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EL ORIGEN DE LA CULPA EN LA CULTURA OCCIDENTAL

ERIK ZABALO

IÑIGO RUIZ

(1º BACHILLERATO, INSTITUTO TXORIERRI, DERIO, BIZKAIA)

 Marzo de 2010

 

PALABRAS CLAVE

Dionisíaco/ Apolíneo/ Sentimiento de culpa/ Expiación/ Sofistas/ Cultura alejandrina/ Época Arcaica/ Época Clásica

 

DICCIONARIO

 

 

 

INTRODUCCIÓN

En este trabajo vamos a centrarnos en una interpretación de las raíces de la cultura occidental, fundada sobre los cimientos de la cultura griega. De esa forma, vamos a centrarnos en la época Arcaica y Clásica, las cuales analizaremos en busca del origen de comportamientos que perduran hoy en día en nuestra sociedad. Para dar con ese origen vamos a sumergirnos en los cultos y ritos antiguos, y mediante una argumentación coherente intentaremos explicar el significado de diferentes conductas, entre las que se encuentran la conducta sádica y la masoquista.

El trabajo comenzará explicando el estilo de vida de la Grecia Arcaica, y lo compararemos con la Grecia del siglo V a.c  Después nos adentraremos en el siglo V y contrastaremos aspectos importantes de esa época, referentes al sadismo y masoquismo, con hechos posteriores relacionados.

 

“No existen hechos, solo interpretaciones”[1]

 

A la hora de realizar éste trabajo hemos tomado esta frase como referencia, porque nos parece algo a tener en cuenta a la hora de analizar la historia. A pesar de haber recopilado información de libros, internet y películas, no debemos olvidar que nunca será información objetiva. Toda información que recojamos se verá impregnada del punto de vista particular del autor, o de los cambios informativos realizados por el poder establecido de una época, si la fuente de información no fuese actual. Por lo tanto en éste trabajo hemos utilizado las interpretaciones históricas que nos han parecido más apropiadas; pero eso no quiere decir que sean la única versión de los hechos.

 

 

DIONISIO Y APOLO

 

Una vieja leyenda cuenta que durante mucho tiempo el rey Midas había intentado cazar en el bosque al sabio Sileno[2], acompañante de Dionisio, sin poder cogerlo. Cuando por fin cayó en sus manos, el rey pregunta qué es lo mejor y más preferible para el hombre. Rígido e inmóvil calla el demón[3]; hasta que, forzado por el rey, acaba prorrumpiendo en estas palabras, en medio de una risa estridente: <<Estirpe miserable de un día, hijos del azar y de la fatiga, ¿por qué me fuerzas a decirte lo que para ti sería muy ventajoso no oír? Lo mejor de todo es totalmente inalcanzable para ti: no haber nacido, no ser, ser nada. Y lo mejor en segundo lugar es  para ti morir pronto”[4].

Según la visión existencial que expone éste antiguo mito de la Época Arcaica griega, puede deducirse una existencia basada en el sufrimiento. Probablemente fueran las desigualdades sociales promovidas por la tiranía de los gobiernos déspotas y la vulnerabilidad frente a los misterios de la naturaleza, las causas que desencadenaron miedo e ignorancia en una sociedad subdesarrollada y salvaje como aquella. Ese sufrimiento y falta de esperanza fueron representados en la mitología, como se muestra en el Mito de Prometeo, donde los humanos y sus simpatizantes eran duramente castigados por los Dioses. Estos hechos nos llevan a pensar que durante un largo periodo en la historia, la ideología griega estuvo determinada por el pesimismo.

Para escapar de aquel pesimismo, sus habitantes se vieron obligados a crear unos Dioses que albergasen todas esas cualidades que ellos en vida no pudieron tener. De esa forma encontraron el consuelo metafísico en aspiraciones superiores a su propia realidad, la armonía y la felicidad frente a un mundo caótico y miserable. Para poder soportar su propia existencia, los griegos adoraron aquellos Dioses y desearon sus cualidades como si fueran las suyas propias. Sus deseos ansiaban la simple apariencia, y sus vidas se asemejaban al sueño más que a la realidad. De esa forma invirtieron la sabiduría silénica, amando y deseando la existencia con todas sus fuerzas. Por lo tanto, puede decirse que sobre el caos construyeron el orden y la armonía, de donde nació Apolo.

