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Un papa fascista, Pío XI, enemigo de la coeducación  y defensor de una educación machista, antifeminista y homófoba

Javier Fisac Seco

El nacionalcatolicismo, el Poder absoluto de la Iglesia católica en el sistema educativo, o lo que es lo mismo la vuelta a la Edad Media, renace de debajo de las mugrientas sotanas, siniestras catacumbas donde se esconde y protege lo más rancio, reaccionario, sádico y sexofóbico de la mentalidad clerical, de la que emana la peste contra la libertad. Yo ya lo vengo avisando desde hace tiempo pero nadie, ni las organizaciones feministas, ni las organizaciones de lesbianas, ni las organizaciones homosexuales, ni la izquierda, ni los librepensadores, ni los hedonistas, ni siquiera los racionalistas perciben que la Iglesia católica es la conciencia de la clase dominante, la más rancia y clerical.

Y que, pasado el susto de la transición, a pesar de que el Estado aún no se ha separado de la Iglesia y de que esta caverna totalitaria sigue cobrando enormes sumas del Estado, y desaparecida la amenaza comunista, el clero vuelve a pasar a la ofensiva simplemente por ambición de Poder. Porque no son capaces de vivir sin dominar nuestras voluntades y conciencias y sin condenarnos a ser puros y castos. Estas religiones patológicas, este clero que, privado del placer, busca satisfacerlo en el sadomasoquismo destruyendo todo residuo de felicidad para que, sobre el sufrimiento, el martirio y la autodestrucción personal puedan, ellos, enfermos mentales, obtener el placer que son incapaces de obtener por la vía de la relación sexual. Maldecida y condenada por ellos. Eunucos de dios. Castrados hasta la muerte.

Pío XI firmó un concordato con Mussolini, otro con Hitler, otro con Franco, otro con el dictador portugués Salazar, etc. Autor de la encíclica “Quadragesimo anno” en la que idealizaba la publicada por León XIII “Rerum novarum”, en las que se proponía la organización corporativa, totalitaria y fascista de los Estados frente a la democracia liberal y frente a la amenaza de las izquierdas progresistas.  En los años veinte y treinta fue el papa que impulsó la organización corporativa de los Estados fascista, nazi, franquista, salazarista y de otras dictaduras militares o no y asumió, con excepciones en Alemania,  la función en esos Estados del monopolio de la enseñanza como instrumento de imposición de la doctrina cristiana. Todo niño desde su nacimiento será adoctrinado en esos Estados totalitarios y dictaduras militares por la doctrina cristiana. En definitiva, la palabra adoctrinar tiene sus orígenes en la “doctrina cristiana”.

Estamos asistiendo, para vergüenza de todos, a un proceso de pérdida de derechos, de dignidad y de defensa de la libertad impulsado desde las sacristías. Los enemigos del aborto, del feminismo, de la homosexualidad, del placer, de los anticonceptivos, del vestido y el desnudo en la mujer…son los mismos que están en contra de la “coeducación”. Argumentan, para ocultar sus orígenes cristianos doctrinales, que las razones de la separación de sexos se debe a la necesidad de mayor rendimiento por sexos. Es lo mismo que argumentar que las mujeres visten el gurka o el velo para para que los mosquitos no les entren en la boca.

La única razón por la que se oponen a la coeducación no es otra que porque lo dice la “doctrina cristiana”. Concretamente fue el papa Pío XI, contemporáneo y aliado  de Mussolini, Hitler y Franco, quien en 1929 publicó la encíclica “Divini illius magistri” en la que trata de la educación. Ignorando criterios pedagógicos, psicológicos, sociológicos y políticos, como serán, después, la declaración de derechos y la Declaración Universal de los Derechos Humanos”. Este hombre, ignorando tanto las conquistas políticas como los criterios científicos pedagógicos y teniendo como única fuente de conocimiento la Biblia, que cita junto con otras encíclicas, como argumento de autoridad, dogmatiza, habla como si todo el mundo fuera subnormal, iluminado por  el brillo que desprende  candil de la ignorancia divina.

