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IDEAS SOBRE EL YO Y EL TÚ EN RELACIÓN.

(Problemas de la educación en la adolescencia)

 

Hector Solsona Quilis.
 

PROLOGO.

 

 

Este escrito ha sido redactado como una exposición de ideas más o menos trabadas que ayuden a pensar la relación entre el yo y el tú. Sólo sirve para tener unos cuantos conceptos que nos ayuden a pensar la cosa o por lo menos tomar conciencia de la situación. No se dan soluciones, no se dan respuestas, sólo se expone lo que uno ha encontrado aquí y allá en libros de diverso origen y que a uno le han servido para ver o comprender por qué todo es tan complicado, y a la vez sencillo. Tal vez pueda servir a alguien este resumen de libros y de resúmenes de libros. No pretendo dar lecciones sobre nada ni a nadie, sólo transmitir lo que a mí me valió de las lecciones que otros me dieron.

 

El estilo no es precisamente lo que se llama “cortesía del filósofo”. Hay pasajes oscuros en los que se puede penetrar como en una cueva para comprender cómo es la montaña por dentro, pero eso requiere el “esfuerzo del concepto” que no hay porqué realizar si no hay tiempo, ni ganas para ello, ni obligación de ello. Uno, por cuestiones de formación, sí tiene esa obligación y no sabría hacerlo de otra manera. Hay pasajes que sí se entienden, el lector debe entrar en este escrito como quien va a recoger rebollones y recoger aquellas setas u hongos que considere que sí puede digerir, que son apetitosas y sientan bien. Las que penséis que son dudosas no las consumáis, pues pueden ser alucinógenas y proporcionaros un mal viaje.

 

El escrito ha sido revisado por Manuel Ayerbe (Director de Martí Sorolla II) al que le pareció bien el asunto, pero me pidió resumir en “flashes” para hacerlo más ligero y menos pesado pensando en los compañeros que tendrían que sufrirlo (no todos tenemos los mismos intereses y pasiones). Lamento mucho no poder hacerlo sumido en una mezcla de estupor por su petición e impotencia por mi incapacidad. También lo ha revisado Carolina Tur (Coordinadora de Bachillerato en Martí Sorolla II) a quien también le pareció bien pidiéndome clarificar pasajes confusos o eliminar otros superfluos. He intentado arreglar lo de la dialéctica del amo y el esclavo, pero no sé si lo he conseguido. También lo revisó Mª José Noguera (Responsable del Departamento de Orientación de Martí Sorolla II) a quien le pareció bien el asunto presentando objeciones que me han ayudado, en la nueva redacción, a mejorar el texto. Por último, la primera que lee los escritos es mi pareja Eva, profesora de filosofía y juez implacable por doble partido; le pareció bien, pero según ella quedaba “pedantillo”. Y tiene razón.

 

Agradezco a todos sus correcciones, sus consejos y objecciones.

 

 

Hector Solsona.
 

 

 

 “Oh virtud, ciencia sublime de las almas simples, ¿hacen falta tantos trabajos y aparato para conocerte? ¿No están tus principios grabados en todos los corazones? ¿ Y no es suficiente para aprender tus leyes con entrar en uno mismo y escuchar la voz de la conciencia en el silencio de las pasiones?”

 

JJRousseau. “Discurso sobre las ciencias y las artes”

 

 

 

EDUCACIÓN Y LEY.

 

Declaración Universal Derechos Humanos.

 

Art. 26

La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.

 

Constitución Española.

 

Art. 27. 1. Todos tienen el derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza.

La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales.

 

Parece que la educación es importante o importantísima…porqué lo sea tanto es un misterio cuando consideramos que la universalización del derecho a la educación no ha producido una civilización más humana precisamente en aquellos pueblos y clases sociales con más larga tradición en el asunto. Parece como si todo se confabulara para que la educación no alcanzase jamás su objeto…

 

“pleno desarrollo de la personalidad humana”.

 

Es esta una formulación extraña que sólo puedo entender en el sentido siguiente: que existe algo así como lo humano que ha de concretarse lo más completamente posible por medio de su personificación tras (durante) un largo proceso de desarrollo, es decir, un proceso de crecimiento que alcance su meta o realización completa, de tal modo que intentar seguir desarrollándose más allá de su límite, signifique sobrepujar o saltar por encima de lo humano para convertirse en otra cosa: o un dios o un animal. Cuestión de límites…

 

Lo humano no se sitúa en este proceso como algo exterior al mismo que hubiese de ser alcanzado, sino como algo interno que debe llegar a poder expresarse como un comportamiento sin restricciones ni coacción en forma de personalidad. Dicho comportamiento viene prescrito por el respeto a los derechos fundamentales, es decir, como el respeto o el sentimiento del asentimiento libre a una ley que es reconocida como valiosa en sí misma porque en su cumplimiento el sujeto encuentra su propio valor como tal, y no por la imposición o sometimiento exterior a dicha ley por coacción.

 

 Esto es importante porque no se nos da un modelo humano universal de referencia a imitar y al cual nos debiéramos ajustar o asemejar. Lo que importa es el respeto a la ley y no el parecerse a esto o aquello. La ventaja indiscutible de esto es que no se forma un modelo o imagen que impida la originalidad de la expresión humana. No se trata de imitar ni a Cristo, ni a Buda, ni a Mahoma, ni a los Héroes de la historia (Alejandro, Cesar, Carlomagno, Napoleón o Hitler…), ni a los héroes de la humanidad (Gandhi, Teresa de Calcuta, Vicente Ferrer, Rigoberta Menchu) ni a los modelos familiares ( abuelo, tío, madre) ni otros consumibles ( Madona, Ronaldo, Ana Rosa Quintana, Ester Cañadas). La finalidad es clara: evitar la identificación consciente o inconsciente del ser humano o de lo humano, con un humano en concreto, pues esto llevaría a la liquidación del valor individual de cada persona y su apreciación sólo por su semejanza o aproximación a un modelo.    

 

La educación con ese objeto se nos dice que debe favorecer la “comprensión, tolerancia y amistad” entre gentes heterogéneas. Esto puede querer significar que la educación como proceso sólo puede existir bajo estos condicionantes por parte de sus actores:

 

Comprensión entendida como la capacidad de prestar atención al otro y entenderlo en su singularidad única, radical e irrepetible. Esta comprensión sólo es posible desde el terreno de lo común a ambos en el que se produce el encuentro con lo extraño y lo problemático que requiere iniciar el proceso de diálogo que clarifique las extrañezas y solucione los problemas en una búsqueda cooperativa de la verdad. Comprensión que debe llevar a la

 

Tolerancia como capacidad para poner el valor de la vida y de la paz por encima del valor de la verdad. O dicho de otra manera, capacidad para soportar que la verdad sea una opinión más entre otras frente al fanatismo de la verdad. Tolerancia en el sentido de esa apertura, o estar dispuesto, a dejar valer en mí algo contra mí, aunque no haya ninguno que lo vaya a hacer valer contra mí. Tolerancia cuyo único límite es el trato injusto, cruel e inhumano que impida el objetivo de la educación. La tolerancia permite tratar al otro como otro, es decir como ser libre que lleva a la

 

Amistad como la relación humana simétrica entre iguales que se auxilian frente a la miseria material, la opresión política y la indigencia existencial o soledad.

 

 

 

Podrían lanzarse objecciones de fondo a lo dicho, sobre todo de carácter metafísico o filosófico a la DUDH y al artículo de la constitución española. Afortunadamente hoy en día estas objeciones y estos debates pasan por discusiones bizantinas. Doy por refutadas pragmáticamente ( ¿qué utilidad tiene la objeción? ) - por contradicción performativa - dichas objeciones que se valen de los derechos que invocan para, a continuación, destruirlos. La razón nada puede contra la necedad.

 

 

EDUCACION.

 

 

Upanisad.

 

Upanisad es una palabra sánscrita que significa más o menos, sentarse junto al maestro para recibir la enseñanza.

 

En la enseñanza hay una parte que tiene que ver con escritos públicos y otra parte que tiene que ver con la transmisión de “secretos”. Hacer ejercicios, corregirlos, leer documentos etc, son operaciones mecánicas. Valen aquí los métodos conductistas que se emplea para adiestrar osos o niños: premio y refuerzo positivo o castigo y pena, refuerzo negativo. Personalmente considero que los castigos y las penas hacen más inteligentes a las personas, y como considero que un animal que reflexiona es un animal degenerado, los castigos al hacer más inteligentes a los castigados los degeneran más todavía. Meditan la próxima para no caer en el mismo error y además planifican la venganza más pérfidamente aún: el odio llama al odio en una espiral infernal.

