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                    Apuntes cosmológicos desde el Materialismo dialéctico[1] ( por Ciro E. Schmidt Andrade, Puerto Montt, Chile. Junio 2002)                                                                 

 

                                                                                                          

        El materialismo histórico dialéctico ha tenido privilegiada importancia en nuestra época, dado que se lo ha mantenido ligado a una concepción económico-politica que ha tenido particular relevancia durante parte importante de nuestro tiempo, hasta momentos relativamente recientes. Al disminuir notoriamente su significación este componente de influencia, parece disminuir toda preocupación e interés por la totalidad de su pensamiento.

 

       Sin embargo,  toda síntesis de pensamiento tiene interés en cuanto tal y, en sentido lato, mantiene vigencia. En este caso sucede lo mismo, más cuando nuestra época, claramente, parece optar por otros sistemas desde un punto de vista económico y político, pero manteniéndose en gran parte en el horizonte vital de los materialismos, como paradigma de la vivencia y del sentido de lo humano.

 

       Por ello esta temática en mi trabajo. Es de singular importancia re-presentarse esta significación de la vida en sus vectores temporo-espaciales, que permiten la ubicación del hombre en el mundo,. Pues en alguna medida son signos de la concepción que tenemos de lo humano. No pretendo intentar una reflexión desde un substrato antropológico, sino sólo una presentación desde lo cosmológico, aún cuando al final me permita alguna breve reflexión critica sobre el sentido de lo humano., que surge desde esta concepción de lo mundano así concebido.

 

       A través de estas notas no pretendo exponer la totalidad de un pensamiento filosófico, sino dar líneas de comprensión de lo que podríamos llamar, desde la terminología clásica, una Cosmología desde el materialismo dialéctico, deteniéndome  básicamente, en dos temas: la materia y el movimiento, que configuran gran parte de su pensamiento en relación a este aspecto de la filosofía.

 

      Dentro de esta temática me limitaré a un breve análisis de cada uno de estos conceptos, para poder enriquecerlos con textos que permitan al lector tener una visión más clara y directa de esta sistematización y de sus limitaciones, que son propias de una concepción materialista del hombre que se ubica en una realidad del mundo así concebida.

 

La Unidad del mundo:

 

      Para esta visión materialista la unidad del mundo no es su ser, que es premisa de unidad, sino su materialidad. El pensamiento no puede, sin disparar al aire, amalgamar en unidad más que aquellos elementos  de conciencia en los que esa unidad, ya sea en ellos mismos o en  sus prototipos reales, exista previamente.

 

     Este pensamiento se eleva así, contra una supuesta identidad de pensar y ser en la que lo pensando existe. Engels afirma que “la cuestión fundamental de todo, especialmente de la nueva filosofía, es la de la relación entre pensar y ser. La cuestión de las relaciones entre pensamiento y ser, entre espíritu y naturaleza, constituyen la cuestión más elevada de toda filosofía... la cual, por lo demás, también ha jugado un gran papel en la escolástica medieval: ¿qué es lo originario, el espíritu o la naturaleza?”. [2] En este camino afirma la preeminencia de lo que existe, entendiendo por ello sólo lo material: “Determinaos – dice – sí, pues que nunca ni en ninguna forma ha existido en el mundo ni existirá algo que no sea materia en movimiento o que no provenga de la materia en movimiento. Justamente en esto consiste la unidad del Mundo”. [3]

   

       Por oposición a la metafísica ( como él la entiende), la dialéctica no considera la naturaleza como un conglomerado de objetos y fenómenos, designados y aislados unos de otros y sin ninguna relación de dependencia entre sí, sino como un todo único y articulado en el que los objetos y fenómenos se hallan orgánicamente vinculados unos a otros, dependen unos de otros y se condicionan unos a otros. La naturaleza no es algo quieto e inmóvil, estancado e inmutable, sino algo que se renueva y se desarrolla incesantemente y algo que muera y caduca. [4]

 

     La dialéctica examina el proceso de desarrollo de los fenómenos no como un simple proceso de crecimiento, en que los cambios cuantitativos no se traducen en cambios cualitativos, sino como un proceso en que se pasa de cambios cuantitativos  insignificantes y ocultos a los cambios manifiestos, a los cambios radicales, a los cambios cualitativos. [5] 

    

      En oposición al idealismo, que considera  al mundo como la encarnación absoluta de la “idea absoluta”, del “espíritu universal”, el materialismo  filosófico de Marx parte del criterio de que el mundo es, por naturaleza, algo material,  de que el mundo se desarrolla con arreglo a las leyes que rigen el movimiento de la materia, sin necesidad de ningún espíritu universal. El materialismo filosófico marxista parte del criterio de que la materia, la naturaleza, el ser, como una realidad objetiva, existen fuera de nuestra conciencia, de que la materia es lo primero... y la conciencia lo secundario, lo derivado, ya que es la imagen refleja de la materia, la imagen refleja del ser. [6]

