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Sobre el altruismo biológico

 

 

por Ginés López Puertas

Departamento de Filosofía

Universidad de las Islas Baleares

Palma de Mallorca, septiembre de 2004

 

 

Definición no biológica del altruismo

 

El término “altruismo” forma parte del vocabulario común de la lengua española. El diccionario de la Real Academia Española lo define brevemente como: Diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio” (RAE, 232003) y el famoso Diccionario de uso del español como: “Inclinación a preocuparse del bien ajeno y dedicarle sacrificios o esfuerzos” (Moliner, 21998). Parece claro que el uso cotidiano del concepto implica una acción completamente desinteresada en beneficio de otras personas o de una causa, pero nunca en beneficio propio. Más bien  esa acción conlleva unos costos o esfuerzos que el individuo no espera que sean recompensados.

            Sin embargo, el concepto propuesto por varios teóricos de la biología se distancia del uso coloquial, hasta tal punto que resultan inconsistentes con este uso. Exponemos unas pocas concepciones significativas. La última propuesta que indicamos de Elliot Sober nos parece que hace una distinción importante entre dos tipos de altruismo y resolvería la incompatibilidad entre el altruismo tal como lo entendemos y el significado que le da la biología.

 

Altruismo y teoría de la evolución

 

            El planteamiento clásico de la teoría de la evolución es incompatible con la idea de un comportamiento altruista (Cela Conde y Ayala, 2001: 520). Si nuestro comportamiento está marcado por la selección natural, y esta la entendemos como la maximización de aptitudes de los individuos de tal forma que el más apto es seleccionado, no se explica como la evolución permite esas conductas desinteresadas. El comportamiento altruista disminuye esa aptitud por lo que el “comportamiento altruista parece que se nos escapa del modelo evolutivo” (Cela Conde y Ayala, 2001: 520).

 

Charles Darwin

 

Las explicaciones seleccionistas de la teoría de la evolución de Darwin están conformes en que se trata de una selección de individuo y no de grupo (Sober, 1993/1996: 156). No obstante, en algunas ocasiones Charles Darwin se aparta de una selección de individuos y extiende la selección natural al grupo: justamente cuando aborda el tema de la cooperación desinteresada entre los hombres. Darwin constata que:

“Es extremadamente dudoso que fuera mayor la progenie de los padres que desarrollaron mayor simpatía y bondad o de los más leales a sus compañeros que la prole de los egoístas y los falsos pertenecientes a la tribu: la persona que está dispuesta a sacrificar su vida antes que traicionar a sus amigos –se cuentan muchas entre los salvajes- no deja descendencia que herede su noble naturaleza;”

(Darwin, 1871/1966: 183)

¿Entonces que beneficio biológico posee el altruismo? La respuesta que Darwin es que supone un beneficio para el grupo aunque no para el individuo altruista:

No ha de olvidarse que, aunque un excelente nivel de moralidad apenas otorga ligera ventaja al individuo y a sus hijos sobre los demás individuos de la misma tribu, el aumento del número de hombres dotados de buenas condiciones y el progreso del nivel de moralidad concede ciertamente inmensa superioridad a una tribu sobre otra”

(Darwin, 1871/1966: 186)

El altruismo recíproco

 

Este autor plantea la idea de un altruismo recíproco inspirado en la teoría de juegos. Una estrategia conocida en el dilema del prisionero es la de “toma y daca”: consiste en que un individuo cooperará (será altruista) en la primera jugada, pero en las siguientes iteraciones del juego hará lo mismo que haya hecho su compañero en la anterior iteración (Axelrod, 1984). Claramente, el toma y daca es una estrategia que implica reciprocidad (Trivers, 1972). Así que podemos hablar de un altruismo recíproco cuando un individuo coopera con la esperanza que el otro individuo también lo haga -y bajo la inferencia inductiva que  ha cooperado en el anterior juego.

