Portada

Artículos y fuentes Actividades-aula

Arte y Filosofía

Hª de la filosofía

Imaginario filosófico

Libros- reseñas

Entrevistas, links,noticias,...

 

 

 

Mesa redonda: Kuhn

y la “inconmensurabilidad”

 

Prólogo 

El texto que sigue a este prólogo es fruto de dos circunstancias personales que, a mi modo de entender, deben ser explicitadas para justificar su ser y su posible lectura. Una de ellas, digamos la “formal”, es dependiente de mi confianza en el logos diálógico de la conversación; la otra, en este caso la “material”, tiene su razón de ser en mi especial interés por el fenómeno inconmensurabilidad. Sin embargo, debo confesar que la idea de unirlas y llevarlas al acto sólo tuvo lugar tras la amena (a la par que interesante) lectura de un libro de Laudan: La ciencia y el relativismo. Entonces, pude comprobar que todavía era posible escribir un diálogo platónico acerca de un tema tan actual como el de la inconmensurabilidad. No obstante, hay diferencias fundamentales (y no sólo las previsiblemente cualitativas), respecto a la forma de abordar tal empresa. De este modo, a diferencia de Laudan, me decidí por hacer conversar a los críticos fundamentales de la obra de Kuhn (extranjeros y nacionales) sin tomar mucho en consideración tanto las condiciones cronológicas, como sus posiciones filosóficas (pragmatistas, relativistas, etc). Así, la primera crítica que efectivamente se me puede presentar es que estoy cayendo en un ingenuo anacronismo: no es posible presentar a Kuhn y a sus críticos a la vez si no se tiene en cuenta la evolución del pensamiento de ambas partes. Aún a sabiendas de esta demoledora objeción, me defenderé exponiendo la pauta metodológica que he ido siguiendo: por un lado, el diálogo no se guía por un principio temporal sino temático y, por otro, los personajes salen a escena “exponiendo, preguntando y objetando” desde una posición intemporal, mientras que Kuhn “responde” no sólo desde el conocimiento de su obra delimitada temporalmente por las críticas presentadas en un espacio temporal, sino también, recurriendo al conocimiento de su obra posterior con el objetivo de que el diálogo puede retroalimentarse y avanzar. La segunda crítica tiene menos peso y se basa en una preferencia de orden personal y subjetivo. Se me puede criticar el hecho de no haber agrupado, para una mayor comprensión orgánica, a los críticos de Kuhn según sus posiciones filosóficas. La defensa ahora se me antoja más fácil; diré simplemente que prefería mantener la idiosincrasia particular de cada crítico y que, para ello, era imprescindible hacerlos aparecer con nombre y voz propios. Dicho esto, no me queda más que esperar que el diálogo que sigue sea de gusto para los lectores...

 

[Imaginemos un contexto: Mesa redonda: “Kuhn y la inconmensurabilidad”] 

(...) 

Bird:

 Me gustaría empezar cuestionando la unidireccionalidad de la tesis semántica del profesor Kuhn[1]. Estoy haciendo referencia al aspecto de su obra que yo he caracterizado como “intensionalismo denso y estricto”. Me explico: ¿Acaso el cambio de intensión conduce al inevitable cambio de extensión? ¿No se pueden dar casos en los que varíe la extensión sin que lo haga en la misma medida la intensión? ¿Y qué hay de la posibilidad de que dos intensiones diferentes compartan una misma extensión? Desde mi punto de vista, “el intensionalismo no le aporta lo que usted desea”[2]: cuando es demasiado denso, puede conllevar en última instancia la ausencia de referencia, ahora bien, tampoco un “intensionalismo liviano” resolvería los problemas resaltados, puesto que es previsible que la referencia permanezca inalterada a los cambios de intensión. Ello, no obstante, permite abrir una tercera vía que, “entre la escila de un exceso de teoría y la caribdis de demasiada poca”, abra “un razonable espacio para la maniobra”[3]. Es lo que yo he denominado “intensionalismo laxo”. De esta manera, se consigue solventar los problemas de la pérdida de la referencia, posibilitando que teorías falsas puedan contener partes de verdad y admitiendo los cambios de intensión y extensión producto de los cambios de teorías. La pregunta que surgiría, entonces, es la siguiente: “¿Cuál es la cantidad de carga teórica que determina nuestra extensión?”.