 

      El único ser que existe es la materia. La propiedad esencial de esta única y absoluta realidad es la de moverse a sí misma en el espacio y el tiempo. Este automovimiento de la materia se realiza de acuerdo con las leyes de la dialéctica. Según ellas todo lo existente encierra en sí contradicciones que  impulsan a la lucha y, por lo mismo, al desarrollo o evolución. Esta va de lo inferior a lo superior, de la materia inanimada a la vida, de la sensación a la conciencia. La conciencia nace mediante el salto dialéctico de la materia menos organizada y reproduce exactamente el ambiente que la rodea. Y para el materialismo la única realidad capaz de representar a este ser henchido de contradicciones , es la “lógica dialéctica”

 

    De lo anterior se puede inferir cuáles son los conceptos más relevantes para una Filosofía materialista de la Naturaleza, que intenta una visión unitaria del mundo: la materia aparece como elemento fundamental, relacionada íntimamente con el movimiento, que se organiza a través de las leyes especificas que lo rigen. Estos conceptos son los que vamos a analizar.

 

Materia:

 

     La materia se presenta como el único elemento de mundo y como la única unidad del mundo, como, según este análisis de realidad,  la ciencia lo ha demostrado ( citan a Copérnico, Galileo, Newton...), ya que, en conceptos leninistas, es presentada a nivel gnoseológico: lo que existe independiente del sujeto perceptor y es captable por los sentidos, evitando, así, el plano ontológico, lo que significaría tener que explicar su estructura y esencia.    Se define como  “el ser, la realidad objetiva, lo dado, la fuente de las sensaciones, independiente de la conciencia”. El problema es que con esta definición se vuelve al plano ontológico  que se ha tratado de evitar.[7]

 

    ¿ Es la materia la única substancia? El materialismo huye del término substancia, pero cuando habla de ella la identifica con la materia. Lenin dice: “La causalidad y la substancia (término que gustan emplear los señores profesores para darse importancia, en lugar de un término más preciso y claro: materia) se declara eliminada en nombre de la misma economía del pensamiento”; es decir, se obtiene la sensación sin materia el conocimiento sin cerebro”. [8]   Así como las fuerzas de la naturaleza se reducen a una sola, las substancias se reducen a una substancia única. La naturaleza no conoce substancia sin movimiento, ni movimiento sin substancia [9] . La substancia aparece como la profundidad infinita de la esencia de la materia, como último soporte, como ella en movimiento. 

 

Propiedades de la materia: 

 

    La materia  se presenta como eterna, increada, lo que no significa fuera del tiempo, sino en sucesión sin principio ni fin. Es infinita en el tiempo, en el espacio y en intensidad. Es eterna considerada en su totalidad, lo cual no significa, necesariamente, que, parte de ella, no pueda perecer.  Como axioma se presenta  la “ley de la conservación y transformación de la materia (la energía)” que tiene un significado tanto cuantitativo como cualitativo.  Esta materia es, por esencia, movimiento ( es su atributo). El hecho del reposo es relativo, lo absoluto es el movimiento. Y el movimiento no es sólo espacial sino también cuantitativo.

 

     En “Ludwig Feuerbach”, Engels expone las ideas de este y las propias, al respecto: el mundo material y perceptible por los sentidos, del que formamos también parte los hombres, es lo único real, nuestra conciencia y nuestro pensamiento, por muy desligados de los sentidos que parezcan, son el producto de un órgano material, físico: el cerebro. La materia no es un producto del espíritu, y el espíritu mismo no es más que el producto superior de la materia. Esto es, naturalmente, un materialismo puro. [10] 

 

      Si la realidad es dada, es preciso un concepto filosófico para esta realidad, y este concepto está establecido hace mucho tiempo: la materia. La materia es la categoría filosófica que sirve para designar la realidad objetiva, que es dada al hombre en sus sensaciones, y que existe independientemente de ellas... [11] La materia es lo “físico”, es decir lo más conocido y directamente dado al hombre y de cuya existencia no duda nadie, a excepción de los recluidos en los manicomios.

