Portada

Artículos y fuentes Actividades-aula

Arte y Filosofía

Hª de la filosofía

Imaginario filosófico

Libros- reseñas

Entrevistas, links,noticias,...

Comunidades de la Caverna

Philo-Chat News-filosofía

Aristóteles y la realidad ético-política en Argentina.

Alumnos de Filosofía de la escuela de secundaria D.F. Sarmiento (Esperanza, provincia de Santa Fe. Argentina), coordinados por la profesora Alicia Brillada. (Octubre de 2008)

 

Estado-Educación y los jóvenes de hoy

 

Lo que Aristóteles dijo es muy cierto, todos los hombres tenemos algo que nos involucra en la política, por ejemplo, cada vez que opinamos sobre ciertos temas como leyes, o discursos presidenciales, estamos haciendo política.

El Estado es el principal educador, es quien nos debe proveer a los estudiantes, las comodidades para que podamos desarrollar nuestras virtudes y perfeccionarlas para que en un futuro, seamos alguien dedicado al desarrollo de nuestra sociedad.

En nuestros días, la realidad no es como la expresaba Aristóteles; ya que: no buscamos más involucrarnos en la política, la gente y hasta yo, no creemos más en los políticos.

La educación parece no tener prioridad.

Los jóvenes no le dan importancia al trabajo ni al estudio.

Yo pienso que lo que está pasando hoy en día con la política es demasiado preocupante ya que toda la gente, involucrándome (al igual que muchos jóvenes) no creemos en la política, no tenemos confianza, seguridad, hoy en día decir política, es sinónimo de corrupción.

A los jóvenes que cumplimos 18 años nos “habilitan”  para poder votar a nuestros representantes en el gobierno, pero cómo elegir correctamente, sin dejarnos envolver, si desde la escuela no nos enseñan a votar…

Los ciudadanos no se sienten representados por los políticos a los que votan, y expresan poca confianza hacia los poderes del Estado, ya sea porque actúan en forma independiente o porque no se muestran dispuestos a resolver problemas.

Hoy, el Estado no se ocupa de nosotros, los estudiantes, se puede ver como las escuelas están cada vez más decadentes, tanto en la infraestructura y en la actividad académica.

Los planes de estudio de hoy son cada vez más “light”; no se lo incentiva al alumno por parte del Estado a seguir estudiando, hoy el que puede ir a la universidad sin ningún problema es un verdadero privilegiado.

Yo misma lo noto, cuando tengo que estudiar, y lo comparo con lo que tuvieron que estudiar mis hermanas mayores en la misma etapa de la vida, y me dí cuenta que lo mío no llega ni a la cuarta parte de lo que ellas tenían que estudiar.

A la vez hay chicos de mi edad, que abandonaron los estudios cuando tenían 15 años con el fin de terminar la escuela en el bachillerato para adultos, donde todos los contenidos son más fáciles.

 A la educación de hoy no se la toma con la responsabilidad de antes ya que ahora un docente reta a un alumno y el padre del alumno va y golpea al docente por haberlo hecho.

Actualmente los chicos llevan armas a la escuela y no tienen, o no tenemos respeto por el profesor.

Las aulas son un “viva la pepa”, y los profesores no tienen la suficiente autoridad para mantener el orden.

Los jóvenes de hoy tomamos el “ir a la escuela” como un momento para ir a juntarnos con los amigos, a reírnos un rato; y no con el fin de ir a aprender.

Ahora los profesores tienen que buscar una manera dinámica de dar las clases para que les prestemos atención. Los jóvenes no toman la educación con responsabilidad sino como una obligación.

                                                 Yoana Garbe. 5º año Humanidades y Cs Sociales

 

 

 

 

 

…Mi paradigma sobre la sociedad actual

 

El Estado en vez de garantizar el bienestar y la seguridad de la sociedad parece que se está encargando de poner a los ciudadanos unos en contra de otros, separando así a la sociedad argentina.