Apolo fue el dios de la belleza, la armonía, el equilibrio, la música, la poesía, la racionalidad, la verdad y la luz, mediante la cual se representaba la verdad. Este dios ejerció una influencia importante en la cultura y sociedad griega. Ese influjo se representó en muchos aspectos culturales; entre ellos en el arte. Por ejemplo, el arte dórico reúne las características apolíneas más relevantes de la época, pues exponen una visión armónica y equilibrada de la realidad propia de la cultura de Apolo[5]. Los seguidores de aquel dios, por consiguiente, destacaron por su extremada racionalidad, que infirió en el arte, la música, la poesía y sobre todo en la filosofía de una época. Pero no hay que olvidar que el equilibrio y la armonía nacieron del caos y el sufrimiento; es decir, del dios Dionisio.

Apolo fue el dios que se contrapuso a Dionisio a lo largo de la historia griega, y la incesante lucha entre esos dos extremos dio lugar a movimientos culturales que se originaron en la Edad Arcaica y perduraron hasta la caída del Imperio Romano. Entre las características de Dionisio cabe destacar que fuese el dios del vino, el creador del teatro (de la tragedia), el dios de la embriaguez, el caos y la irracionalidad. Fue el máximo representante cultural en la Época Arcaica, y su poder perduró durante siglos. Este dios fue el reivindicador de los instintos primitivos, la fiesta y el éxtasis; por lo tanto, se puede decir que hacía referencia a la existencia mencionada por Sileno. Al igual que Apolo, la influencia dionisíaca[6] se vio plasmada en el arte, la música, la poesía y la filosofía de una época. Como ejemplo cabe mencionar el arte tracio, el cual representa los aspectos más característicos de la cultura dionisíaca.

Para comprobar el poder que ejercieron Dionisio y Apolo a lo largo de la historia, analizaremos las siguientes dos esculturas: el Discóbolo de Mirón y Afrodita, Pan y Eros.

 

El valor del arte no está en la mera complacencia subjetiva que provoca en el espectador, no atañe solo a la esfera del gusto; es algo más profundo, puesto que con él una cultura expresa toda una concepción del mundo y de la existencia.”[7]

[8][9]

Podemos dividir en dos apartados el análisis de las esculturas. Por un lado prestaremos atención a la forma de a escultura, por otro lado analizaremos su significado.

La escultura de la izquierda nos muestra la figura de un sátiro. Los sátiros representaban el desenfreno y la embriaguez, y estaban estrechamente ligados a Dionisio. Respecto a la forma de la escultura, no busca la proporcionalidad en ningún momento, representa la realidad tal cual es, caótica e imperfecta.

La escultura de la derecha corresponde a un deportista preparado para lanzar el disco. El hombre es joven y representa el ideal de belleza, rasgo característico de Apolo. Respecto a la forma, la proporcionalidad del cuerpo es inmejorable, y puede intuirse que busca la perfección. De esa forma, representa una realidad idealizada, que no acepta el cambio ni el caos. Por lo tanto, se vale de la apariencia como representación de la realidad.

Una vez diferenciados los dos influjos más importantes en la historia griega, Dionisio y Apolo, veremos la repercusión que tuvieron a lo largo de la historia griega.

CULTURA DIONISÍACA

El culto a Dionisio se originó en Asia, concretamente en Frigia. Con el tiempo se expandió por Grecia, pasando por Tracia y más tarde albergó toda la península. Según la mitología Dionisio conocía los secretos del vino, y su misión era la de enseñar ese secreto al mundo. Para lograr su objetivo anduvo por el mundo antiguo, acompañado de sus sátiros y ménades, e invitó a la gente a unirse a la embriaguez de sus bacanales. Quien no quisiera unirse a su fiesta era destruido. Cuando al fin consiguió expandir su culto por todo el mundo, regresó al cielo convertido en dios.

Desviándonos por un momento de la mitología, en la Época Arcaica el dios Dionisio fue el máximo representante, y las fiestas asociadas a él eran habituales. Pero pronto el culto a Dionisio se disoció en dos grupos: por un lado la fiesta popular y por otro los ritos dionisíacos.