 

     Las ciencias naturales llevan, pues, a la “unidad de la materia”; tal es el contenido efectivo de la frase sobre la desaparición de la materia, sobre la sustitución de la materia por electricidad, etc... que a tantos desorienta. “La materia desaparece ”quiere decir que el límite hasta el que conocíamos la materia hasta ahora se esfuma y que nuestro conocimiento se profundiza; desaparecen propiedades de la materia que anteriormente nos parecían absolutas e inmutables, primarias (impenetrabilidad, inercia, masa,... ) y que hoy se revelan como relativas, inherentes solamente a ciertos estados de la materia. Porque la única propiedad de la materia cuya admisión está ligada al materialismo filosófico  es la propiedad de ser una realidad objetiva, la de existir fuera de nuestra conciencia. [12]

 

 “La materia no puede ser creada ni destruida. Cambia infinitamente, pero ni una sola de sus partículas puede convertirse en nada, cualquiera sea el proceso físico, químico o de otra índole a que se la someta” [13]

 

     “ La unidad real del mundo consiste en su materialidad” (Engels) Es unidad consiste también en que la conciencia pertenece al mismo mundo material que nos rodea y no a ningún otro mundo de más allá; representa una propiedad de la materia organizada de  modo especial .[14]

 

 

 

 

 

El movimiento:

 

    El movimiento es el modo de ser de la materia. El hecho del reposo es relativo, lo absoluto es el movimiento que no es circular sino ascendente,   de evolución.

 

     “El movimiento es el modo de existencia de la materia. Jamás ni en parte alguna ha existido, ni puede existir materia sin movimiento” [15]

 

     Como la materia es eterna, el movimiento también aparece como eterno, por ser su atributo esencial. Por ello el movimiento participa de las propiedades de la materia, pues no hay materia sin movimiento ni al revés.      Así el movimiento abarca toda la realidad  por lo que se  dan cinco tipos de movimiento: mecánicos, físicos, químicos, biológicos y sociales. El lazo que los une es la contradicción dialéctica, de la que hablaremos más adelante.

 

      “ La forma más simple es el movimiento mecánico. Una forma especialmente compleja es la que observaremos en la vida social de los hombres: el desarrollo de la producción material, la vida económica, etc...”.  [16]

 

       Por ello se vuelve a Darwin , ya que en él se encuentran tres de las tesis más caras a  esta doctrina:

                    .  el paso de la especie inferior a la superior

                    .  que fundamente en la contradicción dialéctica

                    .  todas las cosas interdependen entre sí

 

       Lenin rechaza que el movimiento sea sólo la disminución y crecimiento, admitiendo la contradicción dialéctica, introducida en todo lo real. Todo lo real, lo material, se mueve. El materialismo metafísico  o antidialéctico, puede admitir la existencia de la materia sin movimiento. El materialismo dialéctico no sólo considera el movimiento como una propiedad inseparable de la materia, sino que rechaza la concepción simplificada del movimiento. Decir que el universo es la materia en movimiento o el universo es movimiento material es completamente igual. [17]   Lo esencial  para ellos es que la tentativa de concebir el movimiento sin materia introduce de contrabando el pensamiento  separado de la materia, y esto es precisamente el idealismo filosófico. [18]  El universo es el movimiento de esa realidad objetiva, reflejada por nuestra conciencia. Al movimiento de las representaciones, percepciones, etc... corresponde el movimiento de la materia exterior a mi. La noción de materia no expresa otra cosa que la realidad objetiva que nos es dada en la sensación. Por lo cual separar el movimiento de la materia es equivalente a separar el pensamiento de la realidad objetiva, separar mis sensaciones del mundo exterior, es decir, pasar al idealismo. [19]

 

     “Cuan  brillantemente se confirma la aseveración de Engels: el movimiento es la forma de  existencia de la materia. Todos los fenómenos naturales son movimiento y la diferencia entre ellos consiste sólo en que nosotros los hombres percibimos este movimiento en diferentes formas... es exactamente como lo había dicho Engels. Lo mismo como la historia, la naturaleza está sometida a la dialéctica del movimiento”.  [20]

 

La contradicción dialéctica:

 

     La dialéctica es la ascensión de la materia en tres estratos: materia inanimada, viviente , social. Lo superior no es reducible a lo inferior y el paso de un estrato a otro es explicado por la dialéctica.

 

       Esta teoría se encuentra basada en Hegel pero sin ser un proceso de la idea sino “una doctrina de las leyes generales de la evolución del ser”. La dialéctica subjetiva es la evolución de los conceptos mientras la dialéctica objetiva es el desarrollo dialéctico de la realidad. Pero el pleno esclarecimiento del concepto de contradicción permanece confuso. No hay una “contradicción trágica”  como la que presentan Wahl o Hyppolite, ya que no hay contradicciones insolubles. Tampoco puede referirse al espíritu como lo hace Bloch, el que es tachado de “voluntarista, místico e idealista”, o ponerse en la alienación al modo de Lefébre o Calvez que son señalados como idealistas  y hasta kantianos.