 

 

El gen egoísta

 

Richard Dawkins (1976) llama a los genes egoístas porque para ellos es inevitable intentar reproducirse a toda costa. De ahí el carácter egoísta del gen que busca propagarse en la población. En cualquier caso, Dawkins habla de genes egoístas, no de individuos egoístas. Y lo que es más importante: con la teoría de Dawkins, la cooperación e incluso el altruismo (reales) entre individuos pueden ser explicados por el "egoísmo" (metafórico) de los genes. La conducta “egoísta” individual o la conducta “altruista” individual tiene un origen común: el egoísmo de los genes, en su primer capítulo deja clara su posición:

Este libro demostrará que tanto el egoísmo individual como el altruismo individual son explicados por la ley fundamental que yo denomino egoísmo de los genes.

Dawkins (1976)

 

 

 

 

Elliot Sober: Altruismo evolutivo  y altruismo vernáculo

 

Elliot Sober critica las ideas de los sociobiólogos (que consideran el término “altruismo” casi como un eufemismo de egoísmo) y el “altruismo recíproco” de Trivers (1972). Para Sober, ese “altruismo recíproco” no es, en realidad, ningún tipo de altruismo porque el individuo que coopera espera una recompensa y sus acciones no son desinteresadas. Para que un comportamiento pueda ser calificado de altruista debe beneficiar a otro pero sin incrementar la eficacia biológica del que hace la acción (y se perjudica en bien de los demás).

Sober hace una distinción entre dos tipos de altruismo: el altruismo evolutivo (“evolutionary altruism”) y  el altruismo vernáculo (“vernacular altruism”).

El altruismo evolutivo, al que podemos denominar también genético, es un comportamiento instintivo, que no requiere de la existencia de una mente, y se corresponde con el sentido biológico.

El altruismo vernáculo se corresponde con aquello que la gente común entiende por “altruismo”. Esta forma de altruismo requiere de una mente, ya que se refiere a los motivos psicológicos que mueven a las personas a actuar en beneficio de otros (por contra de otros individuos que tendrán otras motivaciones psicológicas para ser egoístas). Si la selección natural es la ley, este altruismo vernáculo estaría al margen de la ley.

             

Conclusión

            El altruismo es un tema interesante a debatir en una clase de filosofía o incluso de biología. No podemos negar la existencia de actos, al menos en apariencia, altruistas y, sin embargo, son difíciles de explicar biológicamente: ¿cómo pueden ser compatibles con la idea de que el hombre, como todo ser vivo, busca su supervivencia y reproducción? Sin duda, no todos los actos altruistas son de la misma índole: un padre que arriesga su vida o incluso se sacrifica para el bien de su progenie puede ser explicado desde la biología (o sociobiología) como un acto egoísta (el padre desea que sus genes, heredados a sus hijos, perduren en la población). Pero otros actos, como el de personas entregadas al bienestar de la humanidad y que no buscan tampoco prestigio (por ejemplo, Gandhi o la madre Teresa de Calcuta) no parecen tener una explicación biológica. Quizás que lo que distingue al hombre de otros seres vivos no sea tanto la racionalidad, sino el dominio de nuestra cultura o creencias sobre nuestra naturaleza biológica.

 

Bibliografía

 

Cela Conde, Camilo José y Ayala, Francisco J. (2001). Senderos de la evolución humana, Alianza, Madrid.

           

Darwin, Charles (1871). The Descent of Man, and Slection in Relation to Sex.

(version española: El origen del hombre y la selección en relación al sexo, Ediciones Ibéricas, Madrid, 1966)

 

Dawkins, Richard (1976). The Selfish Gene, Oxford University Press, Oxford.

(version esp. de Juana Robles Suárez y José Tola Alonso : El gen egoísta, Salvat, Barcelona, 1994).

 

Moliner, María (21998). Diccionario del uso del español, Gredos, Madrid.

 

Real Academia Española, (222003). Diccionario de la lengua española, Espasa-Calpe, Madrid.

 

Sober, Elliot (1993). Philosophy of Biology, Westview Press.

(Versión esp. de Tomás R. Fernández y Susana del Viso: Filosofía de la biología, Alianza, Madrid, 1996)

-- (1988): “What is evolutionary altruism”, Canadian Journal of Philosophy, suplemento 14: 75-98.

 

Trivers, R. (1972): “The evolution of reciprocal altruism”, Quaterly Review of Biology, 46: 35-57.

 

 

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