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TRES CONCEPTOS FUNDAMENTALES

DE LA

ÉTICA DE ARISTOTELES

(Por José María García-Mauriño). Noviembre de 2005

 

 

 

Introducción:-. El pensamiento ético de Aristóteles

 

Aristóteles funda el primer sistema del saber en el mundo, hace ya 2.400 años. El  otro sistema de pensamiento filosófico, completo y distinto, es el de Kant en el siglo. XVIII. Las ciencias en Occidente están al comienzo de su desarrollo, dentro del sistema aristotélico. Y la historia de las ciencias es la paulatina y progresiva autonomía  que realizan del “Corpus aristotélicum”. Primero se independizan las matemáticas con Euclides (365 a.c.). Después se independiza la Física con Galileo (s.XVI). Luego, la Psicología con Wundt (s. XIX). Luego, la sociología con el positivismo de Compte y Durkheim (s.XIX). En este amplio proceso le corresponde a Kant el mérito de haber fundado la autonomía de la Ética, es decir, una ética autónoma, frente a toda ética de bienes y fines de raigambre aristotélica, que es vista por Kant como una ética heterónoma.

 

Pero esta magnífica autonomía de la moral no se hace impunemente. Porque  la filosofía de Kant (s.XVIII) expresa ejemplarmente el desgarramiento de la conciencia moderna en una serie de dualismos: razón/fe, ciencia/moral, individuo/sociedad, etc. que plantean la tarea de la filosofía postkantiana una nueva síntesis,  un nuevo sistema del saber. Este nuevo sistema partirá como antes el de Aristóteles  de los fenómenos mismos. Decía Husserl (s.XIX) “ir a las cosas mismas” (zu den Sachen selbst). Es decir, ir a la Vida

 

La Ética a Nicómaco es una de las dos obras en que se basó la ética occidental, siendo la  otra el Mensaje bíblico judeocristiano. Tras la caída del Imperio Romano, las obras de Aristóteles se perdieron en Occidente. Durante el siglo IX, los estudiosos musulmanes introdujeron su obra. Y es en el siglo XII cuando Averroes, filósofo hispanoárabe, introdujo la obra aristotélica y el que mejor comentó al autor. Y en el s. XIII fue Tomás de Aquino el que hizo un extenso y documentado comentario a toda la obra de Aristóteles La ética de Kant se puede considerar en la línea judeocriastiana.

 

La Etica a Nicómaco (EN) trae su nombre por el hijo de Aristóteles, tenido con su segunda mujer Herpylis, que murió siendo un adolescente. El estilo y la terminología son suficientes datos que autorizan a establecer la hipótesis de que la EN proviene de Aristóteles en la forma en que se nos presenta (Düring,706). Lo característico es el refinamiento de la argumentación y de las estructuras conceptuales, así como lo apurado del juicio y la tranquila exposición.. Pertenece a una época en que se distancia de Platón. El núcleo de su escrito es una transformación de la teoría platónica de los principios en un planteamiento vivo de los comportamientos humanos..

 

 La finalidad de la ética no es el conocimiento de la virtud, sino la educación para formar un hombre valioso. La pregunta profunda de la ética es ésta: ¿Qué es bueno y qué es malo, y cómo sabemos que es bueno o malo?   Se parte de hechos concretos y singulares, de fenómenos, de experiencias, y se pregunta: ¿Qué consideramos como bueno para nosotros, por qué es bueno y por qué debemos hacer el Bien? Esto es importante porque podemos dividir a los hombres en buenos y malos, a partir de un juicio ético.  El principio de la Sabiduría no es el conocimiento teórico, es el tacto moral y el don mejor de la sabiduría es conocer su saber vivir. Aristóteles ironiza sobre aquellos que se refugian en la teoría y escuchan con entusiasmo a un maestro, pero no hacen nada de lo que él propone. Para el autor lo principal es el dominio de lo viviente. El primer presupuesto es una buena disposición dada por la naturaleza, la physiqué areté  (la virtud física, natural) o perfección natural. La virtud es algo físico, que es expresión de la capacidad con la que la naturaleza va perfeccionando su ser, el ser de cada SH.

 

 

1.- COMENTARIOS SOBRE EL BIEN

 

1.1.- El fin de la Ética:

La ética tiene por objetivo el análisis de todo lo que merece ser llamado “Bien” (B). como  por ejemplo las virtudes. Su tema central es la búsqueda de la felicidad. La Felicidad es naturalmente el B. supremo. La Ética es la que busca el B y el Mal, lo que está B y lo que está Mal. La ética quiere aportar un criterio que sepa distinguir sobre lo que está bien y lo que está mal, para poder gobernarse a sí mismo en la propia vida y poder gobernar el Estado, la Polis, la comunidad política. La ética, por tanto, es un poder  el poder más grande y el más apetecible que podemos tener los mortales. Es esa capacidad, no ya sólo de distinguir el bien del mal, sino sobre todo la capacidad de poder determinar lo que está bien y lo que está mal, lo que es bueno y que es malo, lo que está permitido y lo que está prohibido.

 

1.2.- Los Principios éticos

            La sociedad y sobre todo la política necesita de principios éticos. Nunca la moral y los principios éticos fueron tan necesarios como ahora. Lo que prevalece son los intereses del dinero y del poder, que son los que acaban imponiendo la ley del más fuerte. Es evidente que los que no estamos entre los “fuertes” y los dominadores, no nos queda más solución que apelar a la conciencia, a los valores éticos, a la urgente necesidad de la moral como principio rector de la vida.

 

Vamos a enumerar algunos puntos básicos de la ética aristotélica que nos sirvan de orientación en este estudio:

 

            1. El Bien es idéntico y el mismo para el individuo que para la Polis (Libro I,1094,2,6-28)

            2. La ética es una ética social, una Filosofía de la convivencia humana.

3. La Política es la ética de la vida colectiva. Para los griegos los temas de la ética y de la política forman un todo único.

4. El objetivo de la tekné, del arte, del artesano de la vida, tiene que ser el Bien supremo para todos los hombres y mujeres (Libro I,1095 a 4,14-26)

5.El prototipo de la capacidad humana, la areté, de la virtud, es la Política y el objetivo de la Política es la eudaimonía, la felicidad.

6.La vida feliz se basa en  los tres valores de la Filosofía, el placer y la virtud.

7.El fin, el telos ,significa que todo tiende a su perfección. Es posible que tenga una cierta semejanza con el Bien supremo por parte del SH. La máxima perfección del SH es la felicidad que es el Bien supremo. (Libro I,1,1094 a 1-16)

8. La idea de que la felicidad  del individuo debería sacrificarse a favor de la felicidad del Estado es completamente ajena a Aristóteles. Una felicidad que no fuera la felicidad del individuo, no existe en la realidad. Por tanto, para el Estado no hay nada “bueno” que pudiera ser adquirido a costa de los individuos.

9. Es una ética aristocrática, solo los libres pueden ser felices, ya que excluye a los esclavos, a las mujeres y a los niños de la posible felicidad..

 

1.3.- En qué consiste el Bien

Remontándonos a la época de Homero el agazós significa tanto como el “bien nacido”, “bravo”, “valiente”. Este Bien se mide en función de su capacidad de dominar y vencer sus circunstancias. El bien aristotélico, en cambio, surge como una empresa humana, como una tarea que hay que realizar. Si nos vamos a la Metafísica podemos decir que el B. máximo es la existencia, el Ser. Todo ser tiende a existir, a mantenerse en la existencia. Todas las cosas y SH llevan en su entraña un poder, un impulso, a seguir siendo. En general rechazan todo lo que sea autodestrucción, que es el Mal.. Podemos decir que Bien es igual a Ser.

 

El Bien universal de Platón

            Platón habla del Bien universal como si tuviera entidad en sí mismo, digamos   que empieza su Filosofía por el tejado, por arriba, remontándose a lo más abstracto, y dándoles consistencia de realidad. En la República dice lo que es el bien en sí  (autó to agazón) sin embargo, no puede aclarar cuál es el contenido de la idea de B. Sólo  indirectamente podemos acercarnos al B. como nos podemos acercar al Sol. Como el sol en el reino de lo visible da vida y crecimiento a todas las cosas, así en el reino de lo invisible, en el terreno de lo abstracto,  la idea de bien es la causa de  que todo Ser sea conocido y de que posea existencia y esencia. Todo lo que es, lo es sólo en virtud de la Idea de Bien. La idea de bien es el supremo fundamento del Ser y al mismo tiempo el origen y fuente de todos los valores. (Hirschberger, I,92).

 

Se trata, por tanto,  de la doctrina de las Ideas, el mundo de  las Ideas, a las que otorga una existencia metafísica (ontos on), el ser que es, el ser que existe por sí mismo. El Bien, junto con la Justicia y la Belleza, forman la cumbre, el vértice,  de todas las demás ideas y que dan consistencia a todos los demás seres. Estas tres tienen entidad por sí mismas. En República (Libro IV,505 d,7) Platón había indicado que “con respecto a lo justo y a lo bello muchos optan por las apariencias, en cambio con respecto a lo Bueno a nadie le basta poseer lo que parezca serlo (dokountai) sino que busca lo que es (ta onta zetousin) desdeñando las apariencias”.  Aristóteles, después de 10 años en la escuela de su maestro, se va apartando de su doctrina. Y dice que al investigar en qué consiste ese Bien universal, le resulta difícil apartarse de este planteamiento por tratarse de un amigo (filos andras). Sin embargo, puede más su carácter de filósofo, su amor a la verdad que esa dependencia.(texto 6). Se le puede aplicar ese proverbio “amicus Plato, sed magis amica veritas” (Platón, muy amigo, pero mucho más amiga es la verdad). Aristóteles tiene un interés en defender la consistencia y la autonomía del mundo sensible, las experiencias, la acción humana.

 

            Este Bien universal, pues, según Platón,  es igual al  Ser. El auténtico ser no se encuentra en lo individual, sino en lo universal. Y cuanto más general y universal es un eidos, una idea, tanto más real es su realidad.