 

        Sin embargo,  la contradicción está en la naturaleza misma, es confirmada por la ciencia y sirve de base para la revolución social. Pero, a pesar de ello, no hay en los filósofos, especialmente soviéticos, una definición  coherente de la contradicción. No es la que entendió Hegel ni menos la que entendió Aristóteles. Tampoco es contrariedad.   Se manifiesta y da en una correlación: 1.-) unidad de contrarios se interpreta como simple relación de fenómenos. Cada principio intrínseco de cada cosa se relaciona con otro con lo que forma una unidad. 2.-) oposición: lucha de contrarios, Los principios intrínsecos de las cosas no pueden vivir el uno sin el otro, pero viven en tensión sin llegar nunca a excluirse. 3.-) relación constitutiva: compenetración de contrarios que no son  “geneainander”  sino “ausainander”, no se destruyen , proceden el uno del otro: hay una relación constitutiva. En escolástica se hablaría de una relación trascendental al otro ( Materia - Forma)

 

     La compenetración en el momento fundamental de la contradicción  dialéctica. Este es el nudo de la dialéctica.  Los contrarios sólo pueden aniquilarse al convertirse el uno al otro en una síntesis, y la física moderna parece confirmar esta teoría. La reconciliación de lo contrarios no se da nunca definitivamente, pues ello  implica idealismo y burguesía.

 

     Las leyes de este movimiento que explicaremos a continuación, son la base de la dialéctica y actúan en cada sector en forma distinta. Por eso se la la necesidad de un análisis concreto. Las leyes son lo más común del conjunto de la realidad y dan su explicación. Uno de los problemas básicos que algunos plantean es el por qué de tres leyes y por qué sólo las que Engels enumera. La respuesta es que Engels las ha constatado así en la realidad.

 

Las tres leyes:

 

       Las tres leyes que rigen este movimiento dialéctico en la contradicción son:

                     1.- paso de la cantidad a la cualidad

                     2.-  conciliación de los contrarios

                     3.- negación de la negación

 

       Estas son las leyes formulabas por Engels y comúnmente aceptadas. Stalin hizo una nueva formulación de ellas en base a cuatro rasgos:

-          coherencia de los fenómenos: naturales y sociales

-          movimiento y evolución: naturales y sociales

-          paso de la cantidad a la cualidad

-          evolución:  .lucha de contrarios.

 

 A través de estas tres leyes se pretende dar u  ataque frontal a la metafísica como algo, estático y por lo mismo ajeno, a la realidad.   Detrás de la dialéctica está el problema de lo uno y de lo múltiple, lo eterno y lo variable, uno de los grandes problemas de la metafísica, que cruza toda la historia del pensamiento desde su comienzo y que se manifiesta con claridad, por ejemplo, en la llamada antinomia Heráclito – Parménides.

 

 

Primera ley: cambio de cantidad a cualidad

 

   “La ley de la mutación de las transformaciones cuantitativas en cualitativas indica que pequeñas transformaciones cuantitativas imperceptibles en un principio, traspasan por acumulación paulatina, en un grado determinado, la medida del objeto, y provocan transformaciones cualitativas fundamentales, por cuya consecuencia se transforman los objetos, la antigua cualidad desaparece y se origina una nueva cualidad[21]

 

      Cualidad: determinación esencial de un objeto, lo “especifico”, lo inseparable del objeto. Disfruta de propiedad (Hegel) que es el comportamiento frente a otras cualidades. Son las características fundamentales que hacen de un objeto lo que es.

     Cantidad: determinación externa de las cosas (Hegel) frente a otras variaciones.

      Medida: unidad orgánica de  la determinación cuantitativa y cualitativa. Los límites dentro de los cuales los cambios cuantitativos no producen cambios cualitativos- El cambio cualitativo viene por el pasar la medida el cambio cuantitativo.

 

      Se dan  tres grandes esferas irreductibles (formalmente) pero conectadas (genéricamente): materia inorgánica, mundo orgánico ( con la conciencia o ápice) y vida social. El cambio se da en dos fases: evolución, que implica un cambio lento, cuantitativo, y revolución, que es un cambio brusco, cuantitativo. [22]      En general se da una visión progresiva del cambio hacia cualidades mejores, con algunas pequeñas regresiones que no entorpecen la marcha. [23] Podemos decir pues que no hay ruptura sino continuidad de desarrollo.