Los ciudadanos, hoy en día, tanto adultos como jóvenes, ya no ponemos tanto énfasis en los asuntos políticos, como lo hacían en la época de Aristóteles, no pensamos que la política es una posible solución a los problemas que nos ocurren, o el medio para lograr el bien común. Esto ocurre porque muchos políticos no la utilizan para el bien de la sociedad, como debería usarse, sino que la utilizan para su propio bienestar.

“Los políticos se la pasan haciendo promesas que saben que no van a poder cumplir, o que no quieren cumplir. La política hoy en día es una vergüenza, una inmoralidad, los políticos no tienen ética, como remarca Fernando Savater en su libro “Etica para Amador”.

Los ciudadanos ante esta situación nos sentimos defraudados, es por eso que cada vez le damos menos importancia, o directamente tratamos de desentendernos lo más que podemos.

Cuando es necesario ir a votar, las personas lo toman como un castigo, ya no hay ánimo, ni ganas de poner expectativas en alguien.

Los jóvenes no tenemos la voluntad de insertarnos en el mundo de la política, porque pensamos que es un mundo de mentiras, de hipocresía, donde no sólo se roban el dinero del pueblo, sino también su inocencia, su fe y la esperanza en que las cosas pueden mejorar.

Ante esta situación y sumado a la globalización y a la revolución tecnológica, las personas sólo piensan en su bienestar, insertándose así en una sociedad individualista, donde cada uno se preocupa por su propio bien, su propia felicidad y donde la gente no tiene la virtud de desear el bien común.

Las personas creen que la felicidad se da “estando a la moda”, teniendo lo último en tecnología, sin tener en cuenta que su uso masivo nos aleja de las relaciones sociales, cosa que provoca un aislamiento cada vez mayor.

Es lamentable que no seamos conscientes de esto y que no hagamos nada para mejorar o revertir la situación.

Yo, como argentina y futura ciudadana política, espero que algún día la situación política cambie y que todos los jóvenes queramos y podamos ser partícipes de esta, ya que forma parte de nuestra vida y a través de ella podemos garantizar nuestro futuro y el bienestar de toda la sociedad.

                    María Guillermina Battú. 5º Humanidades y Cs Sociales

 

 

¿Cómo lograr una Argentina virtuosa?

 

Actualmente Argentina es un país donde las virtudes parecen esfumarse poco a poco.

El principal interés es progresar económicamente sin importar las carencias físicas, sociales y económicas que padecen los que nos rodean.

La educación, la tradición y la cultura se van deteriorando progresivamente transformándonos en una sociedad sin compromiso político. Buscamos constantemente ser libres, pero no entendemos que sin educación, la libertad no es libertad.

Para Aristóteles el Estado debe ser el primer educador en la virtud, comparado con la realidad esta expresión resulta errónea, debido a que el Estado delega esta responsabilidad a otras instituciones.

Ahora yo me pregunto: ¿Cómo podemos poner es práctica nuestras virtudes?

Aristóteles decía: “obtenemos las virtudes ejercitándolas en  primer término, como ocurre también en el caso de las artes. Las cosas que es preciso aprender, las aprendemos haciéndolas (…) Así pues, es muy importante que formemos hábitos de una u otra clase en nuestros jóvenes”. Por lo tanto, puedo mejorar mis virtudes con esfuerzo, de esta manera, estaré aportando algo positivo a la situación actual. Sería sumamente necesario lograr una sociedad donde el principal pulmotor sea la actividad solidaria, donde no prolifere la violencia; una sociedad de la que todos seamos parte.

La inestabilidad actual se debe a que somos el resultado de un país joven que transitó una infancia violenta poblada de saqueos, corrupción, dictaduras y pobrezas.

Como argentina me parece que después de tantos años de constantes caídas políticas, necesitamos ser felices. Las persona mayores dicen que la felicidad está en una sucesión de buenos y malos momentos, la felicidad no se encuentra teniendo cosas materiales, está en las cosas simples de la vida, como por ej.,  ver una puesta de sol , o hablar con un amigo que desde hace mucho tiempo no vemos. Lo más importante es la entereza para afrontar los malos momentos y el optimismo para vivir. Espero poder comprender esto con el paso de los años.