 

El  planteamiento de Aristóteles

Para Aristóteles el B. tiene un significado distinto. No es una Idea. La palabra Bien se emplea en tantos sentidos como la palabra Ser  (texto 6). Y, por tanto,  respecto al concepto de B. no puede tener una noción común y universal única, porque no puede usarse en una sola acepción. Tampoco si se  le da al B. una categoría de eterno, porque no por eso es más Bien, o es más plenamente ser. Da lo mismo que dure un día que una eternidad, no por eso va a cambiar. Esta es la nueva concepción del autor. Lejos de Platón, el mundo de la realidad, no está ya en la idea, sino que la idea está ahora en el mundo de la realidad. Su pensar empieza desde debajo desde las realidades sensibles. Y desde la experiencia construye él todo su pensamiento. Tiene una concepción totalitaria del Ser. El Todo es anterior a las partes. Las partes son, existen, dentro del todo y gracias al todo. El todo no lo forman la suma de las partes. La ciudad, la polis, es antes que los ciudadanos  (Política, libro I, 2,1253 a, 20-30).

 

El núcleo de su ética es una transformación de la teoría platónica de los principios. La finalidad de la ética no es el conocimiento de la virtud (como escribía Platón en su defensa de Sócrates), sino la educación para formar un hombre de valores. Metodológicamente parte de los hechos singulares, no de la idea abstracta de bien, y se pregunta ¿Qué consideramos como bueno para nosotros, por qué es bueno y por qué debemos hacer el bien? Tanto la filosofía de Platón como la suya se basan en la idea de que el orden es el principio del Bien. Se sustenta en  un hecho sencillo de experiencia, el dominio de lo viviente. Y lo razona con tres argumentos: 1º) la buena disposición de la naturaleza, la fisiké areté, la virtud física, o perfección natural, el orden de la naturaleza. El 2º) el cuidado diligente de esa disposición, es decir, el cultivo  de ciertas habilidades de cada SH . El 3º) Su teoría del término medio, es decir, solo el juicio del SH prudente es el que puede establecer cuál es lo correcto.

 

El Bien en su Ética a Nicómaco

El comienzo de la EN expone un proyecto en el que presenta algunos conceptos claves de su investigación. Las primeras líneas nos abren a un dominio  del pensamiento humano orientado por una idea fundamental: el Bien. Pero este B. que aparece como programa va a ir saliendo constantemente a lo largo de su obra. El B. no es un objeto separado, una idea sostenida por la reflexión, sino que fue originado por las concretas circunstancias de la Política griega, como resultado del vivir, del hacer, del pensar. Parafraseando ese texto 1 podríamos decir: “Todo lo que hace el hombre cuando modifica e instrumentaliza lo real (tejné) y toda búsqueda que emprenda (métodos) y de la misma manera cualquier cosa que hace (praxis) o que elige (proairesis) aspira a un Bien”. El B. es una palabra que tiene un determinado contenido, y que no brota de la contemplación teórica, sino de la historia individual de cada SH. El B, reside  en la misma orientación del quehacer de cada uno, está inserto en los avatares propios de la vida, por eso está condicionado a las formas que esa vida adquiera. El B. aparece ya identificado con un “hombre en el mundo” que tiene que elegir su propia conveniencia.  El B. tiene un imprescindible fundamento natural, que en la forma extrema de egoísmo, indica la firmeza de su instalación en la naturaleza. El egoísmo es una defensa natural de la existencia Por otro lado, el B. se expresa en distintas  manifestaciones, propias de la cultura, en  la poesía, en la pintura, en el arte, en la comunicación humana. Estas tienen un fundamento natural, universal, planetario.

 

El B. y el fin no son del todo convertibles, el fin no es igual a B. Tender al B. es en cierto modo tender a un fin. Pero, los fines no son entidades objetivas, situadas ante el individuo, para que éste, vistas las cualidades que esos fines representan, determine una decisión (proairesis). Los fines son actividades (energeia), pero las energías tienen su origen en el sujeto mismo en que  tales energías se producen. La tendencia al B. queda, por tanto, supeditada a esos fines, que por otra parte,  son y radican en las propias energías. La energía no significa actividad, sino el estado de estar-en-acto. El B. es un bien construido, educado y formado en la misma conciencia de un sujeto real, que puede llegar a objetivarse. Ese B. puede ser la salud y convertirse en el  objetivo de un médico. La salud, pues, es un objetivo, una energía, una praxis y una episteme, un conocimiento.

 

A la pregunta de cómo el individuo reconoce el B. es orientándose por el fin, por una meta Y el fin se reconoce por inducción y educación, y por cuanto se ejercita en ejecutar buenas acciones. Con inducción, epagogé (que significa algo que atrae, que arrastra, seductor), quiere decir siempre “acercamiento a las cosas individuales”, o sea, nosotros observamos buenas acciones y reconocemos que son buenas en la misma forma en que reconocemos que un triángulo es un triángulo. Existe una especie de preconocimiento.¿De dónde provienen la comprensión y la convicción de que una acción es buena, y cómo podemos cerciorarnos de que los principios que seguimos son correctos? Del fin último, cuyo conocimiento no se obtiene por reflexión o mediante conclusión, sino por intuición. Captamos por intuición y no por conclusión tanto los principios supremos como las cosas concretas singulares. El fin es el punto de partida, el punto de referencia al que hay que mirar. Así, para el médico la salud es el fin comprensible.. Cuando tenemos que tomar una determinación, el fin último es nuestro punto de partida, el arjé, en estos casos, la salud o el bien. El Bien es la medida exacta de todas las cosas. (Del “Diálogo Politikós”, obra del autor que se ha  perdido) La decisión se dirige solamente a los medios para alcanzar el fin. Tomar la decisión es asunto de otra facultad del alma, la voluntad.

 

1.4.- El problema de la Libertad: ¿es libre el SH para elegir el B.

Aristóteles no tiene una doctrina sobre la Libertad. Pero cita muchas veces la palabra proairesis que significa elección. Elección del Bien. Y esto requiere un análisis pormenorizado. Partimos del hecho de que una Persona quiere siempre el Bien y el máximo Bien a que puede aspirar es el Bien supremo que es la Felicidad. Ésta no se da sin la Virtud  y la Virtud. requiere una actitud firme que le lleva a una Deliberación, una Elección, una Decisión, y finalmente un Acto.

 

La doctrina de Aristóteles sobre  proairesis se cita en la Ética a Eudemo (1228 c) y la Ética a Nicómaco (libro VII,8). Significa la voluntad que elige, o bien, la capacidad de elegir. Se puede decir que, en general, es una elección deliberativa y preferencial, sin que de aquí se pueda deducir una doctrina sobre la Libertad.. No se puede esperar de los textos aristotélicos lo que no se encuentra en ellos, y no se encuentra una teoría sobre la libertad y la responsabilidad. La proairesis la describe como la elección del mejor medio, entre tantos que se pueden elegir, la búsqueda de alternativas que no se queda en “lo que hay”, sino que indaga muchas posibilidades. Y como penúltimo peldaño de esta escala, la toma de decisiones. No hay decisión sin deliberación previa Y se trata de saber, de deliberar, cuál es el mejor medio, o los mejores medios, con el que va a realizar el fin. Aquí se encierra todo el problema de la libertad del SH. Y lo que el SH, todo SH quiere es ser feliz y busca los medios para realizar esta felicidad. La Felicidad no es una elección libre, sino necesaria. El SH no es libre de no querer la felicidad. Y la Felicidad es una clase de Virtud o la Virtud misma (Libro I,8,1098 b 30-33).

 

1)      La Virtud:

Según el autor, la Felicidad se alcanza por  la Virtud. La Virtud. es  una disposición que expresa una decisión, cuyo principio somos nosotros, que compromete nuestra libertad, nuestra responsabilidad, nuestro mérito. Compromete nuestra existencia La proairesis es la sede de la imputabilidad. La Virtud se manifiesta en la elección de medios para un fin. Esta palabra proairesis designa la diferencia que separa la Virtud moral que nos es imputable, de la Virtud natural que no tenemos ningún mérito en poseer. La Virtud es para el autor asunto de costumbre (Libro II,1,1103 a 28-35): somos, no lo que escogemos ser de una vez por todas, sino lo que elegimos ser en cada instante.

 

2)      La actitud

Se trata de una actitud firme, es decir, de una disposición del espíritu, más o menos estable, de querer algo. A esto le llamamos un hábito. Y el hábito para el autor no es sólo una disposición permanente, sino una disposición permanente adquirida. Los hábitos no se dan por naturaleza, pero somos naturalmente capaces de adquirirlos y desarrollarlos. La costumbre es primordial en la adquisición de la Virtud, pero la naturaleza desempeña también su papel en la capacidad natural para adquirir y perfeccionar las virtudes y los vicios. (Libro II,1,1103)

 

3)      La deliberación.

Es el centro de este proceso de elegir. No es una noción ética, sino técnica y política. La palabra bouleusis tiene un sentido técnico y designa lo que Homero dice del Consejo de Ancianos, y en la Democracia ateniense se designaba con el Consejo de los Quinientos, encargada de preparar mediante deliberación previa las decisiones de la Asamblea del pueblo. No hay decisión sin deliberación previa, la deliberación consigo mismo no es sino la forma interiorizada de la deliberación en común. El objeto de la deliberación es el mismo que el de la elección. La elección de medios destinados a realizar un fin es obra de la deliberación. El fin no es objeto de la deliberación. Buscamos los medios, para decidirnos por un fin, por un futuro que no está escrito, que permanece oculto. La deliberación  consiste en combinar los medios eficaces relacionados con fines realizables. Existe un vínculo profundo entre una filosofía de la contingencias y la práctica de la Democracia, este es el sistema deliberativo. La democracia es un régimen mediocre (Política IV,2,1289 b), el peor de los mejores gobiernos y el mejor de los peores, decía Platón. Y el autor le corrige diciendo que sólo es el menos malo (Política id.). En definitiva la deliberación es un juicio, y para juzgar no hace falta ser un sabio o un erudito, basta con ser una persona cultivada. Y el pueblo en Asamblea  reúne la competencias particulares y tiene un juicio suficiente.. Como puede verse este concepto está tomado de la práctica política, pues la deliberación no trata de fines sino de medios, no sobre el bien sino sobre lo útil y eficaz..El deseo como medio para alcanzar un fin. El deseo es el que motiva nuestras acciones, actuamos para cumplir el plan de vida que queremos. Lo que queremos es ser felices, y la vida es un arte, y arte es aquella habilidad que una vez aprendida no se domina del todo. Un deseo deliberado de alcanzar las cosas que dependen de nosotros (EN, libro III,5,1113 a,11). Puedo desear la  inmortalidad, pero no puedo “elegir” ser inmortal. El deseo se refiere más bien al fin: se desea la Felicidad que es posible y que está a nuestro alcance.