 

       Todo este pensamiento queda explicado por la teoría sobre la contradicción de Marx y Engels, teoría que explica también las los leyes que veremos: en las cosas no ha contradicción, pero  sólo si moramos  estáticamente. Si miramos dinámicamente hay cambios y el mismo movimiento es contradicción. La metafísica se ocupa de lo estático y es incapaz de analizar el movimiento que es contradicción.

 

      La vida misma es contradicción en que un ser sea lo que es y pueda ser otro. El cesar de la contradicción en la vida es el origen de la muerte. Las mismas matemáticas están llenas de contradicción. La ley del cambio que nos conduce a la segunda ley es, en definitiva, explicada por la lucha de la naturaleza que se manifiesta a cada momento. [24]

 

                   

Segunda ley: unidad y lucha de contrarios.-

 

 

    “...  del mismo modo el movimiento interno, el verdadero movimiento propio, el impulso en suma... consiste en que algo en sí mismo y la carencia, lo negativo, en sí mismo, existen en un único y mismo respecto. La identidad  abstracta consigo mismo no es todavía facultad de vivir, pero lo es el que lo positivo sea en sí mismo negatividad y por lo tanto salga de si y entre en mutación. Por lo tanto, algo está dotado de vida sólo cuando contiene en sí la contradicción y esta facultad consiste en retener en sí y soportar la contradicción” (Hegel)

 

    La ley de la unidad  y de la lucha de los contrarios indica que todas las cosas, fenómenos y procesos mentales, entrañan aspectos y tendencias contradictorias que están en pugna entre sí; la lucha de los contrastes proporciona a la evolución su impulso interno y conduce al incremento de las contradicciones que, en etapa determinada, quedan resueltas  por la consunción de lo viejo y el nacimiento de lo nuevo   [25]

 

   Así explican los materialistas dialécticos un evolucionismo por “unidad de contrarios”, en contra del evolucionismo “vulgar”. Esta misma concepción la aplicarán a la evolución social en el campo de lo económico y lo político, fundando en ello la revolución. El origen del movimiento son las contradicción  internas que cada cosa o fenómeno lleva en sí, con lo que se explica el automatismo y el automovimento. [26] 

 

        “ resumiendo  con Volfson y Gak, interpretamos lo mejor posible este concepto de “automatismo” (automovimiento) de la siguiente manera. Todo fenómeno de los diferentes niveles del ser incluye en sí elementos  contradictorios que se excluyen recíprocamente, pero también se condicionan y se penetran; mediante la lucha de estos elementos contradictorios se condiciona toda evolución, dentro de los límites de la unidad de una cosa determinada tiene lugar una intensificación siempre creciente de la contradicción entre los opuestos; cuando esta situación contradictoria ha alcanzado un determinado límite, que, a veces, se determina por la cualidad especifica de la cosa, se resuelve la contradicción, y en lugar del calidad anterior nace una nueva con nuevas contradicciones”.  [27]

 

       La teoría de la contradicción es la raíz de todo movimiento y vitalidad y se da una primacía de la contradicción sobre la identidad. Aparece como a fuerza ascendente que opera una evolución ascendente hacia lo superior.   Para esta forma de dialéctica el auto-movimiento es la contradicción en las cosas ( no una contradicción exterior). Esta contradicción tiene primacía sobre la verdad. Los contrastes no actúan como causas sino que ejercen una eficacia dialéctica.

 

Tercera ley: negación de la negación.-

 

   “ La ley de la negación de la negación condiciona, por tanto, la relación, la sucesión de lo que niega y de lo negado. La negación  dialéctica no es pues una negación escueta, frívola, desatinada,. No es ninguna repulsa de toda evolución posterior, sino la condición para una evolución que acoge y conversa en sí todo lo positivo de todas las etapas precedentes, repite, en plano superior, ciertos rasgos del inferior del que partió  y tiene , en conjunto, carácter avanzado, progresivo” .[28]

 

    Este proceso se da, pues,  en virtud de la negación. Lo positivo es, al mismo tiempo, lo negativo en sí mismo, y por ello sale de sí y entra en mutación, El principio de contradicción es admitido como ley del pensamiento y negado en su “aspecto ontológico”  ( sus determinaciones son más bien determinaciones opuestas en un ser). [29]

 

       Para explicar este principio Engels parte de ejemplos tomados de Marx y aplicables a los movimientos sociales.  “El modo capitalista de producción y apropiación, y por consiguiente, la propiedad privada capitalista, constituyen la primera negación de la propiedad individual basada en el trabajo propio. La negación de la producción capitalista se realiza por sí misma con la necesidad de un proceso natural” [30]        Esta ley está, pues, sacada  de lo que interpretan en la experiencia histórica y no es un a priori. La dialéctica no es un instrumento probatorio sino un método de indagación, una concepción del mundo más amplia. Se da esta ley en la naturaleza como  podemos ver, por ejemplo, en un grano de trigo: “ se da realmente en los dos reinos del mundo orgánico,. Lo mismo pasa en las matemáticas y en la historia, En Filosofía tenemos, como ejemplo, el paso del materialismo al idealismo y su vuelta al materialismo”.

