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Teorías de  Historicidad de la Racionalidad

Amanda Garma

  

RESUMEN

 El propósito será considerar las diferencias teóricas con especial énfasis en el concepto de racionalidad rememorando el trabajo de tres grandes historicistas: Thomas Kuhn, Imre Lakatos y Larry Laudan.

 

Los filósofos que han procurado caracterizar la racionalidad científica han prestado especial atención  a la historia de la ciencia. Incluso Karl Popper, emplea con frecuencia la historia de la ciencia como dispositivo ilustrativo y polémico. Sin embargo, relativamente pocos teóricos han ofrecido las teorías según las cuales los datos dibujados de la historia de la ciencia constituyen o son de alguna manera fundados para el concepto de la racionalidad. Las llamaremos  teorías de la historicidad.

La idea que subyace detrás de teorías de la historicidad de la racionalidad consiste en que una buena teoría de la racionalidad de alguna manera se vincula con la historia de la ciencia. Una buena teoría de la racionalidad considerará como racional la mayor parte de los episodios principales en la historia de la ciencia. Una lectura más exigente afirma que la mejor teoría de la racionalidad es la que maximiza el número de episodios racionales en la historia de la ciencia. Sin embargo, es confuso si la historicidad (a) es una demanda conceptual, según la cual,  es una verdad analítica o, por lo menos, necesaria y  que la  historia  sea imprescindible para la racionalidad, o (b) si la historicidad es una demanda epistemológica según la cual la mejor manera de descubrir sobre racionalidad es consultar la historia de la ciencia

Ambas maneras de considerar la historicidad podrían resultar dudosas a los fines de la racionalidad científica. Por ejemplo, en el caso de las reglas instrumentales que nos dicen la mejor manera para alcanzar ciertas metas, los filósofos de todas las líneas de pensamiento dirían que las tentativas históricas de alcanzar esas metas nos ayudará a evaluar nuestros medios actuales para alcanzarlas.

Otra cuestión que suscita cierta ambigüedad en la historicidad se refiere a su alcance. ¿La historicidad se convierte en una buena idea solamente una vez que uno ha establecido que la ciencia es básicamente acertada, o es parte de cada comunidad científica y de cada mundo posible?

Para entender al historicismo, uno debe también entender la distinción entre la metodología y la meta-metodología. En el ámbito de la historia y de la filosofía de la ciencia, una metodología para la racionalidad científica es una teoría de la racionalidad que nos dice qué es racional y qué no lo es. Así, la regla “acepta siempre la teoría con el grado más grande de confirmación” contaría como parte de la metodología.

 Por otra parte, una meta-metodología nos provee los estándares por los cuales se evalúan las teorías de la racionalidad que constituyen nuestras metodologías. Ser un historicista sobre racionalidad es aceptar una demanda meta-metodológica: en  una buena teoría de la racionalidad debe estar presente la historia de la ciencia. Así, aunque los historicistas puedan  convenir en una meta-metodología general,  varían extensamente en la clase de teoría que producen con esa meta - metodología.
       
El propósito será entonces considerar las diferencias teóricas con especial énfasis en el concepto de racionalidad rememorando el trabajo de tres grandes historicistas: Thomas Kuhn, Imre Lakatos y Larry Laudan.

A diferencia de la Concepción Heredada, interesada en una concepción estática de las teorías,  la orientación de estos más nuevos filósofos es historicista. En la medida en que se ocupan de una teoría o de un constructo teórico lo hacen desde una perspectiva diacrónica, fijándose en los aspectos dinámicos de las teorías. Sin embargo, el estudio diacrónico de las teorías .presupone alguna noción de la estructura sincrónica de las teorías. Esta preconcepción de la naturaleza sincrónica  de las teorías que subyace  a los estudios diacrónicos puede estar mejor o peor articulada en algunos autores, como Kuhn, que en otros , como Lakatos,. cuya temprana muerte le impidió reelaborar ideas que estaba preparando. Comentaremos brevemente los aportes de Laudan quien  desarrolla una posición parcialmente parecida, pero en abierta polémica con los autores anteriormente citados. (Moulines, Diez, 1997).