Leyendo las ideas de Aristóteles comprendí que la educación es buena e importante, que es el principal pilar para poner en práctica mis virtudes y que con pequeñas y positivas acciones puedo mejorar.

                                               Ana Kern. 5º Humanidades y Cs Sociales

 

 

Una sociedad que pierde día a día la virtud.

 

Le diría a Aristóteles que hoy en el siglo XXI, la sociedad esta perdiendo la virtud, llegando al punto de no tener nada de virtud, según su concepto de virtud, hoy en día tiene otro significado, entendemos por virtud al don o la habilidad natural o desarrollada de hacer algo perfectamente bien. El Estado no educa en virtud, sin por el contrario parecería que deseduca o no le interesa educar en virtud, solo le interesa la necesidad que hay que satisfacer en el momento, sin reflexionar que como dice Aristóteles para elevar la comunidad, es necesaria la virtud, el Estado se coloca al margen de las problemáticas sociales, o invisible, o busca una solución rápida, fácil para que no se agudice el problema pero jamás lo soluciona del todo; como ser uno de los grandes problemas sociales; la violencia en los grandes y chicos, violencia en las escuelas, en las calles, en los lugares de trabajo, en todos lados, consecuencia de una sociedad producto del capitalismo que se volvió individualista, intolerante, prepotente, agresiva, sin valores éticos y cívicos, donde pisotear al otro es común.

Tal como Maquiavelo expone en su obra “El Príncipe”, que los hombres son ingratos, volubles, hipócritas, falsos, temerosos del peligro y ávidos de ganancias, y mientras les favoreces son tuyos por completo, te ofrecen su sangre, sus bienes, sus hijos…y cuando no los necesitas, pero cuando llega el momento, te dan la espalda”.Esto parece ser la masa que compone nuestra sociedad actual que solo hacen lo que les conviene para sacar provecho personal, la ruptura de los lazos de solidaridad, es una de las causas, por estar cada uno encerrado en uno mismo no nos damos cuenta de la reflexión de ARISTÓTELES de cómo si todos obráramos a favor del bien, se podrían modificar y solucionar los problemas sociales, políticos y económicos.

El individualismo es un legado de Hobbes y Locke, que toman  la sociedad como un instrumento, sino el medio por el cual uno se siente perteneciente a algo, del cual uno vive y si es nuestro medio ¿por qué no mejorarlo?, hacer lo posible para cambiarlo si a nadie le gusta los problemas de violencia, económicos, educativos, todos somos parte de este medio y deberíamos hacer algo por él, porque estamos dentro de él.

Agrego un comentario del psicólogo Gabriel Rolón publicado en el periódico “Clarín”: “tanto los que odian a los psicólogos, como los que creen que todo el mundo obligatoriamente se tiene que analizar son fundamentalistas y me preocupa porque en la no aceptación de las diferencias se sustenta la agresión,” este comentario es mi opinión porque me parece otro aspecto de la sociedad actual agresiva, que no le ve otra salida a sus problemas que actuar con agresión como los piquetes, los cacerolazos, etc., si bien hay manifestaciones pacíficas y son buenos argumentos como podría ser el campo, en mi opinión deberían no actuar con esa agresión, sino implementar otra estrategia para ser escuchados.

Y también le diría a Aristóteles que los políticos actuales no parecen hacer el camino por el bien común, por el contrario para ser la política una herramienta de poder, la cual ayuda a unos pocos y deja a muchos sin nada.

En mi opinión como conclusión creo que es necesario un gobierno  que esté más en el término medio del cual habla Aristóteles, y utilice la política como herramienta para el bien común para que la sociedad recupere la virtud de esta forma los problemas comenzarían a solucionarse.