 J. L. Falguera: 

Mi posición en torno a la inconmensurabilidad toma como válida la distinción extensión/referencia con la que el profesor Bird aborda la comprensión semántica de la obra kuhniana. No obstante, su clara posición realista le obliga a determinar la necesidad de establecer, por un lado, lo que él ha denominado una “metafísica de géneros escasos” con la que, a mi parecer, no parecería estar tan comprometido Kuhn (más acorde a una “metafísica de géneros abundantes”); y, por otro, las bases de un “intensionalismo laxo” (que todavía hace depender exclusivamente, aunque ahora con matices, la extensión del significado). Desde mi punto vista, “se puede seguir siendo fiel a Kuhn determinando una serie de restricciones”[4]. En este sentido, creo que podría determinarse un “núcleo semántico” (significado) y una “periferia semántica” (sentidos) para los términos científicos. Es decir, una determinación intencional “no saturada” que, en consecuencia, no fijase la plenitud de las extensiones de los términos científicos. Sería justamente esta periferia semántica la que mediante los “distintos métodos de determinación” establecería los diferentes “sentidos” y, en este sentido, sus correspondientes extensiones parciales. Estas extensiones, vinculadas a sus relativos sentidos y de acuerdo a un correspondiente significado nuclear, contribuirían a cartografiar la extensión total de un término científico. Esta propuesta permitiría que, mientras que no cambien las condiciones fundamentales de una teoría, puedan variar las extensiones de los términos teóricos sin que cambie su significado o referencia y, por tanto, la aparición del fenómeno inconmensurabilidad. Ello no es óbice tampoco para que el cambio de las condiciones fundamentales de una teoría traiga consigo el cambio de su significado y su referencia.   

Kuhn: 

Estoy trabajando sobre estos temas en un libro que estoy escribiendo, por eso, permítanme sólo aclarar de forma apresurada y casi intuitiva lo que opino acerca de sus planteamientos. Por un lado, creo que el profesor Bird está justificado a plantear, en base sobre todo a mis primeros textos, la existencia de un “intensionalismo denso y estricto”. Sin embargo, creo que los planteamientos del profesor Falguera se adaptan de un modo más adecuado a mis propuestas actuales. Y les ruego que me permitan emplazarles a que termine el libro para darles, de una forma más precisa y meditada, una respuesta a sus preguntas. En cualquier caso, la crítica que ambos han presentado acerca de un “intensionalismo denso y estricto” o “saturado”, me parece de suma relevancia. Y como ya he comentado en mis últimos escritos: «la naturaleza no puede ser sometida a un conjunto arbitrario de cajones conceptuales (...) La mayoría de los rompecabezas de la ciencia normal son directamente presentados por la naturaleza, y todos implican indirectamente a esta última»[5].  

Feyerabend: 

Dejando de lado los posibles problemas que esa estabilidad relativa según el profesor Falguera pudiera producir, lo que a mi juicio debe quedar bastante claro es la variación intensional como un aspecto intrínseco no sólo de la práctica y la historia de la ciencia, sino del mismo fenómeno de la inconmensurabilidad. Es por ello que he sostenido férreamente que el “postulado de la invarianza del significado” no sólo encubre y es “incompatible con la práctica científica real”, sino que también, no resultaría “deseable (...) en el curso del progreso del conocimiento” y, además, fomentaría la presumible “sospecha de que han sido adoptados algunos procedimientos ad hoc[6]. De todas formas, sé que ustedes fijan la posibilidad de constatar el progreso científico en un punto radicalmente contrario al aquí defendido, es decir, muchos de ustedes sostienen que es justamente esta invarianza del significado la que permite no sólo la reducción de teorías sino, incluso, la posibilidad de fijar un referencia fija que permita la corroboración de teorías. Dejaré, no obstante, de lado este tema del progreso para otro momento.     

Kuhn: 

El profesor Feyerabend no debería dejar de lado el hecho del propio progreso interno, en el sentido de desarrollo y consumación, circunscrito al período de ciencia normal de un determinado paradigma. Y con respecto a lo que la inconmensurabilidad se refiere, mis últimos planteamientos tienden a identificar el progreso científico con el proceso de “especialización” científica (con la consecuente divergencia taxonómica que ello conlleva y las dificultades de comunicación de ello derivadas). Mis planteamientos, si en algo pueden compararse análogamente a los presentados por el profesor Feyerabend, parten de la intuición de que “la unidad [de la ciencia] puede ser en principio una meta inalcanzable, y su enérgica búsqueda podría muy bien poner en peligro el crecimiento del conocimiento”[7].  