 

1. Kuhn

            La  historicidad  en la filosofía de la ciencia es un desarrollo bastante reciente. Puede quizás asociarse a la publicación de Kuhn de la influyente Estructura de las revoluciones científicas en 1962. Antes de ese momento, las dos teorías dominantes de la racionalidad eran el  confirmacionalismo (los científicos deben aceptar las teorías que son probablemente verdaderas) y el falsificacionismo (los científicos deben rechazar las teorías que hacen predicciones falsas sobre observables y los substituyen por las teorías que se conforman con toda la evidencia disponible).

Cada una de estas teorías surge de raíces puramente lógicas, El  confirmacionalismo del trabajo de Carnap sobre lógica inductiva, y el  falsificacionismo del rechazo de Popper de la lógica inductiva unido a su aserción de que los enunciados universales pueden refutarse por una solo contraejemplo. Ninguna de estas teorías se  responsabilizaban  ante la historia de la ciencia en el sentido siguiente. Si resultó que la historia de la ciencia ejemplificó pocos o ningunas decisiones de acuerdo con, por ejemplo, el confirmacionismo de Carnap, entonces tanto peor para la historia de la ciencia. Tal descubrimiento demostraría simplemente que los científicos eran en gran parte irracionales.

 

El trabajo de Kuhn efectuó tres transformaciones importantes en el estudio de la racionalidad científica. Primero, ubicó en a la historia en un lugar importantísimo. En efecto, el mensaje de la Estructura de revoluciones científicas es que una teoría respetable del procedimiento científico racional debe tender al procedimiento científico real.

 En segundo lugar, en vez de centrarse en la teoría como la unidad del intercambio racional, la estructura fue basada en una unidad que podría persistir a través de cambios teóricos de menor importancia. Al obrar así, permite distinguir entre las revisiones y el rechazo a la manera de la versión simple de la primera postura popperiana.

Tercero, el trabajo de Kuhn destacó los problemas verdaderos a los que la racionalidad hace frente históricamente: cuando todo es dicho y hecho. Advierte que no puede haber regla que se pueda transportar a través de la historia para el procedimiento científico racional. y por consiguiente para la resolución de problemas o de enigmas.

Antes de ocuparse de lo específico, es importante señalar que diversas interpretaciones existen, quizás porque la consistencia interna de las posiciones de Kuhn todavía presenta cierta duda. Quienes estén especialmente interesados en el hermenéutica de Kuhn pueden  consultar  (Hoyningen-Huene ,1993). Como ejemplo,  hay desacuerdo considerable sobre la interpretación apropiada de la palabra “paradigma”, en un extremo está una interpretación muy estrecha según la cual un paradigma consiste en un sistema de los ejemplares, donde un ejemplar puede ser un problema solucionado famoso, un libro de texto, o un experimento famoso. En el otro extremo un paradigma consiste en una visión del mundo teórica completa, que representa una ontología, un sistema de leyes, una lista de prescripciones metodológicas, y un sistema de los valores fundamentales para la ciencia. Según otra interpretación., un  paradigma es una entidad fundamental sociológica, absorbida por los individuos y constituida por los patrones de la educación recibida y de convenciones sociales.

Básicamente, un paradigma es un ejemplo o caso de algo que hace de modelo para  otros casos de lo mismo, es un ejemplo típico. En su primer trabajo se justifican las críticas dirigidas contra la equivocidad y la vaguedad del sentido de “paradigma” como  supuestos compartidos.  En los trabajos posteriores, entre 1962 y 1970, Kuhn distinguió entre  matriz  disciplinar  donde “paradigma” tiene un sentido global y comprende todos los compromisos compartidos por un grupo científicos, el conjunto de creencias, valores, técnicas y demás elementos compartidos por los miembros de una determinada comunidad científica., y ejemplar que es una aplicación empírica específica del aparato formal que sirve de modelo para otras aplicaciones, es decir, los “rompecabezas”.

Según Kuhn, la práctica científica se divide básicamente en dos fases, llamadas ciencia normal y ciencia revolucionaria. Durante el período de ciencia normal,  no se cuestiona ni se prueba seriamente el paradigma dominante. Los miembros de la comunidad científica emplean el paradigma como herramienta para solucionar problemas excepcionales. De vez en cuando, la comunidad encontrará especialmente problemas persistentes o anomalías, pero una pequeña cantidad de estos problemas ocasionarán poca ansiedad. Solamente cuando las anomalías se acumulan y no pueden ser resueltas, la comunidad  se encuentra un estado de la crisis, donde se cuestionan los supuestos que guiaban la investigación, se suceden propuestas alternativas hasta que en torno a alguna de ellas se comienza a organizar un nuevo cuerpo de supuestos más prometedores. Si permiten abrigar esperanzas de éxito, reciben la confianza de la comunidad científica y los nuevos supuestos suplantan  a los antiguos consumándose una revolución científica. Así, la manera habitual de solucionar un  problema rutinario se suspende hasta un nuevo paradigma que establece la dominación.