 

                                                      Anabela Mateo. 5º Humanidades y Cs Sociales

 

Como viven los argentinos lo político

 

Desde mi punto de vista la expresión de Aristóteles está acertada, al decir, que el Estado debe ser el primer educador en la virtud, porque si no hay un acuerdo en común, entre toda la sociedad de llegar a un bien común para todos, siempre vamos a vivir en una Argentina donde cada uno se preocupa por los intereses individuales y nada más. En esta sociedad, no hay gobierno que pueda considerarse como un “buen ejemplo”, por esta razón la gente protesta ante las medidas tomadas por el gobierno.

Hoy en día casi no podemos encontrar personas que se interesen por la política. Porque el pertenecer a la “política”, es estar dispuesto a ser prejuzgado, desde mi punto de vista, si buscamos podemos encontrar mucha gente, capacitada, buena, sincera y honesta que nos puede ayudar a cambiar la mentalidad y convencer a la gente que el país, la situación puede cambiar pero por miedo a entrar en la política y ser criticados y prejuzgados prefieren quedarse alejados de esta actividad.

Tendríamos que empezar a disfrutar más del placer de hacer lo bueno y no lo malo, por nuestra sociedad. Pero según Aristóteles: ¿qué el placer?, ¿Qué es la felicidad?

Según Aristóteles el “verdadero placer” radica en encontrar la felicidad en la práctica de la virtud, y la felicidad es la “vida virtuosa”. Por lo que veo, todo nos lleva a una palabra corta y compleja, “la virtud”. ¿Qué es la virtud? Es un hábito que nos permite hacer las cosas bien, pero a su vez es una elección voluntaria, que pone en juego el intelecto y la voluntad del hombre, la  virtud es la disposición permanente del carácter para obrar bien.

Como hacemos hoy en día para cambiar la mentalidad, la desconfianza de la gente hacia lo político; no es imposible, requiere toda nuestra voluntad, pero a su vez necesitamos de la ayuda del Estado. A la hora de votar, la gente va por obligación, o por lo menos la mayoría, y muchos de los que van votan en blanco; estamos viviendo en una Argentina indiferente al gobierno, las personas ya no confían, ni tienen esperanza que puede haber un cambio o una mejora a nivel país.

Podría contar la gente que se preocupa realmente por el gobierno que elige, pero muchos se quejan por la situación en la que estamos, que a mí me preocupa, porque parece un país revolucionado totalmente.

Necesitamos concientizarnos en que si todos nos ponemos de acuerdo en “hacer el bien” y preocuparnos por cómo vivimos,  podríamos llegar a una posible solución. Quiero creer que vamos a salir adelante, aunque muchos digan que será imposible.

Como dijo Maquiavelo: “Los hombres, en general, juzgan más por los ojos que por las manos, que a todos es dado ver, pero a pocos tocar. Todos ven lo que pareces pero pocos sienten lo que eres”.

Hacen falta personas que sean capaces de aprender a conocer a los demás, y a quienes eligen para que nos gobiernen, personas que antes de juzgar a los demás por hacer las cosas, que actúen y decidan introducirse en actividades que ayuden a cambiar.

Que antes de hablar mal de alguien, todos podamos tener en cuenta que “las apariencias engañan”.

                                                    Daiana Fenske. 5º Humanidades y Cs Sociales

 

Utopía versus realidad

 

Si tenemos en cuenta que lo político no solo está representado por el Estado y el gobierno con todas sus instituciones derivadas, sino que se encuentra en todos los órdenes de la vida; todo lo que tiene que ver con organización, reglas y pautas es política.

Siendo así estoy de acuerdo con el pensamiento del filósofo milenario Aristóteles. Particularmente considero que no existe persona apolítica, son muy pocas, puesto que al vivir en sociedad siempre hay normas que cumplir, de hecho, las normas de convivencia son reglas que todos debemos o (deberíamos) cumplir para vivir ordenadamente y sin molestarnos unos a otros.

