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SOBRE REALIDAD, SURREALISMO Y REALIDAD VIRTUAL

por Estefanía García Ortuño, Marisol Martínez García, Ana Desiree Oliver Segura, Mayte Saavedra Once, alumnas de 1º de Bachillerato en el IES Príncipe de Asturias de Lorca (Murcia). Trabajo realizado en el curso 04/05. Publicado en Septiembre de 2005.

 

En la pizarra de nuestra clase el profesor escribió:

“Cher Magritte… Ceci n’est pas une tableau”.

Y ocurrió que un diccionario afirmaba que pizarra,

en francés,

se escribe ‘Ardoise’;

mientras otro, por el contrario,

daba por buena la expresión usada. 

¿Cómo se dice, en realidad, ‘Pizarra’?

 

 

 

 

 

LO REAL

 

            La pregunta por la Realidad es una de las más importantes que se ha planteado el ser humano. Y la respuesta puede intentarse desde tantas perspectivas como puede plantearse la cuestión.

Nos preguntamos por lo real ya desde la antigüedad. El hombre ha ofrecido desde siempre sus expectativas, creencias y preocupaciones fundamentales; trascendiendo en el intento de respuesta el medio natural.

El cuestionamiento por el ser le lleva (nos lleva) a una pregunta ontológica: ¿Por qué el mundo? Y la respuesta es la propia búsqueda de los primeros principios de lo real. La ontología va más allá de la ciencia empírica cuando se enfrenta a la pregunta por la realidad.

Desde otra perspectiva nos encontramos ante un problema de conocimiento, en un nivel epistemológico. Nos relacionamos entonces con temas como el de la verdad. Ya no sólo preguntamos ontológicamente ¿Qué es la realidad? sino cómo conocemos esta realidad y si podemos conocerla totalmente.

            Si tuviéramos una respuesta teórica a qué es lo real, la realidad; se disolverían nuestras preocupaciones, los enigmas que emergen por el mismo hecho de existir.

Pero también necesitamos una respuesta práctica, una definición. Y el ser humano ha ofrecido respuestas plurales, muchas de ellas difícilmente conciliables.

Real es, por ejemplo, lo aparente. La existencia de los astros a pesar de que puedan quedar ocultos durante un eclipse.

También son reales los pensamientos, sentimientos, los sueños,… ¿Y su contenido?

            Podemos tomar un punto de partida. Parece ser que la experiencia es el medio por el que empezamos a saber algo de este mundo.

Es real, en este sentido, lo que percibimos. El conjunto de cosas o seres materiales del cual nosotros también formamos parte pertenece, en principio, al término de lo real.

Pero no nos conformamos con esta respuesta. Sería sencillo decir que es real todo lo que se puede tocar, percibir a través de los sentidos. Sería irreal todo aquello que no.

Pero en la experiencia humana existen acontecimientos que no están claros. Las alucinaciones en cuanto que alteración de la realidad. Son reales como fenómenos psíquicos aunque en realidad lo que vemos es ¿irreal?.

            Pero provisionalmente podemos definir lo real, la realidad, como lo que podemos percibir y está unido a las leyes del espacio y el tiempo[1]. Se podría decir que lo real es todo lo que está dado y acontece en nuestro mundo en unas coordenadas espacio-temporales.

 

            Popper

 

Obviamente la cosa es muchísimo más complicada y como ejemplo tenemos la concepción popperiana de la realidad: su teoría de los tres mundos.

Todos los cuerpos físicos concretos, como las rocas, los árboles o los cuerpos animales –incluidos los humanos- pertenecen al ‘Mundo 1’. Todos los actos psicológicos, sean conscientes o subconscientes, pertenecen al ‘Mundo 2’. Pero las cosas abstractas, como los problemas, las teorías y los argumentos, incluidos los erróneos, pertenecen al ‘Mundo 3’.

Los términos ‘Mundo 1, 2 y 3’ se han elegido conscientemente por su falta de color y su arbitrariedad. Pero hay una razón histórica para denominarles con esa numeración: Parece que el mundo físico  existió antes que el mundo de los sentimientos animales y Popper conjetura que tercero de estos mundos no comienza hasta la evolución de un lenguaje humano específico. En ese sentido es el mundo del conocimiento humano formulado lingüísticamente.