La interpretación más influyente (una que Kuhn ha pasado mucho tiempo rechazándola) lo sitúa como no nacionalista Esta interpretación hace mucho uso de varias clases de la noción de  inconmensurabilidad. Sin embargo, es posible que se mantenga la inconmensurabilidad respecto de lo valores. En esta situación, los científicos deberían alcanzar un consenso racional sin reglas para lograrlo. Esta interpretación de Kuhn a menudo está unida con la afirmación de que la ciencia progresa mediante la resolución de problemas.. Podemos decir, por ejemplo, que el paradigma newtoniano resolvió más problemas que el aristotélico, pero no podemos afirmar que el conjunto de problemas resueltos por Aristóteles esté incluido en el paradigma newtoniano. La transición de un paradigma a otro conlleva pérdidas y ganancias. Pero, en la balanza gana la habilidad de resolver un problema nuevo.

El resultado supuesto de estas características es que los autores de diversos paradigmas no podrán a menudo comunicarse uno con otro, y que aun cuando pudieran comunicarse, sus estándares favorecerán siempre sus propios paradigmas. Así, no hay base racional para elegir entre los paradigmas: el obstáculo a partir de una visión del mundo diferente de la de otro no es tanto una cuestión razonada como el equivalente científico de una nueva visión gestáltica. La transición entre los paradigmas se explica sociológicamente, en términos de fuerza institucional, de las polémicas y  de reemplazo quizás generacional.

La disquisición anterior supone sentidos muy fuertes, posiblemente poco realistas sobre la inconmensurabilidad.. La visión más moderada de la ciencia revolucionaria no presupone que los paradigmas estén separados por boquetes lingüísticos donde no existen puentes. Sin embargo, conservan inconmensurabilidad sobre valores. En una revolución, por ejemplo, si concedemos mucho valor a la fecundidad, ésta va a estar más desarrollada en el viejo paradigma que en el paradigma incipiente. Por eso el proceso de decisión entre valores no es mecánico y a veces puede depender de elementos extracientíficos, por ejemplo, de carácter social, económico o ideológico. Y , sin embargo, la decisión no tiene porqué no ser racional por este motivo.. Esta interpretación de Kuhn se une a menudo con la aserción de que la ciencia ha progresado a la luz de su capacidad de aumento de solucionar problemas, Por ejemplo, el paradigma newtoniano solucionó más problemas que el aristotélico. Las transiciones a partir de un paradigma a otro implican algunas pérdidas así como aumentos, pero en un balance, hay un aumento neto en capacidad el solucionar de problemas.

Aunque esta interpretación de Kuhn lo presenta como racionalista, postula una forma de racionalismo que muchos racionalistas rechazan (a) esa racionalidad es un proceso basado en reglas que se acatan, y (b)  el progreso científico es acumulativo. Las razones de estas dos demandas no son tanto históricas como conceptuales. Por ejemplo, si suponemos que la opción entre los paradigmas está hecha en ausencia de reglas, y que debemos confiar en que es racional simplemente porque, entrenan a la gente para optar correctamente (por ejemplo, que opten por el paradigma que resuelve más problemas que otro), después puede ser que no nos preguntemos si una explicación puramente sociológica puede ser correcta.

¿Qué argumentos filosóficos sólidos hay para sostener que los aumentos alcanzados por el paradigma victorioso compensan las pérdidas? Entre otros, quien tuvo esa preocupación fue Brown (1985). También Laudan (1977)  a quien nos referiremos y  será discutido más adelante. Pero, hasta la fecha no había habido ninguna respuesta satisfactoria a ninguno de estas preguntas. Así, Kuhn,  el racionalista, parece estar parado en la tierra conceptual inestable.

             Kuhn puede resultarnos insatisfactorio,  porque no provee ni una noción específica de la racionalidad ni una aclaración explícita de la meta-metodología del historicista. Porque no resulta claro dónde está Kuhn, los sucesores principales de Kuhn, Imre Lakatos y Larry Laudan merecen nuestra atención especial.

