  dracmas  pero  que, desgraciadamente, sólo había escuchado el de  1  dracma  (384b), por lo cual, nada sabía sobre el tema y habría que examinarlo dialogando arduamente en común. (Cosa que resultará  imposible  con  un  compañero  tan  lerdo  como Hermógenes).  El  precio  de  un  dracma  es irrisorio para un curso sofistico y puede considerarse parte de  la ironía socrática  o  quizá, más bien, una alusión a un libro de Pródico sobre el tema, puesto que ese era, aproximadamente, el precio en el ágora ateniense  de  los  libros  en  el  s.V  a.C.;  como  por ejemplo,  el  de  los  escritos  por  Anaxágoras  y mencionados en la  Apología  (26d) platónica, que según dicha referencia se seguirían vendiendo, treinta años después de la muerte del filósofo, pudiéndolos adquirir cualquiera en el mercado por un dracma.  

En  el Crátilo se lleva a cabo un breve análisis de alma ( psyche ) y  cuerpo ( soma ):  se da  la idea arcaica de alma como aliento vital combinada con la identificación alma-mente de Anaxágoras y con la idea órfico-pitagórica del cuerpo (400a-c). La teoría del lenguaje que ofrece aquí Platón es la siguiente: “Nada importa que  sean  unas  u otras  las letras que  expresan  el mismo  significado ni  tampoco que  se añada o suprima una letra con tal que siga siendo dominante la esencia de la cosa que se manifiesta  en el  nombre”  (393d).  Los  nombres  pueden  cambiar  de  fonemas  pero  significar  lo  mismo,  a  esto, significar  lo mismo,  llama  Platón  “su  virtud”  (394c),  la  virtud  de  un  nombre  (esté  compuesto  de  las letras que  sean)  consiste  en manifestar  la  esencia de  lo nombrado, lo  que la  cosa dicha  es.  Sócrates se enfrenta  con  ambas  teorías  (convencionalista  y  naturalista)  del  lenguaje  al  hacer  admitir  a  sus interlocutores  que  se  puede  “hablar  falsamente ”  ( Crátilo  385b;  Eutidemo  286b-c  y   Sofista  251 a-b). Eso significa  que hay dos clases de discursos, el verdadero que es capaz de designar lo que es y lo que no  es,  y el falso, que es incapaz .  La  corrección platónica a  ambas teorías  se  mantiene.  El lenguaje, los nombres que  aplicamos, no  son  naturales  o  convencionales, sino  que son  en primer lugar,  verdaderos o  falsos .  Lo   verdadero  será conforme  a  la  naturaleza  y lo  falso  conforme  a  la  opinión ,  lo  primero muestra lo que es, siempre lo mismo, lo segundo lo que parece, distinto para cada cual (Crátilo  386e-387a).  

Desde  perspectivas psicológicas  y sociológicas  en  el  Protágoras  y  el Gorgias , los  más grandes sofistas  ambos,  se  podría  tratar  el  enfrentamiento de Sócrates  con  los  estos  profesores  o  preceptores ambulantes  de  lujo,  pues  sólo  los  adinerados  podían  pagar  sus  lecciones,  como  el recelo  de  un ateniense puro ante unos metecos que invadían su territorio como mercaderes de cosas casi sagradas (la enseñanza de  la virtud,  nada  menos), reservadas  hasta entonces  a  las  tradiciones más  veneradas de  la ciudad.  Si  se  lee  el  Protágoras  a  la  luz  de  las  categorías  sociológicas  se  puede percibir  el  recelo platónico  y socrático  ante  los  sofistas  cosmopolitas  y     desarraigados  que utilizan la casa del muy rico Calias  (cuyo  hermano, Hermógenes,  ya  ha  aparecido  en  otros  diálogos)  y  degeneran  la  paideia  al ponerla a  la  altura  de  los  nuevos  tiempos,  los de  la  hegemonía comercial de la  Atenas de  Perícles.  Al mismo tiempo, es claramente perceptible la franca admiración socrática por los más eminentes sofistas, como es  el  caso  de  Protágoras.  El  dinero  que  cobran  los  sofistas  se  convierte  en  el  principal transformador  de  la  concepción  de  la areté, así como  también,  en  el  principal  transformador  y destructor  de  las  tradiciones  antiguas.  Las  relaciones  socioculturales  de  la  Atenas  de  Perícles  se encuentran bajo la lenta y traumática  transformación de  una sociedad aristocrática de guerreros en una sociedad popular de comerciantes.  

3. Diálogos de madurez (del año -385 al -370)

Fedón, Banquete, Fedro, República, Teeteto 

Temas  órfico-pitagóricos  de  carácter  ascético.  Demostraciones  de  la  preexistencia  e inmortalidad del alma (Fedón).  Primeros esbozos  de la teoría  de las Ideas.  Teorías sobre el amor ( eros ) y la filosofía ( Banquete ).  Teoría  de  las  Ideas,  base  de  la  epistemología  y  ontológica  platónica  en  consonancia  y convergencia con la ética y de la  política. Organización del Estado ( República ) orientado hacia la justicia.  Importantes  mitos  platónicos  y  divisiones  tripartitas del  alma  (Fedro ),  del Estado  y  del individuo (República) . Platón dice entonces que  hay que temer más a la esclavitud que a la muerte  (República , III, 387b). Completa su sistema filosófico.  