Los ritos dionisíacos se hacían a escondidas, en los bosques, en lugares donde poder ocultar las atrocidades que cometían. Esos ritos pasaron a llamarse bacanales, y fue en Tracia[10] donde adquirieron su carácter más salvaje. En las bacanales las mujeres eran las protagonistas, y se les denominaba bacantes[11]. Para empezar, las bacantes se adentraban en el bosque en procesión, siendo las sacerdotisas, grupo formado por las matronas, quienes se encargaban de guiarlas por el bosque. Una vez allí se preparaban para permanecer durante algunos días en aquellos parajes, donde no tendrían ningún contacto con los hombres (antropomórficamente hablando, ya que el propio Dionisio es del sexo masculino pero varía de forma, siendo la forma de toro la más usual en el). Durante esos días consumían alcohol y alucinógenos, para poder entrar en el estado de trance tan característico de aquellos ritos, donde el individuo se olvidaba de sí mismo y establecía contacto con el corazón de la naturaleza; de esa forma alcanzaban el denominado <<enthusiasmo[12]>>. A partir de ese momento el rito se dividía en dos partes:

Por un lado practicaban la vivisección con distintos tipos de animales, que después serían ingeridos. El objetivo de ésta cruenta acción era la de alcanzar el éxtasis absoluto, el cual se adquiría mediante la tortura. Esos hechos representaban como mitológicamente los titanes devoraron a Dionisio. De esa forma, las mujeres invocaban el contacto con el dios.

Por otra parte las mujeres danzaban desnudas, mientras mantenían relaciones lésbicas. Así creían aumentar la fertilidad. En ese estado de embriaguez, muchas creían entablar sexo con el propio Dionisio, hecho que simbolizaba la felicidad y la buena suerte.

Por lo tanto se distinguen dos comportamientos en los ritos dionisíacos: la tortura y el erotismo. Los dos tienen en común la finalidad de sentir el máximo placer posible. Los participantes de esos ritos secretos se guiaban por los instintos más primitivos, sometiendo la razón ante semejante poder. De esa forma obtenían el placer absoluto, un placer inmediato, en el que no intervenía ningún tipo de raciocinio, sino el poder de los instintos más primitivos.

Como ya hemos señalado, el culto a Dionisio fue adquiriendo distintos contextos, hasta que finalmente se separaron el uno del otro, quedando por un lado los ritos dionisíacos y por otro la fiesta popular.

En la fiesta popular los campesinos eran los protagonistas y llevaban a cabo éstas celebraciones al comienzo y al final de las cosechas. En éstas los sátiros[13] recorrían las calles en procesión mientras bailaban y cantaban[14] las salmodias[15]. Detrás de éstos se situaba una carroza, en la que se erigía la estatua de Dionisio. Mientras tanto los demás habitantes observaban el espectáculo, y al final de la función, procedían al sacrificio del carnero[16]. Éste era sacrificado en el altar, para después ingerir su carne cruda. Mediante éste acto colectivo nació el teatro[17] en Grecia.

Por otro lado, vamos a centrarnos en un comportamiento interesante que se daba en éste tipo de actos festivos. Como ya hemos dicho los ciudadanos comían la carne cruda del animal asesinado. Ese hecho simbolizaba un sentimiento de culpa latente, debido al sacrificio del carnero, animal que representaba a Dionisio. Por lo tanto, mediante éste tipo de festejos se procedía a la muerte del mismo Dionisio, y para compensar ese sentimiento de culpa, los ciudadanos ingieren sus entrañas. De ésta forma los ciudadanos rechazaban la figura de Dionisio, y renegaban de los desenfrenos, orgías y continuo éxtasis que éste les ofrecía.

Mediante ésta renuncia los griegos acabaron con Dionisio en muchas de las ciudades griegas, dando paso a la era de Apolo. Esa transición  puede apreciarse en la evolución de la tragedia. En la época dionisíaca en diálogo en la tragedia se entablaba entre los miembros del coro, y carecía de complejidad alguna. Pero a la par que el periodo apolíneo se definía en Grecia, la tragedia evolucionaba mediante la racionalización de los sentimientos expresados en la tragedia dionisíaca.