 

No contamos con el deseo de saber de todos los niños. Vera Schmidt estudió el deseo de saber en los niños desde su nacimiento hasta los seis años. El deseo de saber es una sublimación del deseo de dominio sobre la realidad. Su expresión es siempre una pregunta que mediante la respuesta espera aliviar un malestar, una incertidumbre sobre el qué es o el qué será o el qué fue que tiene que ver con el qué soy yo y qué debo o cómo debo hacer. La ausencia de respuestas satisfactorias que eliminen la incertidumbre produce más malestar todavía y afectan a la vida del sujeto en su totalidad, es decir, a su alma como una unidad que se puede romper y dejar de ser.

 

El proceso educativo está relacionado con todas estas cuestiones de carácter existencial en lo que se refiere al desarrollo de la personalidad plena. Incluye una parte intelectiva basada en una lógica del Yo pienso (Descartes), pero también incluye una parte afectiva que responde a una lógica del Yo siento (Rousseau).

 

Me voy a situar en el Yo siento de Rousseau para desarrollar el tema de la afectividad en la educación, y precisamente en Rousseau porque es el que introdujo la idea de un proceso de educación como desarrollo por etapas. Esta idea ha tenido éxito en nuestra cultura. Lo que no ha tenido tanto éxito es la idea de que el ser humano es en el fondo bueno. Esta idea es escandalosa porque atenta contra una idea religiosa básica, la idea de que el ser humano es perverso y sólo puede salir de su maldad mediante la gracia divina, es decir, según Rousseau no hay pecado original y el hombre no necesita la intervención divina para su redención, puede salir de su estado por sí mismo y en sí mismo puede encontrar la guía sin esperar la revelación ni la salvación de ningún más allá. Esto es una responsabilidad enorme para el humano y la idea nunca se le perdonó a Rousseau. Tampoco se le perdonó su teoría de la democracia, se apedreó su casa, se quemaron sus libros y tuvo que huir.

 

Esta idea de Rousseau, la de que los sentimientos humanos básicos son buenos o que la naturaleza humana es buena, ha sido seguida por los psicólogos humanistas Abraham Maslow, Erik Erikson, y Carl.R. Rogers, todos ellos se muestran optimistas respecto del ser humano. La idea de elevarse desde la ignorancia hacia el saber o de alcanzar el máximo de realidad posible pertenece a todas las culturas humanas y por ello todas establecen sistemas de saber que hay que alcanzar para saber qué puesto ocupamos en el cosmos. Esta tarea pertenece también al individuo: saber quien soy para serlo, o llegar a ser algo o alguien. Sólo que a veces el ser que nos es dado no es precisamente el que queremos o el que deseamos y por eso la libertad se afana en construir su propio ser: un ser que no somos originariamente, una máscara o persona humana. En el fondo, la angustia del no ser teje nuestro ser y de ella hacemos nuestra labor a lo largo de la vida.

 

Pero esto sólo es posible mediante el reconocimiento de los otros: los otros son los que nos otorgan el ser. La cosa empieza con la imposición de un nombre aun antes de haber nacido, y anteriormente, mediante la fantasía de tener un hijo que será así o asá y hará esto o lo otro…Somos seres originariamente fantásticos o producidos por la fantasía, es decir, por el deseo de alcanzar la máxima realidad. También nos ponen motes que nos caracterizan al mismo tiempo que nos despersonalizan y nos irrealizan para los demás, y de esa manera se sienten menos angustiados e inseguros frente a lo diferente. También nos difaman y calumnian, es decir, nos quitan el ser que somos y nos imponen el que más les tranquiliza. Todas estas cosas son mecanismos de defensa que diría Freud para que Su Majestad el Yo no se sienta Lesionado en sus Derechos Divinos. “Crimen de Lesa Majestad”. Mientras Narciso se mira en el estanque está calmado, pero si perturbas su contemplación lanzando una piedra y rompiendo su imagen se vuelve un tigre (asesino dependiendo de la profundidad a la que llegue la piedra en su estanque).

 

LA LUCHA POR EL RECONOCIMIENTO.

 

Hegel estudió la lucha de las consciencias por el reconocimiento del yo en lo que tiene por resultado la dialéctica del amo y el esclavo. La dialéctica es sencilla:

 

en un primer momento,  o tesis, el deseo animal se enfrenta por su satisfacción en una lucha biológica a muerte. Aquel que se retira de la lucha por temor de morir reconoce que es un animal, una cosa más, pero el que vence el miedo a morir, y no se arredra ni retira, es reconocido como algo superior al deseo de conservación biológica y por lo tanto como un yo libre, una conciencia. El resultado es el establecimiento de un amo independiente o libre del miedo a la muerte y un esclavo o cosa dependiente del miedo a la muerte. Uno manda y otro obedece.

 

En un segundo momento, o antítesis, el esclavo trabaja para el amo y el amo disfruta. Pero lo que sucede en realidad es que el amo desconoce lo que debe hacer para disfrutar y se vuelve dependiente del esclavo, y el esclavo descubre su independencia respecto de su amo a la hora de saber cual es el secreto del disfrute. Así las cosas la situación se invierte al descubrirse que el amo no sabe cómo vivir sin el esclavo (ahora él es el dependiente y teme morir) y el esclavo sabe cómo vivir sin el amo (ahora él es independiente y no teme morir: se revoluciona por el derecho a disfrutar de los frutos de su trabajo).

 

En un tercer momento, o síntesis, amo y esclavo disuelven su relación al comprender su mutua igualdad o interdependencia para existir, y se ven los dos como Esclavos de un único Amo que impone a ambos la misma Ley, Destino o Trabajo: Dios o la Muerte. Se han vuelto estoicos al renunciar al disfrute ilimitado.

 

Bien, el proceso educativo se presenta con esta peculiar relación amo-esclavo en el que el adolescente trata de que sea reconocido su ser, quiere ser un YO, un sujeto libre e independiente. Esto es importante. A grandes rasgos el psicoanálisis nos dice que los individuos forman su alma en los primeros años de vida que queda determinada en la medida en que el Edipo es superado o no con éxito. El Edipo es una variante de la lucha por el reconocimiento que tiene por finalidad regular el disfrute sexual para convertirlo en una relación afectiva. La organización psicosexual cuaja y queda latente hasta que con la adolescencia el torrente hormonal vuelve a despertar el viejo drama de la identidad. Si en la infancia temprana se trata de llegar a ser u ocupar el lugar correcto en el seno de la familia, en la adolescencia se trata de ser u ocupar un espacio bajo el sol en el seno de la sociedad ( o tener donde caerse muerto).

 

Los cambios corporales se corresponden con el derrumbe de las concepciones infantiles sobre la realidad, y el adolescente se ve en la tesitura de reconstruir un sentido de su realidad cuando se confronta con el conocimiento de la sexualidad y de la muerte. Como dice un alumno de 4º de ESO: “Todo es una puta mentira”. ¿Hay alguien que no lo haya pensado alguna vez? . El adolescente tiene que solucionar este problema, y no sólo él. Con esto quiero remarcar que el educando y el educador tienen un terreno común a partir del cual comprenderse, tolerarse y llegar a un trato amistoso. Mientras el adolescente crea que los adultos no somos afectados por el mismo tipo de vivencias que él tiene, o que tenemos una solución a las mismas pero no queremos transmitírselas, o que no tenemos solución o no la hay para él, sentirá que está abandonado y solo en un mundo en el que sólo pueden habitar unos dioses impostores, es decir, nosotros. E intentará tomarlo por asalto o lo que es peor, liquidarnos para ocupar nuestro lugar. “Antes que mi destrucción, la destrucción del mundo. Séa yo y perezca el mundo en el que no ha lugar para mí”.

 

La educación es entonces un proceso de desarrollo que implica a dos en una relación asimétrica que debe desembocar en una relación entre iguales. Si atendemos sólo a la asimetría del saber alumno/profesor y descuidamos el terreno común de la igualdad existencial, la asimetría se hace absoluta y la posibilidad del reconocimiento mutuo imposible: desaparece la igualdad humana en el sentir e irrumpe la inhumanidad de la indiferencia entre amo y esclavo. El sentido de la relación educativa se rompe porque el ideal (desarrollar plenamente una personalidad humana) es irrealizable e inalcanzable al considerarse únicamente una relación educativa instrumental entre yoes que piensan las mismas cosas (2+2=4) pero que no sienten nada en común en lo que reconocerse vivos e  involucrados en la tarea de desarrollarse plenamente como humanos en un mismo mundo.