2. Lakatos

La teoría de Lakatos de la racionalidad se basa en la idea de la competencia de   programas de investigación, que es una secuencia - red de teorías ligadas por una continuidad. Todos lo programas tienen  un núcleo duro constituido por aserciones que no están sujetas a ser refutadas por decisión metodológica. Un programa de investigación también  está constituido por el cinturón protector que está conformado por hipótesis auxiliares que tienen que resistir el peso de las contrastaciones e irse ajustando, o incluso ser sustituido por completo, Las anomalías sólo pueden  producir cambios en el cinturón protector. La heurística negativa dice que caminos de la investigación hemos de evitar (una indicación para  no cambiar el cinturón protector) y la heurística positiva qué  caminos hemos de seguir. ( un plan para modificar el cinturón protector).. El cinturón protector es alterado para que el programa sea más realista. Justamente un cierto nivel de realismo es necesario para que un programa sea testeado. Una vez que es testeable, el cinturón protector puede ser modificado si el programa da lugar a predicciones falsas.

.           Un programa es progresivo si predice hechos que se constatan después y está estancado si sólo ofrece explicaciones ad hoc de hechos (para él) inesperados. Esto exige aclaración. En primer lugar, el juicio requiere cierta perspectiva histórica, por lo tanto es racional dales cierto tiempo a los programas muy nuevos,  y no hay que olvidar que este modo de presentación es una idealización ya que no siempre es tan claro y  hay muchos casos intermedios.

La meta-metodología de Lakatos es interesante, porque considera que un programa es progresivo mientras continúa haciendo predicciones nuevas. Según Lakatos, las predicciones suponen juicios de valor básicos respecto de la racionalidad o de la irracionalidad de ciertos episodios.

Una vez que un programa de investigación sea suficientemente degenerativo y una vez que haya un programa de investigación progresivo para tomar su lugar, el programa degenerativo debe ser desechado. Sin embargo, Lakatos no nos  provee los detalles referentes a maneras de medir la degeneración, ni él localiza el punto en el cual la degeneración puede resultar fatal para un programa de investigación.

. Uno podría preguntar fácilmente el peso que Lakatos pone en predicciones, en los niveles metodológicos y meta-metodológicos. Si Lakatos quiere decir que la búsqueda de las predicciones  provee la manera mejor y más rápida de aumentar el contenido observable de nuestras teorías, tendría que proveer una noción acerca del contenido observable. Particularmente él tendría que decirnos cuáles criterios se pueden considerar para establecer que una teoría tiene contenido más observable que otra.

En Kuhn está aproximadamente claro que los paradigmas-matrices se identifican, diacrónicamente, con teorías a lo largo de la historia. En Lakatos  no está claro cuáles son los límites de los programas de investigación. En general, parece que engloban, como en Kuhn, sólo teorías extendidas en el tiempo, por ejemplo, menciona “el programa de Newton”. Estas faltas de precisiones no permiten  distinguir el paso de una versión de una teoría a otra . (Moulines, Diez, 1997: 320).

Lakatos supone que gracias a la utilización de su modelo de cambio científico, la mayor parte de los cambios científicos pueden explicarse en términos de factores  internos. Sostiene que si podemos mostrar que un programa de investigación (1) era mejor que un programa de investigación (2) en relación con el modelo de cambio científico, eso es suficiente para mostrar la transición . No parece necesario preguntarse si los científicos que protagonizaron la transición creían en los principios de comparación comprendidos en el modelo o si, lo que se proponían era alanzar el tipo de teoría que el modelo especifica como meta de la ciencia. En verdad, toda explicación del cambio científico debe hacer referencia a las creencias de aquellos cuyas actividades se quieren explicar. No basta con mostrar que actuaron como si hubieran creído en el modelo. (Newton-Smith, 198 : 103)

Lakatos aspiraba a dar  a utilizar el modelo para dar explicaciones racionales de los cambios científicos. A Lakatos no le interesaban las cuestiones de significado y no aceptó los argumentos que para todo racionalista representan los argumentos de inconmensurabilidad. Sin embargo, se preocupó por la cuestión de cómo un  racionalista podría defender sus principios de comparación (su metodología). (Newton-Smith, 1987 : 104)

3. Laudan

En Progress and its Problems, Larry Laudan presenta una meta-metodología explícita y una teoría normativa de la racionalidad. Según su meta-metodología, una teoría acertada de la racionalidad debe respetar “nuestras intuiciones pre-analíticas preferidas sobre racionalidad científica”. (Laudan 1977 :160) estas intuiciones consisten en los juicios de la racionalidad de ciertos casos explícitos, (i. e.., “era racional aceptar a mecánicos newtonianos y rechazar a mecánicos aristotélicos , por ejemplo, en 1800”, y “era irracional después de 1830 aceptar la cronología bíblica como cuenta literal de la historia de la tierra”).