CULTURA APOLÍNEA

Se puede decir que la cultura apolínea nació de la tragedia dionisíaca, en una evolución que dio lugar a la comedia[18]. La comedia satirizó los sentimientos más primitivos representados mediante la tragedia dionisíaca, y los reemplazó por sátiras y burlas hacia ese comportamiento. De alguna manera se intentó racionalizar la representación trágica, y eso dio lugar al inevitable desprecio hacia ese comportamiento, que visto desde las alturas del razonamiento, no era más que un comportamiento propio de bestias salvajes.

Oscar Wilde corrobora ésta definición de comedia con la siguiente frase:

”La vida es una comedia para quienes la piensan, pero una tragedia para quienes la sienten”.

Si hubiera que dividir la cultura griega en dos periodos distintos, partiríamos del siglo V a.c como nacimiento de la cultura apolínea. Se puede decir que hasta el siglo V Dionisio fue el personaje mitológico más influyente, pero con el tiempo fue reemplazado para dar comienzo a la era apolínea. Hemos escogido el siglo V como referencia por los siguientes acontecimientos registrados en aquella época.

En el ámbito político destacó el gobierno de Pericles. Se dice que la primera democracia nació en Atenas, fundada de la mano de éste dirigente. Los anteriores régimenes políticos destacaron por su política radical y por la tiranía de sus dirigentes; sin embargo, Pericles iluminó Atenas con una política racional y mesurada. Su forma de gobernar ejerció un influjo que rápidamente se expandió por toda Grecia.

El siglo V también destacó por su evolución en la geometría y la aplicación de ésta en la arquitectura. Un claro ejemplo arquitectónico resulta el Partenón de Atenas. Junto a esto también las esculturas adquirieron una proporcionalidad, basada en la geometría, que puede apreciarse en el ya mencionado Discóbolo.

 

El Partenón de Atenas es un claro ejemplo del arte dórico. Como hemos señalado al comienzo, el arte dórico representa la mayoría de las  características apolíneas; es decir, la armonía, la proporción y el equilibrio.

Una vez mencionada la política vamos a centrarnos en la filosofía del siglo V, la cual fue el motor de la sociedad. Hay que tener en cuenta que en aquel entonces la ciencia no existía como tal, y en lugar de ésta se encontraba la filosofía. La evolución en la filosofía suponía grandes avances para la sociedad de aquella época, que acabó por identificar la filosofía con lo subjetivo, pero sin embargo valoró los avances que ésta había logrado en el sentido práctico. Así nació la ciencia, que adquirió un carácter de rigurosa objetividad y veracidad, pero que no era más que una parte empírica de la filosofía. Pero hay que tener en cuenta que la filosofía es indispensable para el avance de la ciencia y viceversa, pues la filosofía aporta el sentido crítico necesario a la ciencia como para superarse a sí misma. Volviendo a la filosofía del siglo V, puede destacarse la aparición de célebres filósofos, entre los que destacaron; por ejemplo, Sócrates y Platón, quienes aportaron un giro total a la filosofía de la época.

Anterior a Sócrates en Grecia adquirieron gran protagonismo los sofistas. El nombre de <<Sofistas[19]>> ha sufrido muchas modificaciones a lo largo de la historia. En un comienzo se les denominaba sofista a los héroes, identificados con los habituales héroes homéricos, o de muchos otros ciclos legendarios. Fieles a esa acepción, tomaríamos a Odiseo como un sofista. Pero ese significado adquirió un contexto diferente a lo largo de los años, aplicándose en personas cuya inteligencia les hacía salir bien parados de situaciones conflictivas. Todavía se puede encontrar una clara relación entre éste último significado y el anterior; pues a Odiseo se le conocía como el <<sagaz y astuto Odiseo[20]>>, cualidades que le permitían superar cualquier obstáculo.