 

Analizar juntos ( alumnado y profesorado) actitudes, sentimientos, formar personas, y no pretender que ya estén formados y plenamente desarrollados en su personalidad es el punto de vista adecuado para comprender que estamos involucrados en un proceso comunicativo de mutuo desarrollo.

 

Hemos dicho que la educación es un proceso de desarrollo pleno de la personalidad, y por lo que vemos, esto sólo es posible si se reconoce la personalidad del otro, y esto implica la renuncia a la imposición de modelos o fantasías de unos sobre otros y atenerse al comportamiento con significado humano: la compresión, la tolerancia y la amistad en el respeto a los derechos y libertades fundamentales.

 

 

PSICOLOGÍA DE LA PERSONALIDAD Y DEL DESARROLLO.

 

Los psicólogos son los que más han estudiado esto del desarrollo humano, por eso podemos aprender de ellos algunas cosas, bastantes cosas, que pueden ser útiles para entender nuestra labor como educadores. Me centraré sólo en lo que importa para nuestra tarea educativa con adolescentes en el sentido de que nuestro encuentro con ellos es sólo una parte del desarrollo total de su vida. Remarco que dicho encuentro tiene un carácter especialmente significativo por el carácter crítico de la etapa de desarrollo en que se produce, en tanto que el adolescente ya no confía plenamente en los modelos familiares adultos por un lado, y en tanto que está buscando fuera del ámbito familiar otros adultos en los que confiar una vez que los ídolos paternos se hundieron, junto con su identidad infantil, torpedeados por el torrente hormonal, la sexualidad, el conocimiento de la muerte y la irrupción de la capacidad crítica racional. En este contexto existencial se sitúa la tarea de iniciar la reconstrucción de un ser que se perdió y que ya no quiere responder a expectativas o imposiciones familiares.

 

Erik Erikson es un psicólogo que considera que el desarrollo psicosocial del yo tiene que ver con una serie de tareas (esencialmente resolver el problema vital) que se produce por etapas. Las tareas están presididas por el éxito o fracaso en las mismas. Existen ocho etapas a lo largo de la vida del yo, la que nos interesa para nuestro caso es la 5ª etapa, la adolescencia-pubertad entre los 12 y los 18 años. En esta etapa, desde el punto de vista del desarrollo de la inteligencia, ya se han establecido las operaciones formales de Piaget, es decir, el Yo pienso funciona de maravilla (en la mayoría de los casos). En cambio el Yo siento siente los embates de las oleadas de una realidad que responde a una lógica existencial, no matemática, regida por el riesgo de la libertad.

 

La tarea que se plantea al individuo es el logro de un yo, de su identidad, la tarea de un héroe. Como hemos dicho el llegar a ser un yo es algo que debe ser reconocido por los demás, recordemos que el desarrollo del yo en este caso es psico-social, es decir, el yo se conquista por el reconocimiento del mismo en la relación con los demás. Es el medio social el que favorece o dificulta el logro de la etapa, y el fracaso en una de ellas compromete el éxito en el logro de las siguientes. El logro depende de cómo el ambiente influye en el yo y de cómo el yo reacciona ante el ambiente, ambas cosas dependen de la fuerza que el yo haya adquirido en las etapas anteriores de su vida y de las habilidades que haya desarrollado.

 

Por estas razones debemos ser muy cuidadosos con los modos de comunicación con el alumnado, evitar mensajes de desánimo, negativos y estimular la creencia de que pueden ir mejorando, desarrollándose. Tengamos en cuenta que a nosotros, pretendidos adultos, también nos afectan estos mensajes, sean bromas o no. Bromead a vuestra costa, es más divertido que hacerlo a cuenta de los demás, denota más sentido del humor y más libertad respecto de uno mismo.

 

Supongamos un adolescente que se enfrenta a la tarea de conseguir un yo en la 5ª etapa con los siguientes antecedentes de las etapas anteriores: al pedir ayuda con 12 años para realizar tareas escolares descubrió que sus RRFF eran funcionalmente analfabetos y no entendían los ejercicios; más tarde descubrió que era un gasto excesivo para la escasa economía familiar (13 años); el retraso en los estudios se solucionó algo cuando descubrieron que necesitaba gafas “con los ojos tan bonitos que tenía” (10 años); por su escasa estatura no consiguió ser admitido en el equipo de baloncesto(11 años) y por su enclenque complexión no entró en el equipo de fútbol (11 años). Por comparación con las revistas pornos de sus RRFF descubrió tener un pene de diminutas dimensiones además de no ser de raza negra(12 años). Con este bagaje el sujeto tiene que conseguir una identidad, un yo en el siguiente ambiente: un padre dimisionario y una madre permisiva, hermanos mayores trabajando y musculados en gimnasio, un colegio que atiende individualizadamente a su alumnado y que se preocupa por conseguir éxitos educativos como reto, un curso con alumnos mediocres pero bastante trabajadores debido al reto de la enseñanza, una pandilla de amigos fracasados fuera de contexto.

 

En esta etapa el éxito supone la consecución de la identidad del Yo: uno sabe lo que es, lo que quiere en la vida. Adquiere seguridad e independencia, es capaz de involucrarse en muchas cosas y aprenderlas. Integra la sexualidad.

 

El fracaso se define como confusión que lleva a la inseguridad, a no saber situarse en la vida frente al trabajo, la sociedad y la sexualidad.

 

Bien, si en esta etapa está en juego de forma crítica y vital la consecución de un yo o identidad, y esta pasa por el reconocimiento de la misma por parte de los demás, es evidente que en la situación educativa el alumno esperará reconocimientos por parte del educador.

 

En los casos exitosos no hay problema, pero en los casos fracasados es donde se presenta la confusión, no sólo para el alumno, sino también para el educador que puede en ese momento tener entre 25 y 64 años y estar situado en la 7ª etapa de la vida resolviendo su tarea, que Erikson llama para el éxito generatividad o capacidad para ser productivo, creativo, proyectando futuro y colaborando con nuevas generaciones; y para el fracaso lo llama estancamiento o incapacidad, empobrecimiento temprano, egocentrismo e improductividad.

 

De súbito podemos encontrarnos en la siguiente situación: que un adulto de la 7ª etapa de la vida se vea confrontado por un adolescente de la 5ª etapa (que desearía ser reconocido como un yo igual que el de la 7ª etapa) y se enrede en los fracasos de su propia 5ª etapa sin reconocerse en ella, y responda al adolescente del mismo modo en que en su día se le respondió a él, como si nunca hubiese atravesado realmente esa etapa. Y es que desde el punto de vista egoísta de adulto un mocoso no sabe sonarse los mocos, y no voy a ser yo el que se los suene. Y en cambio, en su 7ª etapa, se gana un sueldo como educador adulto…

 

Estas son las paradojas de la educación: comprensión, tolerancia y amistad, que por cierto es un valor clave en la adolescencia.

 

Erikson nos plantea la 5ª etapa como consecución de una identidad, de un yo reconocido por los demás. A. Maslow nos habla de un desarrollo humano al ritmo de sus necesidades, creo que están muy relacionadas las tareas de la etapa 5ª y las necesidades de pertenencia y de valoración de los peldaños antepenúltimo y penúltimo de la pirámide de Maslow. Maslow piensa que la tarea general de la vida es la realización del yo o autorrealización, para ello ha de satisfacer necesidades de carencia y necesidades de crecimiento que van apareciendo en la medida en que se satisfacen necesidades básicas. El yo estaría hecho de tal manera que en la medida en que satisface necesidades o logra tareas, se propone o le surgen otras nuevas. La necesidad más elevada es la autorrealización, alcanzada esta el humano puede soportar cualquier privación (me pregunto si incluso aceptar gozosamente la máxima frustración: la muerte). Por lo que vemos el articulado de DUDH tiene una raíz humanista innegable…

 

En la adolescencia se da la necesidad de pertenencia a un grupo y de afecto, que es en realidad autoestima y a la vez prestigio dado que sólo es real en la medida en que los demás nos lo reconocen. La necesidad de ser querido y aprobado por los demás se da de forma acuciante porque el adolescente ve de un lado el derrumbarse el mundo infantil hacia el que sólo puede retroceder por vía de la neurosis; y del otro lado, el surgimiento de un mundo nuevo al que está abandonado en su soledad, con roles cada vez más complejos. En sus ensayos por ser un yo fracasa con más frecuencia y más dolorosamente. También precisa ser valorado para formar un autoconcepto viable para desarrollar relaciones interpersonales. Un autoconcepto negativo no es precisamente una ayuda a la hora de encarar una tarea existencial, retroalimenta la negatividad del autoconcepto después de cada fracaso hasta que el único autoconcepto de sí mismo que tiene el yo es la negación misma del yo, y como el yo tiene por objetivo llegar a desarrollarse plenamente, realiza su propio autoconcepto y en consecuencia se autodestruye o suicida necesariamente (consciente o inconscientemente). Las necesidades de autorrealización, es decir, de realizar plenamente el ser que es, se sienten, creo, más tardíamente, cuando el individuo termina su formación pero no su desarrollo.