 

4)      La elección.

El objeto de la elección es algo que está en nuestro poder. Se trata de una elección de medios con vistas a un fin, pero no elección de fines (1113,a,3-13) La elección de medios viene después de una deliberación. Se eligen los medios que están a nuestro alcance. No se pueden elegir cosas que están fuera de nuestro alcance, como son las cosas necesarias: matemáticas, física, astronomía, (tecnología). Esta elección es un deseo , pues no se quieren los medios más que porque se quiere un fin. No se pone el acento sobre la cualidad del fin, sino sobre la eficacia de los medios destinados a realizar un fin. Importa mucho, naturalmente, que estos medios no dependan de algo imposible. La buena elección no se rige por la rectitud de intención, sino por la eficacia de los medios. La virtud  se manifiesta en la elección de medios, no en la cualidad del fin.. No se escoge el gozar de buena salud, sino el pasear, descansar, para tener buena salud. No se escoge ser feliz, sino el tener buenas relaciones con miras a la felicidad.

 

Aquí se trata del problema ético de la responsabilidad. El análisis sobre la elección, deliberación y la decisión de la voluntad, forman un todo que se encuentra en los capítulos del 1 al 3 del Libro III. Ahí establece que la virtud y el vicio son voluntarios,  y la elección forma parte de los actos voluntarios. No se puede esperar de los textos aristotélicos lo que no se encuentra en ellos, y lo que no se encuentra es una doctrina de la libertad y la responsabilidad. Aristóteles nos lleva a la elección absoluta, elección de un género de vida que compromete toda nuestra existencia. En este sentido, la elección no es ya interior a la vida, sino que es elección “de” la vida misma (Metafísica, libro 3,21004 b24-25, o Política III,9,1280 b). Se aparta del sentido que le da Platón en su mito de Er en el libro X de la República (X,12,617d-621b) en el que vemos cómo las almas escogen (airontai) su vida entre muchas otras que le son propuestas y cómo esta elección se vuelve enseguida irreversible. Una vida que ellas han escogido deliberadamente y de la cual son en adelante responsables. Así Platón expresaba a su manera la paradoja según la cual el SH es responsable de su naturaleza, es decir, de lo que es al nacer. Así no podemos atribuir a Dios o al azar la responsabilidad de lo que somos (Ib. 617 e y 619 b) y exoneramos a Dios de la responsabilidad sin darnos la libertad efectiva. Aristóteles, según Werner Jaeger (Paideia, 617) interpreta este mito en el sentido humanístico de la gran tarea filosófica de liberarnos de los “demonios”, del hado, por medio de una educación, de moldear nuestro destino por nuestras obras. Aristóteles insiste que nuestra naturaleza no se basta a sí misma  para la contemplación (EN, libro X,8,,1178 b,34-37), sino que necesita de otras cosas, la salud corporal, los alimentos y muchos cuidados.

 

Los medios son todos contingentes, nunca necesarios La tarea de la elección es determinar por la Deliberación y elegir por la Decisión el mejor partido a tomar. La Virtud se manifiesta en la elección de medios para un fin. No existe una elección absoluta (aplos) sino solamente manifestamos una preferencia. Escogemos lo mejor, es decir, no lo absolutamente bueno, sino lo mejor posible (belktiston ek dinaton) para nosotros. La adaptación de los medios a los fines siempre es una tarea difícil. La elección es a la vez voluntad de lo mejor y discernimiento de lo posible. Aristóteles plantea por primera ves la disonancia  posible entre fin y medios. Es posible que la meta, el fin, sea correcta y los medios mal escogidos y, a la  inversa, que la meta sea mala y los medios correctos. (Etica  Eudemo, II,11,1227b 20). Puede estar bien o mal adaptados al fin: cometer una falta en la elección de los medios, no es ser maquiavélico, sino ser torpe. No está permitido ser torpe cuando el fin es bueno. Según esto, no hay SH buenos y malos absolutamente, sino solo SH en camino hacia el bien o hacia el mal. El mal no consiste en apuntar a un fin malo, porque la voluntad siempre quiere el bien (EN, III,6,1113 a,15 y ss.) sino en el olvido del fin. Si la voluntad quiere el mal, que le aparece como bien es contra naturam La elección es la captación simultánea del fin y de los medios.

 

5)      La Decisión.

Es algo propio de la voluntad. La voluntad es en último término la que decide. La proairesis  es el momento de la decisión, el deseo (airesis) que sucede a la deliberación. “Deseo deliberativo de las cosas que están a nuestro alcance”. No podemos decidir más que sobre aquellas cosas que dependen de nosotros. Las cosas necesarias, las matemáticas, la física, las tecnologías, la astronomía, etc no dependen de nuestra voluntad. Eso no está a nuestro alcance. No nos decidimos solo por la razón práctica, por ejemplo, este silogismo: deseo proteger mi salud, pero comer frutas y verduras protegen mi salud, por tanto comeré frutas y verduras. No podemos persuadir a uno que tiene hambre o frío, de que no lo tengan. El concepto de decisión es más restringido que el de voluntario. Todas las acciones decididas son voluntarias, pero no al revés. La diferencia está en que el acto decidido va precedido de la deliberación, el voluntario no. La elección no es ni un deseo ni una opinión, sino un juicio, fruto de una previa deliberación (Libro III,.2,111b,5-30)

 

6)      El Acto.

No todo lo que hace el SH se puede considerar una acción (praxis). Por qué? Porque no toda acción procede de una postura constante y voluntaria frente a toda la realidad. Toda acción debe enraizarse  en una Decisión. Toda acción está penetrada por la razón y por el pensamiento discursivo (diánoia). La calidad de una acción se mide no sólo por la rectitud de intención, sino por la conveniencia de los medios Los actos son de alguna manera la conclusión de todo un proceso que busca el cambio, busca un futuro incierto pero beneficioso para sí y para los demás. El fin de los actos es la misma Felicidad.

 

            Ejemplo: queremos (boulomeza) tener buena salud, y escogemos (proairoumeza) los medios para conseguirla. (EN, 2,1111b 27-28). Se puede ver: la persona, que quiere la Felicidad, y tiene la firme actitud de estar sano, tener buena salud, y por eso delibera cuáles son los medios a su alcance, (médicos, medicinas, etc,) y  elige los  más apropiados y toma la decisión de llevarlos a cabo, y emprende una serie de acciones concretas en su medio social.

 

Algunas reflexiones sobre la Libertad:

La Libertad y la Igualdad, junto con la Fraternidad, son el trípode sobre la que se asienta la dignidad humana y la praxis ciudadana. En la sociedad habría que crear las condiciones materiales que hacen posible el ejercicio de esa Libertad. La Libertad es el valor supremo desde el que se interpretan y evalúan las realidades humanas. Cada uno nace en una sociedad determinada, y pertenece a ella como ámbito de su vivir. El sujeto libre solo acepta pertenecer a comunidades, instituciones y organizaciones que le permitan ejercer su vocación creadora. Pero, los imperativos de pertenencia no suelen coincidir con las exigencias de la Libertad. Se pertenece a un país concreto, a una familia concreta, a una tradición determinada, que juntas, chocan con el ansia universalista de la Libertad. Desde la  guardería infantil al foro de las relaciones internacionales, el camino de los SH está tejido de experiencias de arraigo y desarraigo, y nuevos arraigos y desarraigos. Simultáneamente con encuentro y desencuentros en las relaciones personales. El desafío está en lograr un equilibrio razonable (¿un término medio?) entre afirmar las raíces, nunca renunciar a ellas, y estar abierto a las nuevas experiencias que nos ofrece la vida. El peligro de las instituciones y organizaciones, sociales o políticas, consiste en garantizar las raíces y no ahogar, sino fomentar las particularidades, creaciones y avances propios del que quiere y es libre en medio de la Polis, de esta sociedad concreta propia del siglo XXI que nos ha tocado vivir.

 

 

 

2.- COMENTARIO A LOS TEXTOS SOBRE LA FELICIDAD

 

2.1.             Principios fundamentales sobre la Felicidad:

Se da un consentimiento general sobre el significado del Bien supremo y este Bien supremo es la Felicidad (Libro I,1095 a 4,14-26). El Bien supremo es el Bien al que tiende todo ser humano (SH) de forma natural, innata. Es un impulso, una fuerza viva, una tendencia a la Felicidad que no se puede reprimir.

A)     El Fin supremo de todas nuestras acciones, de todas las actividades del SH van a confluir en este Bien supremo humano. Cada uno tiene su propio dinamismo, es  un impulso de su vida. Por eso, Fin Supremo y Bien Supremo parece que se confunden y el Bien más perfecto será el Fin acabado, perfecto, es el que buscamos (Libro I,1097 a 7,15-34) que es la Felicidad.

B)     La Felicidad es una actividad, un dinamismo vivo, es esa fuerza que le sale de dentro a cada individuo y que le hace ser él mismo. Se trata de la acción peculiar de cada SH que le hacer tender hacia su propia perfección.

C)     La Felicidad la elegimos por sí misma, nunca en función de otra cosa (ib).

D)     Es algo perfecto, es lo mejor de todo (Libro I,1097, b 1-22).

 

          En griego, a la Felicidad se le llama eudaimonía.Quiere decir ser favorecido por un buen espíritu (hado, 'daimon' es un espíritu, es un estado del alma que se sitúa entre el hombre y los dioses) Primitivamente el adjetivo feliz, se refería a “·estar vigilado por un buen genio”. Pero pasó a significar  buen “demonio”, tener una buena fortuna, prosperidad, posesión de bienes, buena suerte, es algo que parece venir de unos poderes superiores que se escapan a nuestra voluntad. Por eso, es algo que está entre las posibilidades humanas y la fuerza superior de los dioses.  Para los Presocráticos la eudaimonía es más bien un estado del alma interior, que como algo que está producido por lo exterior. Dice Heráclito: “Para el hombre su daimon es su carácter” Este término es frecuente en Platón (Gorgias 470 e, 532 b: en el Banquete 189 d; en la República 576 c; en el Fedón 58 c; en el, Timeo 68 c).No hay ninguna palabra castellana que recoja los ricos matices de la griega eudaimonía.