Más tarde Eurípides aportó un significado más concreto al término <<Sofista>>, designando la política inteligente y la acertada forma de gobernar. Finalmente el término hizo referencia a un grupo de filósofos llamados Los Siete Sabios[21]. A ese grupo de sabios también se les conocía como creadores del culto dionisíaco, pues así los define el dramaturgo Esquilo. Pero a finales del siglo quinto el término <<Sofista>> fue satirizado por comediantes del estilo de Píndaro, que modificó el significado de la palabra de manera que hiciera referencia a <<charlatán>>. Con ese carácter sarcástico y burlón de la comedia, se dio a conocer por primera vez la cultura apolínea.

Entre los sátiros de los que hablamos podríamos clasificar a Sócrates, ese charlatán que se nos ha dado a conocer a través de las obras de Platón. Explicado muy por encima, los sofistas defendían la relatividad de la verdad, y la filosofía que enseñaban destacaba por su valor práctico. Se alejaban de cualquier conocimiento que no estuviera al alcance del ser humano, y no perdían el tiempo en conocer nada que no pudiera aplicarse en la vida cotidiana. Al igual que Odiseo utilizaba la inteligencia para salir airoso de algunas situaciones, los sofistas la trasladaban al terreno práctico, para resolver los conflictos que se les presentaban, para superar los obstáculos, obraban de la misma manera que la ciencia y la filosofía obran o deberían de obrar hoy en día.

Entonces apareció Sócrates, del cual se dice que nada más nacer tuvo el irrevocable deseo de conocerlo todo. Probablemente fuera cierto, pues dedicó toda su vida en la búsqueda de la Verdad absoluta. A pesar de que los sofistas defendían una visión equilibrada y relativa de la verdad, Sócrates estaba empeñado en encontrar <<el impávido corazón de la Verdad más redonda>>[22].

Según la filosofía de Sócrates, para alcanzar la Verdad era necesario desarrollar primero la virtud. Siendo esa virtud la inteligencia, desarrolló un método según el cual decía poder cumplir su propósito. Desde su punto de vista el mundo era racional para el ser humano; y si no fuera así, habría que volverlo cognoscible y racional, de manera que todas las cosas quedaran al alcance de la razón humana.

Basándose en esa filosofía, su discípulo Platón continuó el legado de Sócrates, con matices algo diferentes. Por ejemplo, Platón afirmaba que todo estaba moldeado a la razón, y mediante el desarrollo de la inteligencia (la virtud) podrían conocerse las cosas tal y como son; es decir, en última instancia poseeríamos la Verdad. Para eso se deben despreciar los instintos primitivos (aquellos que tanto deseaba el hombre dionisíaco) y valerse de la razón para comprender las cosas.

Ésta filosofía fundada por Sócrates y Platón evolucionó con el tiempo en lo que se denomina como <<cultura alejandrina>>, y está muy relacionada con el cristianismo.

Pero analizaremos más detenidamente el comportamiento que se esconde detrás de éstos hechos. Vamos a relacionar los acontecimientos mencionados hasta el momento, partiendo de un antiguo mito griego[23]. En las historias de Homero se cuenta cómo Odiseo, en las innumerables desventuras que sufrió en su regreso a Ítaca, se encontró con un paso en el que habitaban unas sirenas, cuyos cantos se decía que volvían locos a los marineros que los escuchasen, haciendo naufragar el barco junto a los acantilados. Odiseo era consciente del peligro de los cánticos de aquellas sirenas, y sabía que en caso de escucharlos sería víctima de la locura, y conduciría a su barco y su tripulación hacia un destino fatal. Por eso decidió taponar los oídos a sus marineros, y les ordenó que le ataran al mástil del barco, quedando así encadenado e inmóvil, para no someterse al hechizo de aquellos cánticos.

El mito de Odiseo puede ser interpretado de muchas maneras, pero adecuando su contenido a éste tema, nos basaremos en la interpretación llevada a cabo por la dialéctica iluminista[24]:

Supongamos por un momento que aquellos cánticos fueran la llamada de Dionisio, que incita a todo aquel que los escucha a unirse a su orgía de excesos y desenfreno:

“Caed en mi hechizo, embriagaros, ¿queréis conocer el verdadero éxtasis? Liberaros de la razón, ¡someter la razón a los instintos y conoceréis la vida tal cual se nos presenta! ¡Olvidaros de vosotros mismos y conectar con la verdadera esencia de la vida!”