 

Debemos tener presente nuestra responsabilidad ineludible en el trato que les damos.

 

Hemos hablado de fracaso, de ser un fracasado. Dicen los psicólogos que cuando una necesidad no es satisfecha sentimos frustración y cuando logramos satisfacerla sentimos gratificación.

 

La respuesta a una situación de frustración puede ser la agresividad y se puede dirigir hacia el objeto mismo que frustra (educador), hacia un objeto sustitutorio (el coche del educador) y por último hacia uno mismo (cruzar un semáforo en rojo a ver si me mato ya de una vez).

 

Otra respuesta son los mecanismos de defensa contra los sentimientos de angustia y frustración. Estos mecanismos son la represión (poner barreras a los sentimientos desagradables para no sentirlos) la racionalización (explicación satisfactoria de la situación) negación de la realidad (yo no he hecho, a mi no me pasa nada…) fantasía (realización imaginaria de lo que uno no puede hacer realidad) introyección (identificación con alguien superior) proyección ( se atribuye a otros la propia frustración) reacción (acentuación de la conducta contraria - el cobarde se hace temerario) compensación (se intenta sobresalir en otra área de actividad) supercompensación (se triunfa en aquello que se ha fracasado) sublimación ( un profundo odio hacia la humanidad convierte a uno en educador o misionero). 

 

La frustración es dolor, y los humanos odiamos el dolor y a las causas del dolor. El odio es un sentimiento que expresamos mediante la destrucción (real o imaginaria) de aquello que odiamos. La represión del odio vuelve al odio inconsciente y lo pone fuera de nuestro control consciente. En ese inconsciente realiza su labor sin que lo podamos admitir…el odio puede llegar a impregnar por completo el alma humana y ser el fundamento de su actividad y el sentido de una vida como proyecto. Los griegos conocieron un amor natural que ama a los amigos y odia a los enemigos, también conocieron, en correspondencia, la venganza irreconciliable como pago a la ofensa. No creo que Jesús de Nazaret fuese hijo de Dios, realizase milagros o consiguiera resucitar después de muerto. La doctrina que Jesús de Nazaret predicó a los humanos es la existencia de la posibilidad de un amor humano, no natural, capaz de amar a los amigos y a los enemigos, y en correspondencia con esta idea, la capacidad del humano para sustituir o inhibir el mecanismo natural de la venganza por la idea de perdón de las ofensas igualmente reconciliables. Creo que esta es una idea extraña, y a la vez interesante, sobre la que debemos meditar todavía…Jesús ordena el amor a los semejantes (no explicó a qué semejanza se refería y respecto de qué) nunca condenó el odio, parece como si lo que propusiera fuese no no sentir odio, sino no permitirle su expresión destructiva: amor no sería entonces un sentimiento patológico, como lo es el odio, sino una actitud fruto de una libre decisión frente a nuestros sentimientos naturales o patológicos. Dicha actitud sería la del que más allá de su sentir efectivo natural quiere obrar siguiendo una ley y no un impulso. Creo que esta doctrina quiere eliminar la diferencia entre lo propio y lo extraño haciendo extensivo el trato familiar, y el interés que en él se encierra, más allá de la consanguinidad (aunque los malos tratos a menores nos hacen considerar que consanguinidad y afecto no se implican necesariamente ), es decir, extiende para lo ajeno el afecto que reservamos para lo propio…En la literatura se refieren a Jesús de Nazaret como Maestro…es decir, se le toma por educador. Estas ideas forman parte del humanismo…

 

Hemos hablado de desarrollo por etapas y de necesidades del yo. También hemos hablado de frustración y mecanismos de defensa. Sea como fuere, si el proceso de la educación tiene por objeto el desarrollo pleno de la personalidad humana, y no hay un modelo externo a imitar de personalidad humana sino que cada cual tiene que realizarla por sí mismo en ese proceso de forma original, entonces, hay que suponer que el ser humano se autoproduce a sí mismo libremente desde su nada o que hay que contar con un sí mismo dado originariamente que tendríamos que desarrollar como tarea de cada cual a lo largo de la vida, también libremente, sin haber elegido ese sí mismo ya dado pero del que seríamos responsables durante su desarrollo. Pensemos como pensemos las dos suposiciones, la autoproducción y desarrollo de un sí mismo o el cuidado y el desarrollo de un sí mismo ya dado, las posibilidades de autorrealización y desarrollo no son ilimitadas. Los límites vendrían marcados por el comportamiento de ese sí mismo en relación con los demás que lo harían reconocible como siendo humano: el respeto hacia sí mismo y hacia los demás en una convivencia regida por la comprensión, la tolerancia y la amistad que definen la posibilidad de una convivencia pacífica entre gentes y modos de vida de diverso origen.

 

Rogers es otro psicólogo humanista que considera que la tarea fundamental del ser humano es la autorrealización del yo, considera que ese yo es único y bueno, pero que permanece oculto, enmascarado en nuestro interior y por eso no puede desarrollarse. La experiencia del ser que somos es reprimida frecuentemente por las evaluaciones de los demás que llegan a formar parte de uno mismo (recordemos que somos en relación siempre con otros que nos reconocen confirmándonos o desconfirmándonos). Los “debería” ser así o asá entierran a nuestro yo e impiden su realización de tal modo que en lugar de ser los que somos llegamos a ser los que “deberíamos ser”. Cuando nos construimos de acuerdo a los “debería” construimos una máscara (yo incongruente) en la que nos ocultamos. Según Roger, la conducta es la respuesta a la percepción que un individuo tiene de sus necesidades. Dado que la tarea en la vida es la autorrealización del yo y sólo podemos realizarnos si sabemos quién somos, necesitamos hacernos una idea o imagen o autoconcepto de nosotros mismos para poder realizarnos. En función de esa imagen del sí mismo podemos hacernos cargo de nuestras necesidades y hacer cosas para satisfacer esa imagen. Ahora bien, hemos visto que el ambiente puede impedir el desarrollo del yo mediante los “debería” y que el sujeto puede llegar a realizar los “debería” en lugar de realizar su sí mismo. En este caso tenemos un sujeto inadaptado a sí mismo. Pensemos en esos adolescentes “niños buenos” que cumplen o dan satisfacción a la imagen que sus progenitores han impuesto sobre ellos, tratan de cumplir un yo que no es el propio y se desadaptan respecto de su sí mismo. Pensemos ahora que están tratando, en su 5ª etapa según Erikson, de conseguir una identidad, un yo; pensemos también en la necesidad de satisfacer las necesidades de carencia, según Maslow, de pertenencia a un grupo, de prestigio y valoración; pensemos en que a todo eso se añade la desadaptación o incongruencia del yo, según Rogers. A esto añadamos el derrumbe de las ideas infantiles y la necesidad de reconstruir un sentido aceptable de la vida pese a las experiencias: “Todo es una puta mentira”. Está claro que es demasiado…”¿cuantas ha suspendido el chico?” dicen los RRFF, “ y encima, eso” dice el alumno. “Organizate el estudio” dice el tutor…Demasiados debería…y ningún yo real.

 

La propuesta de Rogers es una psicoterapia no directiva regidas por la actitud de la empatía, la autenticidad y la aceptación del cliente. Los educadores no somos psicoterapéutas, no tenemos formación ni tiempo, y no es nuestro trabajo. En cambio sí podemos aprender que un estudiante tiene que realizar un yo, según los psicólogos humanistas. Tal vez, pero sólo tal vez, deberíamos tomarnos en serio que los educadores somos parte del ambiente social en el que ese yo tiene que desarrollarse para realizarse durante un tiempo, un tiempo difícil pero que no durará siempre, en cambio para el alumno lo que sí durará siempre es el recuerdo del encuentro que tuvo una vez con nosotros o con algunos de nosotros. Y recordará si le ayudamos o no a aclararse, si le enseñamos algo valioso o no para él.