En cuanto a que el “Estado es el primer formador de virtudes” es una expresión totalmente cuestionable. Pienso que la virtud es una condición innata que debemos “pulir” para llegar a “tener la virtud de…” El Estado debería darnos o facilitarnos los medios y herramientas necesarias para poder desarrollar esas condiciones intrínsecas y así sentirnos realizados como personas pudiendo aportar a la sociedad nuestros conocimientos.

Como joven argentina del siglo XXI le diría a Aristóteles, que si bien estoy de acuerdo con sus expresiones y pensamientos, hoy por hoy, lejos estamos de todo eso parece más una utopía que una realidad. Las virtudes si bien se ponen en práctica por mérito de cada uno, terminan siendo una realización personal, circunscrita al ser individual no reflejándose en la sociedad entera.

Si hablamos del Estado, ente radical de política, vemos que gobiernan para satisfacción personal.

Las personas que tienen la obligación de tomar decisiones importantes para el pueblo, se ven deslumbrados por el poder, lo que termina siendo más fuerte que sus obligaciones, dice Aristóteles “que es cosa buena hacer el bien, pero es más bello y divino hacer el bien común, de ese modo vemos que la ética alcanza su plena realización en la política”.

Termino con esta cita, algo irrisoria para los tiempos que corren, ya que nuestros gobernantes desconocen la ética, desvirtuando la verdadera política que persigue la igualdad y equidad para cada individuo sin perjudicar al resto.

Los de turno deberían practicar la verdadera política y así poner en marcha la rueda del bienestar social y no personal.

                                             Florencia Palacios. 5º Humanidades y Cs Sociales

   

 

 

 

La sociedad de todos, ¿la cuidamos?

 

Aristóteles fue un gran filósofo y en una de sus obras, “Ética a Nicómaco”, sostiene que “el ser apolítico es propio de una bestia o de un dios, porque ser hombre es ser naturalmente político. Para esto los hombres se dan leyes y las practican.

El Estado debe ser el primer educador en la virtud; los hombres formados en la virtud perfeccionan su naturaleza y elevan la vida de la comunidad”

Ahora yo me pregunto,...¿Por qué hay tanta gente que viola las leyes? ¿Por qué cada vez hay más gente que es marginada de la sociedad?

Si todos somos seres naturalmente políticos, ¿por qué existen las diferencias entre poder y autoridad, y no podemos vivir en una sociedad de iguales?

Según Aristóteles, el hombre en la práctica de la virtud, encuentra su felicidad, entonces, ¿por qué no somos todos virtuosos?, es decir, ¿por qué no somos todos felices?

Yo pienso que cada “mundo”, (haciendo referencia a cada época de la humanidad) tiene una historia y realidad diferente.

La vida política tiene como fin la realización del bien común, a través de la práctica de la justicia, aunque en esta realidad en la que vivo, la política, últimamente, está buscando su propio bien y cada vez es más duro el enfrentamiento entre sectores.

Este es el fragmento de una entrevista realizada a Manuel Martínez, en ex financista y numerólogo, extraído de la revista “Viva”. La pregunta fue: ¿Qué futuro le depara a la Argentina, según los números? A lo le respondió que de acuerdo al día de su independencia, da un número 5, que es el egoísmo nato, de alguien que no se sacrifica. Aplicado a un país, será una nación que no va a tener en cuenta a la gente y que se cree que es más grande de lo que es.

Yo al igual que él, pienso que, las personas somos seres, que a veces, según las diferentes etapas por las que atravesamos, resultamos egoístas, al igual que el Estado. Creo que todos deberíamos replantearnos nuestras actitudes y nuestros intereses, y juntos construir una nueva sociedad, cuidándola de los distintos peligros (violencia, corrupción, egoísmo, abusos) en la que se respeten los derechos de todos y en la que todos unidos busquemos el bien, tanto para los ciudadanos como para los gobernantes.

Con respecto a la expresión de Aristóteles pienso que el Estado debe dar el ejemplo, debe educarnos a todos y brindarnos nuestros bienes, es decir, ayudarnos y/o acompañarnos para que entre todos construyamos una sociedad mejor.