Pérez Ransanz: 

Permítame profesor Stegmüller, ya que la situación se presenta adecuada, preguntarle al profesor Kuhn la siguiente cuestión: “¿cómo explicaría los casos de progreso por sistematización? Es decir, aquellos casos de construcción de estructuras de teorías más comprehensivas”[8], una vez presentada la ciencia como una “Torre de Babel”. 

Kuhn: 

Permítame que lo piense; ahora mismo tendría que estudiar con meticulosidad los casos en los que se basa para hacer afirmaciones de ese tipo. 

Stegmüller: 

Yo añadiría, además, volviendo al hilo de lo anteriormente discutido, que puede afirmarse que la inconmensurabilidad teórica, dada la en principio variabilidad significativa, conduce inevitablemente a una “inconmensurabilidad empírica”. De modo que “en los casos de cambio teórico radical encontraremos una y otra vez este tipo de inconmensurabilidad”[9]

Kuhn: 

Supongo que está haciendo referencia a aquella sentencia procedente de la ERC que tanto se ha citado, y que tanto se ha sacado de contexto: “cuando cambian los paradigmas, el mundo mismo cambia con ellos”[10]

Pérez  Ransanz: 

Lo que parece bastante claro es que la sentencia del profesor Stegmüller, como la pregunta que ha dejado caer el profesor Bird, ponen de relieve “la estrecha relación entre la tesis de inconmensurabilidad y la tesis epistemológica de la carga teórica”[11]

Hacking: 

Creo que es el instante perfecto para, siquiera al menos, cuestionar las bases del dogma teoreticista en general, y el que habita de forma profunda en la obra del profesor Kuhn. Con ello “no pretendo, pues, sostener que el trabajo experimental existe independientemente de la teoría (...) [Lo que sí que me parece] cierto es que gran cantidad de investigación fundamental precede a cualquier teoría importante”[12]. Presento, en contra de la fuerte y abundante tendencia teoreticista, cierta “vida autónoma” de la experimentación y la observación en la dinámica científica. 

Ferreirós y Ordóñez:

Estamos de acuerdo con el profesor Hacking; el dogma teoreticista parece haber olvidado la “autónomía relativa” de la experimentación con respecto a la teoría y, en consecuencia, la dinámica “helicoide” (entre teoría y experimentación) de la práctica científica. “En una palabra, se debe diferenciar entre experimentación exploratoria y guiada (por una o más teorías). Si la tradición filosófica sólo tuvo en cuenta la experimentación guiada, se debió en buena medida a su tendencia a reflexionar sobre ramas de la ciencia completamente desarrolladas. Y es que la experimentación exploratoria se encuentra principalmente en las primeras fases del desarrollo de la ciencia, cuando se está muy lejos de conceptos y principios bien desarrollados y adecuados”[13]

Bird: 

Lo que parece claro es que esta inconmensurabilidad, vista desde esta perspectiva epistemológica arraigada en el teoreticismo, establece fáciles alianzas con la “versión del relativismo epistemológico”[14]

Pérez Ransanz: 

La pregunta que subyace a esta observación última pende de una cuestión fundamental: ¿se puede realizar algún tipo de análisis comparativo entre dos teorías inconmensurables de forma tal que, de él, pueda derivar alguna elección racional? Yo parto de la tesis de que la imposibilidad de la comparación, tal como ha sostenido el profesor Kuhn, conduciría ineludiblemente a una irracionalidad científica. Dicho esto, sostendré que es posible afirmar una comparación entre teorías inconmensurables en la obra de Kuhn, si bien estas no se llevan a cabo desde la actividad traductora, sino desde la interpretativa; es decir, no se llevan a cabo “punto-por-punto”, sino “globalmente”[15]. Ésta última es realizada desde consideraciones (o “virtudes”) como: la adecuación empírica, el alcance, la simplicidad, la consistencia o la fecundidad. Así, la “inconmensurabilidad abrió el camino hacia una nueva concepción de la racionalidad científica”[16] independiente de la traducción. A pesar de ello, esta nueva racionalidad basada en la interpretación de teorías inconmensurables “no basta para por sí sola para poner fin a la situación de desacuerdo”[17] entre científicos a la hora de elegir la mejor teoría. 