La teoría de la racionalidad  generada por la metodología de Laudan se centra en la noción de la tradición de la investigación. Las tradiciones de la investigación de Laudan se asemejan algo a los programas de los paradigmas de Kuhn y de investigación de Lakatos. Como los paradigmas de Kuhn (en la lectura más amplia del término) las tradiciones de la investigación contienen elementos metafísicos y metodológicos. Sin embargo, Laudan despliega los elementos sociológicos y pedagógicos (i.e., las redes y los ejemplares del entrenamiento) que son tan importantes para Kuhn. Como los paradigmas de Lakatos, las teorías generadas por una tradición de la investigación cambiarán con el tiempo, pero, donde los programas de investigación de Lakatos se definen como teorías en competencia, las teorías, ellas mismas, no constituyen la tradición de la investigación. Laudan también sostiene que la tradición de la investigación es un concepto mucho menos rígido que el programa de investigación de lakatosiano, que se basa en una base dura inflexible. También en su caso, las tradiciones de investigación se caracterizan diacrónicamente aunque nos encontramos con aspectos sincrónicos que tal caracterización diacrónica presupone.

Laudan distingue dos sentidos de “teorías científicas”. En primer lugar, puede denotar un conjunto relativamente específico de doctrinas, leyes, hipótesis o principios relacionados, que se usan para hacer explicaciones y predicciones. Además de este sentido el término también se usa para referirse a principios más generales y menos corroborables empíricamente. (Laudan , 1977: 71).No queda claro, pero podría tratarse de conjuntos de teorías vinculadas por principios metodológicos y ontológicos muy generales. Según Laudan, Kuhn y Lakatos han demostrado que son las teorías en este segundo sentido las unidades en que debe centrarse la actividad científica. (Laudan,  1977).

  Las tradiciones constan de dos tipos de supuestos compartidos: compromisos metafísicos, por ejemplo, qué tipo de  entidades y  procesos constituyen el dominio de la investigación, y  normas epistémicas y metodológicas, por ejemplo, cómo tiene que investigarse, cuál es el conocimiento fundamental intocable, cómo se han de recoger los datos, cómo se evalúan las hipótesis y la solución a los problemas.

Conjuntamente los supuestos generales proporcionan una heurística, orientaciones para la investigación, y una axiología, normas de evaluación, es decir, criterios para una racionalidad valorativa.

Sin embargo, Laudan se distingue radicalmente de Kuhn y Lakatos en sus cuentas del progreso y de la racionalidad científicos. Él sostiene que hay dos clases de problemas frente a cada tradición de la investigación, problemas empíricos (relacionados con las anomalías de Kuhn) y problemas conceptuales (es decir problemas de consistencia interna o con tradiciones dominantes en otros campos). Debemos aceptar la tradición de la investigación que ha solucionado la mayoría de los problemas y perseguir la tradición que está solucionando actualmente problemas en mayor medida.. La ciencia progresa solucionando más problemas. Sin embargo, Laudan no presupone acumulación, aunque una tradición actual dada de la investigación habrá solucionado más problemas que sus precursoras, puede haber problemas particulares que quedan “sin resolver” por la tradición actual. Así, a diferencia de Kuhn, Laudan cree que hay un concepto simple que sirve como base para el progreso y la racionalidad. A diferencia de Lakatos, Laudan (a) rechaza la idea del contenido empírico y el crecimiento acumulativo de teorías y (b) no pone ningún valor adicional en el concepto de una predicción ..

Tan atractivo como puede parecer, la teoría de Laudan de las caras de la racionalidad  puede recibir algunas críticas potencialmente fatales. Primero, cómo  determinamos qué tradición de la investigación ha solucionado la mayoría de los problemas. Laudan quisiera que su teoría fuera robusta incluso en presencia de un grado fuerte de inconmensurabilidad. Sin un esquema común de la enumeración, la teoría de Laudan puede conducir a resultados ambiguos, según los cuales la tradición racional a perseguir depende de quién está haciendo la cuenta.