 

Rogers propone una serie de pasos para convertirse en persona. Ayudar a un alumno a expresarse significa callarse y escucharle, animarle a hablar, a que siga hablando cuando su necesidad de expresión, de verbalización de lo que le sucede sea reprimida en el silencio por la presión de los “debería”. Sentirse acogido (en lugar de rechazado) y escuchado por alguien que no le juzgue con “deberías” es una posibilidad para que acepte su personalidad, abandone máscaras, descubra o identifique emociones negativas y sentimientos que no quería tener porque no debería tenerlos, deje de cumplir expectativas impuestas por los demás y se muestre autónomo, empiece a pensar por sí mismo y a autoorientarse, asuma su libertad existencial y confíe en sí misma, en sus intuiciones, sentimientos y pensamientos, alcance madurez y acepte también a los demás integrándose creativa y productivamente en el mundo con los demás…

 

De lo contrario, el alumno seguirá haciendo cosas ridículas porque tiene la necesidad de hacer cosas ridículas, porque la imagen que tiene de sí mismo es que es un payaso y para ser payaso hay que hacer ese tipo de cosas, de lo contrario yo no sería yo, dejaría de ser yo y eso es morir, y nadie quiere eso. “¿quién soy yo?”. “Mi hijo es un payaso, pero es un sol, míralo, ¿no es verdad?” dice la señora, “Ya sé quién soy, y ésta es mi mamá” dice el niño. Por no ponernos psicoanalíticos al modo Freud que no es precisamente un humanista.

 

Hasta aquí hemos hablado de desarrollo del yo, nos hemos hecho una idea vaga del asunto, pero si el yo es siempre en relación con un ambiente y en ese ambiente ha de realizarse siendo reconocido, entonces lo que tenemos es una relación bipolar entre yo y ambiente. Esta relación está hecha de tal manera que ni el yo puede fundirse en el ambiente (dejaría de ser un yo y sería todo exterioridad, es decir, un cadáver o cosa sin interioridad) ni el ambiente puede fundirse en el yo (dejaría de ser algo exterior al yo, es decir, un loco o la imposibilidad de discriminar entre yo y mundo, una exterioridad que es toda ella puro interior). La confusión de uno y otro, su mezcla en proporciones, es gradual y da lugar a la variedad habitual de situaciones humanas…

 

 

 

MODELOS DE ANÁLISIS DE LA COMUNICACIÓN ENTRE YOES.

 

El ambiente en el que se realiza el yo es otros yoes: una sociedad. La forma en que entramos en el ambiente es la acción, y como dicen los físicos: acción y reacción son iguales, siempre…Si esto es así entonces de lo que se trata es de interacciones, es decir, siempre hay respuesta. Vamos a analizar la relación del yo con otro yo, la relación entre ambos, es decir, lo común a ambos o el “entre” uno y otro. Recordemos que cada yo es diferente de otro yo y lo que tienen en común es lo que los pone en relación: la comunicación. Analizaremos primero la ventana de Johari y después el modelo de comunicación de Berne para profundizar en eso del desarrollo psicosocial en la tarea educativa del pleno desarrollo de la personalidad humana.

 

Johari es la abreviación de Joseph Luft y Harry Ingman, que propusieron un modelo de análisis de la comunicación por medio del cual la persona da y recibe información sobre sí mismo a los demás. Se le conoce por ventanas o cuadrantes de Johari, y puede ayudarnos a entender los procesos de comunicación e incomunicación en nuestra tarea educativa porque la educación es un proceso que sólo es posible por el conocimiento y el reconocimiento. Educar en realidad es educarnos. El modelo es muy intuitivo, veámoslo.

 

 

 

 

 

 

Yo

conozco

Yo

desconozco

los demás

conocen

 

ABIERTO

 

 

CIEGO

los demás

desconocen

 

OCULTO

 

 

DESCONOCIDO

 

El cuadrante ABIERTO representa un área de intercambio público de información, experiencia y sentimientos conocidos por cada yo y por los demás. Se conoce porque yo lo comunico o porque es obvio. Este cuadrante es el nivel más superficial de comunicación y no aporta información. La comunicación entre el sector de los yoes ABIERTO es el más frecuente, pero dado que en educación se trata de desarrollo, lo capital es la comunicación entre los Oculto de uno y lo Abierto de otro (esto es lo difícil, pues debido a la lucha por el reconocimiento solemos actuar estratégicamente, es decir, guiados por el éxito frente a otros, y no por la acción comunicativa cuyo fin es el entendimiento).   

 

El cuadrante OCULTO o EVITADO, representa el yo oculto y desconocido por los demás, es decir, lo que yo sé de mí que no saben los demás. Aquí están los sentimientos, “secretos” que sólo comunicamos con dificultad (lo que más cuesta de comunicar es lo de “aquí” y “ahora”). Podemos ocultar el yo porque nos interese para obtener éxito, o para manipular a los demás y cosas por el estilo. Podemos pensar también en ese yo oculto que es el enmascarado e inadaptado según el modelo de Rogers. Abrir al Otro la ventana OCULTA es difícil, pero en cambio es lo que permite a las personas conquistar y desarrollar auténticamente su yo porque los demás lo pueden reconocer.

 

Existe la posibilidad de que se comuniquen los cuadrantes OCULTOS  de dos personas, en este caso se da el llamado contagio emocional en el que los sentimientos ocultos de ambas personas influyen en el proceso de comunicación interfiriéndolo. Por ejemplo, las manías son recíprocas siempre…

 

El cuadrante CIEGO es el “yo desconcertante”, es la impresión que causamos en los demás, lo que saben los demás de nosotros pero que no nos dicen y que nosotros no sabemos sobre nosotros mismos, lo que se callan. Es lo que transmitimos mediante signos no verbales sin darnos cuenta nosotros mismos y que los demás perciben con claridad. Si alguien nos revela algo de este cuadrante nos desconcierta y suele obligarnos a negar, nos ponemos a la defensiva y disparamos todo el arsenal de mecanismos defensivos. Este cuadrante es el responsable de que los demás no puedan darnos crédito porque el lenguaje no verbal desmiente nuestras informaciones. También es el que impide que tomemos en serio las quejas de los demás…

 

El cuadrante DESCONOCIDO es el Inconsciente. Este cuadrante es el más inquietante de todos, pues dado que existe y forma parte de nosotros actúa a nuestras espaldas. Es lo que resuena en el Fondo. Lo DESCONOCIDO por ambos es lo que impide la comunicación porque hay aspectos ignorados por ambos que están influyendo en el proceso. Hace que a pesar de todos nuestros esfuerzos no lleguemos a entendernos…Los torturadores que matan al torturado pueden preguntarse si extrajeron o no toda la información oculta o se pasaron de listos.

 

No todos los cuadrantes tienen las mismas dimensiones, el aumento de uno de ellos se debe a que se gana terreno a los demás: hay personas abiertas, es decir, con un cuadrante abierto a los demás y que por lo tanto llegan a conocerse y a ser conocidas por los demás y por sí mismas, se trataría de un sí mismo auténtico de Rogers, aunque una apertura excesiva pueda ser interpretado como una amenaza por otra. Hay personas que son entrevistadoras, preguntan mucho pero no revelan nada, es decir, tienen un cuadrante oculto muy grande. Este estilo de comunicación puede provocarnos irritación y desconfianza. El impertinente es  el que tiene un cuadrante ciego muy grande, convencido de que actúa de forma abierta y espontánea es capaz de decir cualquier cosa a los demás, agrediendo y molestando, sin reconocerlo: es el que no escucha a los demás ni quiere recibir el feed-back del grupo.

 

Cuando el educador y el alumno, en la situación educativa, entran en comunicación se pone en marcha todo un mecanismo complejo de juegos y estrategias de poder social relacionados con la dialéctica del amo y el esclavo. Si añadimos a esto las tareas de cada yo en diferentes etapas de desarrollo la situación se vuelve más compleja todavía, y si encima añadimos el cuadrante desconocido (lo Inconsciente) y el contagio emocional entre cuadrantes ocultos, la situación puede llegar a ser Infernal.