                                                      Camila Jiménez. 5º Humanidades y Cs Sociales

 

Política: el hacer, debe ser la verdad del decir

 

“Aristóteles sostiene que el ser apolítico es propio de una bestia o de un dios, porque ser hombre es ser naturalmente político. Para eso los hombres se dan leyes y las practican” Esto propone una situación de caos ya que el Estado deja de ser educador porque no es ejemplo de conducta respecto al cumplimiento de las leyes en nuestro país.

Como mujer argentina del siglo XXI le diría a Aristóteles que aquí no se cumplen ni se practican las leyes desde el Estado. También le diría que hacer política es hacer el bien a la comunidad, servir al pueblo y no servirse a uno mismo y acá ocurre lo contrario. En esta marco la expresión “El Estado debe ser el primer educador en la virtud debe tener conductas virtuosas, que propendan al bien común y a la justicia”

Las palabras del Estado deben ser no sólo verdaderas, sino deben corresponderse con las acciones que sus palabras mencionan. Es decir, debe haber una correspondencia entre lo que se dice y lo que se hace.

Si el Estado miente en su decir y hacer, para mí es imposible construir una vida cívica responsable, si el Estado miente nos propone vivir permanentemente en una trampa.

Y me parece que si los políticos que ejercen el poder prometen tanto en sus campañas como en sus discursos lo que después nunca cumplen, nos lleva a vivir sin responsabilidades porque la mentira jamás construye nada, mucho menos si quienes nos mienten son los mismos que nos gobiernan. Pienso que los gobernantes que mienten no se si consciente o inconscientemente saben que han perdido el gusto por hacer el bien, que han perdido la sabiduría. Por lo tanto a estas personas sólo los podemos ver como “corruptos”, con buena o mala intención pero corruptos al fin.

Es difícil pensar en tanta inocencia; en personas que llegaron a puestos máximos, con una preparación universitaria importante; podrá faltarles madurez o sabiduría pero no pueden dejar de saber si hacen las cosas por el bien de aquellos a quienes deben servir.

Yo me pregunto: ¿vivimos en una sociedad donde las pocas reglas que había se dejaron de cumplir o se cumplen cada vez menos y hoy se aplauden estúpidamente las transgresiones porque el Estado dejó de ser el primer educador en la virtud?

Sostengo que mientras sigamos viviendo en una sociedad donde quienes nos gobiernan, no buscan el bien común y lo único que les interesa es satisfacer sus necesidades individuales y no la de toda la comunidad, nunca vamos a llegar a construir un Estado de bienestar donde se cumplan las necesidades de todos por igual y como dice Aristóteles: “es cosa buena hacer el bien, pero es mucho más bello y divino hacer el bien común”.

                               Valeria Buiani. 5º Humanidades y Cs Sociales

 

 ¿Por qué no a la participación política?

 

Para mí es muy cierto lo que dice Aristóteles, ser un ciudadano responsable no es ir y votar solamente; es votar racionalmente por quien realmente se interese por mejorar el país, disminuyendo el desempleo por ej., y a quien se interese prioritariamente por la salud y la educación de las personas.

Ser un ciudadano responsable es ser solidario por así decirlo, como según Aristóteles la virtud se adquiere con el ejercicio o el hábito de hacer el bien, ser un ciudadano responsable entonces es una virtud, ya que la política organiza la convivencia social de la manera que sea más provechosa para todos, afecta a toda una comunidad.

Como Aristóteles dice la felicidad es el bien último, alcanzar una buena vida y para mi criterio personal, el Estado busca a través del gobierno el bien común; la felicidad de todos los ciudadanos. Pero ¿qué es lo que pasa? La gente no se da cuenta que la participación política a través del voto es un privilegio y no quiere votar o lo hace por obligación y esto se debe al desencanto que tienen frente a los políticos, por todas las veces que fueron decepcionados. Muchas personas no se siente representadas por los políticos y este desinterés lleva a la gente a no involucrarse.