 

     El carácter de la negación obedece, en primer lugar, a la naturaleza especifica del proceso.  Yo no debo negar sino también eliminar nuevamente la negación. La primera negación ha de ser, pues ,de tal naturaleza que haga posible o permita que siga siendo posible la segunda. ¿Cómo?. Eso dependerá del carácter especial de cada caso concreto.. Es pues una ley del hombre y de la naturaleza.

 

      La negación es un factor esencial de la evolución.  Se niega lo que va quedando atrás, produciendo por esta negación una nueva determinación. La negación de la negación condiciona una elevación a un nivel superior de evolución.  En el Ciclo evolutivo lo nuevo debe ser despojado de sus adherencias por una nueva negación (tesis – antítesis – síntesis de Hegel). Se da, pues, una forma de espiral en el proceso. Las vueltas se dan, pero en un estadio superior. Sólo puede haber retroceso en casos particulares. Esto no significa que los pasos sean estrictos, La ley señala la tendencia general o común que es modificada de acuerdo a la naturaleza del objeto y a las condiciones de solución.

 

 

Tiempo y espacio:

 

     Con  respecto a estos conceptos podemos decir que adoptan una posición intermedia entre Kant y el realismo ingenuo.   El tiempo y el espacio son formas de existencia de la materia y por lo tanto de todo ser. Son formas de ser objetivas y reales de la materia.  El espacio es tridimensional. El tiempo es infinito como la materia e irreversible y tiene sólo una dimensión. Se da una relación dialéctica entre ambos, los que se realizan en formas diversas según distintas etapas de la materia en sus formas de movimiento.

 

     El espacio y el tiempo, unidos  entre sí como formas de existencia del mundo objetivo, se encuentran vinculados inseparablemente a la materia en movimiento. [31]   Como fenómenos universales de existencia de la materia son absolutos: nada puede existir fuera de ellos. Pero a la vez, las propiedades del espacio y del tiempo están sujetas a cambio: las relaciones temporales y espaciales dependen de la velocidad con que se mueve la materia. Las propiedades de uno y otro cambian en las distintas partes del universo, en dependencia de la distribución y el movimiento de las masas materiales., En este sentido espacio y tiempo son relativos. [32]  

 

      Reconociendo, como realidad objetiva, el mundo sensible que conocemos a través de las sensaciones, Feuerbach rechaza, naturalmente, la concepción fenomenalista ( como diría Mach) del espacio y del tiempo por agnóstica; así como las cosas o los cuerpos  no son simples fenómenos, no son complejos de sensaciones, sino realidades objetivas que accionan sobre nuestros sentidos, así también el espacio y el tiempo no son simples formas de los fenómenos, sino formas objetivas y reales del ser. En el universo no hay más que materia en movimiento, y  la materia en movimiento no puede ser de otro modo que en el espacio y el tiempo. [33]  Las formas fundamentales de todo ser – señala Engels a Düring – son las de espacio y tiempo, y un ser concebido fuera del tiempo es tan absurdo como lo sería un ser concebido fuera del espacio.

 

     Así los materialistas, reconociendo el mundo real, la materia que percibimos, como la realidad objetiva única, tienen derecho a deducir de ello que las fantasías humanas que salen de los límites del espacio y del tiempo son irreales, cualesquiera sean sus fines. [34] Oponer el “punto de partida” de la concepción materialista del mundo de Marx y de Engels a la concepción aislada de los mismos sobre la realidad objetiva del espacio y del tiempo es incurrir en un contrasentido tan flagrante como si se pretendiera oponer el “punto de partida” de la teoría económica de Marx a su “concepción aislada” de la plusvalía. Separar la doctrina de Engels sobre la realidad objetiva del espacio y del tiempo de su doctrina de la transformación de las “cosas en sí” en “cosas para nosotros”, de su admisión de la verdad objetiva y absoluta, a saber: de la realidad objetiva que no es dada por la sensación, de su admisión de las leyes objetivas de la causalidad y de las leyes de la naturaleza, es hacer una mezcla de conceptos que se dan separados. Básarov ha equivocado  el camino al confundir la mutabilidad de los conceptos humanos del espacio y tiempo, su carácter exclusivamente relativo, con la inmutabilidad del hecho de que el hombre y la naturaleza sólo existen en el espacio y el tiempo, nos dice Lenin.