Kuhn: 

En primer lugar me gustaría manifestar mi incomprensión ante los ataques y las defensas irracionalistas que los críticos afirman encontrar en mis textos. Lo diré una vez más: «defender la irracionalidad de la ciencia no es sólo absurdo, sino vagamente obsceno»[18]. En respuesta a la intervención anterior, en varios de mi escritos he mostrado mi filiación a las razones o “virtudes” presentadas por la profesora Pérez Ransanz. “Sin embargo, insisto en que estas razones, más que reglas para la elección, constituyen valores que tienen que usarse al elegir (...) Y lo que es más importante, aunque los científicos comparten estos valores y deban continuar haciéndolo así si la ciencia ha de sobrevivir, no los aplican todos del mismo modo”[19]. De ahí que, como ya he adelantado, los científicos puedan discrepar en sus conclusiones.    

Laudan: 

Sin embargo, la inconmensurabilidad presentada de una forma tan radical llega a la conclusión de que “es imposible establecer jamás que una tradición de investigación triunfe racionalmente sobre la otra. La lógica de sus argumentos les lleva a concluir que la historia de la ciencia no es sino una sucesión de cosmovisiones diferentes, y que nunca se puede hacer una elección racional entre esquemas del universo tan diferentes”[20]. Argumentos de este tipo parten de una teoría específica del significado que contribuyen a determinar nociones tales como la sinonimia o la traducción. A pesar de la supuesta incapacidad para la traducción y la comparación, creo que “aún resulta posible perfilar un instrumental para comparar objetiva y racionalmente las teorías científicas y las tradiciones de investigación rivales”[21]. Para ello presentaré dos argumentos. El primero parte de la consideración de que teorías inconmensurables pueden compartir, y de hecho comparten, un amplio número (y, en este sentido, no todos) de problemas con independencia de la pertenencia a distintas tradiciones. Aspecto que “proporciona la base para la valoración racional de la efectividad relativa de las tradiciones de investigación rivales”. El segundo parte de una valoración independiente y autónoma del progreso, que ya ha sido apuntada, y se desarrolla “dentro de la tradición de investigación misma”[22]. De este modo, se valoran los problemas resueltos y los ampliados, las anomalías surgidas y las resueltas, etc. 

Feyerabend: 

No estaría dispuesto a aceptar el primero de sus argumentos, aunque sí el segundo de ellos. Pero, si no les importa, me gustaría volver propiamente al tema de la inconmensurabilidad, aunque dejemos de lado temporalmente el tema de la racionalidad y la elección entre teorías. Así, ya he defendido algo parecido al decir que “las teorías inconmensurables pueden ser refutadas por referencia a sus respectivos tipos de experiencia, es decir, descubriendo las contradicciones internas que sufren (en ausencia de alternativas inconmensurables...)”[23]. Como consecuencia de esta tesis, me he visto obligado a defender un tipo de inconmensurabilidad total. A pesar de que el profesor Kuhn y yo apadrinásemos a la vez el término de inconmensurabilidad, Kuhn parece haber pulido y rebajado las afirmaciones presentadas en sus primeros trabajos. Posición que yo, no obstante, sigo manteniendo. Para mí, la inconmensurabilidad entre teorías es total, y no parcial como Kuhn defiende. Estas “no comparte(n), y no pueden compartir, ni un solo enunciado con su antecesor(as)”[24]. Así, puede afirmarse que las teorías se encuentran lo suficientemente “contaminadas” o “infectadas” para cualquier posible intento de conmensurabilidad. 