 

Añadamos ahora un elemento más: las posiciones o roles internos a cada yo en el proceso de comunicación. La fiesta está servida…

 

Erich Berne creo el análisis transaccional (o conciliatorio). Según este modelo de análisis en cada yo, y recordemos a Erikson, a Maslow, a Rogers y a la ventana de Johari, hay un padre, un adulto y un niño. Digamos que un yo está desarrollado cuando es capaz de poner de acuerdo al padre, el niño y al adulto que hay en él respecto del sí mismo y en relación con el ambiente y situación en el que ha de realizarse, y que mientras no disfruta de todos ellos, su posición es unilateral, tiránica. Considero que tal vez Berne retradujo a Freud en su topología del SuperYo, Yo y el Ello. Veamos el asunto.

 

El PADRE está constituido por las grabaciones de todo lo que el hijo vio hacer y oyó decir a sus padres durante los primeros cinco años de vida. Se trata de la posibilidad de escuchar la voz del padre (con minúsculas para no confundir con el Padre) dentro de nosotros mismos. Esta parte de nuestro yo consiste en posturas críticas, de prohibición, de castigo, de exigencia, de consejo sin réplica (también ser bondadoso, tolerante, etc.). Es el concepto enseñado de la vida. Sería el Superyo de Freud responsable de las represiones primarias y causante de la culpa y la angustia, y su lugar sería el cuadrante Deconocido y Ciego de Johari que podemos pensar situado en el Inconsciente de Freud. También podemos pensarlo como el conjunto de “deberías” en el yo inauténtico o máscara de Rogers. 

 

El NIÑO está constituido por los sentimientos infantiles provocados por la actitud de los padres hacia el niño. El niño queda constituido a los cinco años de vida y reaparece cuando es dominado por sus sentimientos: frustración, abandono, rechazo (el niño se siente mal) o creatividad, curiosidad, juego y alegría (el niño se siente bien). Es el concepto sentido de la vida. Sería el Ello de Freud regido por el principio del placer y su lugar sería también el cuadrante Desconocido y Ciego de Johari. Su lugar sería el Inconsciente de Freud.

 

El ADULTO procede de las experiencias objetivas de la vida a partir de los diez meses y no cesan de acumularse. El adulto acumula datos, toma decisiones, es objetivo. Examina los datos que provienen del padre o del niño para aceptarlos o rechazarlos. Es el concepto pensado de la vida. Correpondería al Yo de Freud, lo consciente regido por el principio de realidad, y su lugar sería el cuadrante Abierto y Oculto de Johari.

 

Bien, dado que cada yo está constituido por estos tres elementos, cuando se comunican dos yoes lo que tenemos es que en realidad se están relacionando los tres componentes de cada persona. Las comunicaciones pueden ser paralelas o complementarias y se pueden prolongar indefinidamente; o pueden ser cruzadas o no complementarias e insatisfactorias.

 

Son satisfactorias las comunicaciones entre los padres de los dos (como cuando en las conversaciones nos ponemos a criticar la política de la empresa, arreglamos el mundo en un plis-plas, o juzgamos inmisericordes a terceros y cosas por el estilo), los dos adultos ( como cuando intentamos ponernos de acuerdo sobre como solucionar un problema, trabajamos con los demás y cosas semejantes) y los niños de ambos ( como cuando iniciamos conversaciones de risas, disfrutamos inocentemente de la vida y cosas de esas…) También son satisfactorias las comunicaciones que responden a lo esperado por el que inicia la comunicación, por ejemplo, cuando estamos quemados y necesitamos apoyo o consuelo estamos en la posición de un niño ( “ estoy quemado”) que busca un padre, si el que recibe la comunicación adopta la posición de padre (“ venga, cuenta a ver qué pasa…”) que responde al niño entonces se produce una satisfacción en la comunicación. En cambio, si como niño ( “estoy quemado…”) busco un padre y el otro no adopta esa posición que yo espero y me responde desde otra que yo no espero, por ejemplo, adulto ( “ ya te estas quejando…”), entonces la comunicación no es satisfactoria y se llama cruzada. También la comunicación puede encerrar un doble juego a pesar de ser paralela ( “¿ Traerás el informe mañana?  ¿o pasado mañana, como sueles hacer?” aquí se trata de un adulto en posición de padre que se comunica con otro adulto al que pone en posición de niño. Este tipo de comunicación es la más dañosa puesto que obliga a una respuesta adulta desde una posición de niño).

 

Estos instrumentos de análisis nos pueden ayudar a comprender los procesos de comunicación, el intercambio de mensajes. Ahora bien, el intercambio de palabras es siempre algo más que el intercambio de palabras, es el intercambio de información que modifica en cada caso el saber sobre el mundo y sobre mí mismo que utilizamos para proseguir el proceso de autoconstrucción de nuestro ser por el que formamos nuestro autoconcepto en un proceso retroalimentado de acción-pensamiento-acción.

 

Dado que el ser humano es un ser que para vivir necesita saber, y saber quién es él para poder serlo plenamente, y puesto que el ser total que somos no está por entero realizado sino que sólo se realiza a través del proceso de su realización y dicho proceso no está concluido (todavía no hemos muerto - el fin de la vida no coincide nunca con su finalidad -), se concluye que nuestro ser total está oculto necesariamente para nosotros (no está realizado por entero, sino que estamos en el afán, cura o cuidado por  realizarlo ) y que necesariamente lo sentimos como falta de ser, y al mismo tiempo, como posibilidad todavía no realizada que debemos determinar como proyecto futuro en la incertidumbre de su consecución, o no, que nos determina como una apuesta de ser frente a otros en medio de la angustia de la libertad.

 

Esto es importante porque dicho proyecto se realiza en el mundo con los otros como ambiente que facilita o impide la tarea de ser nosotros mismos por medio de actos de reconocimiento de nuestro yo mediante su confirmación o desconfirmación por nosotros o por los otros. Se sigue de esto que en la comunicación no sólo se intercambian informaciones sino que también se determinan posiciones existenciales para los otros y para nosotros mismos que afectan al autoconcepto de cada cual en la medida en que el ser que somos nos es dado por los demás. Esto significa que en la situación educativa alumno y profesor mantienen una relación existencial de tú a tú (confirmatoria o desconfirmatoria), y que nadie, en esta situación en la que se está involucrado, puede ponerse en posición de tercera persona u observador imparcial ( el ojo de Dios que todo lo ve y todo lo sabe, incluso nuestra intención más oculta).

 

PROCESOS DE INTERACCIÓN ENTRE YOES.

 

Pues bien, R.D. Laing estudió los procesos de interacción entre las personas en la medida en que afectan al autoconcepto, es decir, en la medida en que esos procesos afectan a la experiencia personal y construyen o destruyen la realidad de cada cual. Recordemos que el término realidad se piensa aquí en términos existenciales. Veamos el asunto.

 

Según Laing, los seres humanos vivimos inmersos en sistemas de fantasía social de los que somos inconscientes, esto quiere decir que uno no sabe nunca que está en un sistema de fantasía social sino después de haber salido de él. En los sistemas de fantasía social lo que se da es una distribución de roles y posiciones mediante actos de atribución de intenciones, modos de ser, pensamientos, sentimientos, etc por parte de los yoes que los componen entre sí, es decir, no sólo hay que contar con la situación en la que estamos sino también con la idea que nos hemos hecho del lugar en el que estamos y del lugar que ocupamos en él, y la idea que se hacen los demás al respecto. Dado que la comunicación no es un proceso total y transparente entre los individuos y no disponemos del saber absoluto, rellenamos la incertidumbre de ese saber mediante actos de atribución a los demás que nos permitan saber cómo actuar en ese contexto. La cosa se complica cuando los demás introducen atribuciones falsas sobre el autoconcepto que tenemos de nosotros mismos, por ejemplo, cuando una madre dice a un niño que le conoce y eso no es lo que piensa sino que está pensando en realidad esta otra cosa, o como cuando un profesor le dice a un niño que eso no es lo que quería hacer o que su intención es otra que la que dice…Pensemos en los efectos que esto tiene sobre el cuadrante CIEGO y DESCONOCIDO de Johari que es el lugar en el que se producen las colusiones. O bien el sujeto al que se atribuye una intención que no tiene acaba aceptando que la tiene y tomando por irreal la que tenía, o bien atribuirá a los otros una intención que negarán. Puesto que los otros están coludidos (consciente o inconscientemente) el sujeto acabará tomando por real lo irreal e irrealizará lo real, de lo contrario tendrá que salir del grupo, pero a veces el grupo del que hay que salir es la propia familia, el aula, el trabajo, etc. Y esto es difícil porque el grupo de pertenencia que forma parte de las necesidades vitales, el miedo a la soledad o, simplemente, las necesidades más bajas de la pirámide de Maslow convierten dicha salida en un peligro para la supervivencia del individuo, y entonces entra en funcionamiento la dialéctica del amo y el esclavo. Tragará o se matará.