Ya en la citada encíclica nos dice que el fin de la educación es que : “…la educación consiste esencialmente en la formación del hombre tal cual debe ser y debe portarse en esta vida terrena para conseguir el fin sublime para el cual ha sido creado, es evidente que así como no puede existir educación verdadera que no esté totalmente ordenada hacia este fin último, así también en el orden presente de la Providencia, es decir, después que Dios se nos ha revelado en su unigénito Hijo, único que es camino, verdad y vida (Jn 14, 6), no puede existir otra completa y perfecta educación que la educación cristiana.” O lo que es lo mismo que para ser físico, médico, chapero, carpintero o historiador es condición necesaria estar cristianamente adoctrinado.

Porque, como argumenta en otro párrafo:… “la educación pertenece de un modo supereminente a la Iglesia por dos títulos de orden sobrenatural, exclusivamente conferidos a ella por el mismo Dios, y por esto absolutamente superiores a cualquier otro título de orden natural. “El primer título consiste en la expresa misión docente y en la autoridad suprema de magisterio, que le dio su divino Fundador… El segundo título es la maternidad sobrenatural, en virtud de la cual la Iglesia, esposa inmaculada de Cristo, engendra, alimenta y educa las almas en la vida divina de la gracia con sus sacramentos y enseñanzas.”

Y añade más adelante con talante conciliador que: … “la Iglesia fomenta la literatura, la ciencia y el arte, en cuanto son necesarios o útiles para la educación cristiana y, además, para toda su labor en pro de la salvación de las almas, incluso fundando y manteniendo escuelas e instituciones propias en todas las disciplinas y en todos los grados de la cultura.” O sea que todo arte, literatura y ciencia que no ha sido producida por autores cristianos no son necesarios porque no son útiles a la doctrina cristiana. Ahora comprendo por  qué existe el “Indice de libros prohibidos” establecido por el concilio de Trento, allá por el siglo XVI.

Pero cuales son las razones verdaderas por las que la “coeducación” es contraria a la doctrina cristiana. Si tenemos un poco de paciencia y seguimos leyendo la encíclica citada llegaremos a los puntos 49 a 53 donde se nos dan. La negación de la coeducación viene a continuación del punto cuarenta y nueve donde trata, como no podía ser de otra manera, de la educación sexual. Hablar de doctrina cristiana siempre nos conduce al mismo origen de la misma: la represión sexual.

Dice el papa en el punto 49 sobre educación sexual:

“49. Peligroso en sumo grado es, además, ese naturalismo que en nuestros días invade el campo educativo en una materia tan delicada como es la moral y la castidad. Está muy difundido actualmente el error de quienes, con una peligrosa pretensión e indecorosa terminología, fomentan la llamada educación sexual, pensando falsa-mente que podrán inmunizar a los jóvenes contra los peligros de la carne con medios puramente naturales y sin ayuda religiosa alguna; acudiendo para ello a una temeraria, indiscriminada e incluso pública iniciación e instrucción preventiva en materia sexual, y, lo que es peor todavía, exponiéndolos prematuramente a las ocasiones, para acostumbrarlos, como ellos dicen, y para curtir su espíritu contra los peligros de la pubertad .

50. Grave error el de estos hombres, porque no reconocen la nativa fragilidad de la naturaleza humana ni la ley de que habla el Apóstol, contraria a la ley del espíritu (cf. Rom 7,23), y porque olvidan una gran lección de la experiencia diaria, esto es, que en la juventud, más que en otra edad cualquiera, los pecados contra la castidad son efecto no tanto de la ignorancia intelectual cuanto de la debilidad de una voluntad expuesta a las ocasiones y no sostenida por los medios de la gracia divina.

51, En esta materia tan delicada, si, atendidas todas las circunstancias, parece necesaria alguna instrucción individual, dada oportunamente por quien ha recibido de Dios la misión educativa y la gracia de estado, han de observarse todas las cautelas tradicionales de la educación cristiana, que el ya citado Antoniano acertadamente describe con las siguientes palabras: «Es tan grande nuestra miseria y nuestra inclinación al pecado, que muchas veces los mismos consejos que se dan para remedio del pecado constituyen una ocasión y un estímulo para cometer este pecado. Es, por tanto, de suma importancia que, cuando un padre prudente habla a su hijo de esta materia tan resbaladiza, esté muy sobre aviso y no descienda a detallar particularmente los diversos medios de que se sirve esta hidra infernal para envenenar una parte tan grande del mundo, a fin de evitar que, en lugar de apagar este fuego, lo excite y lo reavive imprudentemente en el pecho sencillo y tierno del niño. Generalmente hablando, en la educación de los niños bastará usar los remedios que al mismo tiempo fomentan la virtud de la castidad e impiden la entrada del vicio»