4. Diálogos de vejez (369 al -347)

Parménides, Sofista, Político, Filebo, Timeo, Critias, Leyes, Epinomis 

Segundo viaje a Sicilia (367). Tercer viaje (361 o 360). Pierde el interés por la significación ontológica  de  la  teoría  de  las  Ideas,  frente  al  aspecto  lógico. Problema  de  la  predicación lógica. Preocupaciones  científicas  y  dudas  sobre  la  validez  de  su  propio  sistema  (Parménides,  Sofista). Valoración de  la posibilidad del  gobierno de uno sólo como pastor del rebaño humano (Político). Proposición de un  hedonismo moderado (Filebo). Concepción cosmológica del origen del universo (Timeo).   

El   Político   es la continuación  del  Sofista ,  pues se trata  de una especie de trilogía en la que primero se expondría la definición de  sofista , después la del  político  y por último la del  filósofo . No nos  ha  llegado  ningún  diálogo  sobre  el   filósofo,   pero  la  idea  del  rey-filósofo,  del  gobernante perfecto del Estado  ideal excluido de  la  propiedad privada  porque de no ser  así  no permanecería sabio  mucho  tiempo,  se  va  desvaneciendo.  La  metáfora  del  político como  “pastor  del  rebaño humano” es finalmente descartada en el diálogo que lleva tal nombre, por haber estado hablándose con ella “de un dios en lugar de un mortal” (Político  275a).  

“El  Político  reafirma la distinción de la  República  entre una política ideal única y todas las demás, pero, mientras que  la  República  se concentra en la ideal, pensara o no Platón que pudiera llegar a realizarse alguna vez, el  Político  reconoce  que  ella no  es  de  este  mundo.  Nuestros  mejores  políticos  son  sólo humanos y  el objetivo  presente  es,  sin perder de vista «la única constitución verdadera» como norma y guía, planear una sociedad tal y como lo permiten las [5] imperfecciones humanas ”.  

Esa  sociedad  será  la que  ejemplifique  Las Leyes . La  reformulación  completa  del  gobierno ideal como un gobierno en el que ya no gobiernen los hombres(ni uno ni muchos, ni el sabio ni el ignorante) sino que gobiernen las leyes ( Leyes ) de acuerdo con la razón y la armonía universales es lo último que nos lega Platón.   

El   Epinomis    considerado por  algunos como  libro  13 de  las  Leyes  seguramente es  apócrifo, como  sostienen  la  mayor  parte  de  los  estudiosos.  Sería un  escrito  de  la  escuela  platónica  pero bastante posterior, trata de numerología y cosmología.


 

[1] Aristóteles  en  su   Política  nos muestra que ese concreto gobierno mixto lleva el mismo nombre que gobierno  en  general,   politeia ,  por  eso  se  nos habla  de  la  existencia  de  una  forma  política  “que  se denomina   con  el nombre común a todos (pues lo llaman   politeia )”, régimen del que se habría olvidado Platón (Aristóteles  Política , 1293b).

[2] Repite en la Carta VII algo que ya había escrito en   La República  y que repetirán filósofos posteriores, como por ejemplo, Rousseau:  (Platón,   República  V, 473d-e):  “A  menos que los filósofos reinen en los Estados, o los que ahora son llamados  reyes  y  gobernantes  filosofen  de  modo  genuino  y  adecuado,  y  que  coincidan  en  una  misma persona el poder político  y la filosofía, y  que se prohíba  rigurosamente que  marchen separadamente por cada  uno  de  estos  dos caminos  las  múltiples  naturalezas que  actualmente  hacen  así, no  habrá,  querido Glaucón,  fin de los males para  los  Estados ni tampoco,  creo,  para el género  humano; tampoco  antes  de eso  se  producirá,  en  la  medida  de lo  posible,  ni  verá  la  luz  del  sol,  la  organización  política  que  ahora acabamos de describir verbalmente”.   

(J.J.Rousseau  Discurso sobre las ciencias y las artes,  2ªparte, pág.175-176): “Pero mientras el poder esté sólo a  un lado, y las  luces  y la sabiduría solas  a otro, raramente pensarán los sabios grandes  cosas, más raramente  aún  las  harán  bellas  los  príncipes,  y  los  pueblos  continuarán  siendo  viles,  corrompidos y desgraciados” (En:  Del contrato social. Sobre las ciencias y las artes. Sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres . Ed.Alianza(1ªed.1980) Madrid 1988). 

[3] Plutarco  Vidas paralelas : Dión-Bruto. Dión, V.

[4] Aristóteles  Política   (1313a):  “el  de  los  que  atacan  [a  la  tiranía]  por  afán  de  gloria  es  un  tipo  de motivación diferente de los citados antes […] atacan a los monarcas sin deseo de adquirir una monarquía sino fama. Pero en realidad, muy reducido  es el  número de los que se  mueven por esta causa; pues hay que  estar  resuelto  a  no  preocuparse  en  absoluto  por  la  propia  salvación  si  no  llega  a  su  término  la empresa. A éstos debería acompañarles la forma de pensar de Dión, pero no es fácil que ésta se encuentre en muchos”.  

[5] Guthrie, W.K.C.  Historia de la Filosofía  Griega .  Vol.V:  «Platón: segunda  época y  la Academia».   II. «Parménides,  Teeteto, Sofista, Político». 4. «El Político. Teoría  política»:  a)  El Político y la República ,  p.198. Editorial Gredos. Madrid 1992. [Primera edición inglesa. Cambridge University Press 1978].

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