 

          También tiene el significado de  estar contento, dichoso, vivir en un estado de paz, de serenidad interior, llevar una vida agradable (aspecto subjetivo) y también llevar una vida digna o noble (aspecto objetivo). Algo parecido a lo que pudiera ser la voz de la conciencia que dice lo que está bien y lo que está mal. Algo parecido a la libido, a la inteligencia, a la fuerza del amor. Aristóteles insiste en que la eudaimonía es una especie de actividad y no una especie de placer, aunque el placer acompañe naturalmente a la felicidad. Deseamos saber qué clase de vida es la eudaimonía que produce felicidad Dice el autor que en realidad el SH escoge cuatro géneros de vida: El placer que lo eligen el mayor número de gente, pero que es un fin propio de esclavos o de bestias. Los mejores apuntan al honor, éste es el objeto de la vida política. Algunos también persiguen la riqueza, pero esta es un medio no un fin. La vida de los negocios es siempre algo violento Lo mejor es la vida contemplativa, que analiza en el libro X (Lib ro I,1095 b 14-31 y 1096 a 4-7).

 

    En el anterior se habla de la Felicidad como  un Bien supremo. Es el último eslabón de una cadena de elecciones, que se subordinan unas a otras, y , al llegar a la última de las elecciones, vemos que detrás de ella ya no hay más, ésta es la Felicidad. No es un Bien en función de otro Bien, subordinado a otro Bien, sino un Bien que se quiere por sí mismo (Libro I,1097 b 1-22). La tendencia al Bien queda supeditada al Fin.. El salir de esta cadena es  lo que fundamenta la ética. La Felicidad no necesita de nada, sino que se basta a sí misma (Libro X,6, 1176 a 30-36). El Bien y el Fin parece que se identifican: tender al Bien es tender a un Fin. Sin embargo, el Fin significa dar cumplimiento a algo que está brotando y que proviene de una decisión (‘estoy decidido a terminar mi carrera’, ‘estoy decidido a casarme’). El Bien es aspiración a conseguir algo. El Fin y el Bien son un tanto ambiguos. La Política (Libro I,1094 2,6-28) es el Fin bueno y el mejor (supremo) es la que engloba y da sentido a los Bienes menores. Es la ciencia que tiene como Fin concretar las normas generales de la acción que aseguran el Bien de los ciudadanos y de la Polis.

 

La vida política aporta también a la eudaimonía un componente esencial. Cuando la eudaimonía surge como consecuencia de la actividad política, que es la actividad de cualquier SH que busca el Bien supremo en la colectividad, desciende del cielo a la tierra. Ya no es el destino el que aparece como don gratuito, sino el esfuerzo personal de una empresa colectiva en algo que se construye desde la armonía ciudadana y que excluye los deseos del individuo limitado en su ámbito individualista.. Por esto, es absurdo hacer del SH feliz un solitario, “porque nadie, poseyendo todas las cosas, preferiría vivir solo, ya que el hombre es un ser social y dispuesto por la naturaleza a vivir con otros”. Por tanto, el SH feliz necesita amigos (EN, libro IX,9,1169b,18-21).

 

2.2.Análisis de la Felicidad

2.2.1 Lo Que No es la Felicidad

-        Aristóteles hace un análisis de lo que es y de lo que no es la Felicidad. Vamos a empezar diciendo en lo que no hay que poner la Felicidad.

-        No es la diversión (Libro X,6,1176 b 27-37)

-        no son los honores (Libro I,1097 b 1-22)

-        no es un modo de ser  (Libro X,6,1176 a 30-36)

-        no es nada aparente  (ib)

-        no es pasión (Libro II,5,1105 b 20-30)

-        no es un regalo de los dioses

-        no es un producto del azar

-        no es algo que se nos da por naturaleza

-        no es propia de esclavos (Libro X,6 1177 a 3-13)

-        no es propia  de niños. (Libro I,9,1099 b)

 

    2.2.2. Lo que implica la Felicidad

    Lo que pudiera entenderse como el ser de la Felicidad, lo que es, su contenido, la naturaleza de  la Felicidad, no hay unanimidad. Unos creen que es el placer, o el goce de bienes materiales, otros que consiste en el honor, o que es la vida contemplativa (Llibro I,1095 a 4, 14-26). Por eso, vamos a analizar las diversas afirmaciones del autor. De hecho podríamos decir que la Ética a Nicómaco es un manual de Eudaimonía

 

Los Tres pilares de la Felicidad:

     Vamos a ver qué entiende el autor por la felicidad de cada SH. El vivir bien y el actuar bien, dice él, es lo propio del hombre feliz. La Felicidad propia del SH feliz consiste en estos tres pilares que son estas tres formas de vida que Aristóteles concreta de esta manera. Consiste en:  la vida del cuerpo (bios apalaustikós), la vida de relación con los demás (bios politikós) y la vida del pensamiento (bios theoretikós). Son como los tres fundamentos sobre los que se asienta la Felicidad.(Libro I,1095 b,5,14-31). La Felicidad tiene un fundamento biológico (bios), y la vida del SH viviente es movimiento, es actividad (eudaimonía  enérgeia tis estin), la inactividad es muerte. La actividad es algo que se produce, y no como una posesión, la felicidad no se tiene, no se posee, sino que se experimenta, se va produciendo a lo largo de la vida. Y si el ser feliz radica en vivir bien y actuar bien, la actividad del SH bueno es por sí misma  buena y agradable. (Lledó,98-100).

 

    La síntesis de estas tres formas de vida constituyen la felicidad El vivir bien y vivir feliz es, por tanto, un producto de tres factores: el pensamiento (frónesis, es algo más que pensar, es también sentir, ser cuerdo, sensatez, tener buen juicio, ser prudente), la virtud y el placer. Los hombres ponen la vida feliz  y perfecta unas veces en uno de ellos y otras veces en la adecuada mezcla de los mismos (Werner. 269). El origen de la teoría de las tres vidas ya estaba en los escritos  de Platón (Filebo, 22 a)  Estas tres formas de vida provienen de las tres fuerzas fundamentales del SH que son la fuente de todos los valores humanos: el espíritu cognoscente, el carácter moral, y la experiencia del deseo.

 

    Aristóteles no quiere derivar la Felicidad de esta tricotomía, frónesis-virtud-placer propia de Platón. En el texto.5   ya no se derivan las tres vidas de los tres bienes, sino que al contrario, se supone que por la experiencia de la vida llegamos a saber lo que tienen los SH por bueno. En la vida del goce lo bueno es el placer, en la de la política lo bueno es el honor (no la virtud). Cuando llega a la vida contemplativa, el autor tiene apuros, puesto que no puede invocar la frónesis y dice que la “examinaremos más adelante”..Las nuevas vidas son sencillamente el resultado de la observación psicológica de la vida, mientras que la antigua eran puntos ideales de referencia (Werner,.271 nota).

 

Es decir, en primer lugar, todo lo que supone el goce, el placer en relación con el cuerpo, el sexo, la comida, el descanso, el ejercicio físico. La posible felicidad que proporciona el placer a  la vida del cuerpo es fundamento y sustento de la realidad humana. Sin la defensa de esta realidad corporal no es posible levantar sobre ella el edificio de todo lo concerniente a la cultura, el arte, la estética y a la historia que es parte del conocimiento y del disfrute intelectual de todo SH.

 

En segundo lugar, la relación humana, que incluye además de la política, el afecto, el amor, la amistad, el cariño hacia los otros. Ver el texto Libro I,8,1099 b 1-8 en el que se analiza la necesidad de los bienes exteriores. Para ser feliz hay que tener recursos. Pero hay que tener muy claro que son medios para un fin, son meros instrumentos para alcanzar algo de felicidad, estos solos no son la felicidad: Amigos, dinero, poder político, belleza, nobleza, linaje, etc. son medios para ir alcanzando la felicidad.

 

En tercer lugar, la actividad de la mente, la comprensión filosófica, la reflexión, el pensamiento, las ideas, las palabras. No es lo mismo experiencia (empireia empirismo) que conocimiento. La experiencia es el conocimiento de las cosas singulares, particulares, y en cambio la técnica es un conocimiento teórico y universal. Aristóteles considera más sabio al técnico que al hombre experimentado. Sabe más quien sabe no sólo lo que ha ocurrido, los hechos, sino también el por qué y las causas de lo ocurrido. Sólo por la experiencia llegaremos a estos saberes superiores. Se debe tratar de ganar la convicción con el razonamiento (logoi), pero empleando los fenómenos como pruebas y como ejemplos. El análisis conceptual de la experiencia reemplaza al conocimiento espontáneo de las ideas. La experiencia es casi siempre confusa. Hay dos modos de ocuparse de la experiencia: uno, inferior que se limita a certificar los hechos, y otro superior que busca las tazones de los hechos (Werner,268)

 

Estos tres pilares o fundamentos son los tres ámbitos en los que se desarrolla la vida humana, y en la que se desarrolla la felicidad. Es un hecho de experiencia que estas tres formas de vida colisionan a menudo entre sí. Es la historia del conflicto interno que llevamos dentro cada uno de nosotros.

 

    Sin embargo, la Felicidad no permite esos enfrentamientos continuados de las tres formas de vida, aunque es inevitable que en ciertas etapas de la vida existe un predominio practico de una de estas formas de vida sobre otras.

 

    Como síntesis de estas tres formas de vida la podríamos poner en la frónesis, que, según la definición estoica, es algo más que prudencia, es una ciencia de los bienes y los males y de las cosas indiferentes. Y según la definición aristotélica, “la prudencia es por necesidad  un modo de ser (hexis ) racional (meta logou), verdadero (alezés) y práctico en relación con los bienes humanos (antrópina agazá)” (Libro VI,5,1140b 20-22).