Pero como Odiseo tiene bien claro su propósito, ordenará a los marineros que le encadenen en lo alto del mástil. De nuevo se vale de la inteligencia el astuto y sagaz  Odiseo para salir de aquel escabroso aprieto. ¿Pero qué se esconde realmente detrás de ése astuto comportamiento?

Odiseo tenía la oportunidad de conocer los placeres de Dionisio, sin embargo es fiel al propósito de Apolo, y de esa forma encadena sus instintos a lo alto del mástil, los somete a la razón, se sacrifica por la Apolo y su racionalidad. De ésta represión del deseo nace la verdadera esencia del hombre apolíneo.

Éste dilema ha continuado a lo largo de la historia, y se puede observar en interpretaciones como la de Hobbes.

<<Homo homini lupus est>>[25]

Hobbes afirma que el hombre primitivo convivía en una incesante guerra y el caos que ésta conllevaba[26]. En éste estado caótico, en el que el hombre es el depredador del hombre, deciden hacer un pacto mediante el cual paliar aquella situación, deciden construir la armonía y el equilibrio partiendo del caos y la destrucción. De ésta forma establecieron normas, jerarquías, derechos y obligaciones, una ética común, y así fundaron los pilares de lo que hoy en día conocemos como Estado.

Por lo tanto el hombre encadenó sus impulsos más primitivos, al igual que lo hizo Odiseo. De ésta forma la razón volvió a vencer al instinto, y así se logró la armonía y la estabilidad. Fiel a éste pacto nacerá el individuo social, que eligió la razón frente al instinto, y que también es un ser racional[27].

SENTIMIENTO DE CULPA

Al principio hemos mencionado que en el culto popular a Dionisio se percibía un sentimiento de culpa. ¿Pero de dónde nace ese nuevo sentimiento?, ¿y cómo logran la expiación? Los habitantes griegos acabaron con el verdadero culto a Dionisio. Era el precio que había que pagar por aquel pacto, del cual surgió la era apolínea. Por eso prohibieron cualquier tipo de adoración relacionada con en el desenfreno y los excesos producidos por la embriaguez. Quedando éste tipo de prácticas al margen de la ley, éste tipo de culto pasó a denominarse rito, y como ya hemos mencionado se realizaban a escondidas, en lugares remotos. Pero los habitantes de Grecia se sintieron culpables por el sacrificio que habían realizado, ya que no podían rechazar tan fácilmente una inevitable parte de ellos, una parte salvaje y bestial, caótica, desenfrenada y extática.

Para expiar éste sentimiento de culpa, creado a partir del rechazo a Dionisio, los hombres presentes en la fiesta popular ingerían la carne cruda del carnero sacrificado. Éste hecho intenta compensar el sufrimiento que el hombre le ha causado a Dionisio mediante el sufrimiento del hombre al ingerir la carne cruda. Tenemos aquí un comportamiento que utiliza el sufrimiento propio en compensación al sufrimiento ajeno, siendo posiblemente ésta una de las primeras huellas del masoquismo. Sin embargo, para ser considerado éste un comportamiento de ese tipo, debe darse de algún modo un sentimiento de placer. En nuestra opinión, ese sentimiento de placer se experimenta al verse redimida toda deuda, y quedar libre de ese compromiso. Por lo tanto reunimos así los elementos necesarios para considerar ese comportamiento como masoquista, pues busca el placer por medio de la interiorización del sufrimiento.

Éste comportamiento masoquista fue evolucionando a lo largo de los años, alcanzando su clímax junto al pleno desarrollo de la filosofía platónica. La filosofía cristiana se basa en la búsqueda de la verdad absoluta y su metafísica tiene muchas semejanzas con la filosofía de Sócrates y Platón. Al cúmulo de verdades absolutas que fueron estableciendo, y a los axiomas que crearon a partir de diferentes conceptos, se les denominó dogmas, en los que se fundamentaron tanto el cristianismo como el judaísmo. Pero junto a estos principios aparecieron los pecados, la inevitable consecuencia de todo absolutismo, que consistían en el incumplimiento de aquellas verdades incondicionales. En estas circunstancias evolucionó el masoquismo y adquirió mayor protagonismo. Cada vez que se regresaba a la verdadera esencia del hombre; es decir, cuando por no someter adecuadamente la razón y no atenerse a las normas establecidas se cometía pecado, el sujeto experimentaba un sentimiento de culpa que debía redimir. Mediante la interiorización del sentimiento de culpa, el sujeto se autoinflingirá dolor para expiar sus pecados. Ejemplos de éstos hechos tenemos en la aparición de grupos religiosos como el Opus Dei[28], quienes utilizan métodos como el del cilicio para expiar sus pecados mediante el dolor.