En segundo lugar, aunque Laudan hace algunos esfuerzos para distinguir tradiciones de la investigación de paradigmas y de programas de investigación, la noción de una tradición de la investigación sigue siendo algo borrosa. Como ocurre con los  paradigmas y programas. La borrosidad es especialmente evidente en el nivel del uso histórico.

Discrepa con Kuhn y Lakatos sobre la persistencia de la esencia o del núcleo duro a lo largo de una tradición. La esencia o el núcleo muy raramente permanecen constantes a lo largo de la evolución de una tradición.. Los problemas empíricos se resuelven dentro de la tradición o en una tradición alternativa, y los problemas conceptuales consisten en la inconsistencia de la teoría, en su  ambigüedad, cuando las hipótesis contravienen hipótesis específicas o a los supuestos metafísicos predominantes, cuando no aciertan a integrar conceptos y principios  de teorías más generales a las que la teoría está subordinada

El modo habitual en que cambia una tradición es modificando sus teorías específicas, pero también podrían cambiar ocasionalmente alguno de sus elementos nucleares más básicos. Así, no queda clara la diferencia entre el cambio en una tradición y el cambio de una tradición ya que en ambos casos –además de las teorías específicas de una tradición- se podrían modificar elementos nucleares básicos.

Por otra parte, esperaríamos que su metodología (i.e. su criterio para regular la elección de una teoría según la racionalidad científica) fuera idéntica con su teoría de la racionalidad. Sin embargo, su meta - metodología se funda en datos, mientras que su teoría de la racionalidad rechaza a los datos como criterios de fundamentación. Sin duda, muchas teorías de la racionalidad, plausibles o no, aceptan datos, incluso si se puede proveer de una base filosófica firme.

4. Consideraciones finales

Hay cuestiones importantes que tienen todavía que ser tratadas satisfactoriamente por teorías del historicista de la racionalidad. Se mencionarán alguna de ellas.

 ¿Qué tiene que lograr precisamente una teoría historicista de la racionalidad? Según Lakatos, se es racional si se evita recurrir a enunciados ad hoc  en lo posible y según Laudan, se es racional mientras se acepte la tradición de la investigación que ha solucionado la mayoría de los problemas y se siga al que los está solucionando. Siguiendo ambos lineamientos,  la conducta teórica es racional  independientemente de las motivaciones conscientes.

Otro problema con la motivación de la fe en la ciencia es que es demasiado débil para muchas formas de historicismo. Nuestra fe en  la ciencia pudo conducirnos a creer que la ciencia no es totalmente irracional, o que es más lo más racional. Sin embargo, algunas teorías  historicistas (por ejemplo., algunas lecturas de Lakatos, Brown (1989)) suponen que la mejor teoría de la racionalidad es la que, conforme a ciertas condiciones, maximiza el número de episodios racionales en la historia de la ciencia. La fe general en ciencia se puede apoyar encima de estas teorías de maximización.

Si llevamos el acercamiento del explicacionismo a la racionalidad, después la mayoría de las teorías del historicista pueden parecer inaplicables. Ningunas de ellas explican mucho. De hecho, el programa fuerte (Bloor 1976) en la sociología del conocimiento ha discutido que la racionalidad no desempeña ningún papel explicativo.

En síntesis, la idea que subyace detrás de teorías de la historicidad de la racionalidad consiste en que una buena teoría de la racionalidad de alguna manera se vincula con la historia de la ciencia. Un modelo racional estipula una meta para la empresa científica y un conjunto de principios que ha de usarse para  decidir entre teorías rivales. Utilizar tal modelo  para explicar la acción de un científico que tenía tal meta y que creía en los principios, así como que la acción en cuestión era lo mejor que podía hacer, dada su meta y estas creencias (entre otras). No hay nada de malo en hablar de un modelo en tanto proveedor de una explicación completa de su acción. Para establecer que algo es un modelo que podría usar la comunidad científica, se necesitaría mostrar lo siguiente: que la mayoría de los miembros de la comunidad tenía la meta que el modelo estipulaba; que en general los unía su creencia en los principios de comparación que el modelo aparecía; que, dada esta meta y estas creencias metodológicas generales, junto con otras creencias (relativas al resultado de los experimentos), aquella acción era la más apropiada y que así la percibían ellos.

 

 

    5.Bibliografía

        Newton–Smith W. H, (1981) La racionalidad en la ciencia, Paidós, Buenos Aires.

 

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