 

La Felicidad es un síndrome de valores

Esos valores que se entretejen con la Felicidad no están separados, no forman departamentos estancos, sino que se viven juntos formando un conjunto de síntomas, de características que forman una situación determinada (Libro I,8,1098 b,30-33). Ahí se dice claramente que la salud, la justicia, el amor, son cosas que no están separadas. Las interpretaciones razonables sobre las Felicidad, no se extraen del simple análisis de la felicidad, sino de la reflexión sobre la condición humana

 

Los Valores fundamentales que entraña son:

A)      La Libertad: elegir el bien Todo ser busca el bien en conformidad con su naturaleza y para Aristóteles el fin del Ser Humano (SH) no es algo que a él se le antoje como un capricho, sino que es algo que está  determi­nado por su naturaleza y consiste precisa­mente  en el cumplimi­ento más perfecto posible de las exigen­cias de su personalidad. Es el Bien Supremo al que tiende de forma natural y no está subordinado a ningún otro. La elegimos siempre por ella misma, nunca en función de otra cosa. (1097 a 35-36). La felicidad es el objetivo de cualquier deliberación y decisión. Esta es el fruto de la búsqueda de unos medios para unos fines, lo propio de la prudencia.. (Ver el Comentario al Bien, en el punto 4. “el problema de la libertad”)

B)Independencia, autarquía, autosuficiencia. Es algo que se basta a sí mismo. La Felicidad es el bien que, cuando lo poseemos, nos hace independientes, y el SH es independiente cuando posee todo lo necesario para su felicidad. La felicidad es el Bien supremo, pero “nada impide que el bien supremo sea un placer”. El Placer es necesariamente un Bien, el dolor es un mal. La felicidad es lo más digno de ser elegido, y en eso consiste el placer. De modo que lo mejor de todo sería entonces un placer” (Libro VII, 13,1153b) Hay “cosas que producen placer, unas son necesarias, mientras que otra son escogidas por sí mismas. Las necesarias  son corporales como los placeres corporales (llamo así a las relacionadas con  el alimento y con las relaciones sexuales y otras necesidades corporales, que están en relación con la intemperancia y con la moderación)” (Libro VII, 4,1147 b25-30). Los que son censurados por realizar placeres corporales, no es tanto por experimentarlos, por apetecerlos o amarlos, sino por hacerlo de cierta manera  y en exceso.

 

    La felicidad no se experimenta  de una vez por todas, sino en el transcurso de la vida. No existe “la” felicidad, sino momentos de felicidad.  Nos va liberando de la mayoría de las dependencias (drogas, dinero, consumo, estima de qué dirán, miedos) Porque el Bien perfecto parece ser suficiente (Libro I,1097 b 1-22). Consideramos suficiente lo que por si solo hace agradable la vida y no necesita nada, y tal es la felicidad (Libro I,1097 a,715-34) Aristóteles descarta una serie de bienes, que son falsas interpretaciones de la felicidad (placer, honor, etc. Libro I,1095, a,4,14-26) porque no cumplen la condición de autosuficiencia que tiene que tener el bien supremo, es decir, la felicidad. Entonces, hay que buscar un criterio que sitúe aquel bien o conjunto de bienes que llamamos felicidad, y que hace por sí mismo deseable la vida.

 

C)      La vida buena y la buena conducta. Vivir bien y actuar bien es lo mismo que ser feliz (Libro I,1095, a,4,14-26). Buena vida y buena conducta. Naturalmente que lo primero es vivir; pero, esto es común a los animales y a las plantas; lo segundo, es sentir y eso solo es común con los animales; y lo tercero, y lo que es propio solo del hombre es pensar, razonar. (Llibro I,7,1097 b,22-30). Y junto con el vivir está el actuar: la función propia del SH es una actividad del alma según la razón o que implica la razón (ib). Así llega el SH a la plena realización. La actividad del alma la llama Aristóteles Virtud. La felicidad del SH en la ciudad es colectiva, Es lo que basta al SH para ser feliz. Es  esa activi­dad ­racional la que debe dirigir y regular todos los actos de la vida humana, y en esto consiste la virtud: "La felicidad es una cierta actividad del alma conforme a la virtud perfecta" (Libro I,8,1098 b,10-23).

 

D)     La satisfacción de todo SH de llenar ese vacío, esa tendencia irreprimible de encontrar el Bien supremo, de alcanzar el fin para el que hemos sido hechos. No es solo el goce placentero, sino el ir llenando la existencia humana de  un buen vivir, que nunca se dará en soledad. Es tener la seguridad básica y las necesidades fundamentales de la vida debidamente cubiertas. Y, sobre todo, la felicidad es calor humano. Es lo que da sentido a la vida. Más aún, la felicidad es una plenitud tal de sentido en la vida que solo se puede sentir, experimentar y vivir, cuando se comparte con otros.

 

 

2.3.- Relación de la Felicidad con la Virtud

    Es decir, que la felicidad propia del SH no es un regalo de los dioses, ni un producto del azar, ni algo que se nos da hecho, sino que es preciso conquistarla día a día, tras largo y penoso ejercicio (Libro X,6,1177 a,3-13,). La felicidad consiste fundamen­talmente, en vivir de acuerdo con la virtud, es decir, de acuerdo con las cualidades (¿excelencias? ¿virtudes?) propias y caracte­rísticas de cada ser humano; se trata, por tanto, de vivir conforme con la misma y propia naturaleza humana de cada uno, conforme a su propia personalidad..

 

La Felicidad es una apuesta por la virtud

Sin Virtud es imposible la Felicidad. La felicidad tiene su consistencia en el Bien propio de cada uno. Cada ser busca su Bien de acuerdo y en consonancia con “su” naturaleza. El Bien, la Virtud y la Felicidad tienen un denominador común. Volvemos al  principio: el SH busca el bien; el SH busca el fin; el bien y el fin parece que coinciden, no está del todo claro. El Fin supremo es el Bien supremo. Este Bien supremo es la Felicidad. Todo SH busca la felicidad, y ésta consiste en realizar la actividad que es propia de su natura­leza: la activi­dad intelec­tual. Así, llega a su plena realiza­ción. Ahora bien, esta activi­dad ­racional debe dirigir y regular todos los actos de la vida humana, y en esto consiste la virtud: "La felicidad es una cierta actividad del alma conforme a la virtud perfecta" (Libro I,8,1098 b,10-23).

 

    Vivir conforme a la virtud, significa que la razón, la actividad racional, es la que dirige y regula todos los actos del SH toda la conducta humana; en esto consiste la vida virtuosa. No puede haber dos felicidades distintas que sean autosuficientes: Solamente existe una Felicidad que es autosuficiente y sino no sería felicidad, porque no cumple la condición de Bien supremo

                    

    Se puede decir que la felicidad consiste en un conjunto de bienes, que por sí solo hace deseable la vida . Y nunca en una sola cosa, los SH somos muy complejos y no nos basta una sola cosa para ser felices. Siempre será autosufi­ciente.

 

La felicidad consiste en la virtud, en  realizar la tarea propia de todo ser humano:

    El problema moral que se plantea es el siguiente: ¿cómo lograr realizar, con los materiales de que disponemos, las mejores posibilidades que hay en mí? Se trata de las posibilidades reales que van a favorecer la construcción de la verdadera excelencia, aquella que encaja en el orden del mundo, en el cosmos, y que recoge las exigencias de la justicia, de un orden para todos, no un desorden establecido. Se trata de favorecer aquellas condiciones de vida reales que hagan posible el desarrollo personal de todos y de cada uno. Aristóteles concibe la ética como una tarea positiva de armonización de las posibilidades humanas (Conill,143). La sabiduría práctica, la frónesis, debe ocuparse de todas las posibilidades de la vida, tanto generales como individuales que sean compatibles con el orden básico, el orden de la justicia.

 

          La felicidad y la Virtud se encuentran en la actividad del alma (tx11). Cada ser es feliz si realiza la actividad que le es propia y natural; como por ejemplo, el pájaro es feliz si puede volar, el pez en el agua, si puede nadar, el ser de la piedra si es impenetrable, duro;  el árbol es feliz con el agua, el sol, los jugos de la tierra, así crece, echa flores y frutos, etc. Y se pregunta, ¿cuál es la actividad propia del hombre?

 

    Así, el hombre solo será feliz si realiza la actividad que le es propia y que no es común con los animales, y esta es la actividad intelectual. La vida del Hombre para ser feliz, consis­tirá en vivir conforme a la razón. El SH feliz vive bien y obra bien, es el que lleva una buena vida y una buena conducta  ¿Tenemos miedo de perder el Buen vivir del Primer Mundo?

 

    Aristóteles pone varios ejemplos de cómo se entiende la actividad racional del SH. Hay tres maneras de entender esa felicidad propia de seres humanos: el SH vulgar, el SH refinado, y el SH contemplativo. Este 'tercer Hombre' lo explana en el libro X de su Ética: El SH feliz de verdad es el que dedica su actividad al pensamiento porque el acto del pensar tiene algo de divino, o en todo caso es lo más divino que hay en el SH  (Texto 25); el sabio necesita muy pocas cosas para vivir; es lo que distingue principalmente al Hombre de los animales, y lo que más le asemeja a los dioses, que son los más dichosos (Libro X,7,1177 b,27-35).

 

    Por tanto, la felicidad y el bien supremo no pueden consistir nunca en otra cosa que en una actividad, jamás en una pasividad satisfecha; se trata, por consiguien­te, de un esfuerzo consciente por llegar a ser plenamente Humano por realizar lo mejor posible su propia existencia. La actividad intelectual no es una pura reflexión teórica, abstracta, sino que consiste en una sabiduría práctica (phrónesis = saber elegir) y  en  una sabiduría teórica (theorí­a). “La virtud humana que debemos investigar, ya que también buscamos  el bien humano y la felicidad humana. Llamamos virtud humana, no a la del cuerpo sino a la del alma, y decimos que la felicidad es una actividad del alma” (EN,1102 a,15-18). Todo esto estaría muy bien si los SH no tuviéramos necesidades materiales, porque  no somos puro pensa­miento: tenemos que comer, dormir, etc.  Y Aristóteles lo tiene en cuenta, y dice que si tiene bienes materiales suficien­tes, durante toda la vida, y no solo a tempora­das, éste se sentirá más feliz

 

La felicidad es imposible sin la amistad

La amistad tiene un lugar importante en la historia de  las ideas éticas. Es anterior a la justicia. Los pueblos y los  individuos practicaron el amor mucho tiempo antes de conocer el derecho. En el origen de la sociedad, la amistad existe sin la justicia. Se puede decir que la justicia es la amistad generalizada. Es notable esta afirmación de Aristóteles, al decir que “Cuando los hombres son amigos, ninguna necesidad hay de la justicia, pero, aun siendo justos, sí necesitan de la amistad, y parece que son más justos los que son más capaces de la amistad” (Libro VIII,1,1155 a, 27-30). La afirmación del autor no deja lugar a dudas:  “El SH feliz  es el que tiene todos los bienes por naturaleza, es claro que pasar los días con amigos y hombres buenos es mejor que pasarlos con extraños y hombres ordinarios. Por tanto, el hombre feliz necesita amigos” (Libro IX, 9,1069 b,18-21). Pero, también es cierto que “a causa de la ambición algunos parecen preferir ser amados a amar” (Libro VIII,8).

