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Baal: Descripción y aspectos de su culto en los textos antiguos

Por: Saúl Manuel Favela Camacho[*]

 Junio de 2006

 

El culto a Baal.

 

Introducción

 

Desde los tiempos inmemorables, una necesidad inherente del ser humano es el poder explicar lo que acontece a su alrededor: los fenómenos naturales, el origen de él mismo y de sus instituciones, el significado de las diferencias de su sociedad y las ajenas; pero, las respuestas a esos interrogantes quedan en el aire y a veces tales concepciones no quedan registradas de una manera clara o correcta.  Pero, lo más importante es que el ser humano, aunque haya alcanzado o no una fase de ciencia, se ha construido una explicación para su propio uso, que está ligada a una cosmología. Dentro de los temas de estudio de la historia y en algunas escuelas científicas de investigación se le da una valiosa importancia a este aspecto de la realidad social y cultural. Es porque en este punto se empiezan a observar algunas de las formas más significativas de la elaboración mítica —una explicación,  racionalización y justificación de los fenómenos- surgiendo de esta manera los mitos, como relatos fantásticos y maravillosos acerca de acontecimientos tan profundos y que confieren un valioso significado en la vida del ser humano. Así, a partir de miles de años de historia humana, surgen relatos míticos sobre lo divino que ayudan al hombre a crear su propia realidad y tratar de esclarecer los fenómenos que él no puede entender, controlar o manipular. En esta ocasión trataré de enfocarme en un culto mítico que existió hace más de 3000 años, cuya creencia relativa a lo divino dio como resultado una religión que tuvo una existencia tanto dinámica como compleja: la adoración que se le rendía al dios fenicio Baal. A pesar de que ya ha pasado demasiado tiempo para tener a la mano fuentes directas para entender su estructura, no tenemos mucha información referente a ella, como lo es sobre algunas religiones de Grecia o Egipto. Pero aun con esta limitante, se puede encontrar valiosa información en la Biblia y en otras fuentes arqueológicas fidedignas que nos servirán para entender un poco la realidad de la vida religiosa que giraba en torno a este dios.

 

El trabajo se está presentando se dividirá en tres apartados:a) La agricultura como fuente de religiosidad, b) Baal y panteón fenicio, y c) algunos aspectos del culto a Baal escrita en fuentes antiguas.

 

La agricultura como fuente de religiosidad

 

La agricultura es una actividad fundamental y de gran importancia que sirve para la autosuficiencia y riqueza del ser humano; se le ha conocido como el  proceso de elaborar alimentos vegetales mediante el cultivo de ciertas plantas. Esta ocupación es muy antigua tal como lo es el ser humano. Dentro de este proceso de producción se intercalan algunos fenómenos naturales indispensables que el ser humano antiguo consideraba como míticos o inexplicables: la lluvia, la sequía, el sol, las nubes, el trueno y relámpago, la tierra, el invierno y el otoño. Además, como dice Mircea Eliade: “la agricultura, como cualquier otra actividad esencial, no es una simple técnica profana. Puesto que se relaciona con la vida presente en las semillas, en el surco, en la lluvia y en los genios de la vegetación, la agricultura es ante todo un ritual”.[1] Por esta razón quise incluir el papel fundamental que tiene esta actividad en la vida del hombre, porque había una inclinación a divinizar o simplemente venerar todo aquello que servía para subsistir o sobrevivir. Otras actividades que el ser humano ha divinizado han sido la guerra, la caza, la pesca, la reproducción y la ganadería. Sin duda vemos que desde que no existía una explicación a tales fenómenos simplemente se atribuía este dinamismo a cuestiones divinas o relativas a fuerzas ajenas al hombre. De aquí parte el hecho de atribuir aspectos humanos a los sucesos naturales y venerarlos o adorarlos. Otro aspecto importante que quiero señalar es que dentro de la estructura de culto y adoración surge también la necesidad de ‘complacer’ a los dioses: apaciguarlos o estimularlos por medio de sacrificios o rituales para que no cesen los ciclos naturales indispensables para la subsistencia humana.

 

Los dioses antiguos entrarían en esta descripción y por tal motivo algunas civilizaciones antiguas tenían un ser divino para cualquier cosa significativa en la vida. Dentro de la vida culta y religiosa de los fenicios o cananeos*, había una gran inclinación hacia venerar la vida,  a adorar lo que auxilia a la agricultura, a practicar ritos para que surja la semilla o crezca el fruto, reverenciar esos procesos cíclicos para que de una manera no se interrumpan y el ser humano deje de existir.