Hacking:  

Pero... “¿Cómo podríamos [dada la inconmensurabilidad entre teorías] siquiera llamarlas teorías rivales o sucesivas si no reconociéramos que hablan de los mismos tópicos, y por lo tanto hacer una comparación entre ellas?”[25] 

Putnam: 

Tal situación nos conduciría, si somos totalmente consecuentes, a “caracterizar a los miembros de otras culturas, incluyendo los científicos del siglo diecisiete, como animales que producen respuestas a estímulos [mediante] ruidos que, curiosamente se parecen al inglés o al italiano”[26], dada la incapacidad en absoluto para abordar teorías inconmensurables. Es decir, seguidores de teorías inconmensurables no pueden, debido a su incapacidad para comprenderse y traducirse, llegar a ningún tipo de comunicación y, por tanto, no tienen motivo alguno para considerar a sus oponentes como personas. Pero es más, la paradoja es doble si se piensa que tanto usted como Kuhn han dedicado gran parte de su esfuerzo a “describir con detalle” teorías supuestamente inconmensurables con la nuestra. En mi opinión este tipo de comparaciones que ustedes llevan a cabo “presupone(n) la existencia de algunas conmensurabilidades”[27]. A lo sumo, estaría dispuesto a entender y utilizar el término inconmensurabilidad para “reconocer que es posible un esquema de traducción mejor”[28]. Este sin sentido derivado de la tesis de inconmensurabilidad, que como defiendo se autorrefuta a sí mismo, puede ser aclarado introduciendo una distinción propedéutica, a saber, la distinción entre “concepto” y “concepción”. De esta manera, puede defenderse la idea de que los científicos “comparten referentes y conceptos (además de concepciones de lo razonable o natural, ...)”[29] a lo largo del tiempo y de las revoluciones, lo que no impide que se modifiquen o amplíen las concepciones. No se puede hablar, por tanto, de “convergencia” alguna entre científicos desde su punto de vista.

Kuhn: 

Las objeciones del profesor Putnam son, como era de esperar, claramente interesantes. Intentaré, por ello, tratar de salvarlas de la incoherencia apuntada. En primer lugar, me gustaría defender que pese a lo que pueda parecer desprenderse de mis primeros escritos, actualmente sostengo que la inconmensurabilidad es de “naturaleza local”[30] y, por tanto, que la mayoría de los términos son traducibles y, en este sentido, la intraducibilidad concierne sólo a un núcleo reducido de términos interrelacionados de las teorías. De esta manera, como anteriormente ha advertido el Profesor Feyerabend, me distancio de la tesis de una posible inconmensurabilidad total. En segundo lugar, aunque la inconmensurabilidad va ligada a la incapacidad de la traducción entre los lenguajes de diferentes teorías, yo sostengo que existe una vía alternativa de investigación entre teorías inconmensurables. Estoy haciendo referencia a la labor propia de los historiadores de la ciencia: la labor “interpretativa”[31]. Es más, en mi opinión, no hay contradicción alguna en que un historiador pueda aprender los lenguajes de diferentes teorías inconmensurables, pese a la incapacidad aquí defendida para que pueda llegar a traducirlas.   

Fernández Moreno: 

Dada la réplica con la que Kuhn ha pretendido salvar las interesantes objeciones de Putnam, se me antoja que la solución va unida a un inherente rasgo aporético. Y explico mi deducción producto de la interrelación holística que el profesor Kuhn parece haber incorporado a su sistema. Si se acepta este coherentismo de la inconmensurabilidad holística y local, que en principio parece totalmente plausible, o bien se acepta una noción de traducción fuerte (a saber, “sin pérdida o resto”) y entonces la salida kuhneana carece de sentido y es, por ello, “trivial” atendiando a las nuevas exigencias holísticas; o bien se emplea una “noción intuitiva” de la traducción, de manera que “la tesis de la inconmensurabilidad de teorías parece ser claramente falsa”[32]

Kuhn: 

Le ruego que considere la relevancia, el alcance y las posibilidades que abre la nueva vía interpretativa. En esta línea, la profesora Perez Ransanz ha explicitado profundas consecuencias. Pero le admito que su crítica, en principio, parece inobjetable. También le animo a que piense la traducción al hilo de mis últimos pensamientos: no sólo con respeto a la noción de taxonomía sino, también, en lo concerniente a las demandas de proyecciones no conflictivas.  

Fernández Moreno: 

Si se me permite, me gustaría opinar aprovechando que han surgido dos ideas cuya vinculación resulta problemática. Me estoy remitiendo a la noción que Bird ha calificado de “intensionalismo denso y estricto” y a la alusión de Pérez Sanranz acerca de un “pluralismo ontológico”.  La vinculación de ambas nociones engendran “consecuencias claramente contraintuitivas”[33] como la ausencia de la referencia apuntada por Bird y la idea de habitar diferentes mundos. Mi tesis es que “un defensor de la teoría de la inconmensurabilidad formulada por Kuhn debería modificar su ontología o su teoría de la referencia, o ambas” si quiere desarrollar una propuesta coherente y plausible. En caso contrario, “podemos dotar de existencia a cualesquiera entidades, pues bastará con que formulemos una teoría cuya ontología presuponga le existencia de dichas entidades”[34] y, en consecuencias, la forja de mundos de forma arbitraria.   

