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Acerca de pertenencias e integración (Carta a Carlos un amigo chileno)

La intención de no pertenecer o escaparme de los "ismos" es una permanente pretensión de libertad. Sólo "la verdad los hará libres...", no los "ismos" que contienen parcelas de la verdad, todos ellos. No me gusta estar en el archivo "W"(por Wittgenstein). La libertad permite no sólo moverse de atalaya cosa que es inexorable con el paso de los años sino ser consciente de ello para producir voluntariamente el cambio de punto de vista, lo que llamo lograr u "rango o espectro de vista". Eso brinda mayor tolerancia y comprensión del punto de vista del otro. Por aquí va comenzando el tema de la integración. Me sumo a aquella frase "todas las cosa pueden ser vistas, por lo menos, de otra manera". Estas consideraciones me autorizan a pedirte que me saques de tu archivo "W" para dejarme simplemente sobre el escritorio, en donde pueda mezclarme con otros papeles, aún a riesgo de ser extraviado.

Integración tiene que ver con la desaparición de los pares de opuestos. Con respecto a lo que me concierne directamente hablo de grados de salud o grados de enfermedad, no ambos a la vez. Eso me permite decir por ej. que el hombre es un ser sustancialmente enfermo que se manifiesta en distintos momentos de su vida con distintos grados de enfermedad. Lo que llamamos sano sería un estado mínimo de enfermedad y enfermo un grado mayor de ella. Soporto esta idea en que el hombre es un ser- en- déficit, que durante su vida alcanza menores o mayores grados de compensación. Esta realidad permite el echo de poder tratar al otro realmente como un igual. Yo médico soy un igual del paciente pues también soy paciente o a lo sumo es cuestión de tiempo que lo sea. Esto permite un procesamiento más adecuado de las diferencias asumiéndolas como algo natural y valioso y, a la vez la priorización de las semejanzas.

De hecho, posiblemente esté de más decirte que integración es un concepto filosófico y a la vez pre- filosófico y meta- filosófico. Es posible ver a cada rato gente que tiene un grado mínimo de instrucción con un alto grado de integración.

En cuanto a la génesis de la disociación(grado mínimo de integración), soy de la opinión que el lenguaje con su proceso de distinción y diferenciación a tenido mucho que ver en este aspecto, así como el proceso analítico con su resultante disección en partes menores, en algunos casos mínimas, también ha colaborado en este sentido.

Integración también es el abandono de la linealidad del razonamiento causa- efecto para ver las cosas con un criterio cibernético, sistémico, de "causas" y "efectos" que se retroalimentan permanentemente haciendo compleja, pero una, la concepción de "realidad". Esta concepción es coherente con lo que la vida nos está proponiendo permanentemente. El paso siguiente es la concepción holística, en donde todo tiene que ver e influencia sobre todo, la mayoría de las veces sin que sepamos apreciarlo, medirlo ni analizarlo.

En el "mito" de la creación los primeros hombres eran "sanos". Les estaba vedada la "ciencia", sin embargo evidentemente vivían en un estado diferente, de unidad con la naturaleza y la trascendencia. Lo dia- bólico les propone "conocer" el bien y el mal, es decir lo separado, la disociación. A partir de allí se produce la expulsión ¿de dónde?, de su propio estado de unidad pues aparece el par de opuestos paraíso- mundo y con ello todo lo que de allí se deriva.

Podríamos decir que la unidad y la integración es recuerdo y es aspiración, es añoranza y esperanza.

Estos elementos están implícitos en cada encuentro de los seres humanos, desde siempre y lo están ahora. Es en cada encuentro donde el hombre trata de compensar su déficit como puede, entre lo que se encuentra lo que cada cultura le enseñó.

Compensar el déficit es a veces saber más que los otros, otras tener más, en fin, otras poder más. Las corrientes de pensamiento que de aquí se pueden derivar son infinitas. Durante los siglos se han ido expresando de distintas maneras, en general en la forma de "lucha por el poder" o en la "voluntad de dominio". Siempre con un grado de intolerancia, que montado sobre ideologías tiende a la aniquilación del otro. Lo que después de producir la fugaz satisfacción de la victoria produce la desconsolada realidad de la desaparición del otro, con la consiguiente profundización de la descompensación y la espantosa soledad. Al estilo del "mito" de Caín y Abel.

Ricardo T. Ricci(23-03-99)

 

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