 

 

Causalidad:

 

      Feuerbach reconoce en la naturaleza las leyes objetivas de causalidad objetiva, que sólo con aproximada  exactitud es reflejada por las representaciones humanas sobre el orden, la ley, etc. El conocimiento de las leyes objetivas está ligado, para él, indisolublemente, al reconocimiento de la realidad objetiva del mundo exterior, de los objetos, de los cuerpos, de las cosas, reflejados por nuestra conciencia. Las concepciones de Feuerbach son, consecuentemente, materialistas, y  toda otra línea filosófica en la cuestión acerca de la causalidad, la negación de las leyes objetivas, de la causalidad y la necesidad  en la naturaleza, corresponden, para él, a alguna forma de fideísmo. El materialismo es reconocimiento de las leyes objetivas de la naturaleza y del reflejo aproximadamente exacto de tales leyes en el cerebro del hombre. [35]

 

     Debe estar claro para el que haya leído con alguna atención las obras filosóficas de Engels, nos dice Lenin, que este no admitía sombra de duda acerca de la existencia de las leyes objetivas de la causalidad y de la necesidad de la naturaleza. La causa y el efecto son representaciones que sólo rigen como tales en su aplicación a un caso aislado, pero, examinando el caso aislado en su concatenación general con la imagen total del universo, convergen y se diluyen en la idea de una trama universal de acciones y reacciones, en que las causas y los efectos cambian constantemente de sitio y en que lo que ahora y aquí es efecto, adquiere luego carácter de causa y viceversa.

 

     Por consiguiente el concepto humano de la causa y de efecto siempre simplifica algo la conexión objetiva de los fenómenos de la naturaleza, reflejándola tan sólo aproximadamente, aislando artificialmente tale so cuales aspectos del proceso universal único. [36]

 

     El conocimiento científico objetivo, dice J. Dietzgen en “La esencia del trabajo cerebral del hombre”, busca las causas  no en su fe, no en la especulación, sino en la experiencia, en la inducción,  no “a priori”, sino “a posteriori”. Las ciencias naturales buscan las causas no fuera de los fenómenos, no detrás de los fenómenos, sino en ellos y por medio de ellos. Las causas son productos de la facultad de pensar. Pero no son sus productos puros: son engendrados por esa facultad en unión con el material administrado por los sentidos,. El material administrado por los sentidos da a la causa así engendrada su realidad objetiva. Así como de la verdad exigimos que sea un fenómeno objetivo, así exigimos, dice Lenin, de la causa que sea real, que sea causa de un efecto objetivamente dicho. La causa de una cosa es su concatenación. [37]  Así, pues, la causalidad es sólo concatenación con el resto de las cosas y no tiene significado metafísico, que lleve más allá, a una trascendencia.

 

                                     

                                                                *            *             *

 

       Desde estos apuntes creo haber entregado la base de los conceptos de una cosmología materialista dialéctica. En ella se entrelazan otros elementos que no pertenecen a  una cosmología tomada en  sentido clásico y tradicional, pero que en una síntesis de este pensamientos en difícil no mencionar, aunque sea superficialmente. Teniendo una concepción tan amplia de lo material, todo se relaciona con la materia y por ello encontramos, por ejemplo, una estrecha relación entre el movimiento y sus leyes y los cambios sociales, y la concepción de la materia está ligada a una epistemología propia con la cual guarda una muy particular interdependencia.

 

     El materialismo dialéctico continua la tendencia de Bacon, Locke y Condillac y se define como una fidelidad a la experiencia sensible. Lo real viene estructurado en ella mediante relaciones esenciales cuyos términos opuestos y recíprocos engendran en su movimiento toda la  estructura compleja de la experiencia.[38]

 

     Desde allí, por lo mismo, surgen las limitantes de esta concepción que sabe señalar como reduccionista de la realidad humana, en cuanto que, intentando explicarla en su total dimensión, tiende a reducir lo humano, no posibilitando la explicación de ello como fenómeno integral. Reduce y limita lo gnoseológico y lo epistemológico, al mismo tiempo que no explica las tendencias profundas de lo humano , al negar toda posibilidad de trascendencia en cualquiera de sus formas. [39]

 

    El horizonte de lo material es una realidad que, tanto en el ser como en el actuar del hombre en sì y en el mundo, es necesario tener presente, pero reducir toda la realidad sólo a este nivel es reducir la intensidad de todo fenómeno y negar sentido humano a lo humano. El mundo de la materia es la realidad primera de nuestro actuar y nos sustenta en nuestro vivir, pero lo trascendemos hacia un más allá de él, que es el que le da sentido, ya que sólo asó adquiere voz y significado. Negar este sentir es ir contra la realidad de lo que el hombre vivencia como su más interior intimidad.