 

En los sistemas de fantasía social en los que estamos inmersos construimos nuestra autoimagen o identidad o yo. Ya hemos visto con Rogers la idea de que hay un yo auténtico y un yo falso, y que por lo tanto, podemos confundir uno y otro debido a los “debería”. Esto significa que podemos en cada momento fingir. La elusión es una relación de fingimiento por la cual se finge uno a sí mismo que se aleja del propio yo original y después se finge que se regresa de ese fingimiento de suerte que parezca que se ha llegado de nuevo al punto de partida: un doble fingimiento simula no ser fingimiento. Soy. Finjo que soy. Finjo que no soy. Fijo que estoy fingiendo que no finjo. Al final el sujeto no sabe si finge o no. La única manera de salir de este infierno es renunciar al primer fingimiento.  Esto no quiere decir que no debemos fingir y mostrar autenticidad en todo momento, podemos y debemos moderar el deseo de autenticidad de tal modo que ello no implique ni la autotraición ni el daño al otro ( recordemos que el deseo de sinceridad total es una forma más de falsa consciencia como mostró Sartre en “El ser y la nada”, y que los procesos de desenmascaramiento encuentran su límite cuando traicionan la voluntad de dar sentido a la vida y ponen límite a las posibilidades espirituales de los demás, como argumento Viktor Frankl en “La voluntad de sentido”, por último, recordar lo que dijimos al principio sobre la tolerancia )

 

Para mantener un yo falso (seguir siendo unos impostores) podemos coludirnos con otros en un juego fantástico de inautenticidad por medio del cual se refuerzan las falsas identidades y mantenemos nuestro autoengaño. Buscamos pues un otro que sea complementario para mantener nuestra fantasía. La manera en que podemos autoengañarnos o mantener una imagen falsa de nosotros mismos sólo es posible si conseguimos engañar a los demás, y esto sólo es posible si conseguimos falsificar la imagen de los demás y al mismo tiempo falsificar la imagen que los demás tienen de nosotros mismos. Esto se consigue desacreditando a los otros, acusándolos de farsantes cuando están de acuerdo con nosotros, tachándolos de egoístas cuando hacen su voluntad y no la nuestra, mofándose de su inmadurez, haciéndole dudar de sus propias percepciones o negándolas y cosas por el estilo.

 

Pensemos con esto en la situación educativa cuando el profesorado trata de que el alumnado no perciba que está fingiendo interés, cariño, respeto, etc. La sobreactuación en el fingimiento lo delata como tal y es una falta de respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás, es en realidad una demostración de poder que nos pone en posición hipócrita. La voluntad buena consiste en no permitirle al odio expresarse.

 

El resultado de estas prácticas está relacionado con el llamado mobbing y bossing, y esto está relacionado con posiciones existenciales sustentadas por sistemas irracionales metafísico-dogmáticos (teodiceas) y religiosos (fiesta del chivo expiatorio). En definitiva podemos decir que existen técnicas para volver locas a las personas. Y de lo que se trata en  educación es de hacerlas libres (al menos desde Platón).

 

La manera de volver loco a alguien es la comunicación por “doble vínculo o atadura” y requiere dos o más personas una de las cuales es la “víctima”. Una imposición negativa primaria ( “No hagas esto o lo otro o te castigaré” o “Si no haces esto o lo otro te castigaré” que puede ser simplemente la retirada del afecto, la expresión de odio o lo que sea que produzca desamparo). Una imposición secundaria en conflicto con la primera en un nivel más abstracto que se suele comunicar por un lenguaje no verbal y que se hace cumplir mediante señales que amenazan la supervivencia. Verbalizado sería más o menos: “No te tomes esto como una amenaza pero…” mientras te amenazo, “No me veas como el que te va a castigar…” y te castigo, “No pienses que…”. Y por último, tras repeticiones, esperar a que la víctima aprenda a percibir su universo o mundo bajo estas pautas de doble atadura hasta que se derrumbe. En fin, también se trata de minar la confianza de la persona en sí misma mediante la unión de varios en un juego que tiene por finalidad engañar para seguir autoengañándose.

 

Pensemos ahora en la situación en la que el profesorado quiere convencer al alumnado de que lo que dicen no es cierto. El enredo es fatal.

 

Los procesos de comunicación se vuelven complejos en estos juegos porque adquieren la forma de prevenciones que mantienen la incomunicación (“yo sé que tu piensas acerca de mí que yo pienso acerca de tí  que tú sabes que yo…pero te voy a demostrar que estás equivocado”). La salida es por la puerta siempre. Pero cuando no hay puerta, no hay salida y lo único que queda es romper los tabiques. Enseñarle a una mosca a salir de la botella puede implicar que la mosca la tenga que romper. Pero romper el continente es desparramar el contenido.

 

Por lo dicho los sistemas sociales ponen a los individuos en posiciones insostenibles que generan conflictos de los que es imposible salir. El que descubre el juego o se quiere salir del juego está loco y van a por él. Como dice Lope de Vega “el que lo probó lo sabe”.

 

En conclusión podemos decir que dado que el yo se realiza en su entorno, que son los otros los que nos otorgan el ser confirmándolo o desconfirmándolo, podemos entrar en juegos de fantasía social en los que la identidad del yo pueda ser definida por el propio yo ( a costa de los demás )  mediante una redefinición de los otros…todo ello con tal de restar importancia a otra historia más terrible y primitiva que nos ha definido y de la que no queremos ni oír hablar. Hay que tener en cuenta que el reconocimiento de unas conciencias por otras dependen de señales que han de ser percibidas por los yoes para que se percaten de su existencia real y efectiva en el mundo de los demás. Gracias a la colusión podemos hacer que un yo, no cuente, no exista por tanto para sí mismo. Decía Aristóteles que el alma es en cierto sentido todas las cosas…

 

Apliquemos todo esto a la situación educativa y veamos qué es lo que hacemos de verdad cuando educamos a alguien. ¿Les abrimos puertas o se las cerramos del mismo modo que un día cerramos nuestra puerta…?.La pregunta fundamental es ¿qué es una puerta?.

 

Pero volvamos al yo siento de Rousseau por el que empezamos. La afectividad es importante, digamos que el yo pienso de Descartes puede producir al cabo de los siglos la era de la técnica planetaria, pero digamos también que un esquema de pensamiento basado en las idealidades matemáticas puede tener aspiraciones de inmortalidad que sobrepasen los límites humanos haciéndose ilusiones de Absoluto ignorando la finitud y la relatividad. Digamos también que el yo pienso puede perder el gusto por vivir cuando no se conecta a las raíces de lo vital-mortal (demasiado vivo para ser sometido a cálculo y planificación técnica) y puede perderlo porque el mundo se haya vuelto un frío trasiego de cosas (entre ellas seres vivos) en un proceso conducente a mantener por milenios una estructura de cosas funcionales (entre ellas la sociedad misma) en un sistema autoconservante organizado técnicamente en base a la determinación de las cosas y de la verdad desde el punto de vista del saber científico formalizable matemáticamente y regido por el valor de la seguridad, es decir, que nada suceda, que nada cambie, que la historia se detenga, que ya no haya más, que hayamos alcanzado la meta…Tendríamos entonces a una sociedad compuesta de individuos tan pagados de sí mismos como angustiados y no libres. Un mundo donde todo tiene que estar asegurado de antemano.

 

Hemos visto cómo es la interacción de los yoes y las posibilidades que desarrollan. Pero debemos profundizar, por último, en el Yo siento con el que empezamos. Para ello utilizaremos la teoría del sujeto de Carlos Castilla del Pino (éste es psiquiatra, R.D. Laing también). Si nos paramos a pensar hemos utilizado en diversos sentidos las palabra yo. Fundamentalmente en el sentido de un autodesarrollo de sí mismo, o autorrealización. Lo cierto es que esta noción es problemática porque supone una identidad mantenida en todos los cambios del proceso, que es la misma en el inicio y en el final (de lo contrario ¿cómo sería la misma? ) del desarrollo. Pero si es la misma ¿ha habido desarrollo?. Bien, el problema es duro.

 

TEORÍA DE  LOS SENTIMIENTOS.