 

¿En qué sentido puede ser importante para una teoría del bien y la felicidad el análisis de este hecho espontáneo de la afectividad? Porque es un hecho de la naturaleza humana. La existencia, la vida, es para todos objeto de predilección y amor, amamos la naturaleza, porque la misma naturaleza lleva en su entraña la capacidad de amar. Es una virtud, una areté. No puede entenderse la filosofía moral de Aristóteles, si no se entiende su teoría de la filía. Efectivamente, la amistad prueba la necesidad de salir más allá de la esfera individual y tejer con ella el tapiz de la sociedad. Es el tapiz de la igualdad. “La igualdad en la justicia, no parece ser semejante a la igualdad en la amistad” ( Libro VIII,7,1158 b,29-30).  De la misma manera que el lenguaje es el “medio” en el que se encuentran los SH en el terreno de la igualdad, las distintas racionalidades, así, la amistad es también el punto de encuentro de las distintas afectividades que desbordan los límites de la individualidad.

 

¿Por qué queremos a alguien? ¿Hay en la persona querida algo “querible”  (filetón) de suyo? ¿Qué es lo que provoca y cultiva el sentimiento de amistad? Porque efectivamente, solo lo “amable” es amado. “Ahora bien, ¿aman los hombres lo bueno o lo que es bueno para ellos?” (Libro VIII,2,1155 b 21-22). Anteriormente ya lo había planteado el autor que la voluntad puede querer no aquello que es bien en sí, sino lo que le parece como bien (fainómenon agazón) (Libro III,4,1113 a 15).Esta forma de bien no basta, es el hombre, su sensibilidad, son sus ojos los que miran y descubren lo real. Vivimos en un mundo de imágenes y con frecuencia no sabemos como “son” las cosas, solamente sabemos “cómo nos las presentan”.

 

Queremos a los amigos porque de alguna manera mantienen una función de “igualdad”. Esta es la condición de que los humanos descubramos el afecto. Querer el bien del otro es, al mismo tiempo, una manera superior de quererse a sí mismo. Por eso el otro no puede desaparecer del horizonte humano. Los amigos desean a sus amigos los mayores bienes, que sean como dioses, pues los amigos son un bien (Libro VIII,7,1159 a,5-11). El amor rompe las estructuras del egoísmo, de la utilidad que ha sido el primer estadio de la amistad, para empezar a trazar los caminos que nos llevan a la construcción de la justicia en la Polis.

 

La Felicidad es imposible al margen de la Polis

La ética tiene como objetivo  el análisis de las diferentes virtudes, de todo aquellos que merece llamarse Bien. Su tema central es la búsqueda de la Felicidad. La Política tiene por objeto las cosas nobles y justas que proporcionan las condiciones de vida de los ciudadanos en la Polis. La Política trata de la comunidad, de las relaciones de los humanos entre sí y con la sociedad. La Felicidad necesita la relación humana porque el SH es un ser social por naturaleza (Libro I,1097 b,1-22). La felicidad es la misma para el ser individual y para el ciudadano. Virtud y felicidad no se pueden alcanzar en solitario o retirándose a soledades anacoretas, solamente se pueden alcanzar en la tribu, en la aldea, en la ciudad

 

El Bien es el mismo el del individuo que el de la ciudad (Libro I,1094, 2,6-28). Ese bien al que tendemos, el blanco al que apuntamos, es la política, que es la que regula las ciencias que son necesarias en las ciudades La política se sirve de todas las demás ciencias (estrategia, economía, retórica).El fin de la Política no es el conocimiento sino la acción (Libro I,1094 b 3,14-23) Y si buscamos el mayor bien, el más grande, el más perfecto, para una persona, es más hermoso y divino conseguirlo para un pueblo y para ciudades. Para los griegos  los temas de la ética y de la política  forman un todo único. La meta en política es la misma que la de cualquier persona, ser feliz, y , por tanto, hacer lo posible para que todos los ciudadanos sean felices (Libro I,1095 a,4,14-26)

 

 

3.- COMENTARIOS SOBRE LA VIRTUD

 

3.1.- Significado de la Virtud:

 

Etimología

La palabra griega areté que significa Virtud, tiene una profundidad que tenemos que aclarar: Originariamente es la cualidad o cualidades que distinguen a los nobles o jefes del conjunto de un pueblo, es decir, el valor guerrero y las  proezas físicas. Son las características  de unas personas que destacan socialmente  por su actividad más importante en esos tiempos feudales. A medida que evoluciona la vida social,  la vida social y política va pasando de lo feudal a lo ciudadano, a la “polis·”.De este modo  varían también las cualidades que se consideran modelos de distinción humana. En lugar del ardor guerrero y las conquistas, da cabida a la habilidad política, la capacidad retórica (el arte de bien hablar en público) y sobre todo la observancia de la Ley. Este conjunto comprenden las ‘excelencias’, virtudes, (aretai) más preciadas . Más tarde, con la instauración democrática, lo que se considera más excelente, más apreciado, son las cualidades sobresalientes en democracia, como son la justicia, la moderación, la prudencia, la convivencia pacífica, etc.

 

Sentido que le da el autor

Aristóteles le da al concepto Virtud, areté, una dimensión personalista: significa todas esas cualidades internas profundamente arraigadas en la persona y definitoria de ella. Y no tanto, las cualidades exteriores como la belleza, la fuerza física o la habilidad retórica (diplomática, diríamos hoy). El griego de la época clásica concibe la ética siempre como búsqueda de las cualidades o excelencias de todo SH, exploración de la propia perfección en todos los terrenos y no solo en el de la moral. La traducción del arete podría ser ésta: excelencia, perfección, inteligencia, pericia, fuerza, vigor, valor.  Por eso nunca concibe la Virtud como huida de la mediocridad, aunque busque el término medio como expresión de la virtud. Se llamaría en todo caso una moderación.  Esta virtud griega tiene  poco que ver con al concepto religioso que solemos darle, de sacrificio, abnegación. Aquí se trata del cultivo de todas las cualidades o excelencias humanas. que es lo que le ocupa y preocupa a Aristóteles. Y no solo de las que dicen relación altruista con el prójimo

 

3.2. Clases de virtudes:

No todas las virtudes son iguales. Ni todas nos conducen a la Felicidad. El autor a unas las llama  dianoéticas y a otras éticas. Las primeras provienen de la palabra griega diánoia que quiere decir pensamiento, opinión, por tanto, pertenecen a la dimensión intelectual de las personas. Y las virtudes éticas, de la palabra ezos que significa hábito, costumbre, pertenece a  la parte práctica de las personas. No son dos cosas distintas. Es misma virtud en cuanto que tiene dos dimensiones, una más profunda que contiene la parte teórica, y es la que conduce la parte práctica, la acción, o praxis. La acción es el resultado de una decisión libre que consta de pensamiento y voluntad. La síntesis de las dos constituye la Felicidad, puesto que la Felicidad es una actividad del alma, una actividad mental, intelectual, y  otra actividad práctica. Las dos requieren un planteamiento previo a la acción virtuosa. Es una actividad que conforma la Virtud..

 

Lo que en adelante va a decir el autor se refiere a la virtud ética. La virtud que más nos interesa son las virtudes éticas  Vamos a explicar las razones de esta selección.

 

-         Porque nos conduce a la Felicidad: (Libro I,8,1098, b,30-33), todos tendemos al Bien y sabemos que el supremo Bien es la Felicidad y ésta se alcanza con la virtud.

-         Porque es de libre elección, es el ámbito de la libertad (Libro II,5,1105 b,20-30). Estas virtudes éticas no pertenecen al ámbito de la naturaleza, no estás determinadas por la naturaleza, sino que son producto de una decisión.

-         Son parte de un extremo  como es lo mejor y el bien (Libro II,6,1106, b,15-20)

-         Porque se alcanza con la recta razón (Libro II,2,1103 b,26-32)

-         Porque no queremos sentir el dolor y buscamos el placer (Libro  II,3,1104,b,4-27).

 

¿A qué llama Aristóteles virtud ética?

 

3.3.- Características propias  de la Virtud ética

 

1º) La Virtud no se nos da por naturaleza, (Libro II,1,1103,15-27) porque ninguna cosa que existe por naturaleza se modifica por costumbre. Pero tampoco va contra la naturaleza, sino que el potencial natural de cada uno puede hacerse realidad por la acción, por la libre decisión, por la costumbre. Ética significa costumbre, hábito, práctica, facultad, capacidad. Poder natural para llegar a ser lo que es cada uno.  La V. no procede de las pasiones (pazei) o de las facultades (dynameis),  sino que procede del hábito (ekseis). La palabra griega ethos, que además de significar costumbres, comportamientos, tiene el significado de "morada". Es decir, el abrigo permanente de los animales, (establo) o de los seres humanos (casa) Los seres humanos delimitan su parcela y construyen su morada en la naturaleza, la madre Tierra.

 

2º) La V. procede del hábito, de la costumbre, y quiere decir que requiere esfuerzo en desarrollar las cualidades, excelencias, que cada uno tiene. De las potencialidades, y la V. requiere movimiento, no estaticidad. Y existe movimiento cuando se pasa de la potencia al acto. Cuando las potencialidades, las cualidades, dejan de estar en potencia y pasan al acto, a  realizaciones. Se trata de la actividad del alma, es decir, del ejercicio de la inteligencia, el desarrollo de las cualidades intelectuales. Eso es lo que llama el autor Sabiduría práctica, (frónesis) que quiere decir tener cada uno la sabiduría suficiente para que cada cual pueda regirse a sí mismo. O lo que es lo mismo, desarrollar cada uno sus excelencias, sus facultades, para llegar a ser él mismo, ir perfeccionando su existencia, su vida, y así, ser feliz. Es la clave de toda la teoría ética de Aristóteles. Es lo que le da carácter a cada uno. La V. es por tanto, fruto de la inteligencia y del esfuerzo personal.