Delicioso, querido lector. Para qué seguir comentando la patología sexofóbica de la Iglesia católica, si todos sus caminos, que son divinos, nos conducen al mismo lugar: el “horror sexus” que siempre  está acechando, amenazando nuestra castidad desde la más tierna infancia. Pero como el artículo siguiente es el que defiende la separación machista y antifeminista de la educación cristiana y porque es delicioso leer con qué naturalidad los sexófobos imponen sus miserias a sus víctimas, los niños y los jóvenes, leamos lo que este fascista papa dice sobre la coeducación, que de eso se trataba:
“52. Igualmente erróneo y pernicioso (proclama Pío XI iluminado por el Espíritu Santo) para la educación cristiana es el método de la coeducación, cuyo fundamento consiste, según muchos de sus defensores, en un naturalismo negador del pecado original y, según la mayoría de ellos, en una deplorable confusión de ideas, que identifica la legítima convivencia humana con una promiscuidad e igualdad de sexos totalmente niveladora. El Creador ha establecido la convivencia perfecta de los dos sexos solamente dentro de la unidad del matrimonio legítimo, y sólo gradualmente y por separado en la familia y en la sociedad. Además, la naturaleza humana, que diversifica a los dos sexos en su organismo, inclinaciones y aptitudes respectivas, no presenta dato alguno que justifique la promiscuidad y mucho menos la identidad completa en la educación de los dos sexos. Los sexos, según los admirables designios del Creador, están destinados a completarse recíprocamente y constituir una unidad idónea en la familia y en la sociedad, precisamente por su diversidad corporal y espiritual, la cual por esta misma razón debe ser respetada en la formación educativa; más aún, debe ser fomentada con la necesaria distinción y correspondiente separación, proporcionada a las varias edades y circunstancias. Estos principios han de ser aplicados, según las normas de la prudencia cristiana y según las condiciones de tiempo y lugar, no sólo en todas las escuelas, particularmente en el período más delicado y decisivo para la vida, que es el de la adolescencia, sino también en los ejercicios gimnásticos y deportivos, cuidando particularmente de la modestia cristiana en la juventud femenina, de la que gravemente desdice toda exhibición pública.

53. Recordando las tremendas palabras del divino Maestro: ¡Ay del mundo por razón de los escándalos! (Mt 18,7), estimulamos vivamente vuestra solicitud y vuestra vigilancia, venerables hermanos, sobre estos perniciosos errores que con excesiva difusión se van extendiendo entre el pueblo cristiano, con inmenso daño de la juventud.

Leer estas cosas es un ejercicio de salud mental para quienes rechazan la “doctrina cristiana” porque aman la libertad. Y su propia salud mental. Además es divertido leer tanto disparate inspirado por dios. Lo grave del asunto es que estos tarados tratan de imponernos su sistema cristiano de valores con el imprescindible apoyo del Estado como si nos purgaran con aceite ricino. Es patético que en pleno siglo XXI unos fantasmas del pasado, como vampiros del presente, traten de restaurar un reino cristiano y medieval. La sociedad, las fuerzas políticas progresistas, los afectados, que somos todos, porque la pérdida de libertad en un sector nos afecta a todos, pero especialmente las feministas, las lesbianas, los gays, los partidos de izquierdas, los sindicatos, la abortistas, los que estamos a favor de los anticonceptivos, del matrimonio homosexual, del tanga, del bikini, de los vaqueros ajustados y de ir desnudos donde nos dé la gana, etc. ya podemos espabilar porque metidos en esta dinámica reaccionario acabaremos en un convento. Como fue un convento la España franquista del nacionalcatolicismo. ¡¡¡Jóvenes, sublevaros, si no queréis vivir hasta morir, puros y castos!!!

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