Kuhn: 

Permítame advertirle que no creo que “los científicos puedan escoger cualquier teoría que les guste con tal de que se pongan de acuerdo respecto a su elección y después la hagan respetar”[35]. Y como ya mencioné anteriormente: “la mayoría de los rompecabezas de la ciencia normal son directamente presentados por la naturaleza, y todos implican directamente a esta última. [De modo que] la naturaleza no puede ser sometida a un conjunto arbitrario de cajones conceptuales[36]” 

Hacking: 

Las implicaciones ontológicas que deduzco yo de la inconmensurabilidad tienden a ser vistas en mayor sintonía con una línea externalista y, de un modo más particular, desde una tendencia nominalista. Así, cuando se habla de cambio de mundos, cabe entenderlo de la siguiente manera: hay un mundo que no cambia que es el de los individuos y otros que sí, a saber, el mundo de las clases de cosas[37]. Esta tesis, además, se amoldaría perfectamente a la noción defendida por Kuhn del “cambio taxonómico”. De ahí que yo califique al profesor Kuhn como un “nominalista revolucionario” que, a diferencia de posturas conservadoras como las manejada por Kant o Putnam, supo descubrir la dinámica histórica de los esquemas y clases naturales. 

Pérez Ransanz: 

Mi postura discrepa de la propuesta que el profesor Hacking acaba de plantear. Los compromisos ontológicos parecen, a mi entender, comprometerle y situarle dentro del enfoque “realista interno” sin que ello suponga la asunción “de una noción de verdad como la que Putnam defiende”. De forma que, en primer lugar, cabría argumentar contra los externalistas como Hacking que “las categorías taxonómicas”, defendidas en los últimos escritos del profesor Kuhn, no sólo nos permiten describir el mundo de cierta manera, sino también son constitutivas de las entidades que pueblan los mundos. Esta diversidad de mundos conllevaría un pluralismo ontológico y, en este sentido, la negación de un nominalismo. En segundo lugar, con respecto a la verdad, lo único que implica un realismo interno como el defendido por ambos autores es su común rechazo a una noción de la verdad como correspondencia. En lo que a ambos autores respecta, a mi parecer, “el internalismo de Kuhn resulta mucho más coherente en tanto que rechaza cualquier noción de verdad que trascienda nuestros sistemas conceptuales”[38]. Putnam, por el contrario, “propone una noción epistémica de verdad como aceptabilidad en condiciones ideales de justificación”[39]

Rivadulla: 

Yo por el contrario, parto de una visión débil de la inconmensurabilidad, que aprueba su variante semántica, y niega la ontológica. En este sentido, ésta se daría mayoritariamente entre las teorías, con la salvedad importante de que “afecta a sus vocabularios sólo en última instancia”[40]. Esto contribuye, no obstante, a que mi concepción se adhiera a las posiciones nominalistas. De modo que mi defensa se basa en la idea de que la inconmensurabilidad no “suponga necesariamente un mundo fragmentado en objetos diferentes”[41]. De ahí que, a mi entender, no esté suficientemente probada la imposibilidad de la traducción tal como la que sostiene usted. 

Kuhn: 

Aunque mi posición, como creo haber demostrado en mis últimos escritos, parece adecuarse a las tesis planteadas por Pérez Ransanz, lo que parece claro es que, como en su día vislumbró el profesor Feyerabend, “sea como fuere hay muchos caminos abiertos ante nosotros una vez entendido, y tomado en serio, el hecho de la inconmensurabilidad”[42].  

(...)


[1] A. Bird, Thomas Kuhn, Tecnos, 2002, pp. 209-85 (“Inconmensurabilidad y significado“)

[2] A. Bird, op. cit., 2002, p. 244.

[3] A. Bird, op. cit., 2002, p. 261.

[4] J. L. Falguera, -“Las revoluciones científicas y el problema de la inconmensurabilidad“, Análisis de Thomas Kuhn: Las revoluciones científicas, ed. Wenceslao J. González, Trotta, 2004 , pp. 204 y ss.