 

3º) La V. es una acción, una actividad del alma que produce la Felicidad. Primero se tienen  las facultades, la capacidad de hacer algo, y luego, ejercemos las actividades. Así ocurre con los sentidos del cuerpo: primero se tienen los sentidos, ver, oír, gustar, palpar, y luego los usamos para ver, para escuchar, para gustar, en  una u otra medida. La acción la llama praxis que quiere decir, el modo de ser, la forma de estar en el mundo el SH, su concepción real de la Felicidad. Sus verdaderas relaciones consigo mismo, con los demás, con la realidad social. Nada de pasividad, de dejarse llevar por lo que a cada uno le dejan ser, por el ambiente en que cada uno nace y vive,  sin esforzarse por ser uno mismo. El SH no está hecho de una vez por todas, sino que nos vamos haciendo a través de la vida. Esta acción continuada, esta actividad del alma, es lo que da carácter a cada persona.

 

4º) Estas acciones proceden de actitudes, es decir, de disposiciones permanentes del espíritu, no son transitorias o caprichosas. Es la definición de la excelencia o V. “una actitud firme y orientada a la decisión” (Conill, 135). Son adquiridas, nunca las tenemos por naturaleza. Entendemos por acción aquella actividad que pone de manifiesto el carácter (ethos) de la persona, es decir, su postura consciente y voluntaria frente a la realidad. Para que lo que hacemos sea verdaderamente una acción nuestra debe enraizarse en una decisión. No es puro activismo. El análisis de la acción, lo que estamos dispuestos a hacer, nos conduce a la deliberación (Libro III,.3-6) y a la decisión. Una deliberación fruto de la actividad de la inteligencia, o sabiduría práctica.. De modo que se da una especie de graduación hasta llegar a la praxis: 1º el  planteamiento, 2º, la actitud, 3º la sabiduría práctica, 4º la decisión, 5º la acción (la praxis).

 

No deliberamos sobre los fines, sino sobre los medios que conducen a los fines (EN. III.5).  Dando por sentado que el fin es la Felicidad, se considera el modo o los medios para alcanzarlo.  La Felicidad es el objetivo con vistas al cual llevamos a cabo cualquier deliberación y decisión. Y una decisión (proairesis) como el momento fundamental de la acción. La  Felicidad es una actividad (deliberación y decisión) de acuerdo con la V. La V. ética, por tanto, supone una elección deliberada, una actividad mental. Por esta razón la V. ética está subordinada a la sabiduría práctica, y ésta a su vez a la teórica.

 

3.3.- Análisis de la Virtud. como  término medio:

 

Qué es el término medio

Es ese espacio que dista lo mismo entre ambos extremos. Y por lógica y en teoría es uno y el mismo para todos. Es como una media aritmética, entre cero y diez, la mitad es cinco. Pero, si tratamos de hacerlo en relación a nosotros mismos, no es ni uno ni el mismo para todos. Porque cada no es distinto y en cada circunstancia se ha de medir de distinta manera. Lo importante no es saber qué es el bien o en qué consiste la virtud, sino en ser bueno, realizando la función propia de cada uno como SH. Este equilibrio no es una norma general para todos igual, no es de una vez por todas, sino que hay que descubrirlo por la prudencia y la recta razón. Y para eso hay que tener conocimiento, saber razonar, ser todo un conocedor (epistemon) el que tiene ciencia, el que se plantea y profundiza las cosas, el que calibra, el que evita el exceso y el defecto y además lo prefiere. (Libro II,6,11106, a,22-35).

 

El término medio es un término muy difícil de precisar en los textos del autor. Lo ejemplifica con el exceso y el defecto de comida y bebida que pueden arruinar la salud. Se trata del equilibrio necesario  para el cuerpo, la armonía de aquellos elementos que intervienen en la salud.  Y lo aplica al comportamiento humano. Aristóteles define la conducta moral como un término medio (mesotés) entre el exceso y el defecto, determinado por la prudencia de un SH que posee la frónesis. Y la frónesis es la prudencia. Y para tratar de aclarar algo, añade: “según la recta razón (orzos logos) y es recta, la que está de acuerdo con la prudencia (...) Está claro que no es posible ser bueno en sentido estricto sin prudencia, ni prudente sin virtud moral” (Libro VI,13,1144 b 21-23 y 32-33). Es una definición un tanto abstracta y confusa. Parece la pescadilla que se muerde la cola. Es muy difícil saber qué entiende Aristóteles por “prudencia”. Por orzos logos Aristóteles entiende la actividad del espíritu que da las directrices para el actuar humano. (Düring,726) En otro texto dice que es la “virtud que busca los medios para este fin”, para conseguir la felicidad. (Libro VI,12,1144 a,10).

 

La prudencia aristotélica tiene dos vertientes, una intelectual y otra de aplicación práctica. Como ejemplo, Aristóteles pone la medicina: esta ciencia tiene por una parte la dimensión intelectual, el conocimiento de la salud, y por otro, la aplicación de ese conocimiento al caso particular del enfermo. Así, la virtud moral es, en parte, el conocimiento de un valor objetivo, teórico, (zeoretikón), y en parte, la aplicación de ese conocimiento a la conducta humana. Hay que tener en cuenta que el conocimiento de la salud no nos hace más sanos, ni tampoco el simple conocimiento de una virtud ética nos hace virtuosos. La sabiduría filosófica no es la causa eficiente de la felicidad, sino su causa final. Por medio de esta sabiduría práctica (frónesis) es como intentamos llegar a la felicidad. Pretendemos llegar con una serie de medios al fin, al bien supremo que es la felicidad.

 

No sabemos qué es la Virtud, en qué consiste su esencia, porque “el presente estudio no es teórico, porque investigamos no para saber qué es la virtud, sino para ser buenos” (Libro II,2,1103 b,26-32). Es decir, cómo hay que hacer para realizar esa virtud que nos hace felices. La recta razón parece estar en consonancia con el proceso de descubrimiento personal de cada uno por medio de las actividades, cualidades, excelencias,  que nos  llevan a conseguir la felicidad. Eso sólo lo puede descubrir y realizar cada uno, según “su” propia naturaleza. No hay norma general. Lo recto y lo correcto lo tiene que descubrir cada uno, según su particular moderación y equilibrio, entre el exceso y el defecto  Esta moderación es el término medio.

 

Puede producir confusión este modo de concebir la virtud, cayendo en un falso equilibrio, que en nada tiene que ver con este análisis del autor.  Conviene aclarar lo que no es el término medio. Hay que entender esa frase latina tan manoseada y tan falsa: “in medio consistit virtus”, en el término medio consiste la virtud. Nada más lejos del pensamiento de Aristóteles que huye de la mediocridad, de esa “aurea mediocritas” de  los antiguos. Él busca otra cosa. En la EN aparece el término Mesotés, que quiere decir equilibrio entre dos extremos, entre el exceso y el defecto (Libro II,6,1106 a,22-35). No como si fuera una media aritmética, la media entre el 2 y el 10 será el 6. Pero esto es puro cálculo matemático. No es eso lo que  dice el autor. El habla del término medio, de una  media, o medida, en cuanto a nosotros, al SH. Es una medida activa que regula el comportamiento de cada persona. Todos procuramos la Felicidad, y la Felicidad es una Utopía, y la Utopía  nunca es un término medio entre dos extremos. Parece más bien ser un extremo.

 

A veces el término medio es un extremo

La virtud ética tiende al término medio. La Virtud busca el equilibrio, la armonía, porque no la tiene de forma natural, espontánea. Y si la busca es porque tiene la capacidad de encontrar ese punto de moderación, ese no inclinarse ni al exceso ni el defecto. No busca la neutralidad imposible, sino la armonía consigo mismo. Y ocurre que esa armonía con respecto  a lo mejor y al bien, para sí mismo, es, muchas veces, un extremo. No hay posibilidad de término medio entre la muerte y la vida, entre el robo y la honradez. “Es, por tanto la virtud un modo de ser (exis) selectivo (proairetiké), siendo un término medio (mesóteti) relativo a nosotros, determinado por la razón y por lo que decide el hombre prudente (frónimos)” (Libro II,6,1106 b,35-36). No se trata de ser más o menos fuerte o tender a una mayor o menos templanza, sino en esa moderación (sofrósine), prudencia, sensatez, sencillez que cada cual elige y estima oportuna. Porque en el término medio no hay exceso o defecto , ni exceso o defecto del término medio. (Libro II,6,1106, b,15-20). El ser de izquierdas o de  derechas, son extremos, pero no son excesos en política. No es posible, en la realidad ser de “centro”, porque no hay distancia equidistante entre la izquierda y la derecha.

 

Es claro que el adulterio, el homicidio, la envidia, el terrorismo, la corrupción, son ideas llenas de perversidad, son malas en sí mismas y no hay otra postura que su rechazo, de que no hay término medio. Por otra parte, no hay exceso ni defecto en la moderación, en la serenidad, en la justicia, son buenas en sí mismas. Por ser el término medio, en cierto modo, un extremo. La misma Felicidad es un extremo, es el Bien supremo, una Utopía a la que se tiende, y no es un exceso, ni cabe un defecto. Se puede ser más o menos feliz. Pero entre la felicidad y la desdicha no hay medio.

 

Hay personas que no buscan el término medio, propio de la virtud. Hay virtudes que son extremas y siguen siendo virtudes. Se trata de las llamadas virtudes “heroicas”, las que de algún modo arriesgan su vida, sus bienes, su prestigio, su posición social o política, con unas pretensiones que van más allá de toda moderación. Son los/las que se sitúan en la punta de la virtud. No toda virtud tiene que colocarse en el término medio, y si no se coloca en esta posición no se le puede llamar virtud. Eso no es verdad. La esplendidez es  un extremo, que no es ni tacañería ni generosidad. Se sitúa más allá de lo que podría llamarse exceso. El que da su sangre en  un hospital, va más allá de la prudencia. El que arriesga su salud en un experimento científico para mejorar  una vacuna, no tiene nada de moderación. Se trata del orzos logos de cada uno, su razón le hace ver la conveniencia de esa acción.