 

      El materialismo dialéctico es, en definitiva, un monismo dialéctico, que encierra en si alguna suerte de reducción nominalista, en cuanto niega todo universal aceptando la existencia sólo de nombres genéricos; racionalista, en cuanto realismo puro que exalta la existencia de la verdad absoluta captable en su totalidad por la razón, y determinista, en cuanto reduce también la realidad humana al horizonte de la materia y sus leyes lo que implica, en definitiva, la aplicación de estas categorías al actuar de hombre, lo que es negar su libertad en el optar  por la diversidad de sus actos y asumir la responsabilidad de ellos.

 

     Su visión de la  metafísica parte de un supuesto que el de su reducción a algunas concepciones de la misma en boga en el momento de su reflexión, y lo mismo sucede con el análisis y la condena de todas las formas de “idealismo” que surgen como relacionadas con posturas más que filosóficas y epistemológicas en particular, con aspectos sociales propios de la realidad de ese momento.

 

 

 

   

 



[1]  Esta reflexión se basa sólo en la obra tradicional y clásica, sin integrar interpretaciones y aportes posteriores como los de las Escuela de Stutgart  y otros.  Es por ello que no incluye un importante aparato crítico

[2]   Engels, “Ludwig Feuerbach y el fin de la Filosofía Clásica alemana”   en obras escogidas de Marx y Engels, Cartago, Bs. As., 1957

[3] Engels, “Anti-Düring”,  Bs. As. 1957,  citado en estos apuntes como AT

[4] Stalin: “Sobre el Materialismo dialéctico y el materialismo histórico”, en Cuestiones de Leninismo, Moscú, 1946

[5] Ibid.

[6] Ibid.

[7] Hasta 1951 se distinguía entre una materia filosófica (sentido dado por Lenin) y una materia física (sentido de las ciencias naturales). La primera sería absoluta y la segunda relativa. Desde 1951 se acepta un solo concepto que es el expuesto por Lenin. 

 

 

[8] Lenin: “Materialismo y Empiriocriticismo” Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo, 1962. Texto en polémica con Berkeley y citado en estos apuntes como MEC

[9] Ibid.

[10] cfr Lenin: MEC passim.

[11]  Ibid.

[12]  Ibid.

[13]  Kunsinev:   “Manual  de marxismo leninismo”

[14] Ibid

[15] cfr Engels, AT

[16]  Kunsinev    op. cit.

[17]  cfr Lenin, MEC

[18]   Ibid.

[19]  Ibid.

[20]  Diner-Dénes, citado por Lenin en MEC

[21] Varios autores. “ Historia de la filosofía materialista” p. 250

[22] Stalin hace otra distinción pero aplicada esencialmente a cambios sociales.

[23]  En lo social el socialismo comunista aparece como ápice mesiánico de estos cambios.

[24]  Cf. Engels. AT

[25] Varios, op. cit. p. 281.

[26] Toda esta concepción  tiene una manifiesta influencia del Hegel, en particular del libro II de la Lógica.

[27] Wetter – Leonhard. “ La Ideología Soviética”  Herder, 1º ed. 1961, Parte I, p. 395

[28]  Varios op. cit.  p 320.

[29]  Este principio es aplicado a los cambios sociales, problema que supera los límites de este trabajo. Para ello remito a la obra, ya citada, de Wetter-Leonhard.

[30] Marx, citado por Engels en AT.

[31]  Cf. teoría de la relatividad.

[32] Cf. Kunsinev  op. cit.

[33] Cf. Lenin, MEC

[34]  Ib.

[35]  Cf.  Lenin MEC.

[36]  Ib.

[37] Ibid.

[38]  Cf,  Calvez Jean – Yves: “El pensamiento de Carlos Marx” Edit. Taurus, 1982 p. 416

[39]  Cf. Calvez op. cit. passim.  En relación a los textos de Lenin y su referencia a la teoría del conocimiento es interesante la reflexión de C. Cullen en su articulo “Praxis en la Historia – La teoría del conocimiento en el marxismo leninismo”, Revista Stromata, Facultad de Filosofía, Universidad del Salvador, Buenos Aires, Argentina. Otra obra iluminadora al respecto es  “Marxismo, Existencialismo, Personalismo” de Jean Lacroix, Edit, Fontanella, 5º ed., 1971, Madrid, España.

 

 

 

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