[5] Kuhn, -“Consideraciones en torno a mis críticos“, El camino desde la estructura, Paidós, 2002, p. 192.

[6] P. Feyerabend, Límites de la ciencia (“Explicación, reducción y empirismo“), Paidós, 1989, pp. 124-5.

[7] Kuhn, -“El camino desde la estructura“, op. cit., 2002, p. 123.

[8] A. R. Pérez Ransanz, Kuhn y el cambio científico, F.C.E., 2000, p. 119.

[9] W. Stegmüller, La concepción estructuralista de las teorías, Alianza, 1981, p. 103.

[10] Kuhn, La estructura de las revoluciones científicas, F.C.E., 2001, p. 176.

[11] A. R. Pérez Ransanz, op. cit., 2000, p. 88.

[12] I. Hacking, Representar e intervenir, Paidós, 1996, p. 186.

[13] Ferreirós Y Ordóñez, -“Hacia una filosofía de la experimentación“, Revista Hispanoamericana de Filosofía, vol. 34, 102 (diciembre 2002), p. 64.

[14] A. Bird, op. cit., 2002, p. 325.

[15] A. R. Pérez Ransanz, op. cit., 2000, p. 127.

[16] A. R. Pérez Ransanz, op. cit., 2000, p. 91.

[17] A. R. Pérez Ransanz, op. cit., 2000, p. 129.

[18] Kuhn, -“Consideraciones en torno a mis críticos“, op. cit., 2002, p. 192.

[19] Kuhn, -“Consideraciones en torno a mis críticos“, op. cit., 2002, p. 190.

[20] L. Laudan, El progreso y sus problemas, Encuentro Ediciones, 1986, p. 181.

[21] L. Laudan, op. cit., 1986, p. 184.

[22] L. Laudan, op. cit., p. 187.

[23] P. Feyerabend, Contra el método, Ariel, 1974, p. 133.

[24] P. Feyerabend, op. cit., 1974, p. 120.

[25] I. Hacking, op. cit., 1996, p. 95.

[26] H. Putnam, Razón, verdad e historia, Tecnos, 2001, p. 120.

[27] H. Putnam, op. cit., 2001, p. 123.

[28] H. Putnam, op. cit., 2001, p. 121.

[29] H. Putnam, op. cit., 2001, p. 124.

[30] Kuhn, -“Conmensurabilidad, comparabilidad y comunicabilidad“, ¿Qué son las revoluciones científicas? y otros ensayos, Paidós, 2002, p. 100.

[31] Kuhn, -“Conmensurabilidad, comparabilidad y comunicabilidad“, op. cit., 2002, pp. 102 y ss.

[32] L. Fernández Moreno, -“¿Es la tesis de inconmensurabilidad incoherente?“, Alta tensión: filosofía, sociología e historia de la ciencia, Paidós, 1999, p. 290.

[33] L. Fernández Moreno, -“Inconmensurabilidad y relativismo ontológico“, Actas del II Congreso de la Sociedad de Lógica, Metodología y Filosofía de la Ciencia en España, ed. Estany y Quesada, UAB, 1997, p.p 183-4.

[34] L. Fernández Moreno, op. cit., 1997.

[35] Kuhn, -“Consideraciones en torno a mis críticos“, op. cit., 2002, p. 192

[36] Kuhn, -“Consideraciones en torno a mis críticos“, op. cit., 2002, p. 192.

[37] I. Hacking, -“Working in a New World: The taxonomic Solution“, World Changes. Thomas Kuhn and Nature of Science, ed. P. Horwich, MIT Press, 1993, p. 277.

[38] A. R. Pérez Ransanz, -“El cambio de mundos y el realismo“, Alta tensión: filosofía, sociología e historia de la ciencia, Paidós, 1998, p. 270.

[39] A. R. Pérez Ransanz, op. cit., 1998, p. 274.

[40] A. Rivadulla Rodríguez, -“Inconmensurabilidad y relatividad. Una revisión de la tesis de Thomas Kuhn“, Revista de Filosofía, vol. 28, 2 (2003), p. 244.

[41] A. Rivadulla Rodríguez, op. cit., 2003, p. 244.

[42] P. Feyerabend, op. cit., 1974, p. 135.

 

VOLVER A PORTADA