Siendo así, de la interiorización del sentimiento de culpa nace el masoquismo, comportamiento que desemboca inevitablemente en la autodestrucción del individuo.

Pero el ese sentimiento, que se ha dado en todo momento histórico, en toda sociedad y en todo individuo, no siempre ha sido expiado de la misma manera. En el caso del Imperio Romano, cabe destacar la aparición de unas leyes[29] creadas en base a la relación deudor-acreedor. Cuando el  deudor no cumplía su promesa y no pagaba al acreedor, éste tenía derecho, para compensar su sentimiento de culpa, de castigar físicamente al deudor en base a la cantidad de capital (pues no siempre era dinero) que éste le debía. Aquí se muestra una actitud sádica a la hora de expiar un sentimiento de culpa, representada mediante la exteriorización del sufrimiento. El origen de esa exteriorización se encuentra en los cruentos ritos dionisíacos, de los cuales ya hemos resaltado el sadismo con el que se desarrollaban. Por lo tanto aquí nace una actitud diferente frente al mismo problema, la cual busca el placer en el sufrimiento ajeno.

En conclusión, tanto el sadismo como el masoquismo comparten un mismo origen, lo único que cambia es el modo de afrontar el problema. Pero la diferencia entre uno y otro es que, mientras el masoquista perece y se conduce hacia la autodestrucción, el sádico sobrevive y se supera a sí mismo.

RESUMEN

En este trabajo hemos analizado cómo la cultura clásica ejerció una influencia muy importante en la cultura occidental. Para explicar ese influjo nos hemos centrado en las figuras mitológicas de Dionisio y Apolo, pero también hemos examinado la cultura que le correspondió a cada uno en épocas diferentes. Apolo ejercía orden y racionalidad en la vida, mientras que Dionisio caos e irracionalidad. Partiendo de ahí hemos hablado sobre los ritos y cultos dionisíacos y la herencia de éstos en los años posteriores, y más tarde hemos indagado en la cultura apolínea.

Por otra parte hemos encontrado algunas dificultades. A pesar de ser un tema de gran interés para nosotros, nos ha sido difícil encontrar información suficiente, para darle la orientación que queríamos al trabajo. Por suerte disponíamos de algunos libros apropiados, y siguiendo algunas interpretaciones, las hemos relacionado para formar lo que creemos que es el origen al problema del sadismo y el masoquismo. Al final decidimos no poner las ideas de Freud de manera explícita; sin embargo aparecen implícitamente a lo largo del trabajo, sobre todo la teoría de la <<conciencia de culpa>>. No nos ha sido fácil relacionar todas las ideas a lo largo del trabajo, pero a pesar de todo creemos haberlas relacionado de forma lógica y coherente.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

Libros

·         Nietzsche, F., (2007), Nacimiento de la tragedia, (8º edición), El libro de bolsillo, Alianza Editorial, Madrid.

·         Nietzsche, F., (2007), La genealogía de la moral, (8º edición), El libro de bolsillo, Alianza Editorial, Madrid.

·         Montanelli, I., (2008), Historia de los griegos, (2º edición), Debolsillo, Barcelona.

·         Freud, S., (2008), El malestar en la cultura y otros ensayos, (5º edición), El libro de bolsillo, Alianza Editorial Madrid.