 

            Apariencia y realidad.

 

            La confusión entre lo que es y lo que parece ser es muy frecuente en nuestra vida cotidiana. A menudo nos quedamos perplejos ante algo que nos parecía real y que descubrimos era pura apariencia.

De la apariencia podemos decir que puede entenderse de tres maneras: Como el ser real de las cosas. Como la ocultación del ser de las cosas. Como el camino para llegar a descubrir el ser real de las cosas.

 

            Modos de lo real.

 

            Para nuestra investigación conviene también conocer las maneras en que lo real puede aparecer.

‘Lo posible’: Significa que todavía no aparece ante nosotros pero sí que se están dando las condiciones para que se lo haga.

‘Lo contingente’: Significa que es actualmente pero que puede dejar de existir e incluso puede no haber existido.

‘Lo necesario’: Que se define como lo absolutamente real, es decir, como lo que existe y no puede ser de otra manera.

 

            Categorías.

 

            La Historia del Pensamiento nos enseña un punto de encuentro entre la realidad, el conocimiento de ella y la expresión de ambos: Las ‘Categorías’.

Aristóteles emplea el término en el sentido técnico de atribuir un predicado a un sujeto. Si tomamos una rosa de ella podemos poner de manifiesto su esencia (‘flor’) y su cualidad (ser, por ejemplo, roja). Estas serían las categorías atribuidas a esa realidad concreta.

Entendemos por categorías los conceptos generales con los que ordenamos la realidad, la conocemos y la expresamos.

Junto a Aristóteles Kant es el otro gran representante del pensamiento categorial. Él concibe las categorías como conceptos puros de nuestro entendimiento de los que nos servimos para conocer y saber. Son conceptos a priori, es decir, anteriores a la experiencia.

 

 

SURREALISMO

 

            El Surrealismo es un movimiento artístico literario surgido en Francia en el primer cuarto del siglo XX, en torno a la personalidad del poeta André Bretón. Surge como un intento de acción positiva frente a la destrucción llevada a cabo por los dadaístas[2]. Es conocido, y por eso nos interesa en esta reflexión, como el movimiento de lo irracional y lo inconsciente.

El órgano portavoz del movimiento fue la revista Litterature, donde se expresaban un grupo de poetas que adoptaron la palabra surrealista para definir un método de escritura simultánea con el que experimentaban.

Surgió como un movimiento literario en el que pintura y escultura eran concebidas como consecuencias plásticas de la poesía.

Otras de sus expresiones fueron el denominado ‘Cadaver exquisito’ y el ‘automatismo psíquico puro’ del que Miró fue la máxima expresión (el más surrealista de todos, según Bretón).

En España aparece en torno a los años veinte del pasado siglo, no en su vertiente puramente vanguardista sino mezclado con acentos simbolistas y populares. Además de Miró destaca Dalí y una serie de neocubistas como Sánchez o Ferrant.

            Entre sus características nos interesa resaltar la figuración con temática subjetiva de carácter onírico (surrealismo abstracto); la interpretación de la realidad desde el sueño, el inconsciente, la magia y la irracionalidad; la conjunción de imágenes dispares, tanto en el tiempo como en el espacio; la importancia de lo paradójico, lo absurdo, la caducidad, la destrucción y lo misterioso; la representación de toda clase de simbologías, especialmente eróticas y sexuales; o la invención de nuevos métodos y técnicas (pintura automática, frottage, grattage).

 

            Cher Magritte

 

            René Magritte se formó en la Academia de Bruselas. Se orientó hacia el Surrealismo bajo la influencia de G. de Chirico, a cuyo movimiento se unió en París desde1927 hasta 1931. En sus cuadros reproduce objetos y personas convencionales agrupados de manera paradójica. Pasó por un periodo neoimpresionista así como por experiencias futuristas y abstractas, antes de volver a su verdadera vocación: un arte en el que la apariencia rigurosamente objetiva provocará inquietud o sorpresa. Su obra se inspira en lo absurdo, en la parodia, en lo insólito y, basada en una técnica fría, su pintura reflexiona sobre temas metafísicos.