 

En seguida, se presenta la indagación concerniente a la descripción y el culto del dios fenicio-cananeo Baal.

 

 

Baal y el panteón fenicio

 

Poco se sabía de la adoración a Baal, aparte de las muchas referencias de la Biblia, hasta que las excavaciones de Ugarit (la moderna Ras Shamra, situada en la costa de Siria, frente al extremo NE. de la isla de Chipre) sacaron a la luz muchos objetos religiosos y cientos de tablillas de arcilla en 1930. Se cree que muchos de esos documentos antiguos, conocidos ahora como los textos de Ras Shamra, son las liturgias o las palabras de aquellos que participaban en los rituales de las fiestas religiosas. En tales escritos se documentó información importante no solo de Baal, sino también del panteón fenicio.El panteón fenicio incluye una serie de divinidades que son enigmáticas y la información de estas se reducen solo a un nombre personal. A continuación se enlista las principales deidades fenicias según los escritos de Ras Shamra:

 

 

 

I)     El

No hay discusión del papel que desempeña El con relación a otros dioses o incluso con Baal. El es el creador y padre de los dioses. Este dios se le representa con un toro, puesto que simboliza la virilidad y poder.

 

II) Athirat/Aserá

Esta diosa funge como la esposa y consorte de El, y se le llama “señora Aserá del Mar” y “Progenitora de los Dioses”. También desempeñaba el papel de protectora de los dioses. Se le conocía como la diosa de la fertilidad.

 

III) Baal

Baal es una de las deidades principales del panteón fenicio y se le designó como el dios de la tormenta y de la fertilidad. Sin embargo, dentro de los textos arqueológicos tiene diversas facetas o denominaciones:

 

a) Baal.- El término semítico-occidental ba’al significa ‘dueño, señor’[2], y se refería mas que nada a la deidad o divinidad cuyo aspecto tenía que ver con la naturaleza, la fecundidad y la meteorología. Sin embargo, en las localidades distinguían añadiendo al nombre correspondiente de Baal el topónimo correspondiente (e. g. Baal-Sidón, Baal-Líbano, etc.)[3]. Este dios tiene como padre a Dagón; sin embargo, en las genealogías y en los registros de Ras Shamra en que aparece como su padre es el dios El.  En su compleja personalidad también se le relaciona con el dios del tiempo Hadad (Baal-Hadad) y, finalmente, como el Tammuz de la antigua Mesopotamia (Damuzi), ya que representa rasgos de un dios que muere y resucita. En los textos épicos se encuentran registros relacionados con su reinado, sus cacerías, su lucha contra el dios del mar Yam y el de la muerte Mot, así como su bajada al mundo de los muertos y su vuelta. En distintas ocasiones se le representa con una maza y con el símbolo del relámpago en las manos, y un casco con los cuernos en la cabeza (Ver figura 1).

 

b) Hijo de Dagón.- En diez ocasiones específicas, en los textos de Ras Shamra, se le hace referencia a Baal como ‘Hijo de Dagón’. Algunos eruditos piensan que esta podría ser una transposición mítica de la superposición de dos oleadas diferentes de población semítica en la región costera de la Siria Septentrional, ya que el dios Dagón llegó a ser una divinidad principal al sur de Fenicia, específicamente en Filistea[4].

 

c) Hadad.- Hadad fue un dios de la guerra. Su culto se extendió por Mesopotamia en el tiempo de los escritos del Ras Shamra. En estos textos ugaríticos, se interpolan o se asocian los nombres Hadad y Baal y por lo tanto se llega a la conclusión de que a Hadad es una designación propia de Baal.

 

d) Aliyu Baal.- Esta es también una designación común de Baal, y significa ‘Baal Todo Poderoso’ o ‘el Victorioso Baal’.

 

e) Señor y Dios de Safón.- El monte Safón era una montaña de 3000 metros de altitud que se encontraba a 50 kilómetros al norte de Ugarit. Los fenicios indicaban que ese era el lugar de habitación de Baal. Era como el monte Olimpo de los griegos. No solo era el lugar de habitación de Baal, sino también el lugar donde se reunían los dioses. Esta explicación tiene sus orígenes relativos a que en esta montaña era donde se ‘posaban las nubes’ antes de que cayera alguna tormenta o lluvia[5].