 

Las dimensiones propias del término medio:

 

Podemos considerar dos dimensiones en este difícil equilibrio, la personal-individual y la social o política.

 

a)     La dimensión personal:

Todo lo que pasa en las personas son pasiones (pathe) facultades (dynameis) y modos de ser (hexeis) –Libro II,5,1105, b,20-30-.  Y añade el autor que todos esos poderes , potencialidades, facultades, excelencias, que llama virtudes (aretai), no son ni facultades ni pasiones, sino “modos de ser” de las personas. Es decir, algo que se adquiere y se construye en cada persona. Cada persona vive y se desarrolla en la polis, en la sociedad, en condiciones siempre concretas, en medio de una realidad histórica, y en la forma en que se organiza esa sociedad concreta, en sus estructuras sociales y políticas y económicas,. Porque el ideal de un individuo racional es la Felicidad y no sería en absoluto factible a la mayoría de la población, si no cambian las condiciones de vida propias de esta historia rciente.

 

El SH no es una naturaleza totalmente individualizada, sino que tiene en su entraña una dimensión social o política. No puede quedarse  abandonada sólo a ese mecanismo de la pasión y el deseo. Tampoco se pueden negar, porque forman parte de la estructura misma de la naturaleza humana, pero puede modificarse, y en esa modificación entran la areté, la  paideia y la polis.

 

La virtud, la educación y la ciudad. Estas tres son las encargadas de ajustar las posibles desarmonías que cada individuo comete al responder a los estímulos del mundo. “Algunos creen que los hombres llegan a ser buenos por naturaleza, otros por el hábito, otros por la enseñanza, por la educación (paideia) ... En general, la pasión parece ceder no al argumento, sino a la fuerza... Pero es difícil encontrar desde joven la dirección recta hacia la virtud, si no se ha educado uno en tales leyes...” (Libro X, 9,1179b,20-35). Conviene insistir en que  esta educación no se dirige puramente hacia la teoría, sino sobre todo hacia la  praxis. Es el ezos la virtud ética que reclama el autor. Quien no sabe dominar sus afectos y sus pasiones, no es capaz de escuchar al logos, a la racionalidad.  Este logos constituye la forma suprema de “mediación”, del mesotés.  La racionalidad es el “medio”, el orzos logos, la recta razón La suma de consciencias  que integran una comunidad, viven en ese medio que tiende a equilibrar los excesos y defectos de cada individuo, de cada egoísmo, en la aceptación de “lo otro”, en la aceptación del ámbito social, el ámbito  de la comunidad, de la polis.

 

b)      La dimensión social o política:

El término medio, el equilibrio entre el exceso y el defecto, tiene una dimensión comunitaria. Se trata de una medida activa que regula el comportamiento del individuo. Recordemos que solamente en la aldea, en la tribu, en la“ciudad”, no en la soledad, o el aislamiento, es donde se puede llegar a la plenitud, a una cierta Felicidad. La Felicidad es imposible al margen de la “polis”.

 

El individuo tiene que actuar dentro de esa ética, a saber, de acuerdo con las necesidades e imperativos morales generales de la comunidad. Esta es una de las claves de ese concepto dinámico y social de mesotés. Este concepto surje del trabajo, del proceso productivo (diríamos hoy). de la transformación de la materia. De una materia bruta en materia útil por medio del trabajo.. Es una mediación que el individuo introduce en la sociedad. En este trabajo es donde  el individuo intercala su virtud ética en la sociedad, en la historia. Es el punto de inserción de una individualidad, en el espacio social.. Esta incidencia de lo individual en lo colectivo , de la praxis en la teoría es posible gracias a la riqueza de una concepción muy profunda de la areté y una de las grandes aportaciones de la ética aristotélica. El término medio no se traduce en neutralidad política entre la derecha y la izquierda. No equivale a mediocridad, a equilibrio político, porque ninguna de las dos posturas representa el exceso o el defecto. La soñada neutralidad de una ética racional se hace inalcanzable, y los presupuestos, exclusivamente teóricos, imposibles. La pretendida neutralidad, imposible por otra parte, siempre favorece las posturas conservadoras. Tampoco es término medio la postura pretendidamente de centro entre el Norte y el Sur.  El único término medio posible es la justicia que tiende a un reparto de bienes igual y proporcional para todos los SH.

 

El término medio es una Virtud dialéctica

Entre el exceso y el defecto se da una relación dialéctica. Son dos extremos que de alguna forma se ponen en contacto dialécticamente. No hay defecto sin exceso, ni exceso sin defecto. La realidad está compuesta de contrarios. Y en esos contrarios se da una cierta unidad, una armonía,  un equilibrio, más o menos tenso. Es el arco que tensa la cuerda y tratar de acertar con la diana. Es un movimiento que va de un polo al opuesto, es  un cambio: no se queda ni en el exceso (por ejemplo, el borracho que bebe demasiado) ni en el defecto (no beber nada), quedándose en  un término medio en un equilibrio, en lo que se estima que es correcto. Es la estimación propia de la razón (del orzos logos) que hace un SH cualquiera. Quedarse en el medio puede ser una postura correcta o no, según sea la persona que haga esa estimación. Hay que saber escuchar al logos para llegar a un equilibrio. El logos es el que realiza el movimiento, el cambio, el que pasa de la tesis a la antítesis, para quedarse en la síntesis. No se queda ni en el Norte (tesis) ni en el Sur (antítesis) sino que pasa al sentido de Justicia global (síntesis). Al no estar a gusto en uno de los extremos, el defecto, tampoco se encuentra bien en el exceso, entonces inicia un paso, un movimiento, hacia el medio, donde se da la armonía. Entre la hartura y el hambre, se da un medio que es el que descubre el orzos logos, el que acierta con el medio, porque tiene una medida, la sobriedad, la que puede hacer feliz a todos los SH. En definitiva es la Felicidad la que da la pauta en las decisiones a tomar cuando se contemplan los extremos.

 

El término medio es una Virtud cósmica

    Este equilibrio, propio de la virtud, tiene en Aristóteles una profundidad mayor de la que puede aparecer a primera vista. No se coloca en el ámbito individual y personalísimo de la conciencia de cada uno, sino que la sitúa en el conjunto del Univer­so, del Cosmos.

 

    Este equilibrio que estamos diciendo es lo  propio de toda persona que adquiere una virtud ética. Toda persona es un microcosmos, `porque forma parte del gran cosmos. Es decir, del universo, el macrocosmos, ese “todo ordenado y bello”. Este cosmos tiene un orden establecido por una inteligencia superior: En el orden del tiempo, por ejemplo, no se pasa de un extremo a otro. No se pasa del  frío del invierno al calor asfixiante del verano, sino que existe una etapa intermedia que es la primavera. Tampoco se pasa de la luz del día, a la oscuridad de la noche, sino que hay un paso intermedio que es la tarde; en el campo no florecen las espigas al día siguiente de sembrarlas, hay todo un proceso agrícola. Este orden del cosmos es el que debe de tener el SH que es un "micro-cosmos". El, según su recta razón, según su sabiduría, tiene que poner orden en su pequeño cosmos, tiene que poner las cosas en su sitio, de lo contrario sería un caos, no un cosmos.

 

    Lo mismo debería ocurrir en la ciudad, en la polis, que tiene que haber un orden, de tal manera que sea un reflejo del cosmos, y así habrá equili­brio entre la dimensión individual de los ciudadanos y su dimensión social o política. Lo que en realidad se plantea es si creemos que debe existir un orden en el mundo. Y de que el orden de la ciudad, de la sociedad, sea realmente el reflejo de ese orden cósmico. Así en la ciudad, podrán ser felices todos, que es lo que grita la naturaleza y además es la suprema aspiración de todo SH.

 

    La felicidad es pues, ese esfuerzo inteligente por poner en orden su propia naturaleza, por desarro­llar todas sus cualidades, en hacer que funcionen todas sus excelencias, en poner en acto todas sus potencias.

 

    Esta es la felicidad: una actividad racional propia de la virtud perfecta. Pretende Aristóteles que la ciudad sea feliz, que todos los ciudadanos partici­pen en la ciudad, para que funcionen las instituci­ones y el SH pueda alcanzar su propia plenitud en su vida ciudadana, nunca en solitario.

 

 

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Bibliografia

 

Ética Nicomáquea. Con una traducción de Julio Pallín Bonet, y una buena introducción de Emilio Lledó. muy bien presentada por Ediciones Gredos, Madrid 1985 y  en su 5ª reimpresión, Madrid 2000

 

ARISTÓTELES, Ética a Nicómaco. La versión griega que empleamos  la hemos tomado de la edición bilingüe y traducción de Julián Marías y María Araujo. Introducción y notas de Julián Marías, Clásicos Políticos Centro de Estudios Constitucionales Madrid 1959. Acertada traducción por su fidelidad y concisión.

 

Aristóteles. Base para la historia de su desarrollo intelectual de Werner Jaeger, 1ª edición en alemán en 1923, y en español 1946, y la 5ª reimpresión en el año 2000, de Fondo de Cultura Económica.

 

Aristóteles, del alemán Ingemar Düring, de la Universidad Autónoma de Mexico, editado en 1990.

 

Obras Completas de Aristóteles editadas en el Reino Unido. El autor es W.D.Ross. La primera edición es de 1923. Traducción de la 5ª edición del inglés se hizo en Buenos Aires 1957. Fue  la  1ª edición latinoamericana. La edición que manejamos es la 2ª Ed. Charcas de l981, también en Buenos Aires.

 

El Problema del ser en Aristóteles  de Pierre Aubenque  traducido del frances 1962  y publicado por editorial Taurus en Madrid, 1974.

 

La prudencia en Aristóteles, del mismo autor. Ed. Crítica. Grijalbo, Barcelona 1999.

 

Aristóteles, Sabiduría y Felicidad. José Montoya y Jesús Conill Ed. Cincel.  Historia de la Filosofía. Madrid 1985.

 

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