 

Páginas web

·         http://www.iescarrus.com/dep/pla/ensamblajes/De%20lo%20apolineo%20y%20dionisiaco%20Marga%20Juguera%20y%20Marga%20Fuster.pdf

·         http://books.google.es/books?id=ef3yC9LsqCcC&pg=RA1-PA93&lpg=RA1-PA93&dq=cultura+alejandrina&source=bl&ots=97N6VGazer&sig=UXswQKluI_-X99AJG9FBpap9TfY&hl=es&ei=Yyk5S5fkMdTLjAfzguSeDg&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=3&ved=0CAwQ6AEwAg#v=onepage&q=cultura%20alejandrina&f=false

·         http://elcadillo.1.forumer.com/a/dialctica-del-iluminismo_post2606.html

·         http://ngsm.org/aleph/ulises.htm

Películas

·         Feinmann, J., Filosofia aquí y ahora, derivaciones de Nietzsche, Canal Encuentro.

 

 

 

ÍNDICE

1.     Palabras clave…………………………………………………….1

2.     Diccionario…………………………………………………………1

3.     Introducción……………………………………………………….2

4.     Dionisio y Apolo ………………………………………………….3

5.     Cultura dionisíaca………………………………...……………..5

6.     Cultura apolínea………………………………………………….8

7.     Sentimiento de culpa……………………………….…………12

8.     Resumen………………………………………………………….…15

9. Bibliografía…………………………………………………….……16

 


 

[1] Nietzsche, F.

1  Sileno era un sátiro. Los sátiros eran mitad carnero mitad hombre, y se dedicaban a perseguir a las ménades, las hembras. Concretamente los Silenos se dice que eran mitad caballo mitad hombre.

2 Nietzsche, F., (2007), Nacimiento de la tragedia, III capítulo, (8ºedición), Alianza Editorial, Madrid.

[3] Hombres enviados por los Dioses (en éste caso sátiros) que divulgaban en el pueblo las malas noticias.

 

[5] Tanto al momento histórico en el que tuvo lugar la influencia de Apolo como a las características que éste representa lo denominaremos como <<cultura apolínea>>

[6] Denominaremos como <<cultura dionisíaca>> tanto al momento histórico en el que tuvo lugar la influencia de Dionisio como a las características que éste representa.

[7] Nietzsche, F., La naturaleza oculta del mundo. Con ésta frase el filósofo reivindica la expresión metafísica del arte. Es una cita que se opone al pensamiento de Schopenhauer en lo que al arte se refiere; quien en vez de valorar el arte por lo que representa, lo valora por sí mismo.

[8] Afrodita, Pan y Eros

[9] Discóbolo de Mirón

[10] Los tesoros encontrados en Tracia tienen relación con Dionisio (plantas, símbolos…)

[11] No deben confundirse con las ménades, pues las ménades son personajes mitológicos.

[12] <<Poseído por un Dios>>

[13] Personas disfrazadas de sátiros

[14] Al conjunto de danzas y cantos se les denominaba ditirambo

[15] Canto monótono e inexpresivo

[16] Uno de los símbolos de Dionisio

[17] Entendiendo el teatro como tragedia

[18] El término comedia <<comos>> no tiene ningún significado, hace referencia a los ruidos producidos en las bacanales dionisíacas, como si fuera una onomatopeya. El propósito de la comedia era satirizar ésta conducta, y de ahí viene el nombre de comedia.

[19] sophía (σοφία), "sabiduría" y sophós (σοφός), "sabio"

[20] Homero, Odisea, Alianza Editorial

[21] Un grupo de sabios encargados de trasladar la filosofía al terreno práctico. En éste trabajo el término Sofista lo emplearemos para referirnos a éste grupo de sabios

[22] Parménides de Elea

[23] Ulises y las sirenas, Homero

[24] Movimiento filosófico fundado a finales de la Segunda Guerra Mundial, cuyo propósito fue dar una explicación a aquellos sucesos mediante la crítica filosófica

[25] El hombre es el lobo del hombre

[26] Éste hecho nos recuerda la visión existencial de la Grecia Arcáica, tal y como nos es contada por Sileno.

[27] Aristóteles

[28] Un grupo perteneciente a la iglesia católica, el cual respeta las normas del catolicismo pero también dispone de normas propias; en ese caso, Opus Dei pasa a denominarse secta.

[29] Las Tablas consistían en un conjunto de leyes, según las cuales el capital de la deuda se equiparaba al cuerpo del deudor en proporción, habiendo un miembro diferente del cuerpo por cada valor material.

 

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