 

Castilla del Pino elabora una teoría del sujeto como un sistema de yoes fabricados como propuestas de interacción entre el sujeto y el entorno con el fin de conseguir un equilibrio adaptativo entre ambos. Dado que somos seres vivos, es decir, seres que aparte de tener sentimientos los sienten, habrá que pensar que lo primario de nuestra relación con el entorno es el sentir y no el pensar. Los sentimientos son los instrumentos cognitivo-afectivos que nos dan noticia de nuestra relación con el entorno y con nosotros mismos, en tanto que son instrumentos de conocimiento proporcionan información que a su vez es utilizada por el  sujeto que los siente para proponer actuaciones para modificar esos mismos sentimientos con el fin de alcanzar un tono vital-sentimental equilibrado.

 

Los sentimientos son los lazos o vínculos que el sujeto mantiene con el objeto. Hemos dicho que el ser humano ha de desarrollarse, es decir, que su ser consiste en conquistar un yo reconocido (confirmado o desconfirmado) por los otros para formarse su autoconcepto o imagen. También hemos visto que no es autotransparente, que tiene zonas desconocidas y ciegas,  y que su ser siempre se experimenta como falta respecto de su ser total que necesariamente permanece oculto incluso en la muerte. Pues bien, dado que nuestro ser se realiza con los otros en la interacción, resulta que la interacción de alguien con alguien es una relación parcial e imaginaria (se basa en la imagen que nos hacemos de nosotros mismos y de los demás). De esto tenemos que los sentimientos están en función, no de la relación entre nosotros y los demás, sino de la relación que nosotros tenemos con la imagen que nos hacemos del objeto en un contexto dado.

 

El sujeto construye yoes (conjuntos de formas de actuar en contextos) que lo adapten al entorno (otros yoes) y hecha mano de ellos en función de las necesidades. Tenemos yoes para ir de fiesta, para viajar en avión, para dar una clase, para dar y regalar. Cada yo construido es una propuesta de interacción con el entorno. A lo largo de la vida el sujeto va ensayando yoes y destruyéndolos en función de su capacidad adaptativa. Para cada situación proyectamos un modo de acción que puede tener éxito o fracaso como vínculo con la realidad, y eso nos lo hacen saber los sentimientos. Los sentimientos ordenan la realidad conforme a preferencias y contrapreferencias, y nos vinculan a los otros.

 

Bien, en el proceso de desarrollo, en la 5ª etapa de Erikson, el sujeto adolescente adquiere ya la arquitectura sentimental para el resto de su vida que sólo podrá tener leves modificaciones pero no sustanciales. Esto quiere decir que el adolescente está cerrando ya su repertorio de sentimientos acerca de sí mismos para el resto del viaje vital, es decir, está ultimando su tono afectivo sentimental vital, las formas de vinculación afectiva con los otros que marcarán la pauta para siempre cuando deba responder a situaciones nueva. Pero no sólo eso, sino que está ultimando también su autoimagen, que como tal limitará sus posibilidades de interacción con otro y sus propuesta de interacción. Y además, en tanto que los sentimientos son valoraciones, está cerrando su tabla de valores, su axiología del mundo y de sí mismo.

 

La 5ª etapa con sus experiencias marca el repertorio de propuestas de actuación con el que el yo conquistado tendrá que afrontar un buen trecho de su trayecto vital.

 

Este yo tiene cuatro módulos o aspectos básicos respecto de los que debe formarse un autoconcepto o imagen:

 

 

I

ERÓTICO

posición o identidad sexual

ACTITUDINAL

1.    pático: capacidad de provocar aceptación o rechazo en los demás.

2.    ético: fiabilidad mayor o menos que inspira.

3.    estético: referido al gusto que transparece: distinción, elegancia, rudeza

CORPOREIDAD

lugar desde donde los demás van a configurar nuestra identidad.

1.    Fisiológico: saludable o enfermizo.

2.    Energético: fuerte o débil.

3.    Estético: bello o feo

INTELECTUAL

inteligente o torpe

 

 

 

La imagen que cada sujeto tiene de cada una de estas áreas compone su sí mismo. Es en la adolescencia cuando estas áreas empiezan a diferenciarse y a ser más consciente. Esto significa que las deficiencias en alguno de estos módulos intenten ser compensadas con las de otros. Pensemos en esos adolescentes que consideran que su cuerpo no es como “debería ser”…

 

En la situación educativa, el alumnado y el profesorado interactúan, es decir, se sienten, es decir, se ordenan en orden de preferencia, y además se compite por la lucha en el reconocimiento, se confirman y se desconfirman unos a otros. El intercambio de sentimientos, aunque no sea explícito se realiza y se percibe. Además los sentimientos que sentimos, por el hecho de sentirlos, pueden dar lugar metasentimientos, es decir, sentimientos sobre sentimientos (“siento rechazo por la repulsión que me causa fulanito y eso me pone de los nervios, lo mataría”). La culpa, el remordimiento, el resentimiento, el pudor, los celos son metasentimientos. Estos metasentimientos son evaluaciones respecto de nosotros mismos respecto de cada una de los modulos que componen nuestro yo.

 

Si pensamos en lo que llevamos dicho habrá que hacerse cargo y preguntarse qué es lo que estamos sintiendo, y esto es importante para saber qué es lo que estamos haciendo.

 

Las racionalizaciones son autojustificaciones satisfactorias, mecanismos de defensa contra nosotros mimos, de esa parte de uno mismo que se nos ha vuelto indeseable y hostil para nuestra autoimagen. Imaginaros cuando esto indeseable está tan enterrado en el inconsciente que sólo puede aparecer, o hacerse resonar en el interior, a través de los demás, ¿tal vez de un adolescente?. El Inconsciente puja por salir, y sale por más que lo queramos reprimir, lo hace, en forma de proyección sobre el otro, que siempre es culpable. Terrible.

 

 

 

 

CONSIDERACIÓN FINAL (empatía y simpatía).

 

 

Para terminar éste recorrido en torno al yo y al tú podemos decir que para cada Yo los demás se presentan, en principio, como un objeto y no como Otro-Yo. El conocimiento humano se basa en actos llamados juicios. Sobre este papel podemos juzgar y determinar por completo lo que es (excepto su capacidad para ser visto por nosotros). No podemos hacer lo mismo con el Yo y con los Otros. El ser humano y la realidad en la que vive puede ser Unidimensional (un Yo solitario para el que los demás es puro Objeto a manipular), o puede ser Bidimensional (un yo frente a un tú en un mundo donde el resto son cosas, incluidas las terceras personas). Yo pienso que la realidad y el ser humano es Tridimensional, es decir, existe una tercera dimensión llamada Profundidad donde las cosas tienen un interior, es decir, se conocen por dentro y se vinculan en lo común. Ello es posible, entre otras cosas por el sentir.

 

Se hace hincapié a menudo en la capacidad para empatizar con el Otro, ponerse en su lugar. Al realizar esta operación desplazamos al otro de su lugar y nos ponemos intelectivamente y sentimentalmente en su lugar, con lo cual imaginamos lo que sentiríamos nosotros en una situación semejante. Esto está bien, pero me parece insuficiente. Pienso que la simpatía, el sentir con el otro lo mismo, el llegar a sentir el mismo sentimiento que el otro sin que se confunda con lo que nosotros sentimos es la posibilidad de llegar a hacerse cargo de lo que nos une. Pero sentir lo que siente otro puede que haya sido desterrado de nuestro sentir porque afecta a nuestra imagen y requiere despertar ciertos sentimientos que nos hablan de cosas que no deseamos sentir. Los otros, al despertar sentimientos en nosotros que no queremos sentir, se convierten en indeseables. Hacerse cargo y tener capacidad para sentir eso distanciándose puede ser un primer paso para empezar a entenderse, es decir, autoentenderse.

 

Dado que la filosofía renunció hace mucho al saber absoluto, sería conveniente reiniciar el camino de búsqueda de la sabiduría para tener una vida buena pese al mal. En este caso, y visto lo visto, educar es educar-nos como dice Gadamer.

 

 “La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana”.

 

“Oh virtud, ciencia sublime de las almas simples, ¿hacen falta tantos trabajos y aparato para conocerte? ¿No están tus principios grabados en todos los corazones? ¿ Y no es suficiente para aprender tus leyes con entrar en uno mismo y escuchar la voz de la conciencia en el silencio de las pasiones?” JJRousseau. “Discurso sobre las ciencias y las artes”

 

 

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