 

f) Baal el Novillo.- Este título presenta una connotación de potencia sexual y primacía dentro del panteón fenicio, además de ser un dios que representa la fertilidad. Una pequeña estela encontrada en Ras Shamra, representa a Baal con una lanza, un garrote y con cuernos, haciendo alusión a este título. (Ver figura 1).

Figura 1. Baal con lanza, garrote (maza) y cuernos. Museo de Louvre, París. Imagen tomada de http://www.pantheon.org/areas/gallery/mythology/middle_east/judaic/baal.html  © 2004 Encyclopedia Mythica.

 

Esto denota que Baal no fuera una única divinidad que se le adorara en sólo una faceta, sino que también algunos pueblos circundantes a los fenicios adoraban a Baal a su modo y le atribuían otras facetas ajenas a las originales.

 

g) Anat

Anat era la hermana y consorte de Baal. Se le consideraba la diosa del amor, la fecundidad, la sensualidad y la guerra. En los textos se le presenta como la diosa que ayuda a Baal a revivir y también se le representa  como una diosa sanguinaria.

 

h) Yam

A este dios se le presenta como el dios del mar y archienemigo de Baal.

 

i) Mot

Mot significa ‘muerte’, haciendo alusión a que este dios simboliza la sequía, lo inanimado, lo oscuro. Es quien mata a Baal, pero gracias a Anat, vuelve a la vida.

 

j) Kuthar

Es el dios artesano. Este dios representa la magia, la tecnología y las ciencias. Cumple papeles importantes con relación a otros dioses, en especial con Baal ya que le hace un palacio.

 

 

Baal dentro de los escritos de Ras Shamra

 

El paraje de Ras Shamra fue entre los siglos XIV y XIII a. C. el lugar de emplazamiento de la capital de un pequeño reino designado en los textos bíblicos con el nombre de Ugarit. En dicho lugar se descubrieron en 1930 un gran número de tablillas cuneiformes, de los que se pudo descifrar gracias a su relación con algunas lenguas semíticas. Estas constituyen la única colección de mitos semítico-occidentales que están disponibles y se nos da una idea de cómo los antiguos fenicios concebían a sus divinidades y las funciones que les atribuían. El conjunto más interesante de episodios es el del ciclo de Baal, que pone en evidencia diversos aspectos de la actividad de un dios. Este es el ciclo más importante de toda la mitología ugarítica, aunque no sea posible determinar con precisión si se trata de un relato único, de un ciclo que abraza varias composiciones literarias con temas propios, o de diferentes versiones de una misma historia. Esta narración presenta cierta unidad, coherencia y continuidad, ya que todos estos textos se refieren a Baal. Este ciclo mitológico desarrollado en tablillas consta de composiciones autónomas: la lucha entre Baal y Yam, el palacio de Baal y la lucha entre Baal y Mot.

 

Baal y Yam

Un primer episodio cuenta la lucha entre Baal y el dios del mar, Yam. Este último, con su decisión de que se le construya un palacio, muestra su voluntad de establecer su soberanía sobre el resto de los dioses. Los “hijos de El”,  el dios principal, se muestran cobardes ante la sublevación de Yam. Baal reprocha tal cobardía y se levanta en medio de ellos para luchar contra Yam:

 

   “Marcharon los mancebos sin detenerse; así, pusieron entonces cara hacia la montaña divina, hacia la asamblea plenaria. A su vez los dioses a comer se habían sentado, los santos a nutrirse, estando Baal en pie junto a El. Apenas los dioses les vieron, vieron los mensajeros de Yam, a la embajada del Juez, bajaron los dioses sus cabezas sobre sus rodillas y asientos principales. A ellos reprochó Baal: “¿Por qué han bajado, dioses, sus cabezas sobre sus rodillas y asientos principales? Veo, dioses, que los humillan los dictados de los mensajeros de Yam, de la embajada del Juez. Alcen sus cabezas, dioses, sobre sus rodillas y de sus asientos principales que yo mismo voy a responder a los mensajeros de Yam a la embajada del Juez Naharu”. (Otra designación del dios Yam). Alzaron los dioses sus cabezas de sobre sus rodillas y de sus asientos principales”.[6]

 

 

 

El será el árbitro y le advierte a Yam que Baal es poderoso ya que le están ayudando Anat y Kuthar. Kuthar, el dios artesano, forja a Baal dos grandes mazas, las cuales le sirven para encontrar la victoria y se le reconoce su supremacía real sobre los dioses.