Una frase de Fernando Savater en su libro “Ética para Amador” dice: …”entre esos políticos los habrá muy decentes y otros caraduras y aprovechados, como ocurre entre los bomberos, los profesores, los sastres, los futbolistas y cualquier otro gremio…”

Esta frase quiere decir, que los políticos no son todos iguales, que algunos pudieron haber cometido errores pero eso no quiere decir que todos van a hacer lo mismo. Los políticos son gente igual que nosotros sino no se presentarían para representarnos y nosotros tampoco los elegiríamos sino fuese así.

Esa pérdida de confianza o de credibilidad en los políticos puede ser causada también porque ellos o la mayoría hacen más promesas de las que sabrían o podrían cumplir.

Muchas personas critican y aspiran a grandes reformas, pero nadie hace nada, sólo piden. Nadie se involucra, porque gracias al desprestigio que tienen los políticos parecería que hacer política es de mala persona para muchos. Aunque yo dudo que sólo sea por el desencanto; para mí, además en la sociedad argentina ronda mucho el individualismo y eso hace que muchos no piensen en los demás y no busquen el bien común, que eso es el objetivo de la política.

Yo creo que tendría que brindarse más educación en política, para que el voto sea responsable y consciente; sobre todo para que comiencen a disfrutar del privilegio de la posibilidad de participación  política que se les brinda a todos.

 

                           Fiorela Pontarelli.5º Humanidades y Cs Sociales

 

Los políticos y el pueblo

 

Si bien Aristóteles sostiene que los hombres son naturalmente políticos y que por esto se dan leyes y las practican, a medida que el tiempo pasa las cosas van adoptando otros sentidos.

Está claro, que en la actualidad tanto los jóvenes como los adultos ya no consideramos a los políticos como una comunidad que procura el bien común y la felicidad a todos los hombres, sino que pensamos que no son personas creíbles, confiables, sinceras, buenas este es el motivo por el cual a la mayoría de la sociedad no le interesa la política.

Todos sabemos y somos conscientes del trabajo que realizan los políticos, algunos piensan que hacen lo que pueden y otros totalmente opuesto sostiene que no son buena gente y que sólo piensan en su bienestar y no en el del pueblo.

Si retomamos épocas anteriores podemos ver que antes los ciudadanos tenían diferencias con los políticos pero se interesaban por las decisiones que ellos tomaban, buscaban ser escuchados, exigían soluciones posibles y hasta muchos soñaban con ocupar un cargo en el Estado. Hoy en día, veo que los jóvenes no participan en nada relacionado con la política, no opinan en ninguna situación crítica que pueda estar pasando el país y si lo hacen es sin argumentos, ni conocimiento para defender su postura.

Pero no solamente la culpa es de los ciudadanos por el poco interés que muestran sino también los políticos que se hicieron ellos mismos la mala fama.

Aristóteles dice una verdad que si se cumpliría todos seríamos más felices, “es cosa buena hacer el bien, pero es más bello y divino hacer el bien común”. En la actualidad lamentablemente esto ya no existe, ya no se tiene en cuenta el bien del otro, los políticos buscan su propio bienestar, su comodidad, no piensan en el resto de las personas que quedan en la nada por sus equivocaciones y a la hora de dar la cara son los primeros que desaparecen y se lavan las manos.

Es decepcionante ver que no hay un propósito para cambiar las cosas de parte del pueblo, que no hay solución por parte del gobierno. El Estado se olvida del gran papel que ocupa en la vida de todos nosotros, se olvida que debe ser él el primer educador para que sigamos su camino, estemos formados en la virtud y con ella elevemos la vida de la comunidad.

Por último puedo decir que un país vence todos los problemas que se presenten estando unidos como Nación y buscando todos juntos una solución.

                                   Romanella Tonelli. 5º Humanidades y Cs Sociales

 

 

 

VOLVER A PORTADA