Y ello en un proceso totalmente consciente y paulatinamente depurado: “el arte de pintar, tal y como lo concibo, representa objetos de manera que les sea posible resistir las interpretaciones habituales”. Magritte luchaba así contra lo que él solía llamar los hábitos tradicionales del pensamiento. El objetivo de su estrategia es impedir o frenar ese mecanismo de interpretación simbólica, entendida como el hecho de buscar un significado oculto, más allá de lo que se nos muestra. Verse enfrentado a la inquietante extrañeza que emana de los objetos más familiares en cuanto los tomamos en cuenta por sí mismos y no por aquello a lo que puedan remitirnos.

Magritte se decanta por un arte figurativo de escenas insólitas muchas veces plagadas de ambigüedades. Esa es la gran ambición filosófica de Magritte: producir imágenes que den de pensar. ¿Cómo? Arrancando a los objetos cotidianos su significación habitual, planteando la pregunta del sentido y, una vez abierta esa pregunta, no condenarla a una explicación demasiado fácil cuyoúnico objetivo sea tranquilizarnos.

Pintó una serie de ‘El imperio de las luces’ en las cuales exploró el aspecto simultáneo del día y de la noche. Escuchemos al propio Magritte hablar de su obra: “Un lugar nocturno bajo un cielo luminoso. El paisaje lo asociamos con la noche y el cielo con el día. Yo creo que esta simultaneidad del día y de la noche tiene el poder de asombrarnos y cautivarnos. A este poder le llamo poesía”. Dejémonos llevar por esa poesía.

Magritte fue capaz de plasmar en su obra toda una teoría de la comunicación cuyo eje fue la idea de que la pintura no es el reflejo de la realidad, sino la sustitución de una realidad por otra. Su Surrealismo no fue otra cosa que un constante juego subversivo con todo aquello que parece querer representar lo real y que Magritte plantea como un problema de representación.

Lo que hay de “sencillez” e incluso “tosquedad”  técnica en sus cuadros no es otra cosa que la búsqueda de un lenguaje formal simple y directo para transmitir esas ideas; jugando con la capacidad de sorpresa del espectador.

Magritte trastoca toda jerarquía para someter los objetos a una continua y alarmante metamorfosis. El hombre se transforma en piedra o en microbio; un rostro femenino enmarca todo el cuerpote una mujer; los árboles abren sus ventanas para mostrar en sus huecos una esfera, una casa o un jinete sobre un caballo al galope;… Es la visión de un sueño a ojos abiertos que se plasma en títulos como ‘La voz de los vientos’, ‘La violación’, ‘Terapeuta’, ‘La explicación’, ‘La leyenda de los siglos’, ‘La máscara vacía’, entre otros.

 

            Ceci n’est pas une pipe.

 

            Esto no es una pipa’. Magritte instaura el desconcierto y la incertidumbre. La doble función consiste en demoler una domesticada y segura visión del mundo para sustituirla por otra totalmente diferente, inestable en todos los sentidos, de mayor movimiento y apertura, generadora de contradicciones y desalientos.

Esto no es una pipa’ es, más que un título, un pensamiento innovador. Un Manifiesto hecho con cinco escasas palabras (en nuestra lengua, seis en francés).

Pintado a mediados de los años 20, el cuadro recuerda que una de las funciones del arte se basa en la resistencia.

Ya no basta ver para creer ni servirse de la observación directa de los hechos. La afirmación de Magritte es una especie de contrainformación, o de doble afirmación, que sólo tiene sentido en la medida en que exige a nuestros ojos que recuperen la mirada perdida.

 

 

RELIDAD VIRTUAL

 

            Un ámbito (espacio-temporal) simulado-generado con el ordenador en el que las personas pueden moverse, ver y reaccionar es un mundo virtual.

Hay distintos dispositivos  que permiten a las personas ver, tocar y manipular objetos virtuales. Los mundos virtuales se representan con modelos matemáticos y programas de computadora. Estos dispositivos dan a la persona las imágenes o los sonidos de los mundos simulados. No se necesitan ni el ratón ni el teclado sino que se están generando herramientas que permiten a las personas actuar y relacionarse con el ordenador de una forma parecida a como interactúan en el seno de la vida cotidiana.