 

      “Kuthar hizo una maza doble y proclamó su nombre: “Te llamarás Yagrush (el que expulsa a Yam). Expulsa a Yam de su trono, a Naharu de su poder. Saltando de las manos de Baal como un águila de sus dedos, golpea en los hombros al principe Yam, en el pecho al Juez Naharu”. Salto la maza de las manos de Baal, como una aguila de sus dedos; golpeó en los hombros del principe Yam, en el pecho del Juez Naharu. Pero fuerte era Yam y no cayó, no se doblaron sus artejos, no se descompuso su facha. Kuthar hizo otra maza doble y proclamó su nombre: “Tu tienes por nombre Ayyamur (el que echa a Yam). Echa a Yam de su trono, a Naharu de su poder. Saltando de las manos de Baal, como un águila de sus dedos, golpea en la mollera al principe Yam, en la frente del Juez Naharu para que se desplome Yam y caiga a tierra”. Salto la maza de las manos de Baal, como un águila de sus dedos; golpeó en la mollera al príncipe Yam en la frente al Juez Naharu, y así se desplomó Yam, cayo a tierra; se doblaron sus artejos y se descompuso su facha”.[7]

 

 Al rechazar las pretensiones del dios del mar, principio de la muerte y del desorden, Baal se afirma como potencia bienhechora, cuya intervención heroica salva al universo de un retorno al caos. Este mito describe una situación exclusivamente mítica, puesto que la acción se desarrolla únicamente entre los dioses. Permite examinar la función del mito en la concepción religiosa de Fenicia. Esta lucha reproduce una crisis sufrida por los habitantes de Ugarit. El mito va unido al contraste primordial expresado en las mitologías orientales entre el caos acuoso y el cosmos organizado. Se podría interpretar como un mito de separación de la fertilidad o de las estaciones del año. El relato posee un sentido cósmico, pudiéndose interpretar igualmente como un conflicto entre las diferentes divinidades que luchan por la soberanía de la tierra.

 

El palacio de Baal

 

Otros escritos muestran que Baal quería que se le construyera un palacio, para el ejercicio de su autoridad. Baal se dirige a Anat para que sea la intermediara y le pida a El la construcción de su palacio:

           

   “Comuníquese, pues, a Baal el victorioso: convoca una cuadrilla en tu casa un brigada dentro de tu palacio. Que te aporten los montes abundante plata, las colinas el más preciado oro, que te aporten las más nobles gemas; que construye una casa de plata y de oro, una casa del más puro lapisazul”. Se alegró la Virgen Anat, alzo los pies y salto a tierra; así, puso entonces cara a Baal que mora en las altura de Safón, a través de mil yugadas, diez mil obradas. Se río la Virgen Anat, alzó su voz y exclamó: “Entérate, Baal de las nuevas que te traigo: se te va a construir una casa coma la de tus hermanos, una mansión como la de tus parientes. Convoca una cuadrilla en tu casa, una brigada dentro de tu palacio. Que te aporten los montes abundante plata, las colinas el más preciado oro; y construye una casa de plata y oro, una casa del más puro lapisazul”.[8]

 

           

Después, Baal y Kuthar dialogan entre sí discutiendo la conveniencia de construir ventanas en el palacio:

 

   “Y respondió Kuthar: “Escucha, oh Baal, el Victorioso, atiende, oh Dueño de las Nubes. Voy a poner una claraboya en la casa, una ventana en el palacio”. Y respondió Baal, el Victorioso: “No pongas claraboyas en la casa, ni ventana en el palacio”.  Y respondió Kuthar: “Ya entenderás, Baal a mis palabras”.[9]

 

 

Al finalizar este diálogo las obras para construir el palacio se ponen en marcha. La culminación de la misma se festeja mediante una celebración de un banquete, al que se invitó a todos los dioses. Baal toma posesión de las ciudades. A continuación, Baal da por fin la orden a Kuthar de abrir una ventana en el palacio. Con este motivo, se describe mitológicamente al trueno como voz de los dioses. Este episodio de la construcción del palacio de Baal, tiene como referencia un culto a la fertilidad que se simboliza con la abertura de una ventana en el palacio. El trueno, es decir la voz de Baal, anuncia la llegada de la lluvia, que pude caer a través de la ventana del palacio, es decir, de las nubes, puesto que el palacio de Baal está constituido en un lugar rodeado de nubes, el monte Safón. Esta parte del mito recalca el hecho de que Baal es el dios de la fertilidad y de la tormenta. La apertura de la ventana es un mito relacionado con la lluvia, que trae la fecundidad a la tierra y la vida a los hombres. Este poema también podría constituir la leyenda de la fundación del templo de Baal en Ras Shamra.

 

Baal y Mot

Aparece un nuevo enemigo, Mot, dios de la muerte que habita en un paraje pestilente. Le envía un mensaje a Baal para que lo visite a un banquete. Baal acepta la invitación para participar en ese festín. Entonces recibe la orden de El de ir a la morada de Mot y de incorporarse al número de muertos.

           

         “Baal el Victorioso, invístele, la veste de toro tuyo reciba como presente, que tu diestra le estreche contra tu pecho, que el animo de un novillo tenga tu hijo; yo le pondré en la caverna de los dioses de la ‘tierra’. Pero tú agarra tus nubes, tu viento, tu borrasca, tu lluvia, contigo a tus siete mancebos, a tus ocho jabatos; contigo a Pidrayu, hija de la luz, contigo a Tallayu, hija del orvallo. Entonces pon tu cara, si, hacia la montaña Kankan; alza la montaña sobre las manos, el macizo encima de las palmas y desciende a la morada de reclusión de la ‘tierra’, cuéntate entre los que bajan al abismo y sepan los dioses que has muerto.”[10]

 

Antes de descender a la sima de la muerte, Baal fecunda una becerra, para asegurar que tenga descendencia en la tierra antes de su descenso a los infiernos, ya que con su marcha la quedaría seca y estéril, con el peligro de no poder retornar. El llegar al ‘abismo’, muere. Los dioses quedan conmovidos; incluso El se corta el pecho como símbolo de duelo:

 

   “Entonces el Benévolo, El, el Bondadoso, bajó del trono, se sentó en el escabel y dejando el escabel se sentó en la tierra; esparció ceniza de aflicción sobre su cabeza, polvo de humillación sobre su cráneo, por vestido se cubrió con una túnica ritual; se desgarró la piel con un cuchillo de piedra, las dos trenzas se quitó con una navaja, se laceró las mejillas y el mentón; roturó la caña de su brazo, aró como un huerto su pecho, como un valle roturó su dorso. Alzó su voz exclamando: “Baal está muerto ¿Qué va a ser del pueblo? ¡El hijo de Dagón! ¿Qué será de la gente? Por Baal voy a bajar a la tierra”.[11]

 

Anat, quien también manifiesta las mismas señales de duelo, emprende la búsqueda de su hermano, y guiada por la diosa-sol Shapshu, que recorre todo el universo y conoce todos sus rincones, descubre el cadáver de Baal que se encuentra en la sima del monte Safón. Anat apresa a Mot, lo parte en pedazos, lo quema en el fuego y muele y dispersa sus restos en el suelo. Resurge así Baal, recuperando su trono y desencadenando su furia. Sin duda, esta descripción nos hace ver que es más que nada un relato relacionado con la agricultura, un mito fundamental para que la tierra de su fruto. A Baal es el poder de la lluvia y de la tormenta, que fecunda la tierra después del caluroso verano mediterráneo. Los hombres esperan la resurrección de Baal, es decir, el regreso de la estación de la lluvia.

 

Aspectos del culto a Baal en fuentes antiguas

 

Aunque haya información abundante acerca de la mitología fenicia, no es mucho lo que se sabe sobre las prácticas de culto y las actitudes religiosas del hombre común. Ya hemos mencionado que el hombre ha tenido sus creencias supersticiosas o divinas referente a la naturaleza, de que está viva y llena de fuerzas extrañas que no es capaz de dominar. Fundamentalmente, la religiosidad era una combinación de fe, magia y superstición. La vida era algo serio, por lo tanto, es necesario disponer de los medios adecuados para dominar las fuerzas que rodean al ser humano. De otra forma sería imposible vivir y prosperar. Sin embargo, esta religión se centraba en torno a una variedad de actos, regulados por largas listas de preceptos, cuyo objeto era llamar la atención de los dioses y lograr que hicieran prósperos los caminos del ser humano. La atención del hombre se debía de dirigir principalmente hacia las acciones rituales, externas, capaces de lograr que los dioses se mostraran más favorables. En primer lugar, lo que ocupaba dentro del culto a esta divinidad era el sacrificio, en que se brindaban los productos de la tierra y de los ganados, y a veces incluso los propios hijos. Estas ofrendas habían de realizarse en determinados lugares sagrados, y su presentación a los dioses estaba regulada por las normas precisas. Al correr de los siglos los ritos sacrificiales se hicieron cada vez más complicados y fue necesario que un grupo de personas, expertos conocedores de la ley, cuidara de que los sacrificios fueran ofrecidos de forma adecuada, que era la más apta para lograr atraerse la atención de los dioses. Estas personas eran los sacerdotes, mediadores entre los dioses y los hombres, que presentaban las demandas de éstos en la forma más conveniente. La religión fenicia, tal como es conocida a través de los escritos de Ras Shamra y la Biblia, implicaba sin duda alguna ciertos complicados sistemas rituales, sobre todo en lo referente al sacrificio. Uno de los documentos encontrados en Ras Shamra contiene lo siguiente:

 

   “… En el día del plenilunio se abaten dos reses vacunas de un mes en ofrenda convivial a Baal de Safón, mas dos ovejas y una paloma doméstica, un hígado de toro y un carnero; y en sacrificio de comunión otro tanto. Y en el templo de Baal de Ugarit: dos hígados, una asadura y un carnero; al Baal de Halab, un carnero…”[12]

 

Incluso se podría considerar que en ocasiones se practicaba el sacrificio de niños a Baal, esto por los relatos bíblicos sobre el rey moabita Mesá (2 Reyes 3:27), y el rey judío Manasés (2 Reyes 21:1-6) La frase ‘pasar por el fuego’ a los hijos de un dios era un ritual de purificación del cual se dedicaban los hijos a dicha deidad, sin embargo, también podía denotar de que se sacrificaban a los hijos o niños. Esto lo viene conformando Salmos 106:37, 38 donde dice: “…sacrificaban sus hijos y sus hijas a demonios. Sangre inocente derramaban, la sangre de sus hijos y sus hijas, que inmolaban a los ídolos de Canaán, y fue el país profanado de sangre”. Según Merrill F. Unger “las excavaciones realizadas en Palestina han puesto al descubierto montones de cenizas y restos de esqueletos infantiles en cementerios situados cerca de altares paganos, lo que indica lo extendida que estaba esta práctica cruel y abominable”.[13] Henry H. Halley comenta: “Los cananeos, pues, adoraban cometiendo excesos inmorales en presencia de sus dioses, y luego asesinando a sus hijos primogénitos como sacrificio a estos mismos dioses. Parece que en gran parte, la tierra de Canaán había llegado a ser una especie de Sodoma y Gomorra en escala nacional. [...] ¿Tenía derecho a seguir viviendo una civilización de semejante inmundicia y brutalidad? [...] Los arqueólogos que cavan en ruinas de las ciudades cananeas se preguntan por qué Dios no las destruyó mucho antes”.[14] Otra característica del culto a Baal era el uso de la adivinación y la práctica de varios métodos para predecir el futuro. En el relato del rey Manasés, se nos menciona que cuando comenzó a edificar altares a Baal, empezó ‘a practicar la magia, buscó agüeros, hizo médium espiritistas y pronosticadores profesionales de sucesos’ (2 Reyes 21:6). Incluso se asociaba la adoración de Baal con los cuerpos celestes, ya que la gente por todo Judá hizo ‘humo de sacrificio a Baal, al sol, a la luna, a las constelaciones del zodíaco y a todo el ejército de los cielos’. (2 Reyes 23:4, 5). La religión fenicia giraba también en torno a la fecundidad y el sexo. El culto se orientaba ante la necesidad de lograr que la tierra, los ganados y los seres humanos fuesen fecundos y fructíferos. Es probable que muchos de los relatos mitológicos se representaran en vivo en las diversas festividades religiosas, y que muchas de estas representaciones tuvieran un fuerte matiz sensual en la acción y en las palabras. Esto está muy relacionado con las fiestas de primavera, cuando se suponía que tenía lugar la unión de Baal con la diosa de la fecundidad, Anat. El siguiente fragmento presenta un mito en la cual Anat. Hace un viaje para comunicar a Baal el nacimiento de un toro salvaje, hecho por el cual Baal se regocija. Antes de este anuncio, había reaccionado negativamente ante la noticia del nacimiento de un toro manso y no procreador, animal que no sería representativo de Baal, dios que mantiene frecuentes relaciones amorosas con Anat. Por consiguiente, el dios fecunda a las novillas que Anat le ofrece como sustitutas en caso de infecundidad. Anat selecciona la novilla, que identifica consigo misma y que será fecundada por Baal. Probablemente la acción se repite, naciendo de esta unión la prole de