Esta forma de comunicación da a la persona  la sensación de estar inmersa en el mundo simulado. O lo intenta, por que tanto en el ámbito de la imagen como en el del sonio (por no hablar de otras sensaciones), siendo mucho lo avanzado, aún restan muchos cambios técnicos antes de que pueda simular el mundo real.

Pese a todo para trabajar con sentidos como el tacto existen ya mecanismos: guantes, lápices físicos de efecto virtual,… que transmiten diversas sensaciones sobre texturas, formas, etc.

            Como consecuencia de la creciente sotisficación de esos mecanismos decimos que la realidad virtual es la capacidad para engañar a los sentidos de las personas, para que crean en la realidad del espacio ficticio o en su ubicación en un espacio distinto al real.

 

            Evolución de la realidad virtual.

 

            El concepto de realidad virtual es conocido (y no siempre bien) desde hace poco tiempo por el público (entre el que nos encontramos); aunque los investigadores llevan bastante trabajando en este campo.

Los dispositivos de realidad virtual han evolucionado de forma rápida en los últimos años, a la par que otros avances tecnológicos. Como consecuencia de la reducción del coste de las computadoras y una mayor calidad de las pantallas se ha podido desarrollar simulaciones que permiten trabajar en campos o a distancias que antes impedían cualquier tipo de avance o comunicación.

Entre las posibilidades de estos avances se encuentran desde el tratamiento de fobias o miedos (a la altura, a volar, etc.) al aprendizaje motor en caso de lesiones, pasando por la intervención quirúrgica a distancia o el mismo aprendizaje de la cirugía; por no hablar de las industrias del ocio.

Una industria que hace ya mucho más tiempo que trabaja en eso de crear ilusión de realidad: Los escenarios convincentes son una seña de identidad del séptimo arte. Lo han sido mucho antes de que la Matrix irrumpiera en pantalla.

 

 

¿LO REAL?

 

            Realismo ingenuo. Realismo crítico. Realismo constructivo. Fenomenismo positivista. Fenomenismo cuántico. Instrumentalismo. Sociologismo.  Cosmovisiones científicas. Cosmovisiones metafísicas. Escepticismo. Construcción social del conocimiento. Teorías sobre la verdad. Criterios de verdad. Las cosas reales son aquellas que existen con independencia de que las conozca o no. Pero la pregunta por lo real, lo mismo que la pregunta por lo que son las cosas, no se puede separar mucho de la pregunta por qué es eso de conocer ni tampoco se puede separar de quien intenta conocer. En los libros de Filosofía de Bachillerato se recogen esas y otras formas de acercarse a la cuestión.

La realidad se puede decir de muchas formas. Decimos de algo que es real cuando queremos decir que es auténtico, verdadero o natural. Decimos de algo que es real cuando queremos decir que no es aparente o ilusorio. Decimos de algo que es real cuando queremos decir que existe de hecho. Pero Surrealismo y Realidad Virtual vienen a recordarnos que los sentidos y la razón condicionan nuestro conocimiento de lo real.

Un condicionamiento que tiene una peculiaridad: De la misma manera que puede considerarse que nos limita puede considerarse que nos hace creadores[3].

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

· Baigorri, J.A. (coord.); Materiales para pensar la Filosofía, Laberinto (proyecto Ariadna), Huesca, 1998.

· Ferrater Mora, J.; Diccionario de Filosofía, Circulo de Lectores, Barcelona, 2002.

· Ferrier, J-L. (dir.); El Arte del Siglo XX, Salvat, Estella, 1993.

· Gómez, F. y Tarrío, J.M.; Flosofía de 1º de Bachillerato, Editex, Madrid, 2002.

· VVAA, Biblioteca de consulta Encarta, Microsoft, Madrid, 2003.


 

[1] Así, si los fenómenos psíquicos no están unidos a un espacio concreto sí lo están a un tiempo. Mi pensamiento, aunque no pueda identificarlo en un espacio determinado, transcurre en un tiempo concreto.

[2] Del que tomó algunas técnicas de fotografía, cinematografía y fabricación de objetos. 

[3] Por ejemplo, de un “cuchillo sin mango al que se le ha perdido la hoja”.

 

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