Baal:

 

   “Terneros las novillas parieron: un becerro a la Virgen Anat, una becerra a la “Pretendida de los pueblos”. Y respondió Baal el Victorioso: “¿Para qué como nuestro creador, como la familia de quien me constituyó rey, ha de marchar Baal, llena su mano, el dios Hadad, llenó su dedo? No es mas que una virgen la Virgen Anat, aunque sea la más graciosa de las hermanas de Baal”. Ascendio Baal a la montaña, el hijo, sí de Dagón al terreno de su posesión. Se sentó Baal en el trono regio, el hijo de Dagón en el solio de su poder. Por el becerro Anat alzó el grito, por el becerro el grito lanzó la “Pretendida de los pueblos”, con gracia…” Abrazó Baal a la novilla, abrazó a la novilla y le cubrió con una frazada doble sobre su ombligo, sí y su tierna piel, sobre la tierna piel de su infancia. La ladera ascendió así al monte Arar y al Safón, a la delicia, al monte del triunfo. En voz alta a Baal grito: “¡La buena nueva de El recibe, Baal, recíbela, sí progenie de Dagón! Ahora un ‘morlaco’ a Baal le ha nacido, un toro salvaje, sí, al Jinete de las Nubes”. Se alegró Baal, el Victorioso”.[15]

 

Este poema describe las relaciones amorosas de los dioses y constituye un mito de la fecundidad o la celebración de Baal como dios promotor de la fecundidad. Anat aparece como diosa del amor y de esta fecundidad, en tanto que el toro macho salvaje es la encarnación de la fuerza sexual de Baal en la tierra. Probablemente este amorío entre Baal y Anat se reflejara en el culto de Fenicia. Este interés por el sexo que manifestaba la religión cananea llegaba a verdaderos extremos y en el peor de los casos despertaba los instintos más bajos del ser humano. El arqueólogo W. F. Albright hace la siguiente observación sobre la adoración al sexoen Fenicia: “En su peor momento, [...] el aspecto erótico de su culto debe haberse sumido en profundidades extremadamente sórdidas de degradación social”.[16] La religión debió de ser algo sórdido y degradante, juzgado desde el  punto de vista personal o de otras culturas. Por ejemplo, la prostitución sagrada, que se ejercía entre hombres y mujeres, era una cosa muy común y que se practicaba en nombre de la religión en los diversos centros de culto de Baal. La fecundidad personificada como diosa se convertía realmente en una prostituta que incluso se le consideraba como ‘santa’. En la Biblia encontramos una prohibición expresa de esta práctica, y precisamente en el nombre de la religión:

 

  “No habrá prostitutas sagradas entre las hijas de Israel, ni entre los hijos de Israel habrá prostitutos sagrados. Tú no llevaras el salario de una ramera ni la paga de un perro a la casa del Señor tu Dios por un voto (es decir, como complemento de un voto ofrecido a Dios), pues ambas cosas son abominación para el Señor tu Dios” (Deuteronomio 23:17, 18).

 

Otro aspecto interesante sobre la relación entre el sexo y el culto a Baal era la práctica de bestialismo o zoofilia por parte de sus feligreses. Como habíamos comentado anteriormente, uno de los escritos de Ras Shamra contenía un poema en el cual Baal tuvo un amorío con Anat y fecundó algunas novillas dando como resultado un becerro o novillo semental. Lo más probable es que también en los cultos de fecundidad de este dios se intentara imitar este mito con la creencia de que se aseguraría la prole del ganado y fuera fructífero. Por eso, es de notar otra prohibición que se le dio al pueblo de Israel cuando iba a tomar posesión de los territorios de Canaán o Fenicia:

 

“Y no debes dar tu emisión a ninguna bestia para hacerte inmundo por ello, y la mujer no debe ponerse delante de una bestia para tener cópula con ella. Es una violación de lo que es natural” (Levítico 18:23).

 

Los cultos a Baal se llevaban siempre en los “lugares altos”, obviamente altares erigidos en emplazamientos elevados. La gente, al parecer, creía la concepción de que resultaba mas fácil atraer la atención de los dioses desde los montes que desde los valles. Esto nos recuerda que las montañas se les dan una connotación mística dentro de la religión, en todo caso, tomemos en cuenta que el lugar de residencia de Baal era el monte Safón. Referente a esto la Biblia corrobora en qué lugares se le rendía culto a Baal:

 

   “Y han construido los lugares altos de Baal para quemar a sus hijos en el fuego, en holocausto a Baal, lo que no les mandé ni les dije ni me pasó por la mente” (Jeremías 19:5).

 

En estos “lugares altos”, poseían otros objetos sagrados además del altar. Estos objetos eran “postes sagrados”, como lo explica el registro bíblico:

 

   “Y durante aquella noche aconteció que Jehová pasó a decirle: “Toma el toro joven, el toro que pertenece a tu padre, es decir, el segundo toro joven de siete años, y tienes que demoler el altar de Baal que es de tu padre, y el poste sagrado que está junto a él lo debes cortar. Y tienes que edificar un altar a Jehová tu Dios en la cima de esta fortaleza, con la fila de piedras, y tienes que tomar el segundo toro joven y ofrecerlo como ofrenda quemada sobre los pedazos de madera del poste sagrado que cortarás” (Jueces 6:25, 26).

 

La palabra hebrea que se utiliza para referirse a “poste sagrado” es ‘asche-ráh (plural ‘asche-rím) y se refería principalmente a una asta o mástil que representa a la diosa Aserá. Y el hecho de que estuviera junto a los lugares altos en donde se rendía culto a Baal, probablemente también tuviera esto una connotación erótica o lasciva entre la unión de Baal con su madre Aserá. Otro aspecto que se deduce de su adoración incluye la laceración o mutilación corporal, comparando esto con lo que dice el Primero de Reyes 18:28, 29, que hace referencia a que “los sacerdotes de Baal se cortaron con dagas y lancetas hasta que hicieron chorrear la sangre entre sí”.

 

Conclusión

 

Es muy interesante el aprender de otras culturas de la antigüedad, incluso el tener una visión más amplia para entender la dinámica de cualquier sociedad. Por eso, es  indispensable el análisis de los aspectos mítico-religiosos en el cual se sustenta determinada sociedad. Así lo vimos con la cultura fenicia, tenía muy sustentado esta religión o culto a su dios Baal. Por la dinámica que se presentó a lo largo de la existencia de esta civilización, vemos que también existen indicios de que otras civilizaciones influyeron en este culto, o si bien, tomaron algunos fragmentos y lo hicieron propio en su vida.

 

Referencias


 

[*] Edad  25  años. Licenciado en Psicología. Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Su tesis de investigación universitaria fue: ‘Relación de la inteligencia emocional con el rendimiento productivo y cualitativo del individuo en su trabajo’.  Este  ensayo  se  presentó  dentro  de  la  asignatura  Historia  de  las  Religiones  en  la  Universidad  Autónoma  de  Ciudad  Juárez,  semestre  enero-mayo,  2006.

 

* Canaán era el nombre original del territorio que abarcaba la franja litoral que se extendía a lo largo de la orilla oriental del Mediterráneo entre Siria y Palestina. Sin embargo, la  posterior denominación de este lugar a Fenicia,  procede de la palabra griega phoinikes, que a su vez se deriva de phoinix, que significa rojo púrpura, haciendo alusión al tinte empleado en sus telas. Fenicia se destacaba sobre todo por la industria de este tinte que extraían de los moluscos del género Murex. (Harden, D. Los fenicios. pp. 240-241).


 

[1] Tratado de Historia de las Religiones, p. 299.

[2] Oldenburg, U. The Conflict between El and Ba'al in Canaanite Religion, p.58.

[3] Bromiley, G. W. The New International Standard Bible Encyclopedia, pp. 377-378.

[4] Ringgren, H. Religions of the Ancient Near East, p.125.

[5] Op. cit. pag. 133.

[6] KTU 1.2.I, 33-55.

[7] KTU 1.2.IV, 1-24.

[8] KTU 1.4.I, 18-30.

[9] KTU 1.4.V, 2-6.

[10] KTU 1.6.III, 1-20.

[11] KTU  1.6.V, 1-16.

[12] KTU 1.48.I, 1-22.

[13] Archeology and the Old Testament, p. 279.

[14] Compendio manual de la Biblia, p. 157.

[15] KTU 1.10.III, 1-32.

[16] Archaeology and the Religion of Israel, p. 76-77.

 

 

 

 

 